De la gran soprano australiana Joan Sutherland (Sídney, Australia, 7 de noviembre de 1926 - Suiza, 10 de octubre de 2010), de elogiada coloratura y apodada “La Stupenda”, recientemente desaparecida a los 83 años, traigo como homenaje una interpretación del aria In questa reggia, de la ópera Turandot de Puccini. En esta grabación mítica podemos escuchar también al tenor Luciano Pavarotti -quien la consideró "la voz del siglo"-, junto al coro John Alldis y la Orquesta Filarmónica de Londres, dirigida por Zubin Mehta. ¡Qué disfruten de la voz de Joan Sutherland!
martes, 12 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
Amor y desencanto
Un gran poeta, famoso por sus Coplas, hablaba de la fuerza del amor, de sus efectos contradictorios y de su variabilidad en contundentes versos…
Es amor fuerza tan fuerte
que fuerza toda razón;
una fuerza de tal suerte
que todo seso convierte
en su fuerza y su afición.
(…)
Es placer en que hay dolores,
dolor en que hay alegría,
un pesar en que hay dulzores,
un esfuerzo en que hay temores,
temor en que hay osadía.
(…)
Es un modo de locura
con las mudanzas que hace:
una vez pone tristura,
otra vez causa holgura,
como lo quiere y le place.
(Jorge Manrique, Diciendo que cosa es amor)
Y un letrista de boleros tuvo una curiosa forma de decir que no hay que mirar atrás cuando todo el amor acaba…
No te detengas a mirar
las ramas viejas del rosal
que se marchitan sin dar flor,
mira el paisaje del azul
que es la razón para vivir y amar.
(Homero Espósito, Vete de mí)
De este gran bolero, Vete de mi, con música de Virgilio Espósito, traigo dos interpretaciones. Una es la recreación moderna, delicada y sentida, de Bebo Valdés (piano) y El Cigala (voz). La otra es la versión clásica y emocionante del cantante, compositor y pianista cubano Ignacio Villa "Bola de Nieve" (1911-1971), que más que cantar interpreta. Si se les cae una lágrima lo comprenderé.
Bebo & Cigala – Vete de mí
Y como faltaba una voz femenina, añado una tercera interpretación, maravillosa, por la gran Olga Guillot (1922-2010), reina del bolero.
viernes, 8 de octubre de 2010
Pestañas orientadoras en blog
Con el fin de facilitar la lectura de Medicina y Melodía he dispuesto“pestañas”. A través de ellas se puede tener una visión general de los contenidos del blog, ya que facilitan la localización de la información; desde cada rótulo se presenta un preámbulo y se direcciona a los contenidos que me parecen clave. He pretendido compendiar los temas que ya aparecen bajo las respectivas etiquetas y que, como se recoge en la “descripción” corresponden al menos a uno de estos tres apartados o capítulos genéricos: 1) médicos (humanísticos), 2) melódicos (musicales) o 3) intermedios (misceláneos). Aunque es imposible acertar plenamente, espero que estas pestañas sirvan de ayuda a los lectores, a quienes –supuesta su benevolencia– agradezco su interés por este espacio médico-melódico.
El autor del blog
(en Castro Urdiales)
miércoles, 6 de octubre de 2010
Sobre la Antropología Médica
La Antropología Médica es la ciencia que estudia la implicación de los fenómenos sociales y culturales en la forma que tiene el hombre de entender la salud y afrontar la enfermedad. También se han empleado los términos: "A. de la medicina", "A. de la salud" o "A. de la enfermedad". A veces pueden confundirse los límites de la Antropología Médica y la Sociología Médica.
La Antropología Médica puede considerarse un subcampo de la Antropología Social y de la Antropología Cultural. Si la Antropología (del gr. ánthropos, hombre, y lógos, tratado) es la ciencia social que estudia al hombre en su integridad, física y moralmente, y dentro de ella existen ramas, como la A. Cultural, la A. Filosófica, la A. Social o la A. Educativa, es comprensible que exista la A. Médica.
Los antropólogos médicos investigan y teorizan sobre los fenómenos socioculturales que repercuten sobre las interpretaciones de la salud y la enfermedad, partiendo del concepto de “Medical Anthropology”, acuñado en 1963. Ocasionalmente se realizó un enfoque filosófico que desvirtuaba su esencia. Pero remontándonos en el tiempo, comprobamos que ya Hipócrates teorizó sobre la enfermedad en relación al medio en que el individuo se desenvuelve, y hasta el siglo XIX la Antropología formó parte de la formación médica (se descartó con el naciente hospitalocentrismo y la reticencia a todo empirismo).
La medicina popular o tradicional –folkmedicine– compete a la Antropología Médica. El estudio de las prácticas primitivas, pre-científicas, de los aborígenes de diferentes pueblos del mundo, de curanderos o sanadores, especialmente en el medio rural, es de su incumbencia. Lo que ha permitido comprobar que muchas terapias efectivas, de apariencia mágica o religiosa, se basaban en la aplicación de plantas que contenían alcaloides y otros principios químicos, y de paso establecer los límites culturales de la etnomedicina.
La Antropología Médica se encarga del estudio de la etnomedicina, que aplicada a la psique es considerada como etnopsiquiatría. Es pertinente la diferenciación considerando las diferentes interpretaciones que de la locura han hecho distintas etnias. Hay trastornos que se consideran culturales o étnicos –ethnic disorders–, como el mal de ojo, el tarantismo (fenómeno histérico convulsivo) o los estados de trance; algunos son propios de las sociedades modernas, caso de la anorexia nerviosa o del síndrome premenstrual.
La Antropología Médica también estudia el creciente fenómeno de la medicalización en las sociedades modernas. [Ver: Medicalización de la vida y voces en contra]
Es indiscutible el interés de la Antropología Médica por sus posibilidades de aplicación en la medicina, en diferentes ámbitos; sirvan de ejemplo: la teoría y el método de la medicina, la relación médico-paciente y la mejora de los sistemas de salud.
lunes, 4 de octubre de 2010
Dramatización de la Atención Primaria de Salud
He aquí una alegoría sobre el día a día de los médicos de familia del Institut Català de la Salut y su lucha contra la escasez de tiempo y el ordenador, una representación visual de la que he tenido conocimiento por el blog El nido del gavilán. Aquí se resume un drama que no difiere del que sufre el resto de profesionales de otras comunidades de la diversa Hispania, que trabajan en solitario y han de armarse de paciencia infinita para no estallar. Quien no lo vive, no lo puede creer. En fin, reír por no llorar.
sábado, 2 de octubre de 2010
Peculiaridades de las recetas médicas en Hispania
Sobre la burocracia médica, entendida en el sentido negativo de la cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia Española como “administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas”, y los principales elementos que la conforman –las recetas, la incapacidad temporal, los certificados y los justificantes de asistencia–, he hallado un buen análisis sintético realizado por un médico de familia. Ya hemos tratado en este blog esta cuestiones (entradas clave: Burocracia médica, Receta electrónica y gasto farmacéutico, Gestión de la incapacidad temporal, Informes y certificados médicos), establecidas en nuestro sistema sanitario como problemas inveterados a los que se les quiere dar una respuesta tecnológica en vez de lógica. Pero quiero centrarme en las peculiaridades de las recetas médicas en Hispania y reproduzco este apartado del susodicho estudio, subrayando en el texto lo que me parece más relevante o que sirve de introducción a alguna particularidad.
(Foto del blog El Supositorio)
LAS RECETAS, por José Luis Quintana Gómez (*)
La receta tal cual está organizada es un lastre para todo el Sistema Nacional de Salud. Lo primero que es necesario es redefinir el concepto de receta: la prescripción puede hacerse en cualquier papel en blanco con tal de que consten los requisitos que la ley obliga (nombre y apellidos del prescriptor, firma, número de colegiado...), con eso en cualquier farmacia le dispensan el fármaco; la receta oficial sólo añade el acceso al descuento que la ley reconoce como derecho de los pacientes. El valor que aporta la receta oficial no es otro que el de cupón de descuento para la farmacia. Por eso se ha vuelto imprescindible una receta por caja, porque en el fondo más que un documento de prescripción lo es de facturación. ¿Es posible la receta multiprescripción? Si, claro que sí, en un papel en blanco. Lo que no es posible (por el momento) es la receta "mutidescuento" porque no se adapta al sistema de cajas que es, en el fondo, su principal cometido. La receta oficial es un documento básicamente preconstitucional cuya información clínica útil es prácticamente ninguna; por eso casi todos los programas informáticos de consulta disponen de una "hoja de tratamiento" con información algo más útil para el paciente. Se reclama su reforma desde hace años para igualarnos a los países de nuestro entorno sin éxito ninguno (http://www.observatoriosanitario.org/). Se prefiere desperdiciar miles de horas de trabajo de los médicos y, seguramente, millones de los pacientes, a replantearse el sistema de descuento. Todos están cómodos, menos los médicos de atención primaria; aunque algunos de nosotros, con el paso del tiempo, también nos hemos acostumbrado.
La receta electrónica se anuncia como el remedio de todos los males. Indiscutiblemente es un salto importante para eliminar papel y consultas innecesarias, pero es necesario que los médicos que trabajan en hospitales, urgencias, ambulatorios, etc. dispongan de la misma y la usen. De todas formas una receta hecha "a mano" homologable a la de otros países como Gran Bretaña o Portugal que es multiprescripción y durante un tiempo (varios fármacos para un mes o un año) solucionaría igual el problema sin necesitar tanta tecnología, ni tanta inversión y además sería válida en las distintas autonomías. Hemos oído decir a responsables políticos que "la receta multiprescripción en papel es inviable", lo que realmente resulta inviable es tener gestores que se conforman con la situación actual, que regularmente anuncian soluciones que nunca llegan y que no tienen empacho en despilfarrar los recursos sanitarios. No obstante, mientras esperamos un poco de lucidez en los directivos sanitarios en este tema, es imprescindible que los compañeros especialistas (tanto en los hospitales, como en los ambulatorios de especialidades y en los servicios de urgencias) dispongan y usen los documentos en los que, por el momento, se hace la prescripción: la receta oficial. De esta forma se asumen las responsabilidades de las propias prescripciones, no se delega la burocracia en terceros y no se obliga a peregrinar a los pacientes tras los derechos que recoge la ley. También parece razonable el papel del médico de familia como integrador de los tratamientos de los distintos especialistas por su posición nuclear y su perspectiva del paciente. Pero, al menos, las primeras recetas tienen que ser facilitadas por el médico prescriptor en el caso de tratamientos prolongados o el tratamiento completo en casos de tratamientos de duración breve (por ejemplo antibióticos). Algo tan sensato se ha tenido y se tiene que conseguir mediante movimientos espontáneos de "insurrección" en muchas comunidades de España en lugar de ser producto de la reflexión y el acuerdo.
Mención aparte merece las llamadas recetas de diagnóstico hospitalario, fármacos que precisan un visado de inspección. Se trata de fármacos que el propio Estado impide que se puedan prescribir en un centro de salud, se supone que porque la indicación esta fuera de nuestras capacidades. Precisa un diagnóstico y una indicación en atención hospitalaria. Sin embargo, el especialista puede darle al paciente un informe y con ese informe podemos hacer recetas que el inspector visa. Es el mejor retrato de la situación de la prescripción en España. Pasaremos por alto (por no ser el objetivo del presente escrito) el criterio con el que se etiqueta a un fármaco como de diagnóstico hospitalario. Si yo no estoy capacitado para la indicación del fármaco es imposible que pueda recetarlo porque con mi firma me hago responsable del mismo, cuando el estado dice que no puedo serlo. Para remate, si el médico que no puede recetarlo en el centro de salud hace guardias en un hospital allí podrá prescribirlo y en su puesto de trabajo habitual no. Con los pediatras sucede lo mismo: pueden prescribir en el hospital lo que no pueden prescribir fuera. Tenemos que concluir que es el edificio el que capacita al médico para la prescripción. La medicación de diagnóstico hospitalario queda al margen del sentido común, de la responsabilidad legal de las decisiones médicas y del devenir de los tiempos y debe desaparecer lo antes posible. En otro caso debe derivarse la receta al que tiene la capacidad de prescribir el fármaco. Los distintos intentos de paliar el problema (visado electrónico, autovisado...) reflejan muy bien que se entiende por solución: en vez de arreglar el problema, construimos sobre él otra cosa que nos adentra más en lo absurdo y nos aleja del origen hasta volverlo lejano e inidentificable. El asunto no es cómo conseguir el autovisado, es resolver el sinsentido del diagnóstico hospitalario. No es posible sustituir la inteligencia y el sentido común con informática.
Las llamadas recetas de estupefacientes son otra de las herencias de tiempos pretéritos. Empecemos porque estupefaciente no es un concepto sanitario sino que pertenece al ámbito de lo policial o lo judicial, lo cual sugiere el origen de estas recetas. No es comprensible en los tiempos que corren (informática, códigos de barras, lectores...) que para recetar algunos opiáceos haya que hacer una segunda receta y menos de forma manual. Algunos gobiernos autonómicos han dispuesto normas para informatizar la impresión de la "receta de estupefacientes", pero es tiempo de adaptar las normas al siglo XXI.
Una situación particular que origina conflictos es la de las residencias de ancianos y situaciones asimilables. Se trata, en general, de pacientes especiales: no están ingresados como en los hospitales, pero tampoco suelen acudir al médico como el resto de los ciudadanos. Disponen de un médico que atiende en la propia residencia sus problemas de salud. En las más pequeñas pueden no tenerlo pero en general es un médico que es contratado y pagado por la propia institución. Salvo casos contados en las que la residencia es pública y dispone de talonarios de recetas, volvemos a tener el problema del descuento en la farmacia. Un médico hace la prescripción y otro rellena y firma cientos de recetas de pacientes a los que no conoce. Una situación incomprensible e irregular. O se actúa como un escribiente o, en una verdadera pirueta intelectual, se pretende que el médico que tiene talonario se comporte como el censor del que no lo tiene. En mi opinión, existen tres posibilidades:
- Se le da la posibilidad al médico de la residencia de tener talonarios oficiales y el médico del centro de salud queda desvinculado de esa población. Se eliminan de su población asignada.
- En la situación contraria, el médico del centro de salud, atiende como suyos a los pacientes de residencia. Los que lo necesitan se consideran pacientes para atender en domicilio y los que no acuden a su consulta. Esto quiere decir que habrá que dotar al médico del centro del tiempo y los recursos suficientes.
- Existe una vía intermedia en la que el médico de la residencia podría tener una vinculación especial con el centro que le permitiera de alguna forma participar de sus actividades y objetivos y a la vez acceder al sistema de prescripción para firmar las recetas de sus prescripciones.
Cualquier solución menos dejarlo como está.
Han existido y existen otras formas de aseguramiento en las que los pacientes pueden tener libre acceso a médicos especialistas de ejercicio privado pero el médico de cabecera tiene que ser del Sistema Nacional de Salud. ¿Por qué? Fácil: alguien tiene que hacer las recetas para el descuento de las farmacias. Lamentable. Un poco más: los pacientes del Instituto Social de la Fuerzas Armadas (ISFAS) o los de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE) no tienen derecho a acceder a los circuitos de receta de crónicos porque siguen usando talonarios específicos y "a mano". ¿No parece lógico que usaran las mismas recetas con un distintivo para su peculiar aseguramiento?
____
(*) El Dr. José Luis Quintana Gómez es médico de familia y coautor del blog A Tensión Primaria, y este escrito es una parte del artículo publicado como “LA BUROCRACIA EN ATENCIÓN PRIMARIA: UNA TONTERÍA ELECTRÓNICA NO DEJA DE SER UNA TONTERÍA”, que se abre con un aforismo de Peter Drucker que habría que tener siempre en cuenta: “No hay nada tan inútil como hacer eficientemente algo que ni siquiera debería haberse hecho”. Pero hasta ahora los gestores no han hecho caso de esta regla y la estulticia manda.
viernes, 1 de octubre de 2010
Subliteratura o paraliteratura
La literatura de consumo consume la Literatura.
Al hablar de subliteratura (o paraliteratura) versus literatura, uno se plantea dónde está la frontera entre ambas, por más que se dé por hecho que la primera entraña productos de baja calidad y sin pretensiones –obras poco profundas y acríticas, incluso plagiadas–, dirigidos al consumo de masas, muy bien promocionados y que aspiran a buenos beneficios comerciales. Aunque se dice que todo el mundo sabe lo que es la subliteratura pero nadie es capaz de definirla; bueno, algunos la tachan directamente de mala literatura o de “literatura basura”.
En referencia a creadores subliterarios o paraliterarios, aquí se pone como paradigma a la prolífica Corín Tellado (defendida por Francisco Umbral, si es que no había ironía en sus afirmaciones), la autora hispana más famosa de la “literatura popular” (¡vaya eufemismo de subliteratura!), la reina de la novela rosa.
De todas formas, las consideraciones cambian con el tiempo y con la valoración de los críticos. Son éstos quienes en definitiva determinan qué creadores son o no son merecedores de entrar en la (su) historia de la literatura. Escritores muy difundidos y leídos, como Julio Verne, Jack London o Agatha Christie, son generalmente excluidos. Pero por más que la crítica honesta nos sirva de guía para elegir los caminos en la intrincada jungla libresca, han de ser los propios lectores los que aprendan a discernir, con el deseo de saber y disfrutar.
Otro tanto podríamos de decir de la música con mayúsculas frente a la submúsica, pero eso ya es otra historia.
***
Este post está inspirado en otro del Dr. Tony Chávez, en su blog “De médico a cineasta”, quien se refiere a un mega género que puede abarcar muchos géneros y subgéneros (novelas policíacas, de espionaje, de intriga, romanticonas, eróticas, esotéricas, ciencia ficción, aventura, magia, fantasía, mitología, terror, horror y otros recovecos oscuros):
Enlace de interés:
La subliteratura (“Escribir. Manual de técnicas narrativas”, Enrique Páez Mañá)
jueves, 30 de septiembre de 2010
Alma de Dios: Canción húngara
De la zarzuela en un solo acto Alma de Dios, de José Serrano (1873-1941), traigo la famosa Canción húngara ("Canta, mendigo errante..."), un canto de nostalgia y libertad, en una interpretación del gran barítono Manuel Ausensi.
Canta, mendigo errante, cantos de tu niñez,
ya que nunca tu patria volverás a ver.
Ya que nunca tu patria volverás a ver.
Hungría de mis amores, patria querida,
llenan de luz tus canciones mi triste vida.
Vida de inquieto y eterno andar,
que alegro solo con mi cantar.
Canta vagabundo, tus miserias por el mundo,
que tu canción quizá el viento llevará
hasta la aldea donde tu amor está.
Canta vagabundo...
Es caminar siempre errante mi triste sino,
sin encontrar un descanso en mi camino.
Ave perdida, nunca he de hallar
un nido amante donde cantar.
Canta vagabundo...
lunes, 27 de septiembre de 2010
A través de la historia de la música (1): La denominada música antigua
En los primeros tiempos la música tenía una finalidad religiosa, ya en el paganismo griego y romano. El año 476, con la caída del Imperio romano, establece una referencia: el fin de la Edad Antigua y el comienzo de la Edad Media. Nada se sabe de cómo sonaría la música de la Antigüedad, anterior a la fecha señalada, puesto que al no existir notación escrita permanece desconocida. En cambio, tenemos conocimiento de la música medieval, y con ella comenzamos nuestro recorrido histórico.
En la liturgia cristiana se impuso un canto monódico sin acompañamiento, influido por la música de la sinagoga judía y de las canciones profanas, que sería conocido como canto gregoriano debido al impulso del papa Gregorio I (540-604); con este hito comienza la historia de la música occidental. Se utilizaban por entonces los signos musicales más antiguos conocidos: los “neumas”, o sea los embriones de la notación musical moderna. La otra música meramente mundana, aun conviviendo con la religiosa e influyéndola, no habría de adquirir la debida aceptación oficial hasta que, ya en el Renacimiento, algunos maestros de capilla, entregados a composiciones destinadas al culto o para celebrar cualquier acto de contenido religioso, la fueron introduciendo, en ocasiones casi subrepticiamente bajo la mirada recelosa del obispo de turno.
Después de la simple melodía sin acompañamiento que supone el canto gregoriano, a partir del s. IX se inició la búsqueda de una música más elaborada, comenzando a desarrollarse contramelodías sobre la base melódica, lo que habría de dar lugar a la polifonía (varias voces), característica de la música occidental. Al mismo tiempo la notación musical evolucionó, empleándose líneas paralelas y espacios para facilitar la interpretación de varias voces simultáneas, aparte de otros elementos referentes a la duración de las notas que no vienen ahora al caso; digamos tan sólo que a finales del s. XIII ya estaba impuesto el sistema moderno. Además, con la música religiosa convivió otra profana, menos elaborada: la monodia profana (una sola voz con acompañamiento instrumental) de los músicos itinerantes: juglares y posteriores trovadores. Como imperecedero legado de este siglo podemos señalar las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, y las 6 Cantigas del juglar gallego Martín Códax.
Iniciado el s. XIV se verificó otro cambio estilístico: el ars nova o arte nuevo (hacia 1320), que aportó una mayor complejidad y libertad rítmica, entretejiendo una trama melódica contrapuntística sobre un mismo ritmo (isoritmo). Se compusieron “motetes” y “misas” basados en esta innovación musical, pero sobre todo se prestó más atención a la música profana; las melodías sin armonizar de juglares y trovadores cedieron ante las canciones a dos y tres voces, determinadas por la estructura métrica y estrófica del texto, como las “baladas” al uso en Francia o los “madrigales” en Italia. El ars nova supone el tercer punto de referencia de la música medieval, junto con la polifonía (s. IX) y el canto gregoriano (s. VI).
La música en la Edad Media
Llegado el fin de la Edad Media, comenzó el Renacimiento (aproximadamente desde 1400 o 1450 hasta 1600) con sus ideas renovadas. La música renacentista restó importancia al contrapunto previo –se impuso el contrapunto imitativo–, prefiriendo la sencillez, la suavidad melódica y la elegancia. Cobró gran importancia la “misa” como composición, con una característica de la era renacentista: la clara influencia de elementos profanos. Y nació la “ópera”. Nuestro principal músico renacentista, Tomás Luís de Victoria (1548-1611), autor de piezas religiosas de extraordinaria profundidad, es para muchos el representante supremo de la música hispana. Palestrina (1525-1594) y Monteverdi (1567-1641) son representativos de esta época, y el último personifica la transición a la música barroca.
La música en el Renacimiento
Resumiendo, en la denominada música antigua occidental, el monódico canto gregoriano, la polifonía y el ars nova o arte nuevo, que dio lugar a motetes y misas, supusieron tres hitos consecutivos de la música sacra, imperante pero coexistente con otra profana: en el Medioevo la monódica de juglares y trovadores, mucho menos elaborada y trascendente, y en el Renacimiento la polifónica de los madrigales y la ópera, la forma musical más compleja.
***
Enlaces externos relacionados:
Entre otros: Juan del Encina, Francisco de Peñalosa, Mateo Flecha, Cristóbal de Morales, Antonio de Cabezón, Tomás Luis de Victoria.
Entrada relacionada:
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Como una estrella errante
A MENUDO…
Indago en las penumbras
de sueños consumidos,
en busca de un pedazo
perdido.
Camino por las eras
donde se trillan hechos,
para apartar ruines
de buenos.
Navego por los mares
infinitos y bravos
de un interior que esconde
naufragios.
Me pierdo tras lo cierto
creyendo lo que no es,
como loco en la noche
luz ve.
Se me quiebran los ánimos
—heridos tantas veces—,
quedando frío y tieso,
¡doliente!
Soy simio solitario
en tan poblado mundo;
a pesar de ropajes
desnudo.
No hallando mi lugar,
camino sin destino,
y como estrella errante
suspiro.
[1995]
Canta el actor protagonista, Lee Marvin: I was born under a wanderin' star…
lunes, 20 de septiembre de 2010
Migración médica y desatinos
Extractos de noticia de prensa:
–Casi 800 facultativos extranjeros palían la marcha de 1000 doctores gallegos al Norte de Portugal.
–Sindicatos y colegios médicos alertan de que la "precariedad laboral" en Atención Primaria obliga a emigrar a muchos profesionales.
–Fuga de un millar de profesionales al norte de Portugal en busca de estabilidad laboral y mejores condiciones económicas.
–Y si en Galicia no sobran médicos, la situación se agrava cuando muchos de ellos se ven forzados a trabajar en Reino Unido y Portugal.–La Administración gallega debe hacer un esfuerzo por volcarse con los profesionales de la Atención Primaria porque las condiciones en las que se encuentran son muy deficitarias.–Profesionales de fuera (de la UE) podrán ejercer sin título homologado…
Parece que ya hace un siglo que se habla de lo mismo, que la Atención Primaria está en precario, que los facultativos formados aquí se marchan en busca de mejores horizontes profesionales (y de nada vale formar más si han de acabar marchándose), que hay que hacer algo para remediar este problema… Y tras mil promesas vanas de mejorar las condiciones de los médicos generales, de cabecera o de familia, poco o casi nada. Bueno también de otros especialistas. Un internista expresa los motivos de su marcha en una carta al director de El País: "Cuiden a su médico"* (analizada posteriormente en un artículo del mismo periódico); en ella dice rotundo: "El médico es un profesional maltratado tanto por las administraciones como por los medios de comunicación o por los pacientes".
Y como respuesta a la carencia de recursos humanos, la Administración sanitaria tomó una medida a la desesperada: la acreditación urgente de títulos foráneos, sin necesidad de la anterior homologación preceptiva. ¡País...!
Exodus (Preludio) – Ernest Gold
***
Todos sabemos desde la escuela que la abundancia de una cosa rebaja su valor.
Salvador de Madariaga
REFLEXIÓN FINAL: MUCHOS MÉDICOS VS. POCOS MÉDICOS
Cuando escaseen los profesionales de la medicina, seguramente serán mejor valorados, pues, como nos recuerda Madariaga, lo que abunda pierde su valor.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Promoción de genéricos y gasto farmacéutico
Se hace público en Galicia que las “campañas de promoción de (medicamentos) genéricos” no logran bajar el gasto farmacéutico. Al contrario, aumenta cada mes en relación al año anterior, en tanto las autoridades sanitarias hablan de “sensibilizar a médicos y pacientes”. Con todo, se justifica aduciendo que “se trata de un plan que necesita rodaje”, y se señala que “lo importante es reducir el gasto por receta, ya que no puede disminuirse el número de prescripciones con la demanda asistencial, que crece cada vez más”.
Si los medios recogen lo que se les ha trasmitido, mi establecido escepticismo proclama que el crecimiento del gasto farmacéutico seguirá imparable, por varias razones:
- Porque no se establecen medidas serias, sino “promociones” que recuerdan las rebajas de los grandes almacenes (pero sin derecho a devolución).
- Porque la e-receta induce un aumento del número de renovaciones por “efecto traca”, al emitirse en bloque mediante un programa informático “no inteligente”. (Ver: Receta electrónica y gasto farmacéutico)
- Porque el facultativo prescribe compulsivamente medicamentos genéricos innecesarios, tratando de compensar aquellos otros de nombre comercial (muchos prescritos por especialistas), afanoso de alcanzar porcentajes de absurdos objetivos.
- Porque no se consideran todos los factores condicionantes de la demanda y del gasto farmacéutico; sólo se señalan los poblacionales (envejecimiento e inmigración), obviándose las actividades preventivas, los nuevos medicamentos, la organización asistencial, etc (Ver: Prescripción médica y gasto farmacéutico)
- Porque no hay decisión política para realizar una financiación científicamente selectiva de medicamentos, en base a criterios de eficacia, riesgo-beneficio (seguridad) y coste-efectividad de los fármacos, atendiendo a la economía de la salud y particularmente a la farmacoeconomía.
Desde luego estos argumentos pueden ser rebatidos, pero en mi opinión se siguen dando palos de ciego; no quiero pensar en motivaciones espurias.
***
Acabo de recibir información del gasto farmacéutico de mi Servicio de Atención Primaria, junto a algunos indicadores, entre ellos el porcentaje de genéricos prescritos. Pues bien, el gasto del primer semestre de 2010 ha sido de 5.776.378 €. Superior al mismo periodo de 2009, que fue de 4.722.613 €. En definitiva, un aumento del gasto de 1.053.765 €; en términos porcentuales, un incremento de más del 22 %. Eso sí, aumentó el porcentaje de prescripción de genéricos... El que no se consuela es porque no quiere.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




.jpg)





