lunes, 27 de enero de 2014

Promesas sanitarias incumplidas en APS

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En este principio de año, estoy asistiendo a manifestaciones de abatimiento que son expresión de una crisis profesional en los médicos de familia, a un desencanto que deviene de un incumplimiento de legítimas expectativas. El esperado cambio, en el sentido de mejora, no ha llegado, ni parece advertirse en el horizonte sanitario cercano. Poco puede esperarse de un control partidista de la salud; de nada vale el buen talante y la honradez individual de un gestor determinado bajo una disciplina de grupo (de poder) que impide actuar, o incluso pensar. No se escucha a los profesionales, no se les hace caso, no se les valora. Aunque los profesionales tampoco han sabido levantar la voz; la desunión es la norma. Por eso han de luchar constantemente contra la adversidad. Y por eso deben protegerse con inteligencia, para no sufrir en demasía y acabar dañados, mental y/o físicamente. 

Esto es lo que hay...

Se habla de potenciar la Atención Primaria de Salud (APS), por su importancia en el sistema sanitario, pero invirtiendo menos en ella se debilita.

Se habla de estimular o motivar a sus profesionales, pero se les desincentiva con recortes salariales y supresión de derechos laborales.

Se habla de reformar las estructuras obsoletas del nivel primario, pero se siguen acrecentando las distancias con las del nivel hospitalario.

Se habla de prestigiar la laboral profesional del médico de familia, pero se los condena a lidiar con cuestiones burocráticas que nadie quiere.

Se habla de coordinar la asistencia, mediante una reorganización asistencial, pero se mantiene la misma estructura rígida que aísla a la APS y la complica.

Se habla de dignificar el espacio físico de actuación profesional, pero se mantienen muchas consultas indignas en centros de salud.

Se habla de gestionar eficientemente mediante prometedora “gestión clínica”, pero sin definirla claramente se genera desconfianza en médicos de familia.

Potenciar, estimular, reformar, prestigiar, coordinar, dignificar... Promesas incumplidas en APS. Mucho bla, bla, bla..., pero nunca llega la materialización de las ideas portadas en tantas bellas palabras. En un sistema universal, admirado, según dicen nuestros representantes políticos, y vendido como (casi) gratuito (?), cuando los indicadores desmienten tan idílica apreciación, el primer nivel sanitario no ha acabado de definirse con los principios para una buena APS. Faltan hechos y sobran palabras...

Parole Parole

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