domingo, 22 de noviembre de 2009

Alcance de la información


Dice el editorial de un periódico comarcal que es dudosa la fiabilidad de la información, y que es comprensible que muchos no lean más que publicaciones deportivas (que puede que tampoco sean fiables). El editorialista sospecha de informaciones ajenas (no de las propias), que se rigen por intereses particulares, que carecen de veracidad, que desinforman, que manipulan, haciendo cambiar la opinión pública de un extremo a otro. Se pregunta si los dueños de las empresas informativas estarían dispuestos a una información objetiva, honesta y transparente. ¡Ingenuidad!

Obviando la desinformación, de poco vale que lleguen los mensajes a sus destinatarios si no saben interpretarlos. Poco importa que las frases salgan bien elaboradas si no se acierta a valorar su contenido, que las ideas fluyan libres si la información no alcanza su objetivo. La gente puede dejarse humillar por una inacabable lengua infame o matar por una supuesta mala palabra; bloqueo o susceptibilidad, según el caso. Nadamos en un mar de contradicciones, sometidos a vaivenes del ánimo: ahora todo satisface y en otro momento nada llena.

¡Prevengámonos de la manipulación de la información y de su mala interpretación!

1 comentario:

  1. En los tiempos que corren donde cada editorial lo único que quiere es liderar audiencias o nº de lectores al precio que sea,el oyente -lector se queda en situación de vulnerabilidad y expuesto al engaño.Por puro mercantilismo se cargan "la verdad".Pero no olvidemos que un país libre no es aquel en el que cada uno pueda decir lo que quiera,sino aquel en el que nadie está obligado a escuchar lo que no quiere.

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