viernes, 10 de noviembre de 2017

EPOC. Glosario


EPOC. Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (En inglés COPD: Chronic Obstructive Pulmonary Disease). Limitación crónica al flujo aéreo, progresiva y no completamente reversible. Agrupa dos trastornos: Bronquitis crónica (BC) y Enfisema pulmonar (EP). La BC se caracteriza por la inflamación persistente del revestimiento interior de los bronquios. El EP, por el daño irreversible en las bolsas de aire (alvéolos) que hay al final de los bronquios.

Fuente: Pinterest

GLOSARIO DE TÉRMINOS RELACIONADOS CON LA EPOC

Antibióticos en agudización de EPOC (AEPOC). Fármacos antimicrobianos utilizados durante la exacerbación o intensificación sintomática de esta enfermedad crónica. De elección: Amoxi-clav, Cefalosporinas 2ª G (Cefuroxima). Alternativos: Macrólidos (Claritromicina, Azitromicina), Quinolonas.

Antitripsina o Alfa-1 antitripsina (ATT). Enzima inhibidora de la proteasa, una proteína que se produce en el hígado y que protege los pulmones y el mismo hígado. Los adultos con deficiencia grave de AAT presentarán enfisema.

Broncodilatador. Fármaco que produce broncodilatación. Agonistas Beta-2: de acción corta o SABA (Short-acting ß2-agonist): Salbutamol, Terbutalina; de acción larga o LABA (Long-acting ß2-agonist): Salmeterol, Formoterol, Indacaterol. Anticolinérgicos o antimuscarínicos: de acción corta o SAMA (Short-acting muscarinic antagonist): Ipratropio; de acción larga o LAMA (Long-acting muscarinic antagonist): Tiotropio, Aclidinio, Glicopirronio, Umeclidinio.

Corticoides en aparato respiratorio. Corticoides Inhalados (CI): Budesonida, Fluticasona. Vía oral: Prednisona, Deflazacort.

Inhaladores. Broncodilatadores y Corticoides inhalados
en diferentes dispositivos de inhalación

Elasticidad pulmonar (Recoil). Propiedad de los pulmones de regresar a su situación de reposo. En EPOC está disminuida.

Escala de Disnea. Mide tolerancia a la actividad física debido a la disnea, en 5 niveles o grados (0-4): a mayor grado, menor tolerancia a la actividad. [Ver tabla AQUÍ]

Espirometría. Estudio del volumen y ritmo del flujo de aire dentro de los pulmones. Puede ser simple o forzada. Espirometría simplese solicita a paciente que tras inspiración máxima expulse todo el aire de sus pulmones durante el tiempo que precise; con ello se obtienen volúmenes y capacidades (ver figura arriba). Espirometría forzada: la misma inspiración, pero espiración de todo el aire en el menor tiempo posible; resulta más útil porque permite establecer diagnóstico de patología respiratoria [explicación detallada AQUÍ]. Se realiza mediante un espirómetro: instrumento para medir los volúmenes pulmonares y las velocidades de flujo. Las dos principales clases de espirómetros comprenden los que detectan volúmenes y los que detectan flujos. Primero se valoran curvas (flujo-volumen y volumen-tiempo), que deben ser aceptables y reproducibles, y después datos: FEV1/FVC, FVC, FEV1. Interpretación de gravedad en función de FEV1 (patrón obstructivo y mixto) y FVC (patrón restrictivo). [Entrada relacionada AQUÍ]


Espirometría forzada

Fenotipo clínico de EPOC. Se define como «aquellos atributos de la enfermedad que solos o combinados describen las diferencias entre individuos con EPOC en relación a parámetros que tienen significado clínico». Existen tres que se asocian con factores pronósticos y respuesta a tratamientos disponibles: 1) agudizador (al menos dos agudizaciones el año previo), 2) mixto EPOC-asma (obstrucción no completamente reversible al flujo aéreo + reversibilidad aumentada de la obstrucción; por perfil inflamatorio suele presentar buena respuesta terapéutica a CI) y 3) enfisema-hiperinsuflado (pobre respuesta a CI; broncodilatadores de larga duración, junto a rehabilitación, son la base del tratamiento).

Flujo aéreo. Movimiento de aire por el árbol broncopulmonar. En EPOC hay limitación crónica al flujo aéreo, progresiva y no completamente reversible.

Índice BODE (Body mass index, airflow Obstruction, Dysnea and Excercise capacity index). Un buen predictor de mortalidad en pacientes ambulatorios con EPOC. Clasificación de EPOC según cuatro variables: IMC, FEV1, Disnea y Distancia caminada en 6 min (en metros). Se suman puntos (0-10). [Ver AQUÍ]

Índice CODEx (Comorbilidad, Obstrucción, Disnea, Exacerbaciones). Escala predictora de riesgo de mortalidad y de reingresos en pacientes hospitalizados por EPOC. [Ver utilidad AQUÍ]

Índice de Comorbilidad de Charlson. En inglés, Charlson Comorbidity Index (CCI), es un sistema de evaluación de la esperanza de vida a los diez años, en dependencia de la edad en que se evalúa, y de las comorbilidades del sujeto. Además de la edad, consta de 19 ítems, que, si están presentes, se ha comprobado que influyen de una forma concreta en la esperanza de vida del sujeto. [Detallado AQUÍ]

Inhalador bronquial. Dispositivo para administrar medicamentos, en forma de partículas aerosolizadas o polvo seco, que se inhalan por la boca. [Entrada relacionada AQUÍ]

Mucolítico (o Fluidificante). Fármaco que fluidifica las secreciones bronquiales y facilita su eliminación con la tos. Ejemplos de mucolíticos: Acetilcisteína, Ambroxol, Bromhexina. Son fármacos cuestionables por su dudosa eficacia.

Oxigenoterapia en EPOC. Oxigenoterapia continua domiciliaria. Uso terapéutico de oxígeno, a concentraciones más altas que en ambiente, para prevenir manifestaciones de hipoxia. [Detallado AQUÍ]

Tabaquismo. Adicción al tabaco, provocada principalmente por uno de sus componentes más activos: la nicotina; la acción de dicha sustancia acaba condicionando al abuso de su consumo. Dicha adicción produce efectos nocivos para la salud del consumidor: EPOC, enfermedad cardiovascular, cáncer. Riesgo según nº paquetes-año: 15-20: R de EPOC; 30: RCV; 40: R de cáncer.

Tratamiento, Notas sobre. 1. Quinolonas: riesgo de “tendinitis aquílea”. 2. Escala de disnea ≤2: monoterapia (LAMA), >2: terapia dual (LAMA/LABA). 3. No LAMA si retención urinaria.

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Nota.- Este glosario es de elaboración propia. Esperamos que pueda servir de utilidad a algunos profesionales de la medicina.


GUÍAS Y PUBLICACIONES SOBRE LA EPOC

Guías de práctica clínica (GPC) en EPOC: GOLD, SEPAR, NHS, GesEPOC, Semfyc. GOLD: Global iniciative for chronic Obstructive Lung Disease. SEPAR: Soc. Española de Patología Respiratoria o de Neumología y Cirugía Torácica. NHS: National Health Service. GesEPOC: Guía Española de EPOC.

PubMed. Motor de búsqueda de libre acceso a MEDLINE (Base de datos de bibliografía médica más amplia que existe, desde 1971, producida por Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU) de citaciones y resúmenes de artículos de investigación biomédica.

Revistas médicas prestigiosas. JAMA: The Journal of de American Medical Asociation. Respiratory Medicine: Journal of Respiratory Medicine.

EPOC

jueves, 9 de noviembre de 2017

Médico de familia, entre el orgullo y el complejo


El deseo del médico de familia de mantener la autoestima profesional... 
Tal vez sea oportuno reivindicar una vez más, el orgullo de ser médico de familia. Y cuando lo hacemos, como siempre, no es desde una óptica excluyente o autocomplaciente sino por el contrario, lo es por sentirnos -sin complejos- orgullosos de servir a la sociedad desde una posición singular, tal vez la más cercana y a veces la más eficaz, para aliviar el sufrimiento humano y por ello de contribuir al bien común. Nos sentimos pues, orgullosos de estar a los pies y a la cabecera del paciente: del "hermano sufriente" que diría G. Marañón. Y es importante recordarlo, porque es precisamente la autoestima profesional lo más atacado por el poder político -gestor de la sanidad-, como en todas las situaciones de acoso y explotación humana. ["El orgullo de ser médico de familia", Juan F. Jiménez]
…pugna a veces con el sentimiento de un inconveniente acomplejamiento.

Esta infravaloración injustificada ya fue señalada por Howard Stoate, político del Partido Laborista británico.

Fuente

Y nosotros hemos hecho nuestro juego de palabras procurando hallar el equilibrio.
¡Ay!, ese punto medio entre la docilidad y la rebeldía...

lunes, 6 de noviembre de 2017

Obras de pensamiento esenciales


Toda la filosofía occidental es una serie de notas a pie de página
de la filosofía platónica. Alfred North Whitehead

He aquí un listado de obras de pensamiento occidental, filosófico, político y crítico, que nos muestran la inquietud de la mente humana. Son obras esenciales escritas por grandes pensadores que han tratado de darle un sentido a la existencia, hallar la mejor forma de convivencia social o encontrar la verdad en cada campo del saber humano. Leerlas nos enriquecerá, nos proporcionará respuestas, nos hará dudar, nos llevará a abrazar sus propuestas o a renegar de su contenido, incluso nos llenará de gozo. Les serán útiles a un médico, a un músico o a un trabajador manual. Les serán provechosas a cualquier individuo que tenga interés en el conocimiento, curiosidad o inquietud por aprender. ¡Sáquenle provecho!

