miércoles, 20 de julio de 2011

Soñé una sanidad esplendorosa


Soñé una sanidad esplendorosa.
El personal capaz y complaciente
el usuario vuelto ya paciente
el área de trabajo primorosa.

Estaba en su sitio cada cosa.
La organización era eficiente
la atención certera y diligente
la humana relación muy deleitosa.

Amanecí con ánimo optimista
dispuesto a disfrutar de la jornada
a entregarme en mi afán idealista.

Mas no hallé la mejora deseada…
Del médico destello de amatista
–y su sonrisa– no quedaba nada.

4 comentarios:

  1. Jose Manuel. Muy hermosa la composicion , Gracias por no perder los ideales y por trasmitirlo.
    Como dijo alguien : en todo medico hay un poeta y viceversa

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  2. Gracias, amigo Juan, por tu aprobación. Soñar no cuesta nada. Y aquí el sueño, aunque roto, queda encerrado en un soneto.

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  3. Bella composición y la esperanza es lo último que se pierde!
    Chau,
    Silvia.-

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  4. Sí, Silvia, queda la esperanza.
    Saludos.

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