sábado, 20 de diciembre de 2014

Eduardo Inestal, guitarrista



Hoy traigo a este blog la figura del joven guitarrista salmantino Eduardo Inestal, un músico que aúna méritos académicos, técnica instrumental y sensibilidad interpretativa. Sobre su formación y su carrera concertística, desarrollada en diversos países, así como sobre su actividad docente, pueden saber accediendo a su sitio web. Ahora solamente apuntar aquí que recibió clases magistrales de David Russel (a quien ya nos hemos referido en este espacio), que ha estrenado varias composiciones para guitarra que le han sido dedicadas, que le han sido otorgados importantes premios y galardones (entre ellos el Premio Francisco Tárrega), y que tiene varios trabajos discográficos.

Cuando edité una entrada sobre un capítulo de Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez (Volvoreta d'aliñas douradas...), tuvo la delicadeza de hacerme saber de la existencia de la suite homónima para guitarra de Eduardo Sáinz de la Maza, y de paso pude conocer su propia y hermosa interpretación. Además de esta interpretación, ya enlazada en la entrada junramoniana, y a la que pueden acceder directamente entrando en su discografía, pueden disfrutar de otras interpretaciones de Eduardo Inestal en YouTube.

Y para ilustrar esta entrada dedicada a este maestro de la guitarra con tanto futuro por delante, elijo tres interpretaciones: Danza española nº 5 “Andaluza” de Enrique Granados, Tango en Skaï de Roland Dyens y Canción de Laura de Carlos Fariñas. Disfruten del buen hacer del guitarrista Eduardo Inestal.

Danza española nº 5 “Andaluza” - Enrique Granados

Tango en Skaï - Roland Dyens

Canción de Laura - Carlos Fariñas

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ordenamiento asistencial: calidad frente a cantidad



Faltan médicos de familia….

Los discursos de mejora suelen señalar la necesidad de más recursos humanos.

Pero, sin desatender la necesidad de personal, deberían plantear otra exigencia:

Es necesario mejorar la organización asistencial.

Partamos del médico de familia integrado en un centro de salud de nuestro sistema público. Nadie ignora la cantidad de actos absurdos que tiene que realizar, o que se ve obligado a realizar. La pérdida de tiempo que ello supone se ha expresado multitud de veces y de mil y una forma diferentes. Si nos atenemos a la función médica esencial, incluso integral (biopsicosocial), tal vez un médico de cabecera pudiese hacer lo que ahora cuatro, y de mejor manera. Porque la cantidad no va pareja a la calidad. En el ámbito de la salud, para aspirar a la calidad se necesita capacitación y medios, responsabilidad y voluntad de los profesionales, pero también ordenar la asistencia.

Y el ordenamiento asistencial en la Atención Primaria pasa por:

1º. Informar a la población con claridad de los que se le ofrece y de sus derechos. Nada más pernicioso que la desinformación y la propaganda engañosa. 

2º. Establecer obligaciones o deberes de uso de los servicios. El acceso sin límite de usuarios (no siempre pacientes) atenta contra la calidad en salud.

3º. Eliminar toda la burocracia inútil que provoca demanda innecesaria. El papeleo absurdo y repetitivo impide la adecuada atención clínica.

4º. Conectar el ámbito de la salud con los agentes sociales (empresas, servicios de empleo, centros educativos, medios de comunicación, etc), para generar confianza y evitar conflictos.

Podríamos extendernos más sobre el ordenamiento asistencial en pos de la calidad, que en el ámbito de la salud -como en otros- se ve imposibilitada por la cantidad, dando por hecho que cualquiera comprende que no es lo mismo atender a diez pacientes que a cuarenta. Pero creo que bastan estas cuatro ideas (información, responsabilización, desburocratización, interrelación) para no enredar, entendiendo que la mayoría asume que es preferible la calidad a la cantidad. El ejercicio de la medicina se ve perjudicado por la prisa y la opacidad, el medio hostil y la desconexión social. O de otro modo: precisa calma y transparencia, ambiente propicio y comunicación adecuada. Son premisas esenciales para conseguir ser eficaces (no digo ya eficientes en el ámbito público) y lograr el objetivo de la calidad en salud. Quienes no lo tengan claro tal vez deban subirse a una mesa para verlo mejor.

¿O quizás necesitemos de la música y la física?...


