sábado, 12 de junio de 2010

La farsa de la vida


El espacio y el tiempo condicionan nuestros pasos. Las circunstancias nos limitan en mayor o menor grado. Consejeros, educadores, compañeros, amigos, toda relación social nos influye. Políticos y líderes religiosos esculpen las conciencias. Los medios de comunicación transmiten a conveniencia sus mensajes, nos coartan o nos lanzan al vacío. Y el poderoso dinero obceca el pensamiento y detiene las buenas intenciones. No poder ser libres es la mayor de las condenas.

Es de conocimiento público que el poder corrompe. Al hilo de esta idea he recibido un texto –muy difundido por la Red–, encabezado por un párrafo sobre una vieja teoría anarquista que adapto y abrevio: "Todo político de la izquierda, al ocupar un cargo de cierta relevancia, experimenta un desplazamiento a la derecha; el grado y la celeridad de este cambio de actitud suele ser directamente proporcional a la importancia y categoría del puesto al que ha sido promocionado". En fin…

La vida no es para hacer chanza, pero es bueno reír de vez en cuando. Y sobre la farsa de la vida no puedo dejar de recordar un chiste ilustrativo de una breve conversación telefónica:
-¡Oiga! ¿Es ahí la sede del Partido Comunista?
-Sí, aquí es. ¿Qué desea usted?
-Pues que me borren… ¡que me acaba de tocar la lotería!

2 comentarios:

  1. Muchos concluyen que esta es la razón por la cual a Vargas Llosa se le ha denegado el Premio Nóbel, al ser un apasionado comunista en su juventud, y luego un neo liberal a ultranza, que se dio el lujo de tildar de "energúmeno" a Marx en su pasmosa novela "El paraíso en la otra esquina".

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  2. Es por el tópico, amigo Tony: quien no es "políticamente correcto" (farisaico), o se mueve hacia otro lado (contra lo establecido), no sale en la foto.

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