sábado, 21 de marzo de 2009

José de Letamendi, un ídolo caído


El doctor José de Letamendi (Barcelona, 1828 - Madrid, 1897), catedrático de anatomía en Barcelona y de patología general en Madrid, desarrolló tan amplia actividad humanística que en su época fue considerado un genio. Actuó como antropólogo, filósofo, pedagogo, pintor y violinista aficionado; escribió varios libros y más de mil artículos –sobre epistemología, filosofía, literatura, economía y música–, e incluso fue autor de composiciones musicales. Entre sus obras científicas destacan su Patología general (1883-1889) y su Clínica general (1894).

En su cátedra de patología general de Madrid tuvo como alumno a Pío Baroja, a quien suspendió tres veces, al parecer por una relación de tirantez; el hecho de la incompatibilidad del escritor con el médico-filósofo se ve reflejado en su novela El árbol de la ciencia. En esta humillación parece hallarse el origen de la demolición de Letamendi, del desprestigio de este médico encumbrado en su tiempo y de su definitivo olvido. Veamos la descripción que del catedrático hizo Baroja en el capítulo VIII (“Una fórmula de vida”) de la primera parte de su referida obra:

“Letamendi era un señor flaco, bajito, escuálido, con melenas grises y barba blanca. Tenía cierto tipo de aguilucho, la nariz corva, los ojos hundidos y brillantes (…) En San Carlos corría como una verdad indiscutible que Letamendi era un genio; uno de esos hombres águilas que se adelantan a su tiempo; todo el mundo le encontraba abstruso porque hablaba y escribía con gran empaque un lenguaje medio filosófico, medio literario (…) Por dentro, aquel buen señor de las melenas, con su mirada de águila y su diletantismo artístico, científico y literario; pintor en sus ratos de ocio, violinista y compositor y genio por los cuatro costados, era un mistificador audaz con ese fondo aparatoso y botarate de los mediterráneos. Su único mérito real era tener condiciones de literato, de hombre de talento verbal.”

Denostado por Baroja –quien pese a todo acabó la carrera de medicina–, pero ensalzado por otros, como Menéndez Pelayo, Galdós, Marañón o Laín Entralgo, se hace difícil hoy valorar la figura de Letamendi en su justa medida. Después de leer el retrato que de él hizo don Pío, lo veo como un gran ídolo caído.

Respecto a su faceta de ensayista musical, considero oportuno reproducir un párrafo del artículo “La delegación española del Patronato del Festival de Bayreuth”, editado en Filomúsica (revista de música culta):

“Como wagneriano, fue el primer extranjero en publicar en la revista de R. Wagner Bayreuther Blätter, autor de: La aparición de Ricardo Wagner deducida de la naturaleza del arte teatral (1878), Juicio postremo sobre Richard Wagner (1883), Una cláusula negativa del testamento de Wagner y La música del porvenir y el porvenir de mi patria (1884).”

Posiblemente sea injusto reducir el mérito de este médico humanista al modo barojiano, habiendo sido hombre inteligente y pensador inquieto. En este blog ya se citaron aforismos de Letamendi, y para cerrar esta reseña nada mejor que un poema suyo, en concreto una décima, que recoge consejos para una vida sana:

Vida honesta y ordenada,
usar de pocos remedios
y poner todos los medios
de no apurarse por nada.
La comida moderada,
ejercicio y diversión,
no tener nunca aprensión,
salir al campo algún rato;
poco encierro, mucho trato
y continua ocupación.

Nota.- Esta décima es una variante de la original de Francisco Gregorio de Salas "Receta segura contra la hipocondría" (ver comentarios).

