lunes, 11 de abril de 2011

Tics del pensamiento fugitivo 7


Atendiendo a lo dicho en la presentación de los tics del pensamiento fugitivo, os presento aquí la séptima docena.

  • El tener cierta edad es realmente tener una edad incierta.
  • El escritor, en ocasiones más metido en sus amados libros que en la anodina realidad; desprecia lo que no ha creado, irritado por la asfixiante vulgaridad.
  • Algunos que mandan emplean su caletre en “descaletrar” a los demás.
  • Hay quien se siente explotado, y cuando alcanza el estatus de pequeño capitoste no se acuerda.
  • Si las presiones del poder político impiden la imparcialidad informativa, parece evidente que no puede existir la libertad de prensa.
  • La expansión de la fe consiste en tratar de convencer a quienes no lo necesitan, para convencerse quienes la expanden de que en verdad creen.
  • Segundas lecturas iluminan: lo que ayer fue oro, quizás hoy ni plata; y lo más oscuro, tal vez agua clara.
  • No es fácil enseñar a los hijos a buscar por sí mismos los buenos caminos; ellos captan el más leve mal gesto y es preciso perseverar para que adopten actitudes deseables.
  • Algunos buscan el insulto como amparo de su propia inseguridad.
  • Trabajar con inseguridades y temores evita el desarrollo del potencial individual, coarta la facultad de obrar y de aplicar el conocimiento.
  • ¿Personalidad ideal? Tal vez sanguínea con toques de flemática y colérica en los momentos precisos, y un fondo de melancolía creativa que no empañe la vitalidad.
  • Si la vida es incomprensible, la muerte es inexplicable.

2 comentarios:

  1. Siete veces doce ya... Aunque el número parece encerrar un arcano, lo cierto es que todos estos pensamientos aportan luz y, por tanto, claridad de ideas. Hoy me quedo con el primero y el último, que anoto en mi libreta de notas, para tenerlos presentes cada día.
    Muchas gracias, y un reflexivo abrazo, amigo José Manuel.

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  2. Me alegraría, querido Francisco, que a otros le aportasen algo de luz estos breves pensamientos; son resultado de condensar ideas ajenas y con ellos he tratado de aclarar un poco mi propia turbidez. Tu elección ratifica el pensamiento de Gracián: "lo bueno, si breve...".
    Gracias por tu estímulo.

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