República (aprox. 390-370 a. C.), de Platón. Análisis AQUÍ. Otros "diálogos" platonianos: El Banquete, Fedón.
El tema central es la reflexión sobre la justicia, que lleva a Platón a abordar la organización de la ciudad-estado ideal.
Política (384-322 a. C.), de Aristóteles. Una sinopsis AQUÍ. Otras obras: Metafísica, Retórica, Poética.
Reúne los escritos que Aristóteles dedicó a la vida en sociedad y a la organización de la convivencia cívica.
De senectute o Catón (150 a. C.), de Cicerón. Tratada AQUÍ y analizada AQUÍ
Enseñanza del arte de aprender a envejecer, de los beneficios de una vejez sana y las ventajas que reporta en experiencia y sabiduría.
Epístolas morales a Lucilio (aprox. año 60), de Séneca. Cartas a Lucilio AQUÍ
Recopilación de correspondencia de Séneca a su discípulo Lucilio, en la que trata cuestiones diversas desde su doctrina estoica.
Meditaciones (170-180), de Marco Aurelio. En pdf AQUÍ/AQUÍ
Se trata de reflexiones sobre la condición humana, la vida, la muerte, el universo, la creación, la moralidad, la fortuna, los valores en los que las personas deben inspirarse.
Confesiones (397-398), de San Agustín. En pdf AQUÍ
Sobre su juventud pecadora y de cómo se convirtió al cristianismo; acabado trabajo de filosofía e importante aporte a la teología.

Platón vs Aristóteles 


El elogio de la locura (1511), de Erasmo de Rotterdam. Crítica literaria AQUÍ
En la obra se hace una relación irónica de las "ventajas" de la Locura sobre la Razón, o de la Estulticia sobre la Inteligencia.
Utopía (1516), de Tomás Moro. Una reseña AQUÍ
Descripción del estado ideal de una república en la isla de Utopía, con referencias a los pensamientos de Sócrates expuestos en La República de Platón, donde se describe asimismo una sociedad idealizada.
El Príncipe (1531), de Maquiavelo. Una reseña AQUÍ
El autor reflexiona acerca de las cualidades necesarias para que un gobernante o “príncipe” asegure su poder en diferentes circunstancias.
Ensayos (1580-1588), de Montaigne. Crítica literaria AQUÍ y texto online AQUÍ 
Aborda una variedad temática: la tristeza, la ociosidad, la mentira, la cobardía, el miedo, el pedantismo, la amistad, la soledad, la codicia, la crueldad, la vanidad... "todo lo que se presenta ante su fantasía".
Discurso del método (1637), de Descartes. En pdf AQUÍ
Obra escrita con el propósito de conducir bien la propia razón y buscar la verdad en las ciencias.
Ética (1677), de Spinoza. Estudio de la obra AQUÍ
Trata de ofrecer una imagen objetiva de la realidad y se esfuerza en comprender el significado de una vida ética. 


Tratado sobre la naturaleza humana (1739-1740), de Hume. En pdf AQUÍ
Obra en la que se proyecta constituir una ciencia de la naturaleza humana, tomando como modelo las ciencias de la naturaleza y particularmente la física de Newton.
Del espíritu de las leyes (1747), de Montesquieu. En pdf AQUÍ
Recrea en el modelo político inglés –tomado de los germanos– el sistema de separación de poderes y monarquía constitucional, que considera el mejor como garantía contra el despotismo.
El contrato social (1762), de Rousseau. Otras obras roussonianas fundamentales: Emilio o De la Educación (1762) y Confesiones. En pdf AQUÍ
Obra de filosofía política que trata sobre la libertad e igualdad de los hombres bajo un Estado instituido por un contrato social.
Crítica de la razón pura (1781), de Kant. En pdf AQUÍ
Kant intenta la conjunción de racionalismo y empirismo, haciendo una crítica de las dos corrientes filosóficas que se centraban en el objeto como fuente de conocimiento.
Fenomenología del espíritu (1807), de Hegel. En pdf AQUÍ
Trata de mostrar la sucesión de las diferentes formas o fenómenos de la conciencia hasta llegar al saber absoluto, como introducción al sistema total de la ciencia.

Manifiesto comunista (1847-1848), de Marx y Engels. Otra importante obra marxista: El capital. En pdf AQUÍ
Es la obra que sienta las bases del pensamiento comunista y ofrece una explicación propia de la evolución de la humanidad. (MC)
Sobre la libertad (1859), de Stuart Mill. Un resumen AQUÍ
Establece la separación entre lo que es responsabilidad del propio individuo y lo que le corresponde a la sociedad en conjunto.
La gaya ciencia (1882), de Nietzsche. Un análisis AQUÍ. En pdf AQUÍ. Una selección AQUÍ
En esta obra, reivindicó el ateísmo como única forma de alcanzar la fuerza, la libertad y la independencia perdida por culpa del cristianismo y anunció la muerte de Dios.
Ser y tiempo (1927), de Heidegger. En pdf AQUÍ
Aborda la cuestión del ser: ¿qué significa que una entidad sea? o ¿cuál es la razón por la que hay algo en lugar de nada?, cuestiones fundamentales de la ontología ya definidas por Aristóteles.
La rebelión de las masas (1930), de José Ortega y Gasset. En pdf AQUÍ
Una obra fundamental para entender la existencia del hombre contemporáneo, su condición de masa y su relación con las instituciones y hombres que detentan el poder.
El ser y la nada (1944), de Sartre. En pdf AQUÍ
Su teoría existencial declara la libertad de las personas para escoger sus conceptos de comportamiento y libre pensamiento hacia una perfecta libertad de crear los significados de las cosas y de la realidad.
El conocimiento humano (1948), de Bertrand Russell. Aproximación a su ideario AQUÍ
Este libro es un manual de teoría del conocimiento, hacia el encuentro de la realidad ontológica y contemplando los procesos racionales.
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Nota.- Los filósofos modernos más importantes: Francis Bacon (1561-1626), promotor del método científico empírico y del razonamiento inductivo; Thomas Hobbes (1588-1679), empirista; René Descartes (1596-1650), padre de la filosofía moderna; John Locke (1632-1704), empirista; Baruch Spinoza (1632-1677), figura central del racionalismo; Gottfried Leibniz (1646-1716), matemático influyente; David Hume (1711-1776), empirista.
 
Platón y Aristóteles
detalle de La escuela de Atenas (1509), Rafael Sanzio

La filosofía, sus temas y sus preguntas

Los filósofos (buscadores incansables de la verdad) han postulado preguntas y teorías, pero sobre todo han dudado, cuestionado, reflexionado e interrogado a otros, interpelando a la razón, los dioses, la naturaleza. Así nace la filosofía, la búsqueda de la verdad, en Heráclito y en Parménides, que se preguntaron qué era la naturaleza, el ser y la nada. Luego Sócrates a través de la mayéutica se preguntó qué es el hombre, con la ayuda del diálogo y la pregunta, ante la duda sobre aquello que resultaba evidente para el sentido común y la tradición. Desde entonces todos los filósofos han continuado aquella noble tradición. Platón y Aristóteles, y los pensadores griegos en general, se preguntaron qué es lo que el hombre debía ser, cómo debía actuar con los otros hombres, esto es la ética y la mejor forma de gobierno. Se preguntaron qué era lo bello, lo aparentemente bello y lo bello en sí, o sea, la estética. Se preguntaron qué es lo que hay, se hicieron las preguntas desde la ontología (el estudio del ser en cuanto tal), como parte, junto a la teología, de la metafísica ("más allá de la física", el estudio de todo lo concerniente a la realidad). Luego si se quiere, como dijo un pensador, no fueron nada más que "notas al pie de Platón" (nombre que podríamos sustituir por el de Aristóteles).

[Vídeo post.]

1. Modo: sistemático/asistemático, 2. Ideas: racional/irracional,
3. Relaciones: dialéctica/dialógica, 4. Operaciones: materialista/idealista.

Fuente
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Filosofía (del gr. filos, amor, y sophia, sabiduría): amor a la sabiduría.

Tres interrogantes: ¿quiénes somos, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?

Enlaces filosóficos, inc. diccionarios de filosofía
El saber filosófico / 
Filosofía y pensamiento
Ramas básicas de la filosofía: metafísica, lógica y epistemología o gnoseología. Otras: ética, estética, política (filosofía política), lenguaje (f. del lenguaje), mente (f. de la mente), naturaleza (f. de la naturaleza), ciencia (f. de la ciencia), religión (f. de la religión).
Dos concepciones: una, la filosofía debe ser compatible con la ciencia; otra, debe ser independiente de otras ramas del conocimiento.
—Glosarios filosóficos
Alétheia​ (desocultamiento, desvelamiento o verdad)

Y al parecer dijo Epicteto: —Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios.

Pensadores clásicos de oriente
De los pensadores clásicos de oriente tenemos que nombrar a Lao Tsé, Confucio y Buda. Lao Tsé (s. VI a. C.) nos dejó el famoso Tao Te King, pilar del Taoísmo, que habla de la armonía con la naturaleza y el camino natural, escrito en un estilo poético y aforístico. Confucio (s. VI – s. V a. C.) nos dejó las Analectas, charlas que impartía a sus discípulos, sobre orden social, ética y relaciones humanas. Buda o Siddharta Gautama (s. VI – s. V a. C.), no dejó su pensamiento escrito, sus enseñanzas se transmitieron de forma oral y nos han llegado a través de sus discípulos, con las reservas que ello supone; su pensamiento esencial está condensado en el Dhammapada (El camino de la verdad).