La Música y la Física, el Orden del Universo

viernes, 12 de diciembre de 2014

Ganivet y Finlandia: la poesía finlandesa y el Kalevala



El escritor Ángel Ganivet (1865-1898), precursor de la Generación del 98 y conocido sobre todo por su Idearium español, fue cónsul en Helsingfors (la actual Helsinki), donde escribió Cartas finlandesas, una colección de ensayos en los que reflexiona sobre la política, las costumbres, las tradiciones, la gastronomía, las mujeres, los paisajes, las diversiones, la literatura y la vida en general del pueblo finlandés. En la carta XX. La poesía épica popular finlandesa: el «Kalevala», Ganivet nos presenta la literatura finlandesa y su gran epopeya.
La literatura primitiva de Finlandia comprende géneros muy diversos; las composiciones de carácter lírico forman una gran colección titulada Kanteletar: son canciones cortas sobre toda clase de asuntos, propias para ser cantadas con acompañamiento del kantele, instrumento de cuerda, de forma original, inventado por el sabio héroe Waeinaemoeinen; los Loitsurunot son canciones relativas a la magia, que para los finlandeses primitivos era un saber muy elevado, una especie de filosofía natural, cuyo objeto era el conocimiento de las «palabras de origen» o términos mágicos, con los que se creía poder dominar las fuerzas naturales. Pero en ninguna de estas creaciones poéticas, ni en las leyendas o cuentos fantásticos que asimismo abundan, pudo tomar gran vuelo el espíritu finlandés, rudo y enérgico, obligado a vivir en lucha constante contra un clima inhumano; su obra capital, por no decir única, fue el relato poético de estos combates: el Kalevala
El asunto principal de estos primitivos cantos épicos era la lucha entre dos regiones del país; una, al sur, Kalevala, era como la representación de Suomi o Finlandia; otra, al norte, en Laponia, era el reino de las tinieblas, el territorio de Pohja o Pohjola; y todos los combates tenían un motivo céntrico, giraban alrededor del molino de Sampo, que era un símbolo de la dicha humana, y que, aun después de desvanecerse en el mar, continúa dando días de felicidad a Finlandia. Ligados a este argumento había numerosos cantos episódicos, como el de la creación del mundo, el de Joukahainen, el de Aino, el de Kullervo, etc.
Tan interesante epopeya quedó en su forma fragmentaria primitiva hasta hace cosa de medio siglo; y la gloria de haberla resucitado y dado a luz corresponde a un modestísimo mancebo de botica, después médico de pueblo, Elías Loennrot, quien después de varios ensayos parciales publicó en 1835 su primera edición del Kalevala, y en 1849 una segunda más completa, que fue traducida al sueco por Castren y después por Collan. Aunque es probable que este último texto sufra aún modificaciones y sea completado en unos puntos y purgado en otros de ciertas interpolaciones que no tienen carácter épico, tal como hoy existe da perfecta idea del mérito de una epopeya que, sin esfuerzo, puede ser colocada entre las mejores. Ya que mi falta de paciencia para los trabajos de traducción no me permite dar a conocer íntegra esta obra admirable (cuya versión exigiría un año o dos de trabajo asiduo), daré al menos un breve extracto de ella para contribuir por mi parte a que España sea de las primeras naciones que tengan idea de tan notable monumento literario.
Ángel Ganivet
por José Ruiz de Almodóvar

He aquí, pues, un acercamiento de Ganivet a las composiciones líricas finlandesas en forma de canciones, que se acompañaban del kantele, un instrumento tradicional finlandés de cuerda pulsada, y sobre todo al monumento literario que supone el Kalevala, compilado por Elías Loennrot, un médico de pueblo. Un profesional de la medicina que por esta labor cultural y sus actividades como filólogo y lexicólogo hemos de considerarlo como médico humanista.


Elías Loennrot (o Lönnrot)

