viernes, 7 de febrero de 2014

La necesidad de leer

Un libro que no merece una segunda lectura no merece ser leído ni una sola vez. Carl Maria von Weber

“Si dejamos aparte las obras impresas que son objeto de acercamientos de carácter utilitario -manuales de enseñanza, diccionarios, enciclopedias, libros técnicos y otras clases análogas-, es evidente que las consideraciones acerca de la actividad lectora y de los índices de lectura en un país, así como la valoración sociológica y cultural de esa actividad, se refieren siempre a lo que, de un modo muy general, entendemos como obras literarias: narraciones de ficción, poesía, ensayo, biografías, teatro... 
(…) lo primero que hace la literatura es dilatar nuestra retina, ampliar nuestra capacidad de visión, mostrarnos múltiples maneras nuevas de contemplar las cosas, sacarnos de nuestras casillas y acercarnos a otras formas de vida posibles, a otros modos de amar, de vivir, de sentir. Gracias a la literatura, nuestro mundo mental se ensancha prodigiosamente. Los libros nos permiten emigrar a otros lugares y a otros tiempos, conocer las experiencias, los estados de ánimo, los sueños, las venturas y desventuras en que se forjaron miles de seres humanos -reales o de ficción- de otros ámbitos y tal vez de épocas remotas a los que, salvando las barreras del tiempo y del espacio, podemos acercarnos como a viejos amigos y maestros del vivir. No existe instrumento de comunicación ni vínculo de solidaridad más formidable.
La lectura divierte, consuela, enseña y logra poblar nuestra soledad de figuras y personas con las que podemos dialogar mediante el asentimiento, la discrepancia o la matización reflexiva, como acertó a plasmar Quevedo en versos memorables: “Retirado en la paz de estos desiertos, / con pocos, pero doctos libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos / y escucho con mis ojos a los muertos”. Pero, además, la literatura, que no posee una función didáctica, es también, sin pretenderlo, una fuente de enseñanzas. (…)”
La lectura necesaria, por Ricardo Senabre. El cultural

El autor del blog leyendo, en Londres

Hay mucho para leer y el tiempo, implacable verdugo, nos obliga a seleccionar. Leer es conveniente, pero es imposible leerlo todo –ni siquiera todo lo sobresaliente–. En los enlaces que dejo abajo se pueden advertir razones para leer, técnicas para hacerlo con rapidez y fraseología literaria. Pero también una introducción al hecho de leer y a las obras maestras de la literatura (“Interludio literario”), a los clásicos intemporales que, de algún modo, son de lectura obligada, y recomendaciones generales de títulos literarios (listados generales, en los que predomina la novela sobre el ensayo y la poesía). Toda selección, más o menos consensuada, es obligadamente limitada. Y aunque discrepemos, siempre puede valernos de punto de partida, para abrirnos a otras joyas que quedan forzosamente excluidas. A ellas podemos llegar por nuestra inquietud indagadora en libros y ensayos literarios, a través de reseñas críticas o por recomendaciones de otros lectores. Seguro que hacemos sorprendentes descubrimientos. La cuestión es leer, con disfrute y aprovechamiento de las diversas creaciones literarias.

Me gusta leer

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8 comentarios:

  1. Profundo y poético análisis el que nos regalas, amigo José Manuel, y sobre todo útil y practico respecto a todo lo relacionado con el habito de la lectura .
    Y es que, los libros como los buenos amigos, pueden también ser confidentes y hasta terapéuticos, de hecho quizás no seriamos lo que somos, ni como somos, sin ellos, especialmente sin algunos que nos han marcado biograficamente.

    Añadiendo allgunas frases célebres de los enlaces que pones:

    “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”. André Maurois.
    “Lee y conducirás, no leas y serás conducido”. Santa Teresa de Jesús.

    Y no podian faltar las de nuestro "maestro de cabecera":

    «El libro bueno es el amigo que todo lo da y nada pide. El maestro generoso que no regatea su saber ni se cansa de repetir lo que sabe. El fiel transmisor de la prudencia y de la sabiduría antigua. El consuelo de las horas tristes. El que hace olvidar al preso su cárcel y al desterrado su nostalgia. El sedante de los grandes afanes, que va dondequiera que vayamos con nuestro dolor. El mentor de las grandes decisiones. El que ablanda el corazón en los momentos de dureza, o nos vigoriza cuando empezamos a flanquear. Y después de ser todo esto, tiene la soberana grandeza de no hipotecar nuestra gratitud. Una vez leído lo volvemos sencillamente al estante, o lo dejamos olvidado en el asiento de un tren. Es igual. Ni nos guardará rencor si no se lo hemos agradecido».
    Gregorio Marañon

    "El amor a los libros es el indício cierto de los hombres radicalmente buenos."
    Gregorio Marañon.



