lunes, 12 de agosto de 2013

Prescripción privada, asunción pública

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–Vengo para que me pase estas medicinas –dice el paciente o su representante. 
–Vamos a ver… –se centra el médico general en una hoja de papel en la que, probablemente sin dictamen clínico, figura una relación de fármacos prescritos en el ámbito privado.

Aquí se le plantea al médico de familia un dilema ético muy frecuente en nuestro medio. Algo con lo que a diario ha de lidiar, en busca de la mejor salida, o de la menos mala.

¿Qué hacer entonces? Si uno se atiene a la normativa, negar la mayor. Pero atendiendo a la ética, obrar según la propia razón en interés del paciente: asumiendo o negando.

Veamos dos situaciones posibles, que podrán tener sus variantes:

Situación A. Por demora excesiva de cita especializada, paciente acude a consulta privada, viene con dictamen clínico y prescripción adecuada. Es razonable asumirla.

Situación B. Por el mismo u otro motivo, acude a consulta privada, pero viene sin dictamen clínico y/o la prescripción es inadecuada (*). Lo correcto es rechazar la petición.

(*) similar a otra ya establecida, improcedente o de mera complacencia (por desgracia, no es infrecuente que se supedite la ética profesional al beneficio).

Pero esta simplificación se ve dificultada por complejidades de la práctica:

En situación A, el médico de familia podría negarse a asumir el tratamiento por serle demandado de un modo exigente (“¡Tiene que pasarme esto…!”).

En situación B, podría ceder para no complicarse frente a usuarios exigentes o amenazantes, o para evitar el final de una feliz relación médico-paciente.

No es ésta una cuestión baladí. Refleja una realidad de la atención primaria, envuelta en equívocos y derechos mal entendidos, que precisa convincente tacto en la comunicación. 

La prescripción privada con asunción pública es una causa de sinsabores que los gestores parecen obviar, pero que se debiera afrontar. Hay demasiada confusión...

Confusion

4 comentarios:

  1. Además debe ser un caso muy frecuente.
    Imagino que solamente el sentido común del médico puede solucionar esta situación.
    Saludos.

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    1. Lo es, Antonio, como se señala al principio. Y puede ser causa de conflictos, cuando el sentido común no se comparte.
      Saludos.

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  2. Das en el clavo, amigo Jose, al final el problema quizas es que en este pais existe una gran desvalorización del farmaco en si mismo, que es visto como algo que debe pagar el Estado .. e indirectamente de los médicos, que debemos asumir el papel de pasantes de tiquets descuentos.
    Al contrario de otros paises... , y es que, ya dijo Cervantes que lo que nada cuesta en menos se valora.
    Dificil solución, amigo Jose, porque en el fondo se trata de un problema politico y social, independiente de clases sociales, pues algunos para ahorrarse un euro de paracetamol acuden a su medico de AP, incluso con cita forzada por personal administrativos que no quieren buscarse problemas.
    Conociendo la indefensión juridica y laboral de nuestro colectivo

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    1. Es lamentable asumir ese papel de pasantes, impensable en otros ámbitos y sistemas. Pero como siempre, amigo Juan, quienes debieran ordenar y gestionar miran para otro lado.

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