martes, 5 de abril de 2016

Atascos por el gerencialismo sanitario



Entre las consecuencias del modelo vigente de gerencialismo sanitario, que son cuestionables o con razón criticables, hay tres que considero nefastas. 

La primera es la inexistencia de un Servicio de Urgencias Extrahospitalarias ininterrumpido, durante las veinticuatro horas del día. Este vacío obliga a que la asistencia urgente sea cubierta, de aquella manera, por los profesionales sanitarios de los centros de salud que están desarrollando una atención ordinaria. Es decir, a dejar dicha atención ya atender urgencias dentro o fuera de dichos centros. Y resulta ridículo, cuando menos, que las ambulancias destinadas al servicio urgente tengan que ir a esos mismos centros a recoger efectivos sanitarios, al no contar con sus propios recursos humanos. Más que ridículo, esperpéntico. 

La segunda es la función de urgenciólogos de médicos de familia en las Urgencias Hospitalarias, desarrollando una actividad de especialistas en medicina de urgencia, sin que lo sean. Es más, la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias continúa sin ser reconocida en Hispania. Siempre me ha llamado la atención que la formación comunitaria de algunos médicos acabe en la puerta de un hospital, sin que se le reconozca esa específica función, para la cual no ha sido expresamente formados, por más que hayan rotado por el servicio de entrada al segundo nivel sanitario. Es curioso, llamativo, sorprendente, chocante. 

La tercera, y no menos grave, es la realización de las consultas externas especializadas en el hospital, pues nos parece más operativo que sean afuera. Así resulta la aglomeración o el hacinamiento de individuos que buscan una respuesta ambulatoria, que en principio no aspiran a ocupar una cama hospitalaria. Es espantoso ver atascos de automóviles y grandes explanadas repletas de vehículos, como en la concurrencia multitudinaria a una feria de muestras. No sé si la decisión de eliminar las consultas ambulatorias especializadas arranca de los gestores o parte de los facultativos hospitalarios. En cualquier caso, entiendo que es un error.

Las respuestas son claras en cada caso (sin negar la capacitación individual ni rechazar los intereses particulares de cada cual): 1) establecer un Servicio de Urgencias Extrahospitalarias continuado, 2) reconocer la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, y 3) realizar las consultas ambulatorias especializadas en un consultorio externo, llámese centro de especialidades o como se quiera. Es mi opinión y, si me convencen de lo contrario, desde luego la cambiaría.


La parte contratante... Hermanos Marx

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