Entre los mitos platónicos, sobresalen el de la caverna y el del carro alado. Por eso los traemos aquí, de forma resumida e ilustrada, entendible y disfrutable.
El mito de la caverna cuenta que unos hombres que viven en este mundo son semejantes a los prisioneros que nunca vieron la luz del sol y que se encuentran encadenados de pies y manos en lo más hondo de una gran cueva, de espaldas a la única abertura de entrada que da al exterior. Dentro de la cueva, detrás de ellos, arde un fuego que tampoco pueden ver por encontrarse de espaldas y porque se interpone un muro a lo largo del cual van pasando hombres portadores de figuras de cosas y animales. Los presos sólo pueden escuchar el eco de esas voces y contemplar las sombras que se proyectan en el fondo de la pared. En este estado permanece hasta que alguien los libere de las cadenas y puedan salir de la caverna y contemplar las cosas reales y la luz del Sol. De la misma manera, los hombres mientras vivimos encerrados en el cuerpo solamente podemos ver las cosas del mundo sensible, que no son más que imágenes o sombras de la verdadera realidad, hasta que la Filosofía y la Dialéctica vienen a liberarnos de las cadenas y nos permiten contemplar el mundo ideal cuyo Sol es la Idea del Bien.
Es un mito en el que se simboliza la naturaleza del alma representándola por un carro tirado por dos caballos alados, uno bueno (alma irascible y sensitiva) y otro malo (alma concupiscible), conducido por un auriga (alma racional) que se esfuerza por dirigirlo bien. Hace mucho tiempo, este carro, en un lugar supraceleste, circulaba por el mundo de las Ideas, que el alma puede contemplar, aunque no sin dificultad. Las dificultades para gobernar el tiro de los caballos, especialmente por la ingobernable inquietud del malo, hacen que el alma caiga al mundo sensible de la materia y del cambio: los caballos pierden las alas y el alma queda encerrada en un cuerpo. Y si el alma ha contemplado, aunque sea poco, las Ideas, ese cuerpo será humano y no animal. Según las hayan contemplado más o menos, las almas están en una jerarquía de varios grados, que va desde el filósofo al tirano.
El mito es una manera de insertar imágenes en una forma de pensamiento cultural. (Robert Graves)
El mito es un símbolo de un deseo colectivo, natural o artificial. (Gonzalo Torrente Ballester)
Un mito es siempre un tesoro poético que embellece la historia de cualquier país. (Antonio García y Bellido)*
El mito y la ciencia cumplen una función similar: ambos ofrecen a los seres humanos una representación del mundo y de las fuerzas que se supone que lo gobiernan. Ambos fijan también los límites de lo que se considera como posible. (François Jacob)
Los mitos tienen más poder que la realidad. La revolución como mito es la revolución definitiva. (Albert Camus)
Los mitos modernos son materialistas o de simple evasión. (José María Gironella)
La ciencia desmitifica.**
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*Los relatos mitológicos son a menudo poéticos, por su naturaleza simbólica y su lenguaje elevado y embellecido.
Ahora que comienza la desescalada del confinamiento por la epidemia de coronavirus, y temiendo muchos profesionales lo peor, saco a la luz esta entrada que aguardaba a la espera de un mejor momento. Y ese momento ha llegado...
El grito (1893), Edvard Munch
[Una de las cuatro versiones]
Yo no puedo callar cuando el corazón me da gritos. Fiódor Dostoievski
Leemos el lamento de un médico de familia por el aparatoso inicio de su consulta. Durante la entrevista al primer paciente (añoso y complejo), para el que tiene asignados 5 minutos (tiempo ridículo), lo interrumpen telefónicamente cuatro veces. Desde el área administrativa le hacen saber de cuatro personas solicitan consulta urgente, pues su agenda ya está completa. Y los respectivos motivos resultan ser: un trámite administrativo ajeno (arreglar visado mal cumplimentado por médico hospitalario), dos problemas menores (dolor de garganta sin fiebre, acné leve) y un certificado improcedente (“poner en un papel que interesada tiene ansiedad porque está vendiendo su casa y los trámites le provocan nervios”).
Después de tan angustioso comienzo, al galeno sufridor le siguieron añadiendo “citas forzadas” (algo habitual en la pisoteada atención primaria), abarrotando si cabe su ya comprimida agenda, con las malas consecuencias que cualquiera puede suponer, tanto para los usuarios (sobre todo para los verdaderos enfermos, ante la imposibilidad de dedicarles el tiempo que merecen) como para el propio profesional, por la frustración que supone el no tener tiempo ni para pensar y por las continuas quejas que ha de escuchar por la demora, lógica a todas luces.
Ante esta sinrazón, cabe poner un grito, como en otras ocasiones (AQUÍ y AQUÍ), y dar sonora respuesta, aunque las palabras ya se agoten.
