lunes, 11 de enero de 2010

Gestión de la Incapacidad Temporal

Los trámites derivados de la situación de baja laboral que supone una Incapacidad Temporal (IT) –antes Incapacidad Laboral Transitoria (ILT)–, consistentes en la emisión de un parte de baja y periódicos partes de confirmación, hasta el definitivo parte de alta, cuando el paciente ya está en condiciones de reincorporarse a su puesto de trabajo y prestar sus servicios, es el proceso hispánico de la llamada gestión de la IT.

En su momento no entendí el cambio de ILT por IT. Ahora pienso que tal vez fuese para concordar la confusión denominativa con el consiguiente embarullamiento normativo y gestor, pues el objetivo previsto no se ha logrado. La complicación burocrática y la participación de las mutuas laborales en el control de la IT de causa no laboral (accidente o enfermedad profesional) no parecen haber conseguido disminuir significativamente las bajas fraudulentas. Creo que las mutuas debieran centrar sus esfuerzos en mejorar la salud laboral de los trabajadores, controlando el medio y las condiciones de trabajo.

El médico de cabecera continúa con el engorroso papeleo generado por la IT a pesar de la informatización. Es más, sigue obligado a gestionar las bajas laborales de pacientes a los que no presta asistencia, caso de los hospitalizados, y aun cuando la causa entra en la competencia de las mutuas, caso de los accidentes de tráfico, contraviniendo la normativa (“El reconocimiento médico del trabajador es obligado para el facultativo que expide el parte de baja médica y el de confirmación”).


Me pregunto si se realizará algún día un cambio sensato en la gestión de la IT y, deseándolo, me veo espoleado a lanzar un ideario gestor.
  1. No debiera ser prescriptor de la baja laboral de un usuario/paciente que no atiendo o sigo, cuya incapacidad decide otro (concedida por especialista, iniciada en hospital, causada por accidente de tráfico); es decir, no tendría que emitir los partes de bajas inducidas. Y como sólo tengo capacidad decidir sobre la duración de una IT que concedo, de la que me responsabilizo, me parece insultante que desde la Unidad de Salud Laboral me pidan información improcedente.
  2. Con la anterior premisa, debería dar únicamente un parte de baja y otro de alta. Siempre me pareció absurdo reiterar los partes de confirmación, del modo que fuese, manual o informáticamente. Pasan los años y todo sigue igual: baja-partes-alta, con la misma cadencia robotizada (a los 3 días y cada 7 hasta el alta), sin importar la situación clínica del usuario/paciente. Además, es incoherente dar varios partes juntos cuando la exigencia reglamentaria es uno cada 7 días.
  3. Es evidente la mala utilización de la herramienta informática, que progresivamente complican en vano, por lo que he retomado una clásica jaculatoria: "Virgencita, virgencita, que me dejen como estaba...", y he llegado a la conclusión de que en este país se toman medidas sin objeto y no por eficiencia, por aquello que dijo Peter Drucker: “No hay nada más inútil que hacer eficientemente aquello que no debería hacerse de ninguna manera”. Así nos va de mal, sin eficacia ni eficiencia y con progresivo queme neuronal.
  4. Me incomoda que algunas empresas no admitan que el paciente se ausente hasta tres días, sin necesidad de papeleo. No siendo así, envían al interesado a por un “justificante” o un formulario de IT. Cuantas veces nos llega gente sin cita para que realicemos estos trasnochados trámites burocráticos. Ya no pido el auto certificado británico (Absence Self Certification Form), que vale hasta para siete días, pero por lo menos que por tres días el propio trabajador se responsabilice de su ausencia. ¿Será que aquí no hay suficiente madurez?
  5. Visto lo visto, posiblemente sería mejor actuar al modo antiquo, o sea a mano; a ello me lleva un nuevo programa informático recientemente implantado, más engorroso, y la clarividencia de un compañero: “los programas de ordenador de la primaria española son totalitarios, como la mente de sus gestores, de forma que la electrónica no es una ayuda en el trabajo clínico sino una traba más”.
  6. Solamente encuentro dos posibles respuestas al hecho de que no se tomen medidas sensatas: ineptitud o malicia. Pues para llenar el vacío de ideas, que a alguno se le ocurra imponer programas desquiciantes, no puede obedecer a otra motivación que no sea levantar juramentos en arameo. Lo sensato sería centrarse en los motivos de bajas largas y problemáticas (lumbalgia, esguince cervical, ansiedad, etc.).
¡Ay, qué fácil sería todo si se aplicase el sentido común y se eliminase la desconfianza!
***

A lo anterior podría añadir otras recomendaciones: eliminación del parte de confirmación de periodicidad pura, a favor del parte de confirmación de periodicidad variable; establecimiento de modos de reposo que conlleva la enfermedad, o grado de intensidad: baja a tiempo completo (total) o parcial; difusión de guías simples de IT; etc. Estas cuestiones y otras han sido tratadas en este trabajo:


En vez de simplificar las cosas, se llega a estrategias que rizan el rizo: circuitos especiales para la IT en casos de bajas de larga duración. El usuario no pide cita con el médico cada semana para recoger un parte de confirmación; se dirige a la unidad administrativa, donde le resuelven el papeleo sin cita previa. ¡Un desatino! Esta y otras cuestiones forman parte de este sorprendente artículo:


Una noticia alentadora –aunque cuestiono que sea viable un cambio autonómico de la IT–:

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