Filosofía, Antonio Poiaiollo

Es más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de sus principios. Leon Tolstoi

Grandes pensadores españoles y obras principales
Antigüedad
Edad Media
  • Averroes (1126-1198). Comentarios al «Corpus aristotelicum».
  • Maimónides (1135- 1204). Guía de los perplejos.
  • Ramon Llull (1232-1316). Ars Magna, Árbol de la Ciencia.
Modernidad
Época Contemporánea

CONSIDERACIÓN ANEXA
«En la historia del pensamiento humano encontramos dos arquetipos de sabio contradictorios: se puede presentar al sabio como un alma atormentada y separada de los goces sencillos y naturales o podemos concebirlo como un hombre alegre, despreocupado y feliz». [El ideal de sabio en Kant: razón, ignorancia y felicidad]

sábado, 4 de noviembre de 2017

La importancia del humor en medicina


La importancia del humor en medicina y el ejemplo de la recuperación de una niña gravemente enferma. Es la experiencia de un médico polifacético, inclinado hacia la música y el teatro, como vemos en el texto que acompaña al vídeo y que aquí traducimos. Vídeo, por cierto, que se puede ver con subtítulos en inglés, español u otros idiomas. Disfruten de la humana intervención de Gary Edwards. 
Gary Edwards es amigo de 82 payasos. Fundó Zdravotní klaun (Clown de salud) en la República Checa en 2001 y durante varios años lo financió con su propio dinero. En Eslovaquia estableció Červený nos Clowndoctors. Junto con Red Noses International, ha ayudado a desarrollar el humor en proyectos de atención médica en todo el mundo; ha viajado y entrenado payasos en Nueva Zelanda o Palestina, por ejemplo. Recibió la medalla honoraria de la Asociación Médica Checa por su prolongado servicio a la comunidad médica. Edwards nació en Ohio, EE. UU. Estudió música y teatro. Después de graduarse, viajó por 20 países con otros dos payasos. En 1998 se estableció en la República Checa, donde también se casó. Habla 8 idiomas y juega al menos muchos instrumentos musicales. En su tiempo libre, compone música.
En definitiva, no hemos de dudar del poder curativo del humor...

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jueves, 2 de noviembre de 2017

Cartas de un hipocondriaco


Si hubiera un solo hombre inmortal sería asesinado por los envidiosos.
Chumy Chúmez

Estimado amigo y doctor: Hoy, doctor, he tomado una decisión que va a cambiar mi vida. Aunque es usted veinte años más viejo que yo le he nombrado mi padre hipocrático adoptivo. O adoptado, si lo prefiere. Ayer, cuando cenábamos en Kañoñetan, comprendí que habíamos nacido el uno para el otro. Yo para poner en sus manos mi salud y mis quebrantos, y usted para curarme. Ya solo le librará de mí mi defunción, que espero no sea anticipada ni provocada por la ira que seguramente le van a causar las letanías de mis enfermedades presentes, pasadas y quizás, si se van confirmando mis temores y mis augurios, también de mis enfermedades futuras. He puesto en sus manos, doctor, mi futuro y mi perdida salud, que usted sabrá reconstruir con su sabiduría médica y su honradez profesional, con su paciencia, su amor a la verdad y con su entrega a los pobres y enfermos, que le honran con la santidad laica que muy pocos médicos poseen actualmente. Está usted perdido. Ha caído en manos de un hipocondríaco profesional que gratuitamente le va a dar información de sus penas para que sin gran esfuerzo conozca mejor a los desdichados enfermos llamados imaginarios que están tan desatendidos últimamente por la clase médica. Cuando cenábamos me di cuenta de que usted, de todos los médicos y cirujanos que conformaban el banquete, era el único pasablemente humano. Todos los demás eran médicos, usted era un hombre dedicado a la medicina, que es distinto.

de Chumy Chúmez (Texto AQUÍ


Como podemos leer en el resumen del libro enlazado arriba, el humorista gráfico y escritor Chumy Chúmez, "expresa a su médico de cabecera sus temores, sus dolores y sus quejas de hipocondríaco". Y además, viene a ser "el alegato de un usuario de la Medicina que echa en cara a los médicos su frialdad, su lejanía y su incapacidad para aportar el consuelo que el enfermo (y el ciudadano) necesita para poder seguir bregando". Este maestro del humor -más bien negro-, triste y desengañado, que llegó a decir "Antes no creía en nada y ahora ni eso", quizás dijese algunas cosas diferentes si aún viviese. Pero, a pesar de los cambios sociales experimentados desde que nos dejó, creemos que el valor de sus consideraciones, de las tribulaciones de este singular hipocondriaco, sigue vigente.

Vals del hipocondríaco - Alejandro Lerner

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Nuestros muertos

Crepuscular - Faro de Domaio, Moaña / Ría de Vigo

Cuando hablamos de pensamientos en torno a la muerte, referimos una frase de Baltasar Gracián: «¡Qué diferente lenguaje es el de las ausencias!». Y qué bien expresado lo hallamos en este breve pero magnífico poema:

No están en parte alguna,
ya son hierba y estrellas,
pero su sombra enturbia las palabras
y sólo a veces pasan por la mente,
vagan por nuestras almas, reclamando
lo que nunca les dimos
.
W. OSPINA, Nuestros muertos

En esa misma entrada pasada, decíamos que filósofos, pensadores y poetas habían ahondado en el significado de la muerte, buscando respuestas o consuelo. También los músicos, añadimos ahora. Y con música y poesía completamos esta entrada mortuoria, pero en cualquier caso esperanzada.

Marcha fúnebre - Federico Chopin
(III mov. de Sonata para piano nº 2)

Funeral, Franz Liszt
*** 
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.
J. MANRIQUE, Coplas por la muerte de su padre
–Lectura AQUÍ

POEMAS SOBRE LA MUERTE Y LOS MUERTOS [Poemas sobre la muerte]
Duelo, Luto, Pena / Fúnebre / Macabro / Tóp. lit.: Omnia mors aequat / Ubi sunt
—Muerte natural, accidental, violenta, suicida...
A la memoria de un ángel (Stella matutina), Manuel del Palacio+
¡Ai! (¿Como foi?), Curros Enríquez+ –niño, hijo, dolor
Al ver mis horas de fiebre (Rima LXI), Gustavo Adolfo Bécquer++ –soledad
Canción de la muerte, José de Espronceda+++ –personificación de la muerte
Cerraron sus ojos (Rima LXXIII), Gustavo A. Bécquer+ [y AQUÍ]
Coplas por la muerte de su padre, Jorge Manrique+ [y AQUÍ. Ya visto AQUÍ]
Cuando deba dormir (When I Shall Sleep), Emily Brontë++ –liberación
Cuando yo me vaya, Carlos Alberto Boaglio++ –Lectura AQUÍ
¿Cuándo vendrá la muerte?, Diego de Torres Villarroel++
Danza macabra, Charles Baudelaire+++ [y AQUÍ]
Danza macabra, Henri Cazalis+++
Del oro, como muchos, no dependo, Tomás de Iriarte –dependencia de la muerte
Detrás de la oscuridad..., Antonio Gamoneda++++
Donde habite el olvido, Luis Cernuda++ –olvido
Dulce sono (Dulce sueño), Rosalía de Castro+ –niña
Ecce homo, Blas de Otero++ –temor a la muerte [y AQUÍ. An. AQUÍ]
El camino de la muerte, Antonio Machado++
El sueño de Geroncio (The Dream of Gerontius), John Henry Newman+++++
oración, muerte. Análisis AQUÍ 
El viaje definitivo, Juan Ramón Jiménez++
Elegía a Ramón Sijé, Miguel Hernández+ –personajetristeza-dolor
Era apacible el día, Rosalía de Castro+ –hijo [y AQUÍ]
Flores bajo los muertos, José Luis Hidalgo++++ [y AQUÍ]
Fuera del mundo, Jorge Guillén++
Funeral Blues, W. H. Auden+ [An. AQUÍ]
Gacela de la muerte oscura, Federico García Lorca++ –Lectura AQUÍ
Ir muriendo, Miguel de Unamuno++
La muerte, Vicente Aleixandre++
La muerte de los pobres (La mort des pauvres), Charles Baudelaire++ –pobreza
La muerte y la doncella (Der Tod und das Mädchen), Matthias Claudius+++
La página blanca, Rubén Darío++
La última inocencia, Alejandra Pizarnik++ –liberación [y AQUÍ/AQUÍ]
Los muertos, Amado Nervo++++
Los muertos, José Luis Hidalgo++++ [y AQUÍ]
Los muertos van deprisa, Rosalía de Castro++++++ –olvido, herencia
Los sonetos de la muerte, Gabriela Mistral++ [y AQUÍ]
Me llamarán, nos llamarán a todos, Blas de Otero++ –inevitabilidad de la muerte
Melancolía del desaparecer, Agustín de Foxá++ –tristeza de morir [y AQUÍ]
Miro un árbol (61 de Sexta Poesía Vertical), Roberto Juarroz++
Morir soñando, Miguel de Unamuno++ –Análisis AQUÍ. Lectura AQUÍ
Muerte, Miguel de Unamuno++ [y AQUÍ] –Lectura AQUÍ
Muerte de Antoñito el Camborio, Federico García Lorca+ –muerte violenta
[y AQUÍ. Análisis AQUÍ]
–Lectura AQUÍ
(Do not go gentle into that good night) –resistencia a la muerte 
No quiero cuando me muera, José Bergamín++
Nocturno IV –de Nocturnos de la ventana–, Federico García Lorca –luna, agua
Nuestros muertos, William Ospina++++ –remordimiento
Para entonces (Quiero morir cuando decline el día), Manuel Gutiérrez Nájera
Piedra negra sobre una piedra blanca, César Vallejo++ –Lectura AQUÍ
Requiem por mim (Réquiem por mí), Miguel Torga++
–Canción AQUÍ
[Análisis AQUÍ–Lectura AQUÍCanción AQUÍ
Romance del enamorado y la muerteJuan del Encina+++ [Diferente al anónimo]
Sentado sobre los muertos, Miguel Hernández+ –guerra [y AQUÍ]
Ser o no ser (To be or not to be) [Soliloquio de Hamlet], William Shakespeare++
Sermón sobre la muerte, César Vallejo++
Soñé que tú me llevabas, Antonio Machado+ –evocación
Treno VIII, Jan Kochanowski+ –lamento fúnebre
Ulalume, Edgar Allan Poe+ –personaje [Wiki, y AQUÍ]
Una escena de muerte, Emily Brontë+++++ –moribundo
Una silla vacía, Anónimo+ –lamento fúnebre
Ya sé (281), Vera Pavlova++ [y AQUÍ]
Yo creo que morir, Ernestina de Champourcín++
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+Sobre alguien que ha muerto, Lamento fúnebre.
«¡Ai!» (¡Ay!), de Manuel Curros Enríquez (1851-1908): un padre se lamenta de la muerte de un hijo, víctima de la viruela («negras vixigas»: negras vejigas). Mayor es el dramatismo cuando se sabe que el padre es el propio poeta y la víctima su pequeño hijo. José Baldomir lo musicó en forma de melodía gallega con el título «¿Cómo foi?» (¿Cómo fue?). 
Volvoreta de aliñas douradas
que te pousas no berce valeiro,
pois por el me perguntas, xa sabes
qué foi do meu neno.
–Melodía galega (de José Baldomir) AQUÍ