Reflexiones en voz alta:
–Abrir la agenda médica al comienzo de la jornada y comprobar que, además de repleta, ya está salpicada de “citas forzadas”, provoca en el profesional reacciones variables, desde la resignada indiferencia (asumiendo que no hay solución) a la angustia más desesperada (sufriendo la incapacidad de asumir la situación), pasando por una indignación controlada (decidido a resolver este problema).
–Es el fracaso de la “cita previa”. Si los usuarios no la asumen, sería mejor volver al antiguo sistema de números de los ambulatorios, que es al cabo el que usan los demás organismos públicos (Correos, S.S., Hacienda, etc.).
–Si la agenda médica viene impuesta, y no se respetan ni los 5 míseros minutos, ¿para qué pedir 10 minutos si es una utopía?
–Si cada vez son más los individuos que sólo asumen derechos, es porque aquí nadie les hace saber que también existen deberes para ellos; basta con atravesar la frontera para comprobar que lo de esta parte es jauja.
–Parafraseado a Vargas Llosa: ¿Cuándo se jodió la AP? Pensemos…
Es una pena que el pilar fundamental de un sistema sanitario se vaya deteriorando, por la irresponsabilidad de unos, la indiferencia de otros y la culpa de todos. La grave situación de la atención primaria, en verdad agonizante, merece un grito, otro más. Un grito compasivo y –a pesar de todo– todavía esperanzado.
Esperemos que no acabe todo en la nada...
"Vida" Todo y Nada – José Hierro Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!». Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Anexo: Sinrazón en el ejercicio de la medicina de familia
Se puede teorizar largamente, pero hay unos puntos clave que convergen en la actual situación insatisfactoria, desmotivadora y frustrante:
desprestigio de la especialidad
sumisión hospitalaria (obstáculos en forma de protocolos de derivación)
burocracia inútil
desincentivación profesional
conflicto sistema público general vs. mutualidades (*)
hipocresía gestora (profesionales de la salud convertidos en políticos)
sensación de no poder hacer nada para mejorar
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(*) Los médicos de familia, del sistema público de salud, tienen que resolver a veces problemas de las mutualidades privadas de funcionarios por no disponer de capacidad resolutiva; desconcertados, en ocasiones se enteran indirectamente de la existencia convenios que los sobrecargan y en nada los benefician.
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El modelo de atención primaria es tan viejo e inoperante que la mejora precisa un cambio radical para salir de su locura asistencial y su marasmo funcional.
De la falta de hábito en el uso de mascarillas —tanto en la población en general, que desde Occidente miraba con extrañeza a los asiáticos que habitualmente las llevaban, como en los sanitarios no entregados a labores de cirugía— al debate sobre las mascarillas: qué tipo debemos usar, la durabilidad, la calidad, etc.
😷 En poco tiempo: de la ignorancia de las mascarillas a un máster en estos elementos de protección. 🤔 https://t.co/s5OGU64JrG
Ya en la primera entrada sobre COVID-19 dejamos el enlace a una publicación sobre mascarillas, de Osakidetza, lo mejor que en ese momento encontramos. Se recogen los tipos principales de mascarillas: mascarilla quirúrgica (MQ) y mascarillas de alta eficacia FFP (Filtering Face Piece) o autofiltrantes. Las MQ son unidireccionales, protegen de dentro afuera, es decir, a los demás; filtran
partículas emitidas por el usuario durante la respiración. Las FFP son bidireccionales o “duales”, protegen de fuera adentro y de dentro afuera, es decir, al usuario y a los demás; interesan las FFP2 y FFP3. Además, hay mascarillas bidireccionales con o sin válvula de exhalación; las que cuentan con válvula
exhalatoria son más cómodas, facilitan la respiración y evitan la condensación, pero dicha válvula debe estar “recubierta” con material que proteja como las MQ.
En este cuadro se recogen también las mascarillas higiénicas ("de barrera")
y la semimáscara buconasal.
Reflexión necesaria.– No sé si será suficiente este resumen mascarillero. Ante tantas dudas de los profesionales de la salud, quizás haría falta un espacio específico que se titulase: "Todo sobre las mascarillas sanitarias: preguntas más frecuentes y respuestas". Bueno, tal vez exagero...
Veamos finalmente un vídeo explicativo sobre mascarillas. Nos aclara muchas dudas, pero seguramente a los sanitarios aún les quedarán algunas. O no.
Tipos de mascarillas, cuándo y cómo usar
Nota. Desde las recomendaciones iniciales de uso de las mascarillas
En este vídeo, titulado "Redescubrimiento de la música griega antigua", se recoge la primera actuación coral con aulós (flautas dobles u oboes dobles) reconstruidos, según nos explica el profesor Armand D'Angour, del Jesus College de Oxford.
