lunes, 26 de septiembre de 2016

En torno a la enfermedad de Alzheimer



Somos lo que recordamos. Italo Calvino

UNA REALIDAD DIFUNDIDA

Al plantearnos la realidad de las demencias pensamos inmediatamente en la enfermedad de Alzheimer. Pero aunque se considere esta demencia como la más prevalente no hemos de obviar la existencia de otros tipos demencias, como la demencia vascular y la demencia por cuerpos de Lewy. Por eso no todos los enfermos etiquetados de "Alzheimer" sufren esta demencia concreta.

La demencia supone un grave trastorno cognitivo -del conocimiento- que acarrea pérdida de la memoria objetivable, que afecta el pensamiento, el lenguaje y el razonamiento. Todo ello provoca una discapacidad para realizar las actividades de la vida diaria, como asearse, vestirse o comer.

En la demencia de tipo Alzheimer hay un deterioro cortical, de la corteza cerebral; no se conoce exactamente la causa, aunque sí ciertos factores de riesgo. La demencia vascular se produce por la repetición de accidentes isquémicos transitorios: disminuye el riego o flujo sanguíneo y se daña el tejido cerebral.

Pienso en mi admirado Bebo Valdés, el gran pianista cubano, y me aventuro a decir que no habrá sido la enfermedad de Alzheimer la que le apartó del piano y los conciertos, sino una demencia vascular establecida en base a la aterosclerosis comprensible por su muy avanzada edad (94 años).

Bien es cierto que el diagnóstico diferencial no siempre es fácil, aunque hay algunas señales relacionadas con la memoria, el razonamiento, el lenguaje, la autonomía personal y el humor que nos orientan hacia la enfermedad de Alzheimer. Además, hay test diagnósticos o pruebas de memoria que nos sirven de ayuda.

Por otro lado, contamos con las exploraciones radiológicas (TAC, RM, PET) y en la actualidad se están estudiando biomarcadores diagnósticos.

La demencia es una prioridad de salud pública y de ella se habla repetidamente, a menudo de manera trivial. Ahora que se trata de imponer el lenguaje no sexista, es extraño que se hable a menudo en los medios del Alzheimer y no de la (enfermedad de) Alzheimer. Y en ocasiones se ve escrito en la prensa este apellido con minúscula; una vulgarización que parece un menosprecio al médico que describió por primera vez los síntomas de la enfermedad: Alois Alzheimer (1864-1915).

Diez señales que alertan sobre la enfermedad de Alzheimer

UN PROBLEMA CRECIENTE

Se habla de envejecimiento poblacional progresivo por el aumento de la expectativa de vida. La consecuencia es el aumento de enfermedades degenerativas y por supuesto de demencias. Se plantea por ello la dificultad de dar respuesta a un número creciente de enfermos. Y se imponen entonces las medidas preventivas

Los buenos hábitos saludables son fundamentales para la prevención de las demencias y de otras enfermedades degenerativas. El ejercicio físico y la alimentación adecuada se hacen determinantes. La relajación o reducción del estrés es útil para controlar la presión arterial, uno de los factores de riesgo controlables. También se recomiendan el entrenamiento mental y las relaciones sociales, por ser actividades estimulantes de la actividad cerebral.

La enfermedad de Alzheimer es un problema presente que se acrecentará en el futuro si no se actúa cuanto antes. Las medidas preventivas son prioritarias, a la espera de terapias eficaces y, sobre todo, de un tratamiento curativo.

UN RETO PARA EL MÉDICO

Ya establecida la enfermedad de Alzheimer procede tratarla o, al menos, aliviarla. Es responsabilidad del médico. Tratarla significa enlentecer en lo posible su progresión de la dolencia o, en todo caso, aliviar sus síntomas. Hasta ahora solo se dispone de tratamiento sintomático.

Pero tratar esta dolencia no obliga a atiborrar de medicamentos. Yendo más lejos, polimedicar no significa calidad de vida, sino a veces todo lo contrario. 

Son muchos los enfermos con demencia tipo Alzheimer que están medicados en exceso (polimedicados), a veces por múltiples prescriptores, lo que complica su situación y la de las personas de su entorno. ¡Urge la coordinación médica!

UNA CARGA PARA TODOS, Y SOBRE TODO PARA EL CUIDADOR 

El médico es necesario como terapeuta, pero los familiares y en especial quien asume el papel de cuidador lo es tanto o más. El cuidador es fundamental. Es el que presta al dependiente la ayuda necesaria para sus necesidades básicas y las derivadas de su situación de dependencia. Admirable tarea la suya.

Idealmente, el cuidador principal debería se alguien con una personalidad determinada, resistente al desaliento, no propicia a la desmoralización. Pero no siempre es así. Puedo constatar además lo que le escuché recientemente en la radio a un colega: el cuidador se ha vuelvo muy exigente, muy demandante. No hemos de reprochárselo, pues esa exigencia proviene de su inseguridad.

Hemos de reconocer que es muy difícil no perder la paciencia, no desfallecer al estar al cuidado de una persona totalmente dependiente, que precisa ayuda para todas las actividades de la vida diaria. La labor del cuidador es heroica.

¿Y quién cuida al cuidador?, suele dejarse en el aire esta cuestión. Aparte del autocuidado del cuidador, no profesional, las instituciones sociosanitarias juegan su papel: han de proporcionar el apoyo de profesionales especializados. Los servicios sociosanitarios dependen de la política sanitaria que se aplique en cada momento.

La sociedad en su conjunto ha de aportar su solidaridad para mantener y preservar unos servicios que suponen un coste indudable. Los tiempos han cambiado y las mentalidades deben adaptarse. La población envejece y las cargas son mayores. "Hay enfermos incurables, pero ninguno incuidable", leemos AQUÍ, así como otras frases interesantes en torno al mal de Alzheimer.

Esa grave falta de memoria que aisla nos suscita una emoción de ausencia...

6 comentarios:

  1. Muy, pero muy interesante Jose Manuel...Es verdad... Todos vamos a ser algun dia dependientes...y cuidadores...

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    1. Esperemos no ser todos dependientes, Marina. Todavía hay gente que alcanza edades muy avanzadas valiéndose por sí mismas. Por eso es preciso prevenir y frenar el avance de las demencias. Y la Música, por supuesto, ayuda.
      Besos

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    2. Tienes razon Jose Manuel...Me referia a los que tenemos gente major con nosotros...los cambios de la edad, no me refiero a la demencia..., a los cambios de no poder valerse de si mismos..nos pone tristes, pero muy trstes...Y si la MUSICA es una bendicion!!
      Besos mil!!!

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    3. Eso sí es una pena, Marina. Es duro hacerse cargo de personas dependientes, y sin ayuda no digamos. Es triste, pero la vida es así, y si todos nos deprimimos no habrá quien "apuntale" esta sociedad envejecida. Menos mas que hay seres admirables, como tú, capaces de sobrellevar las mayores cargas.
      Y la música, la bendita música nos ayuda, aunque sea el triste Adagio de la Segunda Sinfonía de Rachmaninov que ahora mismo, mientras escribo, estoy escuchando. Lloro por dentro...¡ Sublime!
      ¡Un alegre bico!

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    4. Muchas, muchisimas gracias Jose Manuel por las bonitas palabras...Asi es la vida...los cambios me ponen triste, auque mi madre con la cabeza esta bien...pero hay que ser optimista...Y la MUSICA, MUSICA Y MAS MUSICA!!!!
      Un bico alegre!!!!

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