«Cerraron sus ojos», de Gustavo Adolfo Bécquer: el yo poético contempla a una niña muerta amortajada y advierte la soledad de los muertos; asiste a su traslado, entre tristeza y rezos, y al final, al irse el sepulturero, se pregunta si, como polvo, volvemos a la tierra o si el alma o asciende al cielo.

Coplas por la muerte de su padre, de Jorge Manrique, es acaso el mayor poema de la lírica castellanaSu temática es amplia: la vida, el paso del tiempo (y la vejez), la fe, la historia, placer y dolor, los valores, la amistad... y, por supuesto, la muerte. De la Coplas dijo Lope de Vega que «merecían estar escritas en letras de oro». El poema está escrito en estrofas peculiares: coplas de pie quebrado o manriqueñas.
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando...

—En «Era apacible el día», de Rosalía de Castro, la poeta expresa su dolor por la muerte de un hijo a temprana edad.
¡Jamás! ¿Es verdad que todo
para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.

«Funeral Blues», de W. H. Auden (1907-1973), es una elegía sobre los sentimientos asociados con el duelo; la voz poética pide que se pare todo Paren todos los relojes...»), que no se emitan ruidos, que el luto se extienda y que el mundo comprenda su dolor, ya que quien ha muerto es insustituible («Él era mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste») y siente un vacío inmenso al comprender que nada es eterno, que todo acaba («Porque ya nada puede volver a ser como antes»).
W. H. Auden guarda cierto parecido con T. S. Eliot, por su ingenio frío y erótico y su profunda religiosidad, pero le preocupaban los problemas sociales.
Con gran capacidad de análisis psicológico, Auden tenía exquisito talento lírico.

«Muerte de Antoñito el Camborio», de Federico García Lorca, narra la muerte de un gitano apuñalado por sus primos, que envidiaban su presencia y su vestir.
Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
(…)
Antonio Torres Heredia, 
Camborio de dura crin, 
moreno de verde luna, 
voz de clavel varonil: 
¿Quién te ha quitado la vida 
cerca del Guadalquivir? 
Mis cuatro primos Heredias 
hijos de Benamejí. 
Lo que en otros no envidiaban, 
ya lo envidiaban en mí.
(…) 
 Tres golpes de sangre tuvo, 
y se murió de perfil.
–Poema perteneciente al Romancero gitano, poemario que asuntos trágicos de la cultura gitana: amor, hombría, violencia, destino trágico y muerte.

«Soñé que tú me llevabas», de Antonio Machado, es una evocación de Leonor, la jovencísima mujer del poeta, muerta a los dieciocho años.
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
(...)
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
(...)
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...

«Treno VIII», de Jan Kochanowski (1530-1584), lamento por la muerte de su hija.
¡Qué gran vacío el que dejaste en casa,
Úrsula mía, querida, con tu desaparición!
Somos tantos, pero es como si nadie hubiera.
Un alma tan pequeña... ¡cuán grande es lo perdido! 
Este poema es parte de Trenos (Lamentos), su famoso ciclo de elegías.
Treno: composición de la lírica griega antigua, canto o lamento fúnebre.
–Jan Kochanowski es el poeta polaco más importante anterior al siglo XIX.

«Ulalume», de Edgar Allan Poe, al igual que otros poemas del autor, como «El cuervo» (The Raven) o «Annabel Lee», relata la muerte prematura de una mujer, en este caso la amante del narrador.

Funeral Blues, W. H. Auden

++Pensando en la muerte: Reflexiones sobre la muerte o la mortalidad.
[Interpretada como tragedia, final absoluto, paso a otra dimensión o liberación]
«Al ver mis horas de fiebre», de Gustavo Adolfo Bécquer, es un pensamiento de muerte en el que el el yo poético trata de imaginar quién lo velará, quién le dará su mano amiga y, después de todo, quién lo llorará y se acordará de su persona.
Al ver mis horas de fiebre 
e insomnio lentas pasar, 
a la orilla de mi lecho, 
¿quién se sentará?
(...)
¿Quién en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo 
quién se acordará?

«Cuando deba dormir», de Emily Brontë (1818-1848), en su desesperanza, concluye que el sufrimiento sólo cesa con la muerte.
Oh, cuando deba dormir
Lo haré sin identidad,
ya no me importará el caer de la lluvia
o si la nieve cubre mis pies.
(...)
¡Cuando el Tiempo busque mi pecho para soñar
todas las batallas concluirán!
Pues llegará el día en el que deba reposar
sin volver a sufrir, nunca más.

«Ecce homo», de Blas de Otero (1916-1979), es la súplica del poeta elevada a Dios ante el temor de la muerte, disgustado de la vida si todo acaba en la nada con ella.
En calidad de huérfano nonato,
y en condición de eterno pordiosero,
aquí me tienes, Dios. Soy Blas de Otero,
que algunos llaman el mendigo ingrato.

Grima me da vivir, pasar el rato,
tanto valdría hacerme prisionero
de un sueño. Si es que vivo porque muero,
¿a qué viene ser hombre o garabato?

Escucha cómo estoy, Dios de las ruinas.
Hecho un cristo, gritando en el vacío,
arrancando, con rabia, las espinas.

¡Piedad para este hombre abierto en frío!
¡Retira, oh Tú, tus manos asembrinas.
¡No sé quién eres tú siendo Dios mío!

—En «Cuando llegue la muerte...», de Mary Oliver (1935-2019), la voz poética desearía, tras la muerte, haber vivido una vida plena.
No quiero encontrarme a mí misma suspirando y asustada,
o llena de argumentos.
No quiero acabar simplemente habiendo visitado este mundo.
I don't want to find myself sighing and frightened,
or full of argument.
I don't want to end up simply having visited this world.

—En «El viaje definitivo», de Juan Ramón Jiménez, dice el poeta que, cuando se vaya definitivamente, lo que le rodea seguirá su curso vital.
…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros 
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol, 
y con su pozo blanco.
–El viaje definitivo: el último viaje que supone la muerte.
–Lectura AQUÍ/AQUÍ

El viaje definitivo, Juan Ramón Jiménez

«Fuera del mundo», de Jorge Guillén (1893-1984), es la contemplación serena de la muerte, sin dramatismo, como algo natural tras concluir la vida; que queda en nada, dejando solas las tumbas, frente a la becqueriana soledad de los muertos.
Cuanto nosotros somos y tenemos
Forma un curso que va a su desenlace:
La pérdida total.
                            No es un fracaso.
Es el término justo de una Historia,
Historia sabiamente organizada.
Si naces, morirás. ¿De qué te quejas?
Sean los dioses, ellos, inmortales.
(...)
No te entristezca el muerto solitario.
En esa soledad no está, no existe.
Nadie en los cementerios.
¡Qué solas se quedan las tumbas!

«La muerte no es nada», de Charles Péguy (1873-1914), quita trascendencia a la muerte, considerando que es sólo ‘‘el otro lado del camino’’.
La muerte no es nada
Simplemente pasé a la habitación de al lado. 
(...)
El hilo se cortó. 
¿Por qué estar ausente de sus pensamientos? 
¿Sólo porque no me ven? 
No estoy lejos… estoy sólo al otro lado del camino. 
Verán, todo está bien.
–Esta visión de la muerte de Charles Péguy, poeta, filósofo y ensayista, parece la de un estoico, pero nos la muestra desde su posición de cristiano.
–La poesía de Charles Péguy, escritor católico, tiene la fuerza de un canto religioso.

«La página blanca», de Rubén Darío (1867-1916), es la evocación de la muerte con imágenes de un desierto de hielo –una página en blanco–, metáfora del vacío.
Mis ojos miraban en hora de ensueños
la página blanca. 
(…) 
Los tardos camellos, 
–como las figuras en un panorama–,
cual si fuesen un desierto de hielo,
atraviesan la página blanca. 
(…)
¡Y el hombre,
a quien duras visiones asaltan, 
el que encuentra en los astros del cielo 
prodigios que abruman y signos que espantan, 
mira al dromedario 
de la caravana 
como al mensajero que la luz conduce, 
en el vago desierto 
que forma la página blanca!