Poco se sabe de la música de la Antigüedad (anterior a 476: caída del Imperio Romano) e investigaciones como ésta suponen un avance. [v. cuadro cronológico musical en "La continua búsqueda sonora"]
Hace tiempo que pensábamos reseñar este libro del doctor Manuel Gálvez Ibáñez. Pero las propias razones esgrimidas por este médico humanista en su página promocional nos parecen suficientes para hacerse una completa idea de su valioso contenido. Este médico de familia nos invita a vivir sin miedo y disfrutar de la vida, aportando claves desde su conocimiento, sus particulares vivencias y las enseñanzas de los pacientes, las personas corrientes que conforman la sociedad en la que vivimos. Y lo hace con un lenguaje comprensible y ameno, en el que el humor (tan necesario) está siempre presente. ¡Nuestras felicitaciones al doctor Gálvez!
Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego. Leon Tolstoi
Si se te ocurre alguna vez criticar a un colectivo, siempre serán sus peores representantes los que se den por aludidos y, para disimular, te acusarán de calumniar precisamente a aquellos en los que no pensabas al formular tu juicio. Arthur Schnitzler
Pasamos de la medicina humanista a la medicina consumista.
La siguiente reflexión la habíamos hecho en el mes de febrero, poco antes de que se decretase el estado de alarma por coronavirus...
Hablar de humanización de la sanidad –del sistema sanitario– como bella propuesta está muy bien. Pero las palabras tropiezan con una realidad que desde la barrera no se puede ver: la masificación o saturación de los consultorios de atención primaria, el mayor inconveniente al que se enfrentan en solitario los médicos de familia. Consultas programadas, forzadas y urgentes, propias y ajenas, se agolpan como los heridos en un campo de batalla. Un caos. Sin tiempo, ¿dónde está la pretendida humanización que dignifique, mínimamente, el acto médico, el encuentro entre un profesional de la salud y un paciente que demanda ayuda? Si los medios electrónicos fallan, algo frecuente, la situación se complica, porque la gente se impacienta mucho en las esperas públicas (no tanto, o nada, en las privadas). El agobio consecuente provoca cansancio, el cansancio pérdida de concentración, y el descentramiento favorece los errores. Los médicos de familia trabajan como si fuesen máquinas. Bueno, así parecen considerarlos los gestores: máquinas, incansables y sumisas. Y las víctimas no reaccionan; o lo hacen levemente, sin levantar la voz, lejos de conseguir un cambio que urge desde hace tiempo. Malo para los profesionales y peor para los usuarios. El drama de la deshumanización del consultorio médico se refleja perfectamente en la viñeta.
...Y ahora un interrogante tuitero ("¿Creéis que alguien se habrá dado cuenta, tras el estado de alerta, de que el 80% de las cosas por las que habitualmente hacemos consultas se pasan solas?") nos ha llevado a otro, queriendo imaginar el deseable alivio de los consultorios: ¿Servirá esta mala experiencia para aminorar la medicalización de la vida, el sobrediagnóstico y el sobretratamiento? Sería ideal para centrarse en los verdaderos enfermos (*) y dedicarles una atención diligente y de calidad. Con la disminución de la medicina consumista ya no habría masificación de consultas ni agobio. Sería una vuelta a la medicina humanista. ¡Un sueño! Evitaríamos el hacinamiento en las salas de espera (por cierto, las grandes que no estén fraccionadas convendría compartimentarlas con mamparas para minimizar los contagios de infecciones respiratorias). Y habría tiempo suficiente para atender a los pacientes como personas. Entonces ya podríamos comenzar a hablar de auténtica humanización de la sanidad.
____ (*) En las sociedades desarrolladas, el problema mayor del incremento de la demanda asistencial es la "No-Enfermedad".
–La humanización asistencial es contraria a la masificación (carga o presión asistencial desmedida), generadora de errores y conflictos.
–La deshumanización asistencial va de la mano de la masificación de las consultas, que entraña riesgos y baja calidad (degradación) e induce a la medicalización. (*)
–La masificación asistencial la ha provocado el propio médico, con tanta prevención acientífica y tanta prescripción condicionada.
–Debemos pasar de la Atención Primaria medicalizadora a la Atención Primaria racionalista. De la extrema Medicina consumista a la justa Medicina sensata.
–Sin privar de ningún derecho a nadie, de alguna forma habrá que regular el acceso a la atención sanitaria para evitar la degradación asistencial. La perniciosa hiperaccesibilidad (frente a la accesibilidad ordenada) se opone a la calidad.
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(*) Y además (nos recuerdan AQUÍ), el overbooking de pacientes genera enorme estrés y tensión entre pacientes que asisten a consulta y profesionales médicos.
