miércoles, 21 de octubre de 2009

Aforismos médicos 4


En esta cuarta parte presento otras sentencias concisas y frases extraídas de escritos diversos que he convertido mediante el juego del lenguaje en aforismos, considerando lo expuesto en la primera parte. De la mayoría dejo constancia de la autoría; del que no tengo certeza prefiero dejarlo como anónimo. Comulgando o no con ellos, os dejo otra docena sobre el dolor y el tratamiento:
  • El prudente no aspira al placer, sino a la ausencia de dolor. (Aristóteles)
  • El dolor propio es insufrible, el ajeno exagerado. (Anónimo)
  • Pretender esquivar todo sufrimiento significa sustraerse a una parte esencial de la vida humana. (K. Lorenz)
  • Si la necesidad de cuidados es intensa, la dolencia se hace también más intensa. (D. Morris)
  • Tres grandes componentes nos ayudan a interpretar el dolor ajeno: la expresividad facial, la manera de explicar el dolor y el estado emocional global. (F. Borrel i Carrió)
  • La relación médico-enfermo es la mejor arma terapéutica del profesional. (Anónimo)
  • Considerar que no puede ayudarse con nada al enfermo no tiene excusa y raras veces es verdad. (Smithiers)
  • Lo peor de las medicinas es que una de ellas hace necesarias a las otras. (E. Hubbard)
  • El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas. (B. Franklin)
  • El médico, con tanto prescribir y prescribir, no hace otra cosa que atender a personas que piden medicamentos y a personas que sufren las consecuencias de esos medicamentos. (I. Illich)
  • La regla de oro en el tratamiento del insomnio es no convertir al paciente en un drogadicto, en un adicto a fármacos. (J. Gérvas)
  • Hoy en día cabe hablar de medicinas diagnósticas, otras que se basan en una técnica terapéutica y un tercer grupo que actúa sobre patologías propias de nuestro tiempo –crónicas, incurables–, la vejez y la marginación social. (J. Clavero Salvador)
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El dolor, tanto físico como psíquico, es el principal síntoma a combatir. Es una experiencia sensorial y emocional desagradable, expresada por cada cual de diferente forma; egoístamente, el propio es incomparable con el ajeno. El médico precisa liberarse del egoísmo y adoptar una buena dosis de empatía para lograr el propósito de aliviar el sufrimiento de sus pacientes, inequívoco en la expresividad facial y en las contorsiones corporales. Será necesario precisar la etiología del dolor para tomar las medidas terapéuticas que consigan erradicarlo, a ser posible con los menores efectos secundarios; no vaya a ser que sea peor el remedio que la enfermedad. El dolor como necesaria parte de la existencia, e inequívoca señal de que estamos vivos, pertenece al campo de la filosofía. "El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional", dijo Buda. "No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros", sentenció Séneca. Valgan como final estos dos rotundos aforismos.

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