«La última inocencia», de Alejandra Pizarnik (1936-1972), es una interpretación de la muerte –el último viaje– como liberación de la angustia existencial, en este caso a través del suicidio, opción que eligió la propia poeta para morir.
Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir.

He de partir

Pero arremete, ¡viajera!

«Miro un árbol», de Roberto Juarroz (1925-1995), es una visión anticipada de la muerte; en este poema, el 61 de Sexta Poesía Vertical, el yo poético mira un árbol imaginando que habrá de mirar por su pareja o que ésta lo hará en su lugar, cuando uno de los dos haya muerto; y espera «fundar una mirada que mire por los dos», cuando ambos ya no estén en ninguna parte. 
Ya no nos basta 
mirar cada uno con el otro.
Hemos logrado
que si uno de los dos falta,
el otro mire 
lo que uno tendría que mirar.
–Los poemas metafísicos de Roberto Juarrozinteresantísimo poeta, están reunidos en una serie de volúmenes designados con el ordinal y el mismo título, desde Poesía vertical (1958) hasta Decimotercera poesía vertical (1994).
Su poesía de Roberto Juarroz es fundamentalmente abstracta y filosófica.
Se advierte en Juarroz una relación con el creacionismo de Huidobro y, a su través, con el simbolismo de Mallarmé.
–Poemas escogidos: «En una noche que debió ser de lluvia» [Poemas sobre la soledad], «Pienso en este momento» [Poemas sobre la vida], «Un amor más allá del amor» [Poemas sobre el amor], «Un caos lúcido» [Poemas de misterio], «Una red de mirada» [Poemas de pensamiento]

—En «Muerte», de Miguel de Unamuno, hay una relación de la muerte con el sueño (parecida a la del poema «Morir soñando»).
¿Aurora de otro mundo es nuestro ocaso?
Sueña, alma mía, en tu sendero oscuro:
«¡Morir... dormir... dormir... soñar acaso!»
La muerte parece obsesión en Unamuno.

—En «No quiero cuando me muera», de José Bergamín (1895-1983), la voz poética habla de renuncia a paraíso, infierno o purgatorio, prefiriendo quedarse en la tierra, como las hojas muertas. Si la voz es la del poeta, es una paradoja, porque era católico.
No quiero, cuando me muera,
nada con el otro mundo:
quiero quedarme en la tierra.

Quedarme sólo en la tierra
sin paraíso ni infierno
ni purgatorio siquiera.

Quedarme como se quedan,
sobre el suelo humedecido
del bosque, las hojas muertas.

—En «Piedra negra sobre una piedra blanca», de César Vallejo, el poeta hace un vaticinio de su muerte, en París, con aguacero, un jueves; y Vallejo falleció en París, con llovizna, pero un Viernes Santo.
Me moriré en París con aguacero, 
un día del cual tengo ya el recuerdo.

—«Requiem por mim» (Réquiem por mí), de Miguel Torga (1907-1995), es también una visión anticipada de la muerte.

—«Ya sé», de Vera Pavlova (1963), parece la negación de la muerte de quien está vivo, pero que se haya ante la contradicción de la existencia de los muertos.
Ya sé 
que la muerte no existe 
todavía no sé 
cómo 
decirlo 
a los muertos.
–Poema 281.
–Los poemas de Vera Pavlova son breves y están numerados.

—«Yo creo que morir», de Ernestina de Champourcín (1905-1999), es una mirada espiritual a la muerte, con la serenidad que da la creencia.
Yo creo que morir 
es estar es estarse 
por fin en lo absoluto 
en lo definitivo.
–Tal vez se note aquí cierta influencia de Juan Ramón Jiménez, de quien Ernestina se consideraba discípula, si bien ella era creyente convencida y su maestro no.

Miro un árbol, Roberto Juarroz

+++Personificación de la muerte.
«Canción a una dama en la sombra», de Paul Celan (1920-1970), entendemos que la dama es la muerte, definida como la ‘Taciturna’, que ha de llegar al yo poético, que se pregunta quién entonces saldrá ganando y quién perdiendo.
Cuando la Taciturna llegue y decapite los tulipanes, 
¿Quién saldrá ganando? 
¿Quién saldrá perdiendo? 
¿Quién se asomará a la ventana? 
¿Quién pronunciará primero su nombre?

Dança general de la muerte es un poema alegórico castellano del siglo XV, escrito en dodecasílabos agrupados en coplas reales, que pertenece al género literario lírico-dramático de las danzas de la muerte o danzas macabras, iniciado en Francia en la Baja Edad Media tras las muertes masivas por epidemias como la peste negra; trata de la universalidad de la muerte (dando fin a los goces mundanos), tópico de la muerte igualadora, con una personificación de la muerte en forma de esqueleto, que invita a todos a unirse a su danza.
Yo só la muerte çierta a todas las criaturas
que son y serán en el mundo durante;
demando y digo, oh homne, por qué curas
de vida tan breve en punto pasante,
pues non hay tan fuerte nin recio gigante
que deste mi arco se pueda amparar;
conviene que mueras cuando lo tirar
con esta mi frecha cruel traspasante.
(...)
¿O piensas, por ser mancebo valiente
o niño de días, que alueñe estaré,
e fasta que llegues a viejo impotente
la mi vanida me detardaré?
Avíate bien, que yo llegaré
a ti a dessora, que non he cuidado
que tú seas mancebo o viejo cansado
que cual te fallare tal te llevaré.

—Con el título de «Danza macabra» tenemos un poema de Charles Baudelaire (1821-1867)...
En todo clima, bajo todo sol, la Muerte te admira
En tus contorsiones, risible Humanidad,
Y a menudo, como tú, perfumándose de mirra,
Mezcla su ironía a tu insensatez!
...y otro de Henri Cazalis (1840-1909), médico y poeta, que inspiró el poema sinfónico homónimo de Camille Saint-Saëns.
"Zig y zig y zig", la cadenciosa muerte llama, 
con el talón de su pie, a una tumba.
La muerte, a media noche, 
baila, "Zig y sig y zag", sobre su violín.

—En «La muerte y la doncella», de Matthias Claudius (1740-1815), la muerte se le aparece a una joven para llevársela amablemente y ésta se opone.
La Doncella: 
"¡Déjame, ay, déjame! 
¡Vete, feroz esqueleto! 
¡Soy joven aún, vete, querido! 
¡No me toques! 

La Muerte: 
Dame tu mano, hermosa y tierna criatura, 
soy tu amiga y no vengo para apenarte. 
¡Ten valor! No soy cruel, 
vas a dormir dulcemente en mis brazos.
–Este poema tiene su origen en el mito de Hades y Perséfone: representa el rapto de la doncella (Perséfone) por el dios del inframundo (Hades).
–Inspiró el Lied homónimo de Franz Schubert: Der Tod und das Mädchen.

«Romance del enamorado y la muerte», Anónimo/Juan del Encina: nótese las diferentes formas en el comienzo y otros cambios en el romance, sobre todo en la adaptación de diversas canciones. 

Danza de la muerte (1493), Michael Wolgemut

++++Pensando en los muertos.
«Flores bajo los muertos», de José Luis Hidalgo (1919-1947), es una alegoría en la que bajo los cuerpos inertes de los muertos crecen flores; igual que el muerto sobre la flor, la muerte pesa sobre el ser humano vivo
¿Y qué? Todo es lo mismo: crecer o derrumbarse,
tener sobre la carne una nube o la muerte,
doblarse ciegamente, doblarse como un río
con estas blancas flores, leves y detenidas.
–Poema perteneciente a la obra clave de José Luis HidalgoLos muertos (1947), libro considerado un hito en la poesía existencial de la inmediata posguerra, que Dámaso Alonso describió como «poesía desarraigada», publicado póstumamente tras el prematuro fallecimiento del poeta a los 27 años de edad (de una neumonía). Se trata de un poemario desgarrado que expresa la angustia ante la muerte y el sinsentido de la vida.
En su poesía existencial, Hidalgo reflexiona sobre Dios, el tiempo y la muerte.
–Poemas escogidos: «Los muertos», «Vivir doloroso» [Poemas sobre la vida]

—En «Los muertos», el mismo poeta le habla al mar, como si fuera su confidente, sobre sus cuitas y el destino de los muertos.
—Por debajo de mí los enterrados,
como fríos veleros, navegando
por otro mar sombrío, el de la muerte,
donde un viento, que es tierra, los empuja
hasta el confín ardiente de mi vida.

«Nuestros muertos», de William Ospina (1954), expresa el sabor amargo del remordimiento con la muerte, la carga que tenemos los vivos al comprender lo que no le hemos dado a nuestros seres queridos, ya muertos, cuando vivían. [v. arriba]
–Es un breve pero formidable poema.
William Ospina es uno de los poetas más destacados de las últimas generaciones.


+++++Moribundos.
«No entres dócilmente en esa buena noche», de Dylan Thomas (1914-1953), al parecer dedicado al padre del poeta moribundo en su vejez, expresa la oposición a la muerte, instando a resistirse a ella, a no aceptarla, a negarla.
No entres dócilmente en esa buena noche,
Que al final del día debería la vejez arder y delirar; 
Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.
–Lectura AQUÍ (por el poeta)
–Este es el poema más famoso del poeta.
Dylan Thomas, poeta maldito del siglo XX, era un bohemio de voz cautivante.
Dylan Thomas tiene una gran imaginería verbal y canta a la belleza natural.
–Poemas escogidos: «Si los faroles brillaran» [Poemas sobre la infancia], «Y la muerte no tendrá dominio» [Poemas sobre la inmortalidad]

«Una escena de muerte», de Emily Brontë, trata de un moribundo, probablemente un personaje de un mundo imaginario, Gondal, creado por la poeta.
Supe que él estaba muriendo: 
Me arrodillé, y tomé su lánguida cabeza, 
No sentí su aliento, ni oí ningún suspiro; 
Entonces supe que estaba muerto.