20 comentarios:

  1. Querido José Manuel: ¿sabes si se conservan partituras suyas, en particular para piano?
    Abrazos,

    Diego

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  2. Querido Diego: he hallado la reproducción de una página de La Vanguardia, de 10 de enero de 1890, donde se recoge un bosquejo biográfico de Letamendi y su producción científica y artística, entre ella la musical. Aparecen 12 obras numeradas en la cuarta y última columna del artículo periodístico; respecto a su producción pianística podemos comprobar: 3) El bien perdido, meditación para piano-forte; 4) Mal de amor, romanza sin letra, para piano-forte; 5) ¡Patria!, impromptu a dos pianos (las dos “piececitas” citadas al final, 11) y 12), acaso sean también para piano). Al parecer fueron ejecutadas y editadas. Hasta aquí cuanto he podido saber hasta ahora, aunque tal vez exista alguna pieza más, ya que el artículo (del que dejo el enlace) es de 1890 y Letamendi falleció en 1897. Si consigo más información te lo comunicaré. Un abrazo.

    http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/1890/01/10/pagina-1/34660748/pdf.html

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  3. Saludos desde Lima, Perú, apreciado colega. Y felicitaciones por su excelente bitácora.

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  4. Gracias, Lizardo, por su comentario alentador. Un saludo afectuoso desde este otro lado del charco.

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  5. Joaquín Hernández8 de febrero de 2010, 20:08

    Sr.Brea.
    Le agradeceré mucho, si puede, información sobre el poema que Ud. dice que es del Dr.Letamendi sobre consejos para una vida sana.
    Está publicado en algún sitio ?
    Muchas gracias.

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  6. Joaquín: la décima de Letamendi la he visto reproducida en revistas médicas, sin por ello se asegure su autoría. Desconozco si se ha publicado algún libro donde se recojan los poemas de este hombre polifacético. En la Red hay un documento de "paremiología saludable", firmado por una profesora de lengua y literatura, que reproduce al final el poema:
    http://www.educa.madrid.org/web/ies.carmenmartingai.moralzarzal/revista/pdf/Salud%20y%20refranes.pdf

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  7. Sr.Brea.
    Muchas gracias por su información. Mi curiosidad por ese poema viene de cuando en la escuela, allá por los años cincuenta, en un libro *Lecturas selectas* lo aprendí de memoria y siempre me llamó la atención su ideario de vida.Tanto es así que lo tengo impreso encima de la mesa de mi oficina en un portarretrato.
    Sé que la censura cambió algunas palabras, como por ejemplo diversión por distracción, y algunas más.
    Creo que el Dr. Letamendi sacó esos versos de la Escola Médica Salernitana del s.XII y XIII.
    Pero sigo buscando la autoría de los versos.
    Muchas gracias.

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  8. Sr.Brea.
    Hace unos meses que me he jubilado y me he podido dedicar a buscar la autoría de esa Décima, atribuida al Dr. Letamendi.
    He consultado varias bibliotecas, y en la Fundación Letamendi que hay en Barcelona. En la Biblioteca Virtual de la Universidad de Barcelona, encontré las Obras Completas del Dr. Letamendi. Pude descargármelas a mi ordenador y poderlas leer.
    En el Volumen 1º de la Edición 2ª , Recopiladas y Publicadas por su discípulo Dr. Rafael Forns , Madrid 1907, en la página 317 se incluye la Décima, acompañada de un estudio detallado de cada verso de la misma.Pero el descubrimiento es que el mismo Letamendi dice , en esa página 317, que el autor es anónimo.Descartado Letamendi sigo buscando.
    Por una referencia de Internet sobre la vida sana y buscando poetas españoles descubrí un libro de Francisco Gregorio de Salas (1726-1808) que tenía la misma décima.
    Se trata del libro: Colección de los Epigramas, y Otras Poesías Críticas, Satíricas y Jocosas, de Don Francisco Gregorio de Salas. Corregidas en esta tercera edición. Madrid: por Repullés.1816. (Se hallará ésta y el Observatorio Rústico, del mismo Autor, en la Librería de Orea, calle de la Montera frente a San Luis).
    Este libro consta de 263 páginas, el original se encuentra en Taylor Institución University Of. Oxford , library el 08/03/1956 y fue digitalizado por Google el 26/02/2007.
    La Décima está en la página 24 de este libro

    Receta segura contra la hipocondría.