Dejemos primeramente que hable otra voz... Para un médico de familia lo más importante es hablar con sus pacientes. De esta forma los acompaña en sus procesos y vivencias, los orienta por el sistema sanitario, les ayuda a superar sus tiempos de enfermar y trata de promover y mejorar su salud. Para que exista una comunicación de calidad hace falta un mínimo de tiempo... (Salvador Casado, Si la medicina de familia pierde la narrativa perderá su sentido)
La narrativa (comunicación) precisa confianza, interés y tiempo.
La prisa “consumista” bloquea la narrativa.
La falta de narrativa induce al error, incluso en médico-sacerdote.
El error se traduce en infra o sobrediagnóstico.
De aquí desconfianza de un lado y desinterés de otro. pic.twitter.com/MLkhmCpf8G
En una época en la que el dolor psíquico es mayor que el físico, es más necesaria una buena comunicación. Pero cada vez el médico de familia tiene menos tiempo para comunicarse con el paciente, porque son más los actos médicos. He aquí el quid de la cuestión: reducir el número de actos médicos para disponer de más tiempo para cada uno de ellos y aplicar, en consecuencia, la conveniente narrativa.
Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Refrán
1. DECLARACIÓN DEL ESTADO DE ALARMA Y TASA DE MORTALIDAD
Ya va más de un mes desde la declaración del estado de alarma (Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo)* ocasionado por la enfermedad COVID-19. Debido al particular diseño del sistema sanitario hispano, fragmentado en diecisiete servicios de salud (correspondientes a cada comunidad autónoma), se habían establecido al menos otros tantos protocolos de actuación, teniendo al Ministerio de Sanidad como teórico coordinador. Algunos han señalado esta fragmentación como problema para la contención de la epidemia. Pero con este real decreto, el gobierno tomó la decisión de asumir todas las competencias** y dictó medidas drásticas, entre ellas el confinamiento de los ciudadanos. A pesar de lo cual, los reproches entre comunidades autónomas y gobierno han sido continuos (especialmente entre éste y Comunidad de Madrid), sin que sepamos aún con seguridad quién lleva el mando. Y a parte de las críticas sobre el retraso en la toma de medidas, con autorización previa de manifestaciones y actos multitudinarios diversos, o de que se hable de chapuza e improvisación, el número de muertos en España nos pone, tristemente, a la cabeza por tasa de mortalidad específica, en medio de la polémica de los distintos sistemas de contabilización entre países.
*El 14 de marzo había en España 5.753 casos notificados y 136 fallecidos.
**La Sanidad Exterior es competencia exclusiva del Estado. Y la pregunta pertinente es: ¿Una pandemia concierne a Sanidad Exterior, y por tanto al Estado?
2. AFLORAMIENTO DE CARENCIAS E IRREGULARIDADES
En este periodo de crisis por pandemia de coronavirus SARS-CoV-2, han salido a relucir todas las carencias e irregularidades sanitarias y sociosanitarias, ya conocidas y notificadas, pero no escuchadas. Siempre se ha hecho caso omiso a las notificaciones de anomalías. Las reivindicaciones de los profesionales de atención primaria han sido continuas en los últimos años, demandando tiempo y medios. Sin éxito. Y ahora, en circunstancias más adversas, se cuestiona la solidez de nuestro sistema sanitario, tan cacareado como uno de los mejores del mundo, sino el mejor. ¿Y qué decir de las residencias de ancianos, que acusan una altísima mortalidad? Pues que se revelan carencias estructurales y se comprueba que muchas residencias no cumplían la normativa, al menos ateniéndonos a los profesionales con que deben contar. [Hasta 40 plazas asistidas: Médico o DUE localizable 24 horas / día; 40 o más plazas asistidas: Médico localizable 24 horas / día y DUE presente 24 horas / día]*. Y ahora, siendo tarde, algunos se rasgan las vestiduras.
3. RESPUESTA SOCIAL: CONFINAMIENTO, APLAUSOS Y RECHAZOS
La sociedad experimentó un pánico inicial y un temor al desabastecimiento, pero en general la gente ha respondido al confinamiento y a las demás medidas de seguridad. Por otra parte, ha manifestado su agradecimiento a los sanitarios (ahora considerados héroes) en forma de aplausos diarios. Sin embargo, se constatan al mismo tiempo algunos actos de rechazo por temor a ser contagiados por esas mismas personas a las que consideran sus salvadores, que arriesgan su vida para defender la de sus conciudadanos (advertimos aquí la expresión contradictoria de un solidario egoísmo). Y en verdad la arriesgan; no por el hecho de desempeñar una actividad que de por sí entraña cierto riesgo, sino por la falta de medios necesarios para afrontar su lucha contra una enfermedad infecciosa expansiva que incrementa el riesgo de contagio, con posibilidad de enfermar y, en los casos más graves, de morir. De hecho, en España hay demasiados profesionales contagiados por coronavirus, por falta de material de protección: batas impermeables, guantes de nitrilo, mascarillas adecuadas... Algunos laboratorios farmacéuticos y diferentes empresas han hecho donaciones, no bien vistas por ciertos sectores.