++++++Olvido de los muertos.
—«Los muertos van deprisa», Rosalía de Castro: los fallecidos son los de menos, pues los vivos corren tras la herencia de los difuntos.

¿Cuándo vendrá la muerte? No sabemos.
¿El cómo y el lugar? Ni en conjetura.
¿El detener su curso? ¡Qué locura!
Sólo es cierto y de fe que fallecemos.
D. DE TORRES VILLARROEL

Del oro, como muchos, no dependo (...)
Solamente dependo de la muerte,
ya que discurso no hay ni diligencia
que de su despotismo nos liberte.
Mas la espero sin miedo y con paciencia,
vivo sin desearla; y de esta suerte,
amigo, se acabó la dependencia.
T. DE IRIARTE

Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
(...)
Isla yo soy del reposo
en medio el mar de la vida,
y el marinero allí olvida
la tormenta que pasó;
allí convidan al sueño
aguas puras sin murmullo,
allí se duerme al arrullo
de una brisa sin rumor.
ESPRONCEDA, Canción de la muerte

Canción de la muerte, José de Espronceda

Cerraron sus ojos 
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo;
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba 
todos se salieron.
(...)
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
(...)
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es vil materia,
pobredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
que al par nos infunde
repugnancia y duelo,
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes
tan solos los muertos.
G. A. BÉCQUER, Rima LXXII
–Lectura AQUÍ

Cerraron sus ojos (Rima LXXII), Gustavo Adolfo Bécquer

El paraíso existe;
pero no es un lugar (cual la creencia
común pretende) tras el hosco y triste
bregar del mundo; el paraíso existe;
pero es sólo un estado de conciencia.
A. NERVO, Los muertos

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun; 
Pour away the ocean and sweep up the wood, 
For nothing now can ever come to any good.
Ya no deseo las estrellas: apáguenlas todas;
Llévense la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el océano y talen los bosques, 
Porque ya nada puede volver a ser como antes.
W. H. AUDEN, Funeral blues

Funeral blues, W. H. Auden

Al estanque se le ha muerto
hoy una niña de agua.
Está fuera del estanque,
sobre el suelo amortajada.
F. GARCÍA LORCA, Nocturno IV

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses...
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.
M. HERNÁNDEZ, Sentado sobre los muertos


¡Pobre corral de muertos entre tapias
hechas del mismo barro,
sólo una cruz distingue tu destino
en la desierta soledad del campo!
UNAMUNO, En un cementerio de lugar castellano
–Lectura AQUÍ

POEMAS DE CEMENTERIO [Poemas de cementerio–y AQUÍ]
—Enterramiento, Sepultura, Sepulcro, Tumba, Fosa..., inc. Epitafios—
A una calavera, Lope de Vega*
Blues del cementerio, Antonio Gamoneda+ –despoblación rural [y AQUÍ]
Cementerio, Dionisio Ridruejo+
¡Cómo callan los muertos!, Amado Nervo –silencio sepulcral
Elegía anticipada, Luis Cernuda [Análisis AQUÍ] –Lectura AQUÍ
En el entierro de un amigo, Antonio Machado+++ –entierro
En la altura los cuervos graznaban, Rosalía de Castro+++ –entierro [y AQUÍ]
En un cementerio de lugar castellano, Miguel de Unamuno+/++ [Análisis AQUÍ]
Epitafio, Miguel de Cervantes++ –A la reina Isabel de Valois
Epitafio, Nicanor Parra++ –autorretrato
Epitafio (Epitaph), Peter Sinfield++ –Lectura AQUÍ
Epitafio, Aurora Luque++
Epitafio de María Pacheco, Diego Hurtado de Mendoza+ –historia, personaje
Epitafio para mi tumba, Alfonsina Storni++/++++
Flores de cementerio, Teófilo V. Méndez Ramos
Había tierra en ellos, Paul Celan+++
Inscripción al sepulcro de Dominico Greco, Luis de Góngora++++ –personaje
[Análisis AQUÍ] –Canción AQUÍ (Léo Ferré)
Mirando estoy los sepulcros (de A mis soledades voy), Lope de Vega –pensamiento
[Ya visto AQUÍ]
(En la tumba del general inglés sir John Moorepersonaje, guerra, historia
O simiterio da Adina (parte II de «¡Padrón...! ¡Padrón...!»), Rosalía de Castro+
Réquiem (Requiem), Robert Louis Stevenson++ –epitafio [y AQUÍ]
Sepulcro en Tarquinia, Antonio Colinas++++ [Comentario AQUÍ]
____
+Poemas con la palabra cementerio.
«Blues del cementerio», de Antonio Gamoneda (1931), trata de la desolación de un pueblo, ya con tan pocos habitantes que el cementerio se ha vuelto demasiado grande, y que nos recuerda la despoblación rural de la llamada ‘España vaciada’. 
¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!
La poesía de Antonio Gamoneda es independiente, personal.
Defensor de la poesía oral porque nace de la oralidad, Gamoneda definió la poesía como ‘‘arte de la memoria en la perspectiva de la muerte’’.
–v. Antología poética, Poemas [pág. oficial]
–Poemas escogidos: «Detrás de la oscuridad» [v. arriba: Pensando en los muertos], «Existían tus manos» [Poemas sobre los sentidos]

Antonio Gamoneda

«Elegía escrita en un cementerio rural», de Thomas Gray (1716-1771), es uno de los grandes poemas de cementerio, en estilo anticipado al romanticismo y al gótico; incorpora elementos macabros, lúgubres, con referencias a tumbas, lápidas y epitafios. Y sí, los senderos de gloria conducen a la tumba...
La gloria de la heráldica, la pompa del poder,
y todo lo que aportan la riqueza y belleza
aguardan por igual la inevitable hora:
los senderos de gloria conducen a la tumba.
–Lectura AQUÍ
Thomas Gray es uno de los poetas de cementerio (‘‘Graveyard Poets’’), grupo de poetas prerrománticos ingleses del siglo XVIII, caracterizado por meditaciones melancólicas sobre la mortalidad, los 'cráneos y los ataúdes, los epitafios y los gusanos' en el contexto del cementerio. Otros poetas de cementerio: Thomas Parnell, Thomas Warton, Thomas Percy, James Macpherson ‘‘Ossian’’, Robert Blair, William Collins, Mark Akenside, Joseph Warton y Edward Young. 
Thomas Gray es precursor de los poetas del Romanticismo. 


En «O simiterio da Adina» (El cementerio de Adina), parte II del poema «¡Padrón...! ¡Padrón...!», Rosalía de Castro muestra su tierna emoción por un lugar de enterramiento que le parece encantador, por un camposanto entrañable, a pexar de que también imponga por los restos mortales que alberga.
Moito te quixen un tempo,
simiterio encantador,
cos teus olivos escuros,
máis vellos que os meus abós;
cos teu cregos venerables,
que se iban sentar ó sol,
mentras cantaban os páxaros
as matutinas cancións,
e co teu osario humilde
que tanto respecto impón
cando da luz que nel arde
ve un de noite o resprandor.

++Epitafios, de diferentes estilos.
«Epitafio», de Miguel de Cervantes (1547-1616), escrito por la muerte de la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, concluye que la muerte lleva siempre la victoria, aunque luego se alcance el reino de la gloria, el Cielo.
Aquí el valor de la española tierra,
aquí la flor de la francesa gente,
aquí quien concordó lo diferente,
de oliva coronando aquella guerra;

aquí en pequeño espacio veis se encierra
nuestro claro lucero de occidente;
aquí yace enterrada la excelente
causa que nuestro bien todo destierra.

Mirad quién es el mundo y su pujanza,
y cómo, de la más alegre vida,
la muerte lleva siempre la victoria;

también mirad la bienaventuranza
que goza nuestra reina esclarescida
en el eterno reino de la gloria.

—«Epitafio», de Peter Sinfield, poeta y músico, es la letra de la canción ‘‘Epitath’’ del grupo de rock progresivo King Crimsom. Más que un epitafio es una elegía, o un lamento elegíaco por la confusión de la humanidad y su triste destino. 
The fate of all mankind I see 
Is in the hands of fools.
Confusion will be my epitaph.
El destino de toda la humanidad que veo
Está en manos de tontos. 
Confusión será mi epitafio.

«Epitafio de María Pacheco», de Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575), es una reafirmación del ideario de su marido, el comunero Juan de Padilla
Si preguntas mi nombre, fue María; 
si mi tierra, Granada; mi apellido, 
de Pacheco y Mendoza, conocido 
el uno y el otro más el claro día; 
si mi vida, seguir a mi marido; 
mi muerte, en la opinión que él sostenía. 
España te dirá mi cualidad,
que nunca niega España la verdad.
María Pacheco era conocida como «Leona de Castilla» o «El último comunero», esposa del comunero Juan de Padilla, ejecutado tras la derrota en Villalar (enfrentado a las tropas realistas de Carlos I, rey al que se oponían los comuneros). [v. Guerra de las Comunidades de Castilla]
El poeta Diego Hurtado de Mendoza era hermano de María Pacheco.

