viernes, 29 de enero de 2010

Engreimiento artístico


Llega a ser abominable el engreimiento de los artistas, a tenor de lo que manifiestan públicamente, de viva voz, por escrito o incluso con gestos delatores de desprecio ajeno. Me refiero a muchos de los que se entregan a las denominadas bellas artes, aquellas que tienen por objeto expresar la belleza: arquitectura, escultura, pintura, literatura, música, danza y cinematografía. La aureola con que se adornan deja clara su posición de soberbia; no se sienten orgullosos de su carrera, sino que lo son, y descalificando se descalifican a sí mismos. Por supuesto que hay artistas que, en su humildad, saben que es quimérica la perfección del hombre de Vitrubio.

4 comentarios:

  1. Borges mencionó alguna vez que la más burda de las tentaciones del arte era la de ser un genio. Y dijo 'ser', eh, qué hubiera dicho acerca de 'creerse' un genio.
    Un saludo afectuoso, amigo José.

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  2. Pepe, lamento profanar el blog de un hombre de poca fe como tú con esto que voy a decir. Quien más sabe (quizás porque tenga motivos para ello) y mejor ha hablado sobre la soberbia es nuestra santa madre iglesia, que establece dos cosas breves, muy claras y útiles: que la soberbia es el peor pecado y que, contra soberbia, humildad. Aceptemos humildemente su sabia advertencia.

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  3. Supongo, Lizardo, que Borges diría de algunos que se creen genios que tienen delirios de grandeza. Pablo: a la santa madre, que establece el pecado y la redención, no cabe responder más que amén. Un afectuoso saludo a ambos.

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  4. Muchas obras de esos artistas de poca monta, generosos en soberbia, no han resistido el paso del tiempo. El tiempo se vuelve irremediable juez de la trascendencia en nuestras acciones.

    Sobre la fe, bueno, siempre se ha sabido que la fe es el resultado de combinar la sin razón con la soberbia. Soberbio aquél que tiene pena del carente de fe, y le hace objeto de su compasión y oraciones.

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