miércoles, 13 de abril de 2016

Comunicación médica, clara y breve



En medicina, hablamos de las bondades de la comunicación médico-paciente. Pero su eficacia dependerá de las habilidades comunicacionales del emisor, el médico, y de la capacidad receptiva o de asimilación del paciente. Por eso no solo basta con el mensaje bien emitido, sino que es preciso que sea comprendido por el destinatario. Se me ocurre la comparación con el proceso de enseñar y aprender en el ámbito educativo: el maestro puede enseñar sin que el alumno llegue a aprender, o hacerlo de tal modo que su habilidad educativa cale en el discípulo consiguiendo su propósito, que no es otro que la formación del mismo. 

Por eso la importancia de la claridad y, probablemente también, de la mayor brevedad posible. Si enviamos un mensaje farragoso y excesivo no lograremos hacernos entender. No siempre le es fácil al médico conseguir un lenguaje transparente y lo suficiente conciso para comunicar con precisión lo que le quiere decir a su paciente. La concreción requiere esfuerzo; puede ser más complicado escribir un relato corto o un breve poema que una extensa novela; y puede ser más difícil resumir en dos lineas lo que queremos darle a entender a un usuario o a un enfermo que soltar un rollo inacabable e incomprensible. 

Con la música, y salvando las distancias formales, he reparado en el La, la, la, la canción pop con la que Massiel ganó el Festival de Eurovisión. Examinándola es mejor de lo que en principio puede parecer; en su sencillez, en su economía de medios, es resultona y hasta lleva mensaje: "Todo en la vida es como una canción: te cantan cuando naces y también en el adiós". Las sonoridades están en todo, a lo largo de la vida, desde el principio hasta el final de nuestros días. Y volviendo al ámbito médico, la conclusión es clara: de nada vale un discurso técnico y extenso, la buena comunicación médica requiere precisión y brevedad.

Ya sabemos aquello de "breve y bueno...". Al final bastan tres cosas claras: La, la, la.

4 comentarios:

  1. Magnífico artículo. Jejeje, ¡cuánta verdad! pero ¡qué difícil de lograr! Gracias Jose Manuel.

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    1. En verdad, como bien sabes, querido Julio, es difícil lograr una adecuada comunicación. Como melómanos que somos, si nos centramos en lo pianístico, mejor en forma de bagatela que de sonata.
      Gracias por tu presencia en este espacio médico-melódico.

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  2. Como bien dices José Manuel, la canción es de una belleza y profundidad inimaginable a primera vista tanto por la letra como por la melodia, y la interpretación también es literalmente genial,
    Tal vez por eso fue reconocida y percibida instintiva y universalmente por todos, incluso por quienes desconocían el idioma. Es lo mágico de la musica , pasa lo mismo con otras canciones y creadores como Bob Dylan.
    La semejanza con la comunicación medico-paciente no puede ser más oportuna, en nuestro caso, además impuesta por la singular circunstancia hispana de la falta de tiempo en las consultas medicas.

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    1. Nada que añadir a tus certeras palabras, amigo Juan. Tan solo queda disfrutar de la música y celebrar los éxitos comunicativos.
      Gracias por tu melódico-comunicativo aporte.

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