jueves, 3 de mayo de 2012

Generación 2.0

Reproduzco un relato seleccionado en un concurso de RNE sobre una realidad a la que no podemos substraernos: la Web 2.0, con todo lo que acarrea de provecho para la actividad humana de la información (incluida la de la salud), y con sus efectos perniciosos de dependencia o esclavitud de las redes de comunicación que conforman Internet.
Generación 2.0 
Suena el despertador del móvil, implementado con la aplicación de RNE para levantarme con el informativo: el BCE activa la compra de fondos, la Comisión ratifica previsiones, el petróleo marca un récord, los mercados siguen igual… Antes de entrar a la ducha consulto CommonWeb en el i-pad, un programa que agrupa mi correo y redes sociales. Ofertas, descuentos en los vuelos a Corea, una foto de la reunión de ayer con trece comentarios… Entro a la ducha, se me está haciendo tarde y quiero ser el primero que tique en Foursquare al llegar. Mientras me enjabono escucho los cinco minutos que restaban del podcast sobre el coaching en multinacionales: tú eres el líder, fija los objetivos… 
Antes de salir de casa programo las descargas de cursos de formación y verifico la agenda del día con Virtualsecretary, una aplicación que me gestiona todas las citas y me avisa de los encargos pendientes. Vía libre, estoy en la calle. En Trafficengine consulto la situación del tráfico y los servicios del transporte público que más me interesan. Al parecer el autobús va con retraso, así que opto por el metro, con el que debo andar más, aunque ahorro cinco minutos durante el viaje y siempre puedo compensar la falta de cobertura 3G con la potente red Wifi gratuita del Café Bar Centro, donde me tomaré un café con churros. Las pantallas informativas del metro hablan ahora de la situación de la Bolsa, a pesar de todo está subiendo esta semana y terminará otra vez por encima de los 16.000 puntos. Los titulares en línea que discurren por la zona inferior señalan la subida de los valores bancarios. Lástima que no pueda consultar ahora las acciones de Avarobank y Bancodicioso, pero me anoto en la agenda electrónica estudiar su evolución durante el próximo mes. 
Llego al bar. El móvil me avisa, ya tengo red disponible. La activo y tico en FQ, Facebook y Twitter. Un aviso antes de pedir el café, estoy a dos tics de ser alcalde virtual de esta cafetería, ¡estupendo! Aprovechando el Wifi descargo un informe que aún me faltaba para el encuentro de esta mañana. En el último paso me pide la firma electrónica, y gracias a Securefirm la proporciono. Lamentablemente un último vistazo al correo de mi cita me desconcierta. Necesito imprimir los documentos. ¿Cómo? ¡Qué atraso! Salgo rápidamente del bar no sin antes colgar en Tripadvisor y en Lacuchara.com mi triste impresión sobre los churros de hoy, aunque el café estaba bueno. 
Necesito una librería ya. Consulto en Googlemaps y gracias a Navigatorplus llego a un negocio que abre en tres minutos. Entro y tico. Mala señal, soy el primero en hacerlo… no del día, ¡sino de todo su historial! Mis malos pronósticos se confirman, la fotocopiadora es del cuaternario y no tiene bluetooth y yo no me he traído el USB. Por fortuna el ordenador del local está conectado y puedo enviarle un e-mail desde Linkedin. Evidentemente no tienen disponible el pago con PayPal así que rebusco en el monedero unos centimillos y se los doy. Documentos marchando. Cuelgo una opinión negativa en FB y creo un hastag en Twitter: #muertealaslibrerias. Genial, será tema del día. 
Salgo a la calle y camino rápido, a más de 5 kilómetros por hora según SpeedGPS. El móvil vibra, es un aviso de Virtualsecretary, quedan cinco minutos para la cita. Gracias al rediseño del portal ayer pude concretar la hora de la reunión y evitaré colas, que hoy dan la vuelta a la manzana. Estoy a dos minutos de mi punto de destino. Otro mensaje: ¡Demonios! Pereñíguez ha ticado antes que yo. Llego, saco la carpeta, consulto Weatherchannel, hoy no lloverá. Pereñíguez ya está sentado y atendido, ¡maldito! Saco los informes y espero a que me llamen. Suena mi número, es el D07. Voy hasta la mesa. ¡Buenos días! Estoy preparado para inscribirme en el INEM. 
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