4. INSEGURIDAD DE LOS SANITARIOS Y AGOTAMIENTO
Por su parte, la autoridad sanitaria, reconociendo que los sanitarios son los que corren más riesgo de contagio, declara su voluntad de asegurar que estos profesionales no se expongan a dicho riesgo. Palabras que no se corresponden con los hechos. Como bien refleja la ilustración de Mónica Lalanda, los sanitarios están agotados, deshechos y desprotegidos; sobre todo los de servicios de urgencia y UCI. Y aquí topamos con la seguridad laboral de los trabajadores de la salud. Porque la Ley de Prevención de Riesgos Laborales está para cumplirse. Y entre la rabia y la impotencia, en la inseguridad, surgen las preguntas: ¿Está un trabajador obligado a trabajar sin suficientes medios de protección? ¿Es de recibo que se tenga que proveer él de los medios que la empresa no le proporciona? ¿Se puede ir a trabajar con la angustia de quien va al matadero? ¿Es el ámbito sanitario excepción?...
5. COVID-19 Y ATENCIÓN PRIMARIA (A perro flaco, todo son pulgas)
La Atención Primaria, de la que los medios poco hablan (o lo hacen sólo para dar cuenta de sanitarios fallecidos por el coronavirus), se siente especialmente olvidada y desamparada, sin medios suficientes ni directrices claras. Se reciben en el primer nivel asistencial tantas notas informativas, y tan pocas respuestas efectivas, que hemos pretendido poner orden para salir de la confusión mediante un cuadro temático. Pero en enviar material no ha habido diligencia. Eso sí, la habitual burocracia se redobla con la gestión de bajas laborales, cuando se deberían haber tomado medidas para descargar a los profesionales de esta tarea improductiva, que además entorpece su actividad asistencial. A los problemas enquistados de la AP se le unió la epidemia como una losa que la aplasta; la COVID está acaparándolo todo, desplazando otras cuestiones importantes de salud. Se habla de la necesidad de una AP fuerte y resolutiva, pero para ello ha de estar bien dotada. Se precisan medios humanos y materiales, incluido medio de transporte para la atención domiciliaria (no exigido por la costumbre: siempre se ha dispuesto del propio coche), y más que nunca en situación tan crítica. Por pedir que no quede, aun siendo pesimistas al observar una gestión sanitaria que no nos parece la más acertada.
6. REFLEXIÓN FINAL
En medio de todo (deseando salir cuanto antes de esta pesadilla, de fríos y dudosos datos) y después de todo, dramas familiares, el propio drama de los sanitarios, trastornos emocionales, consecuencias económicas, posibles consecuencias políticas, probables demandas judiciales… En fin, preferible no pensar demasiado. Pero no perdamos del todo la esperanza; habrán de venir tiempos mejores.
Mientras tanto, en la espera activa de un final y una vacuna eficaz...
A pesar de los pesares, y del gran pesar presente, hay momentos en los que es necesario distraerse de preocupaciones (no son buenas para la salud). Y una hermosa forma es evadirse con las nubes...
Este soneto nos ayuda a aprender y memorizar los tipos de nubes más frecuentes, por lo cual podemos considerarlo como un poema didáctico y mnemotécnico.
Este «Cristo» es el libro mayor y el testamento de Miguel de Unamuno.
Juan Ramón Jiménez
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Juan Ramón Jiménez considera a Unamuno como uno de los grandes místicos de España, junto a san Juan de la Cruz, Santa Teresa y Fray Luis de León. Y a propósito del autor del poema, escritor y filósofo, valga lo que sigue.
El Cristo de Velásquez, obra de madurez y de larga y rigurosa elaboración, es una suerte de condensación de las propuestas de don Miguel de Unamuno y su apuesta radical por la fuerza y permanencia del mensaje artístico. El gran tema es Dios vencedor de la muerte y por ello motivo de esperanza.
Consta de cuatro partes, divididas cada una en capítulos de diferente extensión; en total, un texto de 2.538 versos endecasílabos. En la génesis del poema se halla “El Cristo yacente de Santa Clara”, surgido de la contemplación de un Cristo anonadado, vencido y aniquilado por la muerte. Con un lenguaje sobrio, construye imágenes parcas, pero de gran emoción estética; resalta la ausencia de sublimación de la figura de Cristo.