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    1. Gracias, amigo Juan, por tu amable e intenso comentario. Es oportuno para traer otros dos aforismos de dos grandes clásicos de nuestra literatura:
      "Buscad leyendo y hallaréis meditando." (S. Juan de la Cruz)"
      "El ver mucho y leer mucho aviva el ingenio de los hombres." (Cervantes)

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  2. Tus reflexiones no tienen vuelta de hoja. Pero lo dices muy claro, hablas de la literatura, no de la lectura. Porque no es lo mismo. Simplificando, diríamos que la literatura es la lectura excelente. Hoy día se venden en librerías cosas que antes ni las pisaban. Se dice que es mejor leer, lo que sea, que no leer nada, que se empieza por ahí y ya se pasará a algo mejor. Es falso, e induce a creerse lectores a personas que no lo son en absoluto. Un buen autor presenta vocabulario variado, pensamientos profundos, coherencia, conocimiento del mundo, belleza en el estilo, propósitos definidos y un largo etcétera. El que se acostumbra a lo fácil no va a llegar a la literatura jamás. Y eso hay que decirlo.

    Hace unos años, un académico americano confesó que había recomendado obras ligeras creyendo que suponían un primer paso en la lectura y reconocía que había sido un error garrafal.

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    1. Estimada Molina, partiendo de una introducción a la lectura de obras literarias, me he permitido dar pistas orientativas hacia aquello que merece la pena leer en el campo literario. Aunque todo es relativo, no hay verdades absolutas. Sobre esto ya reflexionamos al hablar de “subliteratura o paraliteratura”:
      http://medymel.blogspot.com.es/2010/10/subliteratura-o-paraliteratura.html
      Y sobre el valor literario de las obras contemporáneas hay discusiones tan acaloradas como las que se vierten en “La fiera literaria” (http://www.lafieraliteraria.com/). De modo que quienes creen leer buena literatura podrían estar leyendo basura literaria. Mas no por ello debemos descabalgarlos de su condición de lectores. Tal vez habría que considerar, la capacidad crítica que distinguiría al “buen” lector. No sé…
      Así que a la valoración autocrítica del académico americano, entornando el mea culpa, también habría que quitarle hierro. Sobre todo considerando otras opiniones, como la del conocido profesor de inglés Richard Vaughan, que para mejorar el nivel de este idioma sugiere leer novelas tipo bestseller, no precisamente a Shakespeare.
      Saludos

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    2. Es que una cosa es un manual para el aprendizaje de un idioma y otra cosa el artefacto artístico.

      Pero pienso que coincidimos más de lo que parece a primera vista. Para demostrártelo, y si te apetece, date una vuelta por aquí:

      htttp://orlandiana.blogspot.com

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    3. En este sentido nada que objetar; si se prioriza lo artístico, la mala literatura ni para entretenerse.
      Interesantes reflexiones las que he leído en Orlandiana. Me añado como seguidor.

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  3. Hola.
    En primer lugar enhorabuena por este soberbio microespacio. Comparto por completo el propósito e intención que se encuentra en el.
    El ejemplo de la lectura se hace extensible tambien a otras expresiones artísticas, como la música, el cine o la pintura. Pero es verdad que quizás en la literatura donde se desarrolla con mas riqueza, por tener como medio de comunicación el lenguaje.

    Tus palabras me han recordado a las de Vargas Llosa en su discurso de investidura del premio Nobel donde afirmaba que la literatura es nuestra tabla de salvación. Poco mas que añadir!
    http://www.periodistadigital.com/documentos/2010/12/07/discursovargasllosa.pdf

    Las listas aunque muy recomendables pueden resultar excluyentes, y creo que con el tiempo y tal como van las cosas tenderán a la desaparición. No se si es bueno o malo.

    Y hablando de como un libro puede reamente cambiarnos aquí os adjunto un enlace a un artículo científico y otros de divulgación (al respecto de este) donde se trata este tema:
    http://online.liebertpub.com/doi/pdf/10.1089/brain.2013.0166
    http://www.psychologytoday.com/blog/the-athletes-way/201401/reading-fiction-improves-brain-connectivity-and-function
    http://www.psychologytoday.com/blog/the-athletes-way/201401/reading-fiction-improves-brain-connectivity-and-function
    Perdón por el asalto... y muchas gracias por el blog.

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    1. Hola plasticé. Desde luego la lectura merece el elogioso discurso de Vargas Llosa; un elogio de una sana locura. Y de acuerdo contigo en que las listas pueden resultar excluyentes, lo mismo que las guías de grabaciones musicales, de películas o de obras pictóricas y escultóricas, pero sirven al menos de orientación para, después, navegar hacia uno u otro lado y hacer entonces valoraciones según el propio criterio. Gracias, además, por los enlaces a esos artículos que adivino muy interesantes y que trataré de leer con detenimiento. ¡Ah!, y nada que perdonar, faltaría más.
      Un saludo

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