lunes, 16 de septiembre de 2013

Sobre la Historia Clínica Electrónica



A continuación, unos pensamientos breves, aforísticos o –si se quiere– tuiteros, suscitados por el uso personal de la Historia Clínica Electrónica (HCE) y en el deseo de mejora del principal sistema de registros sanitario.

  • La HCE puede ser una bendición o un rompecabezas, dependiendo de su buen o mal uso.
  • Así como los árboles no dejan ver el bosque, los datos clínicos inconexos de la HCE no dejan ver el problema del paciente.
  • Brujulear por la HCE de un paciente complejo puede llevar más tiempo que una exploración física.
  • En la HCE  los datos del especialista son independientes, los del médico de familia se mezclan con los de enfermería.
  • En la HCE la codificación clínica del médico de familia es por CIAP, pero las bajas laborales por CIE.
  • En la HCE el especialista no codifica enfermedades (ha de hacerlo el médico de familia, por CIAP).
  • ¡Cuánto se facilitarían las cosas en la HCE si los especialistas codificaran las enfermedades!
  • El manejo de demasiados datos en la HCE impide aprovechar los claves en beneficio de los pacientes.
  • Los embrollos de la HCE complican la actuación clínica, bloquean las decisiones, inducen a derivaciones…
  • Planteo la unificación y simplificación: HCE única y de calidad del SNS.

Registremos con tino, ritmo y armonía...

"Contredanse en rondeau" de Les Boréades, de Jean-Philippe Rameau

2 comentarios:

  1. Los problemas que planteas sobre el uso de la informática en la medicina, son los mismos que surgen en la informatización de cualquier actividad.
    Hace falta mucho sentido común para que la informatización no se complique con un exceso de información mal organizada.
    El éxito estaría garantizado si en la informatización se siguieran las pautas marcadas por los profesionales de la medicina y se corrigieran los defectos que se observen con el uso.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Es lo que pasa, Antonio, cuando no se usa el menos común de los sentidos, que se enredan las cosas hasta hacerse desesperantes. Además, sigue prevaleciendo la cantidad frente a la calidad. Falta sentido práctico, sobran teóricos de despacho.
      Un "histórico" abrazo.

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