domingo, 4 de diciembre de 2016

Alfred Brendel, pianista del silencio



Al parecer, el legendario pianista Alfred Brendel, especialista en el piano de Schubert y Beethoven, es un empedernido pesimista entre lúcidos fogonazos de humor. Lo dice el articulista de una página cultural de El País al tratar sobre su persona. Y yo, desde mi pesimismo con brotes optimistas, veo al pianista con simpatía, pues me identifico con su sentir. 

A sus 85 años, alejado de los conciertos por un problema auditivo y desconcertado con el devenir político, tiene la sensación de estar un el mundo al que ya no pertenece. Pero continúa activo en su faceta de escritor de ensayos musicales. Viene a ser un músico escritor, lo cual podría darnos para una nueva etiqueta en el blog: la de “músicos escritores

Sobre la interpretación musical, Brendel lamenta el predominio actual de la técnica, de la rapidez sobre la precisión. Sobre la bravura, prefiere el toque despacioso y pondera el valor del silencio: “Estoy muy agradecido cuando hay silencio, silencio total. Es la base de la música, no de la que sirve al entretenimiento, y lo respeto tanto como el sonido”. 

Respecto a los críticos (¡ay, la crítica musical!), comenta: “Le diré tres cosas. Primero siento gratitud, recibieron mi primer recital muy bien y significó mucho para mi carrera y para mi madre. Segundo, les tengo respeto, especialmente cuando lidian con música contemporánea y la explican al público para abrir su apetito. Y tercero, gran escepticismo cuando se creen que son dioses”. 


Alfred Brendel se nos presenta como un músico tranquilo y sensible que está de vuelta de todo, a quien el mundo le sigue pareciendo un lugar absurdo, después de haber sufrido el nazismo y la II Guerra Mundial y desconcertado con los populismos actuales, que le evocan los males del pasado. Sin embargo, no parece faltarle el humor al manifestar que es más fácil sobrevivir en este mundo si nos podemos reír”. El humor siempre nos ha de servir de antídoto.

Dejemos ahora que hablen los dedos de Aldred Brendel...

Impromptu Op. 90/3 de Schubert

4 comentarios:

  1. Listen/silent: ¡mil gracias, Pepe! ¡No te imaginas el juego que me va a dar esta frase con mis niños bilingües por la gracia de Dios!

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    1. Pues me alegro mucho, Pablo. Y espero que con el bilingüismo educativo no acabéis los docentes robotizados (los sanitarios ya lo estamos) o, ya no se sabe si para mal o para bien, sustituidos por androides.

      Te adjunto un pesimista presagio de nuestro futuro:
      https://rafabravo.wordpress.com/2016/11/27/we-are-the-robots-el-futuro-ceracano-de-la-atencion-primaria/

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  2. Sabes, José Manuel, el primer disco que me compré fue precisamente de Alfred Brendel. No imaginas las miles de veces que lo he escuchado desde entonces y con qué intensidad y tesón estudiaba para llegar a interpretar la Patética exactamente como él lo hacía. Ninguna otra versión me ha gustado nunca tanto como la suya. Te diré además que comparto totalmente esa necesidad y ese gusto por el silencio (quizás sea porque vivo rodeada de ruido constante, especialmente en clase, jejeje. Qué cosas...
    Me ha gustado mucho la entrada, mi querido musicotenor; muchas gracias y moitos bicos.

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    1. Cuánto me alegra volver a verte por aquí, querida Lola. Y agradezco tu valioso aporte sobre la interpretación beethoveniana de Brendel.
      Sin más que añadir, recibe un silencioso beso.

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