    Vida honesta y arreglada,
    Hacer muy pocos remedios,
    Y poner todos los medios
    De no alterarse por nada :
    La comida moderada,
    Ejercicio y diversión,
    No tener aprehensión,
    Salir al campo algún rato,
    Poco encierro, mucho trato,
    Y continua ocupación.

    Muchas gracias por su atención.

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  9. Gracias por esta información, Joaquín. Tal como dices, la décima "de Letamendi" pertenece a Francisco Gregorio de Salas. Aunque por las pequeñas variantes entre las dos versiones (versos 1, 2, 4 y 7) pudiera ser que el galeno la adaptase en la creencia de que era de autor desconocido. No dejan de ser especulaciones.

    Vida honesta y arreglada (ordenada),
    hacer muy (usar de) pocos remedios
    y poner todos los medios
    de no alterarse (apurarse) por nada.
    La comida moderada,
    ejercicio y diversión,
    no tener aprehensión (nunca aprensión),
    salir al campo algún rato;
    poco encierro, mucho trato
    y continua ocupación.

    En ambos casos se propugna una vida ordenada y sana, alegre y de relación, sin excesos, ni alteraciones, ni temores. Una ejemplaridad difícil de cumplir en nuestro tiempo.

    Un aludo cordial.

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    1. Hola, buenas tardes:

      conocía estos versos por un pequeño dibujo a modo de pergamino realizado por mi padre. Lo he guardado durante más de 30 años e intento (no siempre consiguiéndolo) que sea mi doctrina vital. Si quiere puede verlo en
      https://twitter.com/kntcanarias/status/261514873907863552/photo/1/large

      Un cordial saludo
      @kntcanarias

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    2. Gracias, kñt, por el aporte de ese entrañable pergamino paterno que supongo guardas como oro en paño.
      Saludos cordiales.

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  10. Por dios poner ese título!! Idolo caído a alguien que vivió plenamente. Que no le interesó ser uno mas del montón!!

    Hay que aprender a dar una mirada amorosa a esa gente!! Dejar de repetir limitadamente comentarios ajenos poco nutritivos

    Médico,núsico, filósofo... Un adelantado a su época. Bendiciones Sr.

    Cual es el aporte "de caído", no lo entiendo!!

    Segurísimo que a él no le interesaría que le llamaran ni ídolo ni caído. Corrijan el título por favor!
    Victoria

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    1. Estoy de acuerdo contigo, Dr. Letamendi no es un idolo caido, por el contrario es un idolo, simplemente un idolo, adelantado a su epoca; sabio, filosofo, musico, y con tremenda calida humana, seguramente Baroja tenia resentimientos, eso sucede cuando alguien es mejor que tu, no puedes resistir su brillo. Dr. Letamendi siempre sera un idolo, simplemente un idolo....

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  11. Victoria, lo que se puede leer en “la demolición de Letamendi” explica la consideración de “ídolo caído”, aunque nos parezca injusta la anulación que de este médico humanista hizo Baroja. No es el único caso de destrucción personal a través de la pluma; y no digamos de los modernos medios de nuestro tiempo.
    Saludos.

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  12. A mi me parece que ese poema no es de Letamendi, sino de un monje. Buscaré la fuente.

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    1. Si lee los comentarios anteriores, Marco, verá que se cita a Francisco Gregorio de Salas (poeta y eclesiástico) como posible autor de la décima atribuida a Letamendi, quien tal vez la haya adaptado.
      http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Gregorio_de_Salas
      Saludos.

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    2. Aquí se da por cierta la autoría de Francisco Gregorio de Salas:
      http://hormigaciones.blogspot.com.es/2010/03/francisco-gregorio-de-salas-decima.html

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  13. No creo que Letamendi fuese tan malo como Baroja lo pinta (también Baroja se las traía y como buen histrión no admitía competencia).
    Realmente las citas de Letamendi son consejos sanos de medicina preventiva.
    Un saludo.

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    1. Supongo que es así. Pero nos ha quedado el efecto literario que el escritor se propuso.
      Un saludo.

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