lunes, 9 de febrero de 2015

La necesaria fortaleza emocional


El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.
Séneca

Todos nos vamos a morir, aquí no se va a quedar nadie. Una realidad que la gente hoy parece negarse a reconocer y que nos produce una enorme angustia. Para evitar un sufrimiento excesivo, para ser menos desgraciados o incluso para ser felices, se nos aconseja la fortaleza emocional, ser emocionalmente fuertes. Esta fortaleza puede ser en algún caso una virtud innata, pero generalmente el dominio de uno mismo precisa aprendizaje.

En el artículo Educar a la gente para ser feliz, Rafael Santandreu, concreta esta fortaleza emocional: “evitar que la tristeza se convierta en depresión, que la inquietud se convierta en ansiedad, que el enfado se convierta en rabia y en ira, que la vergüenza se convierta en timidez pronunciada”. Y dice el autor que el aprendizaje para ser fuerte emocionalmente debería enseñarse en las escuelas. Creo que no sólo en ellas, pero también. Y el quid de la cuestión está en incidir en los tres elementos que conforman nuestro estado mental: la conducta, las emociones y los pensamientos.

Siguiendo a Santadreu, la fortaleza emocional contrarresta las emociones negativas, que si se imponen nos impiden llevar una vida plena, o de otra manera: una vida sana. Sabemos que el principal problema humano es el temor, del que nadie se libra; el temor diversificado en muchos temores, fundados e infundados. La clave está en librarse de los temores infundados, absurdos o irracionales. Pero también en desdramatizar, en evitar el tremendismo, en no imponernos excesivas exigencias ni metas, en no obsesionarnos con nada, en no esperar demasiado de los demás y, seguramente lo más difícil, en la capacidad de resiliencia,de sobreponerse al dolor emocional y a las situaciones adversas, en una sociedad hostil que nos condiciona.

He tratado de concretar el sentido de la fuerza emocional, me he esforzado en comprender y he puesto algo de mi parte (ya quisiera yo vencer la debilidad que me atenaza tantas veces y poseer la fórmula infalible que la eliminase definitivamente). Pero lean el artículo de Santandreu para aclarar más dudas [tienen el enlace arriba] y escúchenlo en este vídeo de uno de los escasos programas televisivos de interés.


El cambio y la fortaleza emocional

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