Rubén Darío: “Miguel de Unamuno es, ante todo, un poeta (…) El canto quizá duro de Unamuno me place tras tanta meliflua lira (…). Y ciertos versos que suenan como martillazos, me hacen pensar en el buen obrero del pensamiento que, con fragua encendida, el pecho desnudo y transparente el alma, lanza su himno o su plegaria, al amanecer, a buscar a Dios en lo infinito”.
El estilista es, a lo sumo, un imitador, mientras que poeta es el que sigue inexorablemente la primera de las reglas que Unamuno puso al frente de su "Credo poético" en 1907: "Piensa el sentimiento, siente el pensamiento". Y ahí mismo, contrario al precepto de Verlaine ["La música ante todo"], declaró: "algo que no es música es la poesía".
Manuel Altolaguirre dice que, aunque Unamuno quiere una poesía sin arte, tiene piezas que sobresalen por su naturaleza lírica, artística, como sucede con una preciosa redondilla que escribió al contemplar un códice monástico:
Narrativa. Novelas: Amor y pedagogía (1902), Niebla (1914), Abel Sánchez (1917), La tía Tula (1921), San Manuel Bueno, mártir (1930). Novela corta: Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920). Cuentos: Cruce de caminos, El amor que asalta, El maestro de Carrasqueda, Y va de cuento...
Ensayo: Vida de Don Quijote y Sancho (1905), Del sentimiento trágico de la vida (1913), La agonía del cristianismo (1925), Cómo se hace una novela (1927).
Escritor y filósofo español, principal exponente de la Generación del 98. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Madrid. Se doctoró con la tesis Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca. Fue catedrático de lengua y literatura griega, catedrático de historia de la lengua castellana y rector de la Universidad de Salamanca. También fue diputado de las Cortes constituyentes de la Segunda República, de la que se fue distanciando hasta el punto de secundar la sublevación militar que dio inicio a la guerra civil española, aunque terminó retractándose de su apoyo inicial y pronunciando su famosa frase: «Venceréis, pero no convenceréis». Y en sus apuntes manuscritos para El resentimiento trágico de la vida escribió: «Los motejados de intelectuales les estorban tanto a los hunos como a los hotros. Si no les fusilan los fascistas les fusilarán los marxistas».
Activismo y confrontación política...
Entre otras cuestiones políticas: polemizó con Sabino Arana, cuando iniciaba su actividad nacionalista y consideraba a Unamuno como un vasco «españolista»; en 1894 ingresó en la Agrupación Socialista de Bilbao y la abandonó en 1897; sus constantes ataques al rey Alfonso XIII y al dictador Primo de Rivera hicieron que este lo desterrase a Fuerteventura en 1924, pero poco después fue indultado, lo que no evitó que se exiliase voluntariamente a Francia, primero a París y, al poco tiempo, a Hendaya. En 1889 viajó a Suiza, Italia y Francia, donde se celebraba la Exposición Universal y se inauguraba la torre Eiffel.
Amistad y enemistad...
Entabló amistad con Ángel Ganivet, intensificada hasta su suicidio en 1898. Finalizada ese mismo año la guerra hispano-estadounidense, en la que España pierde sus colonias, surge el Grupo de los Tres (Azorín, Baroja y Unamuno) y la llamada generación del 98. Polemizó con Ramiro de Maeztu y José Ortega y Gasset. Ramón Gómez de la Serna dijo que, cuando Unamuno entraba en la Revista de Occidente, Ortega se levantaba y se iba. A Pío Baroja le incomodaba su intransigencia, y escribió que «Unamuno se creía todo. Era, sin proponérselo, filósofo, matemático, geógrafo, filólogo, naturalista, arquitecto, además de vidente y de profeta» y «no hubiera dejado hablar por gusto a nadie. No escuchaba». Tampoco caía demasiado bien a Valle-Inclán ni a Fernando Pessoa, quien sufrió sus ninguneos y advirtió sus contradicciones. Imbuido de lo que él llamaba, con los neologismos que caracterizan su estilo, su alterutralidad o neutralidad activa, el gran filólogo Ernst Robert Curtius llegó a definirlo como Excitator Hispaniae.
Desconcierto y desencanto...