—Quevedo escribió el poema «¡Cómo de entre mis manos te resbalas! (Salmo XIX)» [v. Poemas sobre la vida], en el que dice cómo la muerte fría llega callada, en dos versos que aparecen como epitafio en su tumba. 
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

El «Réquiem» de Stevenson está grabado como epitafio en su tumba, en Samoa, en el Pacífico Sur, donde pasó los últimos años de su vida.
Under the wide and starry sky,
Dig the grave and let me lie.
Glad did I live and gladly die,
And I laid me down with a will.

This be the verse you grave for me:
Here he lies where he longed to be;
Home is the sailor, home from sea
And the hunter home from the hill.

Bajo el vasto cielo estrellado 
cavad mi tumba y dejadme reposar. 
Alegremente viví y alegre moriré, 
acostado con un último deseo.
 
Que sea éste el verso que graben para mí:
“Aquí yace donde quería yacer;
ha vuelto el marinero, ha vuelto del mar; 
y de la colina ha regresado el cazador”.

+++Enterramiento, entierro.


++++Tumba, Sepulcro, Sepultura, Fosa...
«Había tierra en ellos», de Paul Celan, habla de personas que cavan su propia fosa, al parecer, los padres del poeta, judíos, en un campo de concentración nazi; y parece haber una recriminación a Dios, por permitirlo.
Había tierra en ellos y 
cavaban.  
Cavaban y cavaban y pasaba así 
el día y pasaba la noche. No alababan a Dios 
que, según les dijeron, quería todo esto, 
que, según les dijeron, sabía todo esto.

«Mirando estoy los sepulcros», de Lope de Vega, es una estrofa del poema «A mis soledades voy», que habla de sepulcros eternos y caducidad de sus dueños.
Mirando estoy los sepulcros,
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

«Na tomba do xeneral inglés sir John Moore, de Rosalía de Castro», cuyo título completo es «Na tomba do xeneral inglés sir John Moore morto na batalla de Elviña (Coruña) o 16 de xaneiro de 1809» –En la tumba del general inglés sir John Moore muerto en la batalla de Elviña (Coruña) el 16 de enero de 1809), larga denominación para un extenso poema elegíaco, incluido en Follas novas, en homenaje a John Moore, militar británico que murió en aquella batalla de la Guerra de la Independencia Española (enmarcada en las Guerras Napoleónicas) contra los franceses, a causa de una bola de cañón. En esta elegía, con dedicatoria de la poeta «A mi amiga María Bertorini, nativa del País de Gales», cuyo nombre de soltera era Mary Margaret Jones, Rosalía comienza con una evocación de la tierra que vio nacer al protagonista («britanas islas»), lamentando que haya tenido su último descanso lejos de sus seres queridos, y lo remata con el deseo que descanse en paz y diciéndoles a los hijos de Albión que han de estar tranquilos, porque yacen en un lugar inmejorable en el que sólo puede añorar el abrazo de los suyos. 
–Una traducción al inglés AQUÍ.

«Sepulcro en Tarquinia», de Antonio Colinas (1946): largo poema de más de 500 versos, con potentes imágenes y ambigüedad de contenido –lo leemos AQUÍ–. 
Debes saberlo ahora que recuerdas:
jamás llegará nadie a este lugar,
aquí nos trae el mar los peces muertos
y no hay más vida que la de las olas
estallando en la noche de las grutas...
Tarquinia es una ciudad en el Lacio, Italia, que tiene una importante necrópolis etrusca que es Patrimonio de la Humanidad.
La poesía de Antonio Colinas es culturalista y clasicista.

Antonio Colinas

*«A una calavera», de Lope de Vega, es un soneto sobre una calavera [de mujer], símbolo de mortalidad o muerte.
Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

**«La buena sirvienta», de Charles Baudelaire, sobre una sirvienta que yace en el cementerio muerta y olvidada, es un poema sin título que, sin embargo, aparece titulado de diferentes maneras («A la sirvienta...», «A la criada...»), y lo elegimos según la versión de Antonio Martínez Sarrión.
A la buena sirvienta que un día os tuvo celosa 
Y que su sueño duerme bajo la humilde hierba, 
Pese a todo, debiéramos llevarle algunas flores. 
(...)
Si en una noche azul y helada de Diciembre 
La encontrara encogida en un rincón del cuarto, 
Grave y recién llegada de su lecho perenne, 
Ciñendo al niño grande con maternal mirada, 
A aquella alma piadosa ¿qué le respondería 
Viendo caer las lágrimas de sus profundos párpados? 

Elegy Written in a Country Churchyard, Thomas Gray

¡Qué bien están los muertos,
ya sin calor ni frío,
ya sin tedio ni hastío!
A. NERVO

—Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa, 
larga paz a tus huesos... 
Definitivamente, 
duerme un sueño tranquilo y verdadero.
A. MACHADO, En el entierro de un amigo
–Lectura AQUÍ

¡Fiesta de todos los muertos!
Son tantos que me figuro
Su aglomeración por masas
De silencio sin asunto.
J. GUILLÉN, 2 de noviembre

—Día de los Fieles Difuntos*, Día de los Muertos
2 de noviembre, Jorge Guillén
Día de difuntos, José Asunción Silva –Lectura AQUÍ
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*La iglesia Católica conmemora el 2 de noviembre el Día de los Fieles Difuntos.

Sátira del suicidio romántico (c. 1839)
por Leonardo Alenza

POEMAS SOBRE EL SUICIDIO
A un suicida en una piscina, Luis Hernández+
Co seu xordo e constante mormorío, Rosalía de Castro++ –humor
El suicida, Jorge Luis Borges+++ [ya visto AQUÍ]
La última inocencia, Alejandra Pizarnik++ [ya analizado arriba]
Los ojos suicidas, Ramón Cote Baraibar+++
Morir como tú, Horacio, en tus cabales, Alfonsina Storni+++ [Com. AQUÍ]
¿Por qué, Dios piadoso?, Rosalía de Castro++ [ya visto AQUÍ]
Suicidio, Federico García Lorca+++ [y AQUÍ]
(Quizá fue por no saberte la Geometría)
Suicidio en las trincheras (Suicide in the trenches), D. H. Lawrence+++ –guerra
Una balada de suicidio (A Ballad of Suicide), G. K. Chesterton+++ [An. AQUÍ]
Voy a dormir, Alfonsina Storni+++ [y AQUÍ. An. AQUÍ]
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+Poemas sobre el intento de salvar al suicida.
—«A un suicida en una piscina», de Luis Hernández (1941-1977), es una llamada a un suicida para que desista de us intento de privarse de la vida.
Sal de las aguas 
Sécate 
Contémplate en el espejo 
En el cual te ahogabas....
Luis Hernándezpoeta y médico, al parecer se suicidó; sufría un trastorno mental. 
–v. entrevista AQUÍ. «La poesía hace que se sufra menos...».

++Poemas sobre la llamada al suicidio.
Rosalía de Castro toca el tema del suicidio en el ámbito marino, como si el mar ejerciese una atracción con su oleaje: la llamada del mar.  
—En «Co seu sordo e constante mormorío» (Con su sordo y constante murmullo) habla de esa tentación o invitación al definitivo descanso, con cierto humor.
Co seu xordo e constante mormorío
atráime o oleaxen dése mar bravío,
cal atrái das serenas o cantar.
«Neste meu leito misterioso e frío
–dime–, ven brandamente a descansar».

El namorado está de min... ¡o deño!,
i eu namorada del.
Pois saldremos co empeño,
que si el me chama sin parar, eu teño
unhas ansias mortáis de apousar nel.

—En «¡Ea!, ¡aprisa subamos de la vida...!», la misma llamada del mar que invita, ya muerta la esperanza terrena, ansiando de la muerte la ‘soledad terrible’ y esperando tal vez otra vida mejor en el más allá, una incierta vida celestial.
Ruge a mis pies el mar, ¡soberbia tumba! 
La onda encrespada estréllase imponente 
contra la roca, y triste muere el día 
como en el hombre la esperanza muere. 

¡Morir!; esto es lo cierto; 
y todo lo demás mentira y humo; 
y del abismo inmenso, 
un cuerpo sepultóse en lo profundo. 

Lo que encontró después posible y cierto 
el suicida infeliz, ¿quién lo adivina? 
¡Dichoso aquel que espera 
tras de esta vida hallarse en mejor vida!

+++Poemas sobre el suicida.
«El suicida», de Jorge Luis Borges (1899-1986), no aborda el suicidio desde la desesperación del suicida, sino desde una profunda perspectiva metafísica soliptista, bajo la creencia de que sólo existe la propia conciencia. 
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.

El suicida, Jorge Luis Borges

Los ojos suicidas, de Ramón Cote Baraibar (1963), habla de la fragilidad humana que lleva por diferentes motivos al suicidio en diferentes formas.
Es suficiente un mínimo desajuste,
un mal día, la noticia de una enfermedad
terminal, un adiós definitivo, unas cuentas
imposibles de pagar,
para que todo lo que nos rodea
cambie de signo y nos señale
su parte oscura, nos muestre su porción peligrosa,
para que veamos el revés del ángel,
en su caída, para que a nuestro alrededor
todo se convierta en una invitación al exterminio.
(…)
La lista es interminable
para los ojos suicidas.
La característica principal de la poesía de Ramón Cote es la temporalidad.

Alfonsina Storni (1892-1938) habla del suicidio ajeno y del propio.
—«Morir como tú, Horacio, en tus cabales», o «Ante la muerte de Horacio Quiroga», es un poema dedicado por la poeta al también escritor y gran amigo, tras suicidarse, decisión que ella misma habrá de tomar poco tiempo después.
Morir como tú, Horacio, en tus cabales
y así como en tus cuentos, no está mal; 
un rayo a tiempo y se acabó la feria... 
Allá dirán.

