jueves, 26 de noviembre de 2009

Violencia doméstica

Ayer, día 25 de noviembre, intervine en un mini debate radiofónico, poli-temático, en el que la primera cuestión tratada fue la violencia de género, a propósito de la celebración del día internacional de lucha contra este tipo de violencia. Siempre me sonó mal esta denominación y prefiero considerarla como violencia doméstica, por suscitarse en el seno familiar, fruto de diferentes factores pero con un denominador común: la inadaptación a las relaciones de pareja, consecuencia no sólo de la inmadurez psicológica, sino también de las crecientes tensiones sociales y laborales de los últimos tiempos.
En las consultas médicas de Atención Primaria, asistimos diariamente a un incremento de los trastornos de ansiedad y depresiones en la población femenina. A poco que uno indague, si tiene tiempo o lo sustrae de problemas menores, descubrirá como desencadenante de muchos desequilibrios afectivos el miedo derivado de problemas con la conducta de la pareja, recogida en la Clasificación Internacional de Atención Primaria (CIAP-2) con el código Z13. Ante este hecho incuestionable, lo ideal sería tomar medidas preventivas y activar los servicios sociales, habitualmente ocupados en cuestiones burocráticas. Pero yendo más al fondo, habría que replantearse la sociedad actual, automatizada, consumista y desvalorada. Los sociólogos tienen mucho que decir, los ciudadanos que proponer y los políticos que decidir.

Por otra parte, no me gustan las actitudes feministas que parecen ver al enemigo en el sexo opuesto, que a menudo tildan despectivamente a sus miembros de machistas, cuando en ocasiones también las mujeres son parte implicada en la génesis violenta, ocultando e incluso defendiendo a los agresores masculinos. Los humanos, hombres y mujeres, somos imperfectos y caemos en debilidades sentimentales que nos desarman. Por eso la lucha contra la violencia doméstica debe ser común, sin separación de sexos como antaño, en que las agresiones intrafamiliares de consecuencias nefastas se doraban con el eufemismo de crímenes pasionales.

Así que, sin desmedidos apasionamientos, vayamos todos juntos contra la violencia doméstica. Y contra cualquier tipo de violencia.

2 comentarios:

  1. Creo que tienes razón , esta sociedad está perdiendo los valores , nos hemos dejado atrapar por el consumo desmesurado y por el egoísmo que ello trae , hay que construir una sociedad más humana.
    Saludos des de la Costa Brava.

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  2. Gravísimo problema social en el que se tienen que involucrar todos los estamentos sociales,políticos y legislativos pero por encima de todos ellos está el S.Educativo a través del cual niños y niñas,desde la infancia aprendan el concepto,la teoría y la práctica de en qué consiste la igualdad de la diferencia de sexos. Si esta ocurriendo lo contrario es que algo falla en la escala de valores de la estuctura socio-familiar-eductiva. Lo cierto es que mueren las mujeres y los niños,aparentemente los más débiles; pero no nos engañemos:ellas, porque crean vida y perpetuan la especie;ellos,los niños, porque son el futuro de la humanidad,son los más fuertes.¿Quiza por ello hay eliminar todo lo que suponga una amenaza?...

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