martes, 12 de junio de 2012

Castelao, un hombre polifacético


Hablar de Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao (Rianxo-A Coruña, 1886 - Buenos Aires, 1950),  máximo representante histórico del nacionalismo gallego, es referirse a un hombre verdaderamente polifacético: médico, escritor, dibujante, pintor, político... Nacido el 30 de enero de 1886, pasó sus primeros años en su Rianxo natal y la segunda parte de su infancia (de 1895 a 1900) en la ciudad de Bernasconi, en La Pampa de Argentina, adonde había emigrado primeramente su padre. Allí descubrió la caricatura, hecho que habría de influir en su posterior trayectoria vital. De regreso en Galicia, por decisión paterna, inició estudios de medicina en Santiago de Compostela y durante su periodo universitario se aficionó al dibujo (especialmente a la caricatura) y a la pintura. En 1908 consiguió exponer en Madrid e inició su colaboración en la revista Vida Gallega; posteriormente participó en la III Exposición Nacional de Humoristas y colaboró como ilustrador en la revista madrileña El Cuento Semanal. En cuanto a su faceta sanitaria, se especializó en obstetricia en 1910, pero abandonó la actividad médica y se justificó en una frase legendaria: “Me hice médico por amor a mi padre; no ejerzo la profesión por amor a la humanidad”. Desde Rianxo, Castelao escribió artículos críticos contra el caciquismo gallego en El Barbero Municipal, semanario a cuya fundación contribuyó, y se introdujo en la vida política local dentro del Partido Conservador local en una línea ideológica maurista (del político Antonio Maura). Y continuó su exitosa labor de caricaturista con diversas exposiciones y colaboraciones en periódicos y revistas. Pero habrían de venir grandes cambios en su evolución vital y personal.
Autocaricatura

En 1912 se adhirió al movimiento Acción Gallega,  cuya finalidad era despertar la conciencia de clase del campesinado gallego, y ese mismo año se casó con Virxinia Pereira. Dos años después sufrió un  desprendimiento de retina, quedando ciego temporalmente; recuperó la visión tras ser sometido a una intervención quirúrgica y en 1915 fue elogiada su participación en la Exposición de Bellas Artes de Madrid. Ya en 1916, se instaló en Pontevedra, al haber obtenido por oposición una plaza en el cuerpo técnico de la delegación del Instituto Geográfico Estadístico, y en ese año cofundó la agrupación local de las Irmandades da Fala. En su faceta de pintor, ese año consiguió la segunda medalla en la Exposición Nacional de Madrid con el óleo Os cegos (Los ciegos). Dos años más tarde comenzó su colaboración con el periódico madrileño El Sol, pero el hecho más significativo de este final de década fue la fundación de la revista Nós (Nosotros), junto a Vicente Risco, Otero Pedrayo y otros, medio intelectual por el que habría de fluir la vida política y cultural de Galicia desde 1920 a 1936. En 1921, becado por la Junta de Ampliación de Estudios, viajó a Francia, Bélgica y Alemania para estudiar el arte de estos países, cuyo fruto su Diario 1921. En 1926 publicó Cousas (Cosas), su primer libro, compuesto de relatos breves, el mismo año en que sería nombrado académico de número de la Real Academia Gallega. Y tras la muerte prematura de su hijo Alfonso en 1928, con catorce años, se desplazó a la Bretaña francesa para estudiar los cruceros bretones, materializándose su trabajo en el libro As Cruces de Pedra na Bretaña (Las Cruces de Piedra en la Bretaña).

Os cegos
As cruces de pedra na Bretaña 





En 1931 resultó elegido diputado como galleguista independiente para las Cortes Constituyentes de la Segunda República, participó en la constitución del Partido Galeguista y en la elaboración del proyecto del Estatuto de Autonomía de Galicia. Pero a finales de 1934, año de la publicación de Os dous de sempre (Los dos de siempre) y Retrincos (Retazos), fue confinado en Badajoz (¿motivo?), donde escribió para el periódico A Nosa Terra (Nuestra Tierra), órgano de expresión por entonces del Partido Galeguista, una serie de ensayos con el título de Verbas de chumbo (Palabras de plomo) que habrían de configurar el definitivo ensayo Sempre en Galiza (Siempre en Galicia), que se publicaría en 1944 –ya en su exilio en Argentina–, muestra su ideario político-social, de inequívoco signo nacionalista. A finales de 1935 se pondría fin al destierro tras las gestiones del nuevo ministro de la Gobernación, el gallego Manuel Portela Valladares.