Para mí ha sido un reciente y grato descubrimiento el epistolario finlandés de Ángel Ganivet, un brillante observador y pensador, con preocupaciones políticas y filosóficas, a quien Santiago Valentí Camp en un ensayo califica de “espíritu inaudito, contradictorio, arbitrario y desconcertante…, observador sagaz y pensador clarividente, sutil y de una alteza incomparable”. Y no deja de ser curioso, que el escritor granadino naciese el mismo mes y año que el gran compositor Jean Sibelius (músico que halló en el Kalevala una fuente de inspiración inagotable): diciembre de 1865, el primero el día 8 y el segundo el día 13. Pero Ganivet murió prematuramente, en 1898, con sólo 32 años (se quitó la vida en Riga), y Sibelius prolongó su vida hasta 1957. Y navegando por la Red, leo en el artículo “Las mujeres finlandesas de Ganivet” que el escritor conoció a Sibelius, y así lo dice el autor del escrito, José Luis Muñoz Mora, en el quinto párrafo. Sin que quede claro hasta qué punto, el gran especialista en Sibelius David Revilla Velasco me comenta en su blog “Jean Sibelius en Español”:
He hecho una pequeña búsqueda y no encuentro referencias a ese posible conocimiento, pero es más que posible que se llegaran a conocer, máxime si tenían amistades en común como la de Edelfelt (autor de uno de los retratos del compositor, justo en esa época). Además, si se movía en el círculo intelectual de Helsinki como parece más de una vez debieron coincidir, porque no era un círculo demasiado grande. Y de todas formas hay que tener en cuenta que en ese momento Sibelius ya empezaba a destacar, pero que hasta 1900 (la Primera Sinfonía, Finlandia y la gira internacional) el nombre de Sibelius era desconocido incluso para muchos finlandeses, por lo que a Ganivet probablemente ni le llamaría la atención.
Jean Sibelius
por Albert Edelfelt

Y como ilustración melódica de esta entrada literario-médico-musical (Ganivet-Lönnrot-Sibelius) finlandesa, traigo una interpretación del poema sinfónico Finlandia, de Jean Sibelius, tocado con el kantele, el instrumento tradicional de este interesante y atrayente país nórdico.

***
Nota.- La Asociación de Países Amigos (promotora de la lengua y cultura española en Finlandia) convoca anualmente desde 2007 el concurso literario Ángel Ganivet.

martes, 9 de diciembre de 2014

Meritocracia y aptitud profesional




Si tienes un título universitario puedes estar seguro de una cosa... que tienes un título universitario. (Anónimo)

La valoración de los méritos de un individuo, entendidos como “meritocracia”, para ser considerado apto para un determinado puesto profesional -o merecedor del mismo- en una teórica igualdad de condiciones o de oportunidades, siempre me ha planteado serias dudas. Porque hemos de tener presente que las variables de tiempo y lugar pueden ser decisivas para que dicha igualdad no se cumpla. Pero sucede que para alcanzar el objetivo laboral deseado, la voluntad precisa del mérito necesario por el que se nos va a medir.

Si confrontamos capacidad (talento) y mérito (aprovechamiento), o facultades y esfuerzo, no tendremos nada que objetar a quien alcanza un objetivo por su entrega –y oportunidad–, aun sin disponer de una facilidad innata para el aprendizaje. Tradicionalmente, siempre se le había dado más valor al voluntarioso esfuerzo que a la ventajosa inteligencia, reconociéndose al alumno entregado al estudio más que al indolente e intelectualmente dotado.

Pero la visión distorsionada de la meritocracia, del acúmulo de méritos en forma de títulos, diplomas y acreditaciones varias, ya es otra cosa: una deformación, un desenfoque de la verdadera valía del individuo. En este caso se pondera la “titulitis” en el mayor grado (no al alcance de todos, por razones económicas o por obstaculos de acceso) y no en cambio las cualidades humanas. Se valoran másteres, doctorados y publicaciones sobre la valía real del aspirante. De otro modo, prima lo técnico sobre lo humano.

Se me ocurre una comparación musical: es como darle más valor al pianista que toca las notas mecánicamente, sin cometer un error, pero sin sentimiento, que a aquel otro que, con algunos fallos de digitación, consigue embelesar al auditorio y elevar el espíritu. El primero es un meritorio robot; el segundo, un maravilloso y beneficioso artista. Y como ejemplo no melódico, el caso del médico con la posesión de un doctorado (para el que muchos encuentran trabas en Hispania), título que no garantiza de ningún modo su capacitación docente pero que, sin embargo, le abre puertas a la docencia frente a otro que, sin poseerlo, acaso tenga más dotes para la enseñanza.

Hemos de pensar, pues, en los riesgos de la meritocracia, sin olvidar que la valía se demuestra con hechos, lo mismo que el movimiento se demuestra andando.


I deserve it (Me lo merezco) - Madonna

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Adherencia terapéutica farmacológica



La adherencia terapéutica, definida como “el grado de acatamiento de las prescripciones médicas (farmacológicas o no) por parte del paciente”, es un concepto que entraña beneficio cuando el tratamiento prescrito es favorable para su salud, acaso imprescindible para su curación o para paliar sus síntomas. Nada que objetar entonces al cumplimiento terapéutico. Pero hay campañas de adherencia terapéutica (farmacológica) que con apariencia benefactora presentan un trasfondo ganancial, a través de mensajes que infunden temor. Sabemos que la medicalización se impone a través de los medios, en ocasiones con la connivencia ministerial; se agitan las conciencias de los profanos y caen muchos potenciales consumidores de fármacos de venta libre, innecesario o perniciosos, en una sociedad cada vez más temerosa.