Los últimos días de vida (de octubre a diciembre de 1936) los pasó bajo arresto domiciliario en su casa, en un estado de resignada desolación, desesperación y soledad. Unamuno dijo que se había unido al movimiento salvador, que acaudillaba el general Franco, para salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional, y España no debía estar al dictado de Rusia ni de otra potencia extranjera cualquiera. Asistía al horror de la guerra civil, que consideraba verdadera enfermedad mental colectiva, una epidemia de locura con cierto substrato patológico-corporal, llena de inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, realizadas por bandas de malhechores degenerados, excriminales natos sin ideología, decididos a satisfacer feroces pasiones atávicas, en un régimen de terror. Pero temía que a un horror le sucediese otro, sabiendo que el terror también imperaba en la zona nacionalista... Y declaró su dolorido sentir: «Triste cosa sería que el bárbaro, anti-civil e inhumano régimen bolchevístico se quisiera sustituir con un bárbaro, anti-civil e inhumano régimen de servidumbre totalitaria. Ni lo uno ni lo otro, que en el fondo son lo mismo (...) No, no me he convertido en un derechista. No he traicionado la causa de la libertad. Pero es que, por ahora, es totalmente esencial que el orden sea restaurado. Pero cualquier día me levantaré —pronto— y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario (...) La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de sí misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y anticatólica. Aúllan y piden sangre los hunos y los hotros (...) Ésta es una campaña contra el liberalismo, no contra el bolchevismo. Todo el que fue ministro en la República, por de derecha que sea, está ya proscrito. (...) Vencerán, pero no convencerán; conquistarán, pero no convertirán». Murió de repente en su domicilio.
Preocupación intelectual y angustia existencial...
Inicialmente, sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe; el materialismo dialéctico no resolvió sus dudas existenciales y preocupaciones religiosas. Propuso que la solución de muchos de los males hispanos era «europeizar España». Literaturizó su pensamiento, primero con el ensayo Vida de don Quijote y Sancho (1905), obra en la que contradijo su tesis europeísta y propuso «españolizar Europa». Apuntó que la relación entre los dos protagonistas de Don Quijote de la Mancha simbolizaba la tensión existente entre ficción y realidad, locura y razón, que constituye la unidad de la vida y la común aspiración a la inmortalidad. Y literaturizó su experiencia personal a fin de dilucidar la oposición entre la afirmación individual y la necesidad de una ética social. El dilema planteado entre lo individual y lo colectivo, entre lo mutable y lo inmutable, el espíritu y el intelecto, fue interpretado por él como punto de partida de una regeneración moral y cívica de la sociedad española. Él mismo se tomó como referencia de sus obsesiones del hombre como individuo: «Hablo de mí porque es el hombre que tengo más cerca».
Unamuno no acierta ni con la novela ni con la poesía porque en realidad no le interesan ni la novela ni la poesía, sino que solo le interesa Unamuno, personaje único de toda su obra. Unamuno como poeta no canta; suda... toda su obra es el monólogo de un loco que se busca a sí mismo a través de dios o viceversa, que en su obra tanto monta lo uno como monta lo otro.
Es en esta búsqueda donde está el Unamuno lírico, grande, profundo, quijotesco, autor de la monumental Vida de don Quijote y Sancho. Antonio Machado lo consideró su maestro.
Unamuno paseando, María Cecilia Martín Iglesias
Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
...la vida íntima de un hombre preso de una violenta crisis espiritual, angustiado por el porvenir de su familia. Algunas de estas cartas se convierten en verdaderas confesiones.
Unamuno egocéntrico. De él dijo Pío Baroja:
Yo creo que Unamuno no hubiera dejado hablar por su gusto a nadie. No escuchaba. Le hubiera explicado a Kant lo que debía ser la filosofía; a Riemann o a Poincaré, lo que era la matemática; a Planck y a Einstein, el porvenir de la física; a Frobenius, la etnografía de África, y a Frazer, los problemas del folclore. No le hubiera indicado a Mozart o a Beethoven lo que tenía que ser la música porque había decidido que la música no era nada y no valía la pena de ocuparse de ella, porque a él no le gustaba.
A un individualista tan apasionado como Unamuno no se le puede encasillar en los límites de una sociedad. Basta con que el problema del destino español sea un punto neurálgico del trabajo espiritual de su existencia, para poderle unir abiertamente a los hombres de 1898. Pero su lucha por la solución del problema lo muestra desde en comienzo como el luchador que sólo está en sí mismo.
Ferviente defensor de la lectura y la sed de conocimiento, una de las frases más célebres de este excéntrico personaje era «Sólo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas».
Yo, señor, apenas creo en la pedagogía como ciencia independiente, y cuando veo cómo ha trastornado los espíritus de no pocos maestros creo aun menos en ella.
El centro de la filosofía unamuniana es el deseo de inmortalidad. La ciencia no satisface tal anhelo porque está basada en la razón que niega la existencia de Dios, la finalidad del mundo y la posibilidad de supervivencia del alma. Además, la voluntad no se resigna, luchando desesperadamente contra la razón. De este enfrentamiento nace la fe que postula la existencia de un Dios inmortalizador.
Unamuno es un soñador que sueña con la inmortalidad.
La filosofía se acerca más a la poesía que a la ciencia. El pensamiento de Unamuno, más poético que científico, no nos muestra a su autor como un profesional de la filosofía, cosa que no era...
