viernes, 27 de marzo de 2009

Música y cine

La entrada definitiva al cine sonoro, con El Cantor de Jazz (The Jazz Singer, 1927), supuso un nuevo reto para los compositores, ante la necesidad de acompañar las escenas cinematográficas en lugar de realizar un simple relleno de fondo. Quedaban atrás 32 años cine mudo, desde el comienzo del séptimo arte en 1895. Pero habrían de pasar dos trienios hasta la completa y satisfactoria adaptación del arte sonoro al visual, ya en la década de 1930; entonces se iniciaba la genuina música cinematográfica. Nos referimos a la compuesta expresamente para un filme, que no debe confundirse con el concepto de banda sonora, de la que forman parte, además de la música, las voces y los efectos sonido.

Se cita la música del compositor austriaco Max Steiner (1888-1971) para la película King Kong (1933) como un hito que cambió la historia del cine, pues la música no provenía ya de una fuente concreta (escenas de baile, músicos callejeros, bandas instrumentales en jardines…), sino de la nada, tratada como música incidental; un hecho chocante para los primeros espectadores, si bien hemos de recordar que los compositores de la esfera clásica ya habían compuesto música escénica para el teatro. También se considera fundamental la música de La Novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935), compuesta por un alemán de origen judío e igualmente afincado en Hollywood, Franz Waxman (1906-1967). A Steiner y Waxman, dos compositores cinematográficos esenciales de origen centroeuropeo, hemos de añadir un tercero igualmente relevante: Erich Wolfgang Korngold (1897-1957), nacido en la ciudad de Brno (actual República Checa), autor de la música de Robín de los bosques (The Adventures of Robin Hood, 1938). Estos tres músicos introdujeron en el cine un estilo romántico vienés que habría de imponerse hasta la década de 1950. Recordemos del propio Max Steiner su culminación en una película mítica: Lo que el viento se llevó (Gone With the Wind, 1939).

Los compositores propiamente norteamericanos arrancan con Bernard Herrmann (1911-1975) y su música para Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941), tras la cual habrían de llegar muchas e importantes composiciones para otros tantos filmes que, en definitiva, hacen este músico el más importante de la historia del cine. Siguieron su senda otros músicos notables: Alfred Newman (1901-1970), Alex North (1910-1991), Elmer Bernstein (1922-2004), Henry Mancini (1924-1994), Jerry Goldsmith (1929-2004) y John Williams (1932- ).

En cuanto a destacados compositores para el cine de diferentes nacionalidades que irrumpieron exitosamente en el cine de Hollywood, recordemos algunos nombres ineludibles: el ucraniano Dimitri Tiomkin (1894-1979), el húngaro Miklos Rozsa (1907-1995), el italiano Ennio Morricone (1928- ), el británico John Barry (1933- )… La lista podría alargarse, pero sería incompleta si no incluyésemos a compositores del cine hispano, como Jesús García Leoz (1904-1953), Carmelo Bernaola (1929-2002), Luis de Pablo (1930- ), Antón García Abril (1933- ), o José Nieto (1942- ); creadores, salvo este último, esencialmente de música “seria”.

Independientemente de críticas de índole crematística, muchos puristas menosprecian la música de cine por considerarla menor, condicionada, supeditada a la escena. En este sentido, hay que señalar que la música incidental o música de escena de compositores anteriores a la era de la cinematografía tampoco suele ser lo más reconocido de su producción. Quizás sean los defensores de la música pura los que rechazan la supeditación del arte sonoro a la imagen, aun aceptando el teatro musical, la ópera, donde la música se pliega al texto y a la escena. Por nuestra parte, hemos de reconocer que la música para el cine puede ser completamente satisfactoria, al menos cuando los logros son tan elevados como en los casos citados.
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En el cine mudo hallamos obras de compositores clásicos realizadas para filmes, pero sin las necesidades impuestas con la llegada del sonoro. El francés Camille Saint-Saëns (1835-1921) compuso la que se considera primera partitura musical del cine, para la película El asesinato del Duque de Guisa (L'Assassinat du duc de Guise, 1908). El ruso Sergei Prokofiev (1891-1953) compuso una cantata para una película del mítico Eisenstein: Alexander Nevsky, de 1938 pero muda.

Enlaces de interés:
  • La música en el cine (introducción; recorrido por décadas, desde los años 30 hasta los 90 del siglo XX; música del cine español; actividades y recursos en Internet)
  • Cine y música en hagaselamusica (notas sobre algunos compositores de la época dorada del cine)

Ilustración sonoro-visual: música de Max Steiner en Gone With the Wind:

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