miércoles, 5 de noviembre de 2014

Compromiso ético del médico



Supuestamente acogidos al juramento hipocrático, e incluso a la oración de Maimónides, la necesidad de expresar el propio compromiso hace que algunos profesionales de la medicina expongan además su propio ideario ético.

Veamos como ejemplo el de un médico de familia bloguero, que manifiesta:
Trataré a mis pacientes haciendo de su atención el centro de las cosas que me importan profesionalmente y respetando, de manera escrupulosa, su dignidad, su autonomía y su intimidad. Los atenderé con calidez, estima y cortesía, esforzándome por comprender sus emociones y mantener la serenidad en los momentos difíciles. Les daré información clara y sincera sobre sus problemas de salud, las opciones de tratamiento, los riesgos y beneficios previsibles y mi consejo, teniendo en cuenta sus necesidades, preferencias y creencias. No actuaré precipitadamente, sin disponer de la información adecuada y no recomendaré intervenciones o tratamientos poco probados, de dudosa utilidad o seguridad o que originen más riesgo que beneficio. Trataré a todas las personas con el mismo interés y procuraré hacer un buen uso de los recursos de que dispongo en beneficio del conjunto de los ciudadanos. Procuraré mantener actualizados mis conocimientos, consultando las mejores evidencias disponibles o a otros profesionales de confianza cuando sea necesario, evitando siempre que otros intereses personales alteren este compromiso. Los valores que guían mi práctica profesional son pues: DEDICACIÓN, RESPETO, PROXIMIDAD, LEALTAD, PRUDENCIA, EQUIDAD y HONRADEZ.
Como vemos, un preámbulo y siete valores éticos que el autor dice haber tomado del Grupo de Bioética de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria. Una declaración de intenciones a la que sin duda habrá de sumarse cualquier médico que ejerce su oficio, para no quebrantar los principios deontológicos y, sobre todo, para no defraudarse a sí mismo. Aunque aceptar un compromiso es una cosa (no requiere esfuerzo) y cumplirlo es otra, pues ya entraña voluntad.


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