Unamuno políglota [Quien sólo sabe su lengua, ni aun su lengua sabe. Goethe]
Aparte de lenguas muertas, el viejo Rector de la Universidad de Salamanca hablaba con soltura francés, inglés, alemán e italiano y aprendió danés para leer a Søren Kierkegaard.
Unamuno y la música
Unamuno había decidido que la música no era nada y no valía la pena ocuparse de ella, porque a él no le gustaba. [Baroja sobre Unamuno]
...emprende pequeños viajes o excursiones a puntos concretos de nuestra geografía, parajes naturales de Castilla, Extremadura, Portugal, Aragón, Mallorca, Canarias, Galicia, Cantabria, La Mancha o el País Vasco, porque para este infatigable peregrino de la belleza no hay paisaje feo...
“No ha sido en libros, no ha sido en literatos donde he aprendido a querer a mi patria: ha sido recorriéndola”. Montaraz intelectual, el escritor bilbaíno gastaba zapatos anchos y cómodos, de caminar, y unos cuadernos de hule negro donde anotaba sus andanzas metafísicas por la intrahistoria* de Castilla, Extremadura, La Mancha, Aragón, Mallorca, Galicia, Cantabria, el País Vasco, Portugal, Canarias...
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*Intrahistoria: término creado por Unamuno para referirse a la vida tradicional, que sirve de fondo a la historia visible.
A primeros de junio del 35, en el Hotel Palace de Lisboa, había recibido a su amigo del alma, el poeta Teixeira de Pascoaes. Juntos, entusiastamente, recordaron su viaje mítico al Monte Maráo a la Sierra de Marão, y sus afinidades literarias y filosóficas.
Los viajes de don Miguel de Unamuno a Portugal y su relación con lugares y gentes que conoció (políticos revolucionarios, pescadores pobres, libreros, cabalistas y poetas suicidas) componen una amalgama vital del Rector salmantino que sus biógrafos han ignorado o marginado. [Vídeo sobre el libro AQUÍ / Unamuno y Portugal]
Rubén Darío era callado y tímido. Su discreción en el trato social era absoluta. Unamuno dogmatizaba ex cathedra, como buen pensador, como hirviente polemizador (…) Aparte de estas diferencias de personalidad, les separaba, todavía más profundamente, la distinta concepción y realización poética. (…) Unamuno estaba, por lo menos al principio, muy distanciado y displicente ante aquellos nuevos sones modernistas y nunca en verdad sintió agrado, y aun menos simpatía, por la obra de Rubén, que desdeñaba cordialmente y acusaba de afrancesada: “No hay autor en castellano más francés que usted”, le escribía con indisimulada descalificación. (…) La poesía de Unamuno era muy distinta. Más inclinada hacia su mundo interior, iba por otros caminos poco agradables para el oído por su dureza expresiva, poesía sin halagos formales, adusta e hirsuta. (…) Aunque durante mucho tiempo se tuvo en menos su obra poética —por cierto muy tardía—, como una pequeña distracción del ensayista y pensador, sin embargo, hoy se la considera como una de las más importantes del siglo XX por la gran riqueza de pensamiento y la intensa vibración emocional. (…) Y fue Rubén Darío, tan aparentemente alejado y ajeno de la poesía unamuniana, quien, con sorprendente anticipación, captó y proclamó la honda calidad de la obra poética del Rector de Salamanca: “Yo soy uno de los pocos que han visto en usted al poeta”, le dice en una carta. Y, al publicarse el primer poemario de Unamuno (Poesías, Madrid, 1907), envió a La Nación de Buenos Aires (mayo de 1909) un trabajo titulado “Unamuno poeta”, que éste valoró tanto que, posteriormente, lo incluyó como prólogo de su libro poético Teresa. (…) Verá usted [Valle-Inclán a Unamuno]: Rubén tiene todos los defectos de la carne: es glotón, bebedor, es mujeriego, es holgazán, etc. Pero posee, en cambio, todas las virtudes del espíritu: es bueno, es generoso, es sencillo, es humilde, etc. En cambio, usted almacena todas las virtudes de la carne: es usted frugal, abstemio, casto e infatigable. Y tiene usted todos los vicios del espíritu: es usted soberbio, ególatra, avaro, rencoroso, etc. (…) Unamuno tenía evidentes dosis de soberbia, envidia e intransigencia; era poco generoso, ferozmente individualista, egoísta y ególatra, él mismo decía que estaba enfermo de “yoísmo”. (…) La preeminencia intelectual eliminaba cualquier apetencia sensual, la austeridad y sobriedad casi puritanas le rodeaban (…) Alfonso Reyes afirmó, a la muerte del poeta nicaragüense: “Rubén tenía todos los pecados del Hombre, que son veniales, y Unamuno tiene todos los pecados del Ángel, que son mortales”.