No se vive en la selva impunemente, 
ni cara al Paraná. 
Bien por tu mano firme, gran Horacio... 
Allá dirán.
–Desahuciado por un cáncer de próstata terminal, Quiroga ingirió cianuro.

«Voy a dormir» es el anuncio poético, a modo de despedida, de la muerte voluntaria de la propia poeta, por ahogamiento en el mar.
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame...
–Es, pues, este el último poema de Alfonsina Storni, que inspiró la canción «Alfonsina y el mar», estrenada por Mercedes Sosa.
–La nodriza es la personificación de la muerte.

«Suicidio», de Federico García Lorca, es la descripción, mediante imágenes simbólicas –propias del simbolismo–, de un joven suicida que, seguramente deprimido y ya despersonalizado, acaba arrojandose al vacío desde un balcón.
Su corazón se iba llenando
de alas rotas y flores de trapo.

Notó que ya no le quedaba
en la boca más que una palabra.

Y al quitarse los guantes, caía,
de sus manos, suave ceniza.

Por el balcón se veía una torre.
Él se sintió balcón y torre.

«Una balada de suicidio», de G. K. Chesterton (1874-1936), se aleja del optimismo habitual del autor, pero tampoco es trágico, pues la intención suicida es poco clara, dubitativa, y finaliza cada estrofa en un tono irónico.
I think I will not hang myself to-day.
Creo que hoy no me ahorcaré.
–También titulada: «La balada del suicidio» o «La balada del suicida».
–Chesterton es un maestro de la ironía y la paradoja.

Los ojos suicidas, Ramón Cote

No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.
J. L. BORGES, El suicida

El suicida, Jorge Luis Borges
[Vídeo post.]

Reclinado sobre el suelo
con lenta amarga agonía,
pensando en el triste día
que pronto amanecerá;
en silencio gime el reo
y el fatal momento espera
en que el sol por vez postrera
en su frente lucirá.
J. ESPRONCEDA, El reo de muerte
–Lectura AQUÍ

POEMAS DE EJECUCIÓN (Pena capital, Pena de muerte, Sacrificio)
A la muerte de Torrijos y sus compañeros, José de Espronceda+ –historia
A varios amigos, Manuel del Palacio++ –garrote
Balada de los ahorcados, François de Villon+++
El cadalso, Antonio Machado*
El chico que ve pasar un condenado a muerte, Pío Baroja**
El elegido, Luis Cernuda –sacrificio
El reo de muerte, José de Espronceda [y AQUÍ]
Garrote vil, Ramón M. del Valle-Inclán++ [y AQUÍ–Lectura AQUÍ
Mi último adiós (Despedida), José Rizal*** –patria
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+Sobre el fusilamiento.
—«A la muerte de Torrijos y sus compañeros», de José de Espronceda, trata del fusilamiento del general Torrijos y otros compañeros liberales en una playa de Málaga, hecho inmortalizado en un cuadro de Antonio Gisbert.
Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria en desdichado día.

++Sobre el garrote o garrote vil.
«A varios amigos», de Manuel del Palacio (1831-1906), es una explicación satírica del garrote como procedimiento de ejecución.
¿Sabéis lo que es, amigos, el garrote?
pues es un aparato muy sencillo,
en que un hombre sentado en un banquillo 
siente como le aprietan el cogote.

+++Sobre el ahorcamiento.
«Balada de los ahorcados», de François de Villon (h. 1431-1464), es una petición de piedad a los ejecutores o verdugos.
Hermanos humanos que después de nosotros vivís,
No tengáis contra nosotros los corazones endurecidos,
Pues, si piedad tenéis de nosotros, pobres,
Dios tendrá antes de vosotros misericordia. 
–Poema conocido también como «Epitafio de Villon».
–Su poema más famoso junto a «Balada de las damas de antaño» [Poemas tiempo]

Ballade des pendus, François Villon

*«El cadalso», de Antonio Machado, se yergue en la vieja plaza de una vieja aldea.
Cadalso o patíbulo: tablado construido para la ejecución de la pena de muerte.

**«El chico» es el propio escritor y el poema pertenece al único y tardío poemario de Pío Baroja: Canciones del suburbio. [Comentado AQUÍ]

***«Mi último adiós», de José Rizal (1861-1896), es la despedida del propio poeta antes de ser fusilado, habiendo sido condenado por rebelión.
Adiós, patria adorada, región del sol querida,
Perla del mar de oriente, nuestro perdido Edén!
A darte voy alegre la triste mustia vida,
Y fuera más brillante, más fresca, más florida,
También por ti la diera, la diera por tu bien.
(...)
Adiós, padres y hermanos, trozos del alma mía,
Amigos de la infancia en el perdido hogar,
Dad gracias que descanso del fatigoso día;
Adiós, dulce extranjera, mi amiga, mi alegría,
Adiós, queridos seres, morir es descansar.
–Médico, escritor y político, José Rizal escribió este momento al haber sido condenado a muerte por rebelión contra el poder español en Filipinas.

Mi último adiós, José Rizal

POEMAS SOBRE LA INMORTALIDAD
Creencia en la claridad, Germán Pardo García+ [y AQUÍ]
De profundis, Christina Rossetti++ –deseo de inmortalidad [y AQUÍ]
El muerto, José Hierro+++ –conciencia de inmortalidad
Himno a la inmortalidad, José de Espronceda++++
Oda a la inmortalidad, William Wordsworth++++
Su inmortalidad (Her immortality), Thomas Hardy+++++ [Com. AQUÍ]
dolor de ausencia, amor, inmortalidad en la memoria 
¿Y ha de morir contigo el mundo mago...?, Antonio Machado++++++ –duda 
[An. AQUÍ]
Y la muerte no tendrá dominio, Dylan Thomas+++ conciencia de inmortalidad
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+Creencia en la inmortalidad (no necesariamente religiosa).
«Creencia en la claridad», de Germán Pardo García (1902-1992), es la creencia en la transcendencia del alma –después de que el cuerpo sea ceniza– y, en consecuencia, en su inmortalidad, integrada en el cosmos.
Quedará de mi ser sólo ceniza;
esa última esperanza de los muertos
para integrar con áridos desiertos
ternuras que el estrago pulveriza.

Ahí seré fulgor que se eterniza
debajo de ojos en la sombra abiertos.
Fulgor, fulgor aún entre los yertos
escombros y la atmósfera caliza.

Yo tengo de la muerte una creencia
de claridad, y creo en la existencia
de la luz en la carne, que deflora

como tallo en la tierra consumiéndose.
Creo en la claridad estremeciéndose
bajo la pudrición abrumadora.
Germán Pardo García comenzó como poeta modernista y evolucionó hacia la vanguardia, siendo un consumado maestro del soneto.
En la obra Germán Pardo García son temas dominantes: la muerte, la guerra, la crueldad y la injusticia, así como la fusión entre lo erótico y lo religioso
–Por su pacifismo ante horrores nucleares, le llamaban el poeta de la era atómica.

Creencia en la claridad, Germán Pardo García

++Deseo de inmortalidad.
«De profundis», de Christina Rossetti (1830-1894), expresa el deseo de escapar a la mortalidad y acceder a los misterios de la eternidad.
Porque estoy atado con ataduras carnales, 
la alegría y la belleza están más allá de mi alcance; 
esfuerzo mi corazón, estiro mis manos, 
y me aferro a la esperanza.
–Hermana de Dante Gabriel Rossetti, pintor y poeta prerrafaelita, Christina Rossetti es probablemente la poeta más importante de la poesía victoriana.

Christina Rossetti (1866)
por Dante Gabriel Rossetti

+++Conciencia de inmortalidad.
«El muerto», de José Hierro (1922-2002), ya en su arranque expresa el alegre motivo de la inmortalidad, con conciencia de inmortalidad.
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

—«Y la muerte no tendrá dominio», de Dylan Thomas (1914-1953), parece expresar la conciencia de inmortalidad del alma

++++Himnos y odas a la inmortalidad.
«Oda a la inmortalidad», de William Wordsworth (1770-1850), poema literalmente titulado «Oda: Insinuaciones de inmortalidad», se ha traducido con ese otro título y reducido el poema a una versión particular.
...Though nothing can bring back the hour 
Of splendour in the grass, of glory in the flower? 
We will grieve not, rather find 
Strength in what remains behind.
...aunque nada puede hacer volver la hora
de esplendor en la hierba, de gloria en la flor;
no nos afligiremos, más bien encontraremos
fuerza en lo que queda atrás.
Ode: Intimations of Immortality/Oda a la inmortalidad
–El título de la película Esplendor en la hierba (1961)
de Elia Kazan procede de este poema.
Lectura en esta película AQUÍ


+++++Memoria e inmortalidad.
«Su inmortalidad», de Thomas Hardy (1840-1928), trata del dolor de ausencia de la amada y de su recuerdo, siendo la memoria como única forma de inmortalidad.
A Shade but in its mindful ones
Has immortality;
By living, me you keep alive,
By dying you slay me.
Una sombra, pero en sus seres conscientes,
Tiene inmortalidad;
Viviendo, me mantienes viva,
Muriendo, me matas.
–Canción AQUÍ

++++Duda de la inmortalidad del alma.
—El poeta, Antonio Machado, duda y se pregunta qué nos deparará la muerte, si nuestro mundo, como creación del alma, desaparecerá con nosotros.
¿Y ha de morir contigo el mundo mago
donde guarda el recuerdo
los hálitos más puros de la vida,
la blanca sombra del amor primero...?

Oda a la inmortalidad, William Wordsworth

Alegoría de la inmortalidad (h. 1540), Giulio Romano

Memento mori (Recuerda que morirás)
Frase latina que nos recuerda la mortalidad