Extracto de discurso parlamentario de Castelao en las Cortes de la II República Española, pronunciado el 18 de febrero de 1931:
"Cuando yo fui a la escuela no sabía aun hablar en castellano; porque yo tengo que deciros que soy hijo de una familia humildísima. Fui a la escuela muchas veces descalzo, con un pedazo de pan de maíz en el bolsillo. Por eso tiene para mí el gallego esa nostalgia deliciosa que me recuerda el tiempo feliz de la infancia, ese tiempo que es el más feliz de todos los hombres; pero que yo creo que en mí lo es aún más, porque soy aldeano y por serlo y por haber probado la miel de otros idiomas, es por lo que quiero dignificar el habla de mi pueblo, la lengua del único rey español que se llamó Sabio, el viejo idioma que supieron guardar como oro nuestro trabajadores del mar y de la tierra, de estos trabajadores gallegos que son de mi sangre y son de mi carne.
Señores Diputados, si aprobáis nuestra enmienda, u otra cualquiera que signifique respeto por nuestra Lengua, Galicia entera os lo agradecerá."
En 1936 fue elegido nuevamente diputado, en la candidatura del Frente Popular, y asistió a la aprobación en plebiscito del ansiado Estatuto de Autonomía de Galicia. Un sueño que poco habría de dudar, por la sublevación militar que daría origen a la Guerra Civil. En 1938, Castelao acabó exilándose en Nueva York, y en 1940 se trasladó a Buenos Aires, donde habría de impulsar el Consejo de Galicia, creado en 1944 en Montevideo, Uruguay,  para agrupar a los políticos gallegos en el exilio y representar a Galicia dentro de las instituciones republicanas en el exilio; presidió el Consejo hasta su muerte. De este tiempo cabe destacar una creación suya como dramaturgo: Os vellos no deben namorarse (Los viejos no deben enamorarse), de 1941. Además, fue ministro sin cartera del gobierno republicano en el exilio, presidido por José Giral (1946-1947), estableciéndose en París, ciudad donde vivió hasta agosto de 1947. Murió el 7 de enero de 1950, en el sanatorio del Centro Gallego de Buenos Aires, y fue enterrado el 9 de enero en el Cementerio de la Chacarita, siendo acallado su impacto por intervención del gobierno de la dictadura franquista.  Treinta y cuatro años después, en 1984, sus restos fueron trasladados a su Galicia natal, donde reposan, en el Panteón de Gallegos Ilustres del monasterio de Santo Domingo de Bonaval, en Santiago de Compostela.

O neno das piñas
(El niño de las piñas)
Artista, literato, etnógrafo, político… Castelao permanece como figura señera en la historia de Galicia. Su obra literaria y su obra artística muestran un realismo crítico; sus dibujos están complementados con agudos textos y en ellos se muestra el mundo rural, el caciquismo, la pobreza, el desamparado, la emigración, la ceguera, el sufrimiento, la música, la vejez, la niñez y la muerte (muchos dibujos ilustran sus libros); sus pinturas tocan muy diversos temas, entre ellos la naturaleza y la música. Y toda su obra creativa está impregnada de humorismo, de ironía y de esa dulce melancolía traducida en la singular morriña galaica.


Matáronlle un fillo
(Le mataron un hijo)
A derradeira lección do mestre
(La última lección del maestro)


El bogoncero
O castiñeiro do val
(El castaño del valle)
Castelao es el primer autor gallego con su obra protegida, la mayor parte de la cual se encuentra en las siguientes instituciones: Museo de Pontevedra, Museo Provincial de Lugo, Museo Quiñones de León de Vigo, Museo de Belas Artes de A Coruña y Museo do Pobo Galego en Santiago de Compostela.


A continuación un clip documental histórico del film del documentalista argentino Jorge Prelorán y un vídeo que muestra la obra artística de Castelao.



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