En el ámbito profesional, se imponen dogmáticos protocolos, que cambian por “modas” teóricamente consensuadas por sociedades científicas, aparentemente libres de intereses. Desde el  nivel hospitalario llegan a Atención Primaria, la mayoría de los médicos de familia los asume ciegamente y se los aplica a los pacientes. Escasea el espíritu crítico. Después viene la inercia terapéutica, farmacológica, claro, en enfermedades crónicas de curso lento que habrían de modificarse mayormente con medidas generales (higiénico-dietéticas, cambios en estilos de vida) e incidiendo en los factores emocionales que en la actualidad son decisivos, descargando de temores infundados y propiciando la relajación general.

No es discutible, pues, la necesidad de adherencia terapéutica farmacológica en procesos graves, con diferente afectación de sistemas y curso evolutivo (neurológicas, reumáticas, inmunológicas, oncológicas…), que pueden ser invalidantes y que todos tenemos en mente. No hablemos ya de enfermedades raras que precisan líneas de investigación en el campo farmacológico y en las que hasta se justifica la experimentación desesperada. Pero en la mayoría de casos, sería más efectivo el adecuado proceso de comunicación humana, y la honesta educación general, sin coacciones paternalistas y respetando siempre el principio de autonomía del paciente. 

***
Y para esta entrada sobre la adherencia, traigo una pegadiza canción infantil con prescripciones bienintencionadas que el enfermo parece acatar de buena gana...


lunes, 1 de diciembre de 2014

El segundo himno nacional de Perú



La mayoría ha escuchado más de una vez una bella melodía, con diferente letra, que habla de un cóndor que pasa y que enseguida identifica con las altas cumbres andinas y los pueblos indígenas que los habitan. Pero poca gente sabe, o casi nadie, que El cóndor pasa… es una zarzuela con música del compositor peruano Daniel Alomía Robles y libreto de Julio de La Paz (seudónimo del dramaturgo limeño Julio Baudouin), publicada en 1913. Esta zarzuela incluye la famosa melodía homónima que todo el mundo conoce, basada en la música tradicional andina del Perú, que fue declarada Patrimonio Cultural de esa nación en 2004. Y tanto se identifica este tema musical con el pueblo peruano que es considerado el segundo Himno Nacional del Perú. 

De esta conocida pieza musical existen multitud de versiones y de letras apócrifas, entre ellas la muy difundida del dúo Simon & Garfunkel, incluida en su álbum Bridge Over Troubled Waters (Puente sobre aguas turbulentas). Pero quedémonos ahora con el original de la zarzuela, inspirado en el folklore peruano, y disfrutemos también de la canción con (una) letra en la voz de Plácido Domingo sobre las majestuosas alas de un cóndor...


"Pasacalle" de El Cóndor pasa..., de Daniel Alomía Robles
(Parte 7 de la zarzuela a la que pueden acceder pinchando AQUÍ)



EL cóndor pasa, canción con letra


El cóndor de los Andes despertó 
con la luz de un feliz amanecer. 
Sus alas lentamente desplegó 
y bajó al río azul para beber. 

Tras él la Tierra se cubrió 
de verdor de amor y paz. 
Tras él la rama floreció 
y el sol brotó en el trigal. 

El cóndor de los Andes descendió 
 al llegar un feliz amanecer. 
El cielo al ver su marcha sollozó 
y volcó su llanto gris cuando se fue. 

Tras él la Tierra se cubrió...
*** 
Un guiño a mis amigos peruanos Lizardo Cruzado y Tony Chávez.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Obesidad, un problema mayor



Preocupados por el problema de la obesidad, el señor Crítico y el doctor Decepcionado hablan de las medidas de prevención que habría que haber tomado en cada momento y, desgraciadamente, no se tomaron.

SR. CRÍTICO.- Hace ya muchos años se alertaba sobre la habituación y dependencia a las drogas, no se adoptaron medidas preventivas y nos pusimos a la cabeza en consumo y problemas derivados. Con su alto coste, claro. ¿Qué falló?

DR. DECEPCIONADO.- Falló eso, la previsión. Mucho bla, bla, bla, y no se hizo nada. Y ya con la epidemia, se dejó en manos de entidades privadas para que sacasen provecho. Bueno, es mi opinión.

SR. CRÍTICO.- Yo también lo creo así. Tengo conocimiento de personas que fueron de centro en centro y que, siendo jóvenes, acabaron prematuramente envejecidas, como parásitos sociales y sin esperanza vital.

DR. DECEPCIONADO.- Es duro decirlo así, pero esa es la realidad.

SR. CRÍTICO.- Después se dijo que la obesidad iba en aumento y que se presagiaba como la epidemia del siglo XXI, y fuimos ascendiendo posiciones hasta alcanzar a los de cabeza. Hay demasiada gente con obesidad mórbida.

DR. DECEPCIONADO.- Según la OMS, la obesidad es el problema de salud más importante a nivel mundial en países desarrollados y en vías de desarrollo. No somos los únicos, pero en problemas de salud hemos avanzado muchas posiciones.

SR. CRÍTICO.- Como siempre, ganamos en lo malo...

DR. DECEPCIONADO.- Yo he asistido a varios congresos de nutrición en los que se advertía sobre un problema inminente de graves consecuencias, sobre todo diabetes y morbilidad cardiovascular. La obesidad no es una cuestión estética, sino de salud.

SR. CRÍTICO.- ¿Y las autoridades sanitarias qué hicieron?

DR. DECEPCIONADO.- Supongo que adivina mi respuesta. Lo de siempre: bla, bla, bla, y hasta que la epidemia se expandió de modo alarmante, no se dispararon las alarmas. Y en estos casos siempre es mejor prevenir que curar. 

SR. CRÍTICO.- Pero aquí parece ser más barata la cirugía bariátrica... ¿Decepcionado con nuestra Sanidad?

DR. DECEPCIONADO.- Usted que es tan crítico, ¿qué cree? Si no me equivoco, Hispania, que es impulsora de la idealizada dieta mediterránea, va a la cabeza de Europa en obesidad infantil, solamente superada por Chipre.

SR. CRÍTICO.- Siempre nos sucede lo mismo, que no predicamos con el ejemplo. Comprendo que se sienta decepcionado. ¡Ay!, seguimos siendo un país de coña, de charanga y pandereta.

DR. DECEPCIONADO.- De charanga desafinada y pandereta rota...

Grados de obesidad
según Indice de Masa Corporal (IMC)
Enlaces


Obesidad: un problema de salud pública
Un reportaje sobre la obesidad en Panamá

sábado, 22 de noviembre de 2014

Consulta médica telefónica plus


He aquí una reflexión dramatizada sobre la consulta médica telefónica, hace poco implantada en la Atención Primaria del sistema público de salud. Sí, sólo en el primer nivel asistencial, que no en la Atención Especializada u hospitalaria.

Se anunció a bombo y platillo, sin explicar sus limitaciones…




–La próxima semana comienza la consulta telefónica comunicó el galeno.
–Podría explicármelo, doctor Telesforo, que no sé bien de qué va la cosa le preguntó una usuaria del servicio de salud.
–Verá, señora Felicia, el paciente solicita cita telefónica y el médico de cabecera tiene que llamarlo a la hora prevista.
–Y qué hay de malo en eso?
–En principio nada. Al contrario, se pueden evitar desplazamientos innecesarios, lo que beneficia sobre todo a los habitantes del medio rural. Pero…
–¿Pero qué?
–Iré por partes. Primero, en la agenda del médico, o sea, en la lista de pacientes, figuran estas consultas... digamos que a distancia, de manera aleatoria (una aquí y otra allá), no agrupadas.
–¿Y?
–Pues verá, señora Felicia. Trabajando sin auxiliar, no se necesita un gran esfuerzo para que me imagine a mí, o a otro galeno, haciendo la llamada correspondiente mientras otros pacientes, con citas presenciales, aguardan en la sala de espera.
–Pues que esperen, doctor Telesforo. Que tengan paciencia, que yo también la tengo cuando me toca esperar.
–Ya, ya. Pero la gente puede pensar que su médico está ocioso, o que se ha quedado dormido, porque tarda en llamarlos. ¡Vaya usted a saber lo que pensarán algunos!
–La gente no es tan mal pensada. Bueno, yo no creo que lo sea.
–Hay de todo, señora Felicia…
–Entonces, ¿piensa usted que la consulta telefónica no es buena?
–No, no quiero decir eso.  Me explicaré con claridad. La consulta telefónica sólo es adecuada para dos cuestiones: renovar recetas electrónicas de enfermos crónicos y resolver una duda concreta.
–¿Para nada más, doctor Telesforo?
–Pues no. Por teