martes, 27 de abril de 2010

Receta electrónica y gasto farmacéutico

Parece ser que en las áreas sanitarias de Hispania donde se ha implantado la receta electrónica (e-receta) disminuye la frecuentación de los usuarios y, paradójicamente, aumenta el gasto farmacéutico. Como muestra Extremadura, referente nacional en la implantación de la e-receta, al experimentarse un significativo aumento del gasto en 2009 y en lo que va de 2010. Es una impresión que yo tenía y que, según los datos, se confirma.


Mis consideraciones al respecto de la e-receta son las que siguen:
  1. El problema del gasto deriva fundamentalmente de pacientes crónicos polimedicados, con fármacos esenciales y fármacos prescindibles, y se incrementa con la e-receta por la inducción a la renovación de recetas de modo mecánico e idiotizante.
  2. El recetar en bloque para varios meses (hasta doce), es cómodo, pero impide racionalizar la prescripción/renovación de medicamentos, ya que sale una “traca” de los prescindibles (que mucho cuesta eliminar).
  3. Los programas informáticos (diferentes para cada comunidad autónoma) siguen siendo deficientes o presentando errores graves tras su implantación, y los usuarios regresan para que se les hagan correcciones, lo que no pocas veces implica dar doble medicación.
  4. Si dispensamos medicación para un año y el paciente se desplaza a otra comunidad, allí no puede recoger las recetas, por incompatibilidad intercomunitaria, y tienen que emitírselas nuevamente para su tiempo de estancia, otro gran absurdo que impide controlar el gasto.
  5. Cuando un usuario no coge en la oficina de farmacia los fármacos emitidos, puede quedar la duda de que no se embolsen, si el paciente no firma cuando se le hace la entrega y si no hay otros mecanismos de control de la dispensación.
  6. La medida básica y más lógica para recortar el gasto sería dejar de financiar todos los fármacos menores, inútiles o de dudosa eficacia, lo que supondría no sólo un gran ahorro directo en fármacos, sino también indirecto por mejora de la salud de la población.
  7. Creo que lo ideal sería la receta multiprescripción (en la misma hoja), sólo de fármacos de primera línea, esenciales o de utilidad probada, y tal vez con envases más adecuados a tratamientos crónicos (*).
(*) Las cajas de 28 unidades obligan muchas veces a “forzar recetas” por pérdidas accidentales. He visto envases de fármacos para la HTA provenientes de Suiza de 87 cp: 28 x 3 + 3 de reserva, por si acaso; pero es que los suizos piensan en todo. Por otro lado, se suscita una cuestión en busca de respuesta: ¿En algún otro país europeo las recetas NO son multiprescripción? (En las que he visto de la UE, se prescribían varios fármacos y, ciertamente, todas con principios activos de probada utilidad)
***
Y mientras los médicos de atención primaria se queman las neuronas buscando la eficiencia prescriptora, los farmacéuticos parecen estar en otra onda, según se puede ver en el siguiente video –en verdad contundente– sobre la carrera de farmacia. (En definitiva, atención farmacéutica = uso eficaz del cúter)

2 comentarios:

  1. Mi querido amigo, me has traído a la memoria el dantesco año en que trabajé para el Seguro Social del Perú, donde la dispensación de medicamentos tenía caracteres de confetti en piñata cumpleañera. Solo que nuestra ultra avanzada tecnología prescindía de las e-recetas, nosotros teníamos las e-nfermeras. Sí, el paciente solo pasaba consulta con el médico cada tres meses, en el interín, una muy servicial y simpática enfermera se encargaba de hacerle ver la importancia del ejercio y de la dieta, de sugerirle varias terapias alternativas y basadas en el reino vegetal, de darle la dosis de cariño y empatía que el médico no tenía tiempo para darle, ya que estaba lidiando con 35 consultas diarias, y de paso, repetir por dos meses la última receta indicada en la historia clínica. Por eso me dí con la sorpresa de encontrar en las historias clínicas de pacientes con enfermedades crónicas, una distante consulta con el médico hace 7 meses, y el paciente, bueno estaba tomando 5 captopriles por día, y estaba con 220 de presión sistólica.
    Debo puntualizar que en este caso no era una e-nfermera, era un e-nfermero quien heptuplicó la prescripción captoprilesca.

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  2. Un ejemplo muy ilustrativo, amigo Tony, del surrealismo prescriptor o emisor de recetas. Hace años también disponíamos aquí de e-enfermeras, o mejor dicho de e-auxiliares de clínica (algunos médicos todavía disponen de ese personal de apoyo en consulta, aunque ahora con la denominación de auxiliares de enfermería). Y el problema principal es el que refieres, la falta de tiempo para la atención al paciente, por la excesiva presión asistencial propiciada por el papeleo, en este caso por la emisión de recetas una a una, que a su vez genera más gasto sanitario -no sólo farmacéutico- a consecuencia de la frecuentación ("ya que estoy aquí...") y, por supuesto, de la limitación (temporal) para la adecuada comunicación. Por eso admiro el pragmatismo anglosajón.

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