viernes, 16 de octubre de 2015

La observación atenta del médico



En 1876, tras completar su formación secundaria en Feldkirch (Austria), Arthur comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo. Al mismo tiempo, obligado por los problemas económicos de la familia y la degradación física y mental del padre, tuvo que desempeñar algunos trabajos ocasionales para pagarse los estudios. Uno de esos empleos fue el de ayudante del doctor Joseph Bell. Conan Doyle entrevistaba a los pacientes y confeccionaba una ficha de cada uno de ellos para preparar la consulta; pero, una vez en ella, quedaba maravillado al ver cómo el doctor Bell obtenía, con tan solo mirar al paciente y sin que mediara una palabra entre ambos, mucha más información de la que él había conseguido con la entrevista previa. El experto médico adivinaba el oficio, la procedencia, el número de hijos y parte del pasado de sus pacientes mediante la observación y deducción. Gracias a su colaboración con Joseph Bell, Conan Doyle aprendió a observar, a ejercitar la memoria y a seleccionar datos y síntomas, así como a interpretarlos hasta dar con la enfermedad del paciente. Con el doctor Bell comenzaba a cobrar cuerpo el personaje de Sherlock Holmes. 
De la introducción de El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle (1859-1930), por Fernando González.
Esto ya lo señalaba el doctor José de Letamendi (1828-1897): "Para ser un buen médico son imprescindibles dos requisitos: capacidad de observación y no tener asco de nada". Elemental, mi querido Watson, que diría Sherlock Holmes...


Elementary My Dear Watson

5 comentarios:

  1. Hya un libro de relatos de Arthur Conan Doyle con cunetos/relatos acerca de su experiencia como médico. Se llama " La lámpara roja".

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    1. Gracias por el recordatorio, amigo David. Aquí se agrega:

      http://medymel.blogspot.com.es/2014/04/literatura-y-medicina.html

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  2. Muy cierto, sin observación no hay Medicina. Así explicado espero que nos resulte más difícil de explicar.
    Una curiosidad, al parecer Sherlock nunca dijo aquello de "elemental querido Watson".

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    1. quería decir "más difícil de olvidar".

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    2. Buena observación, María José. Sherlock dice "¡Elemental" y "mi querido Watson" por separado, pero la conjunción de ambas expresiones les debió parecer efectista a los guionistas de cine. Y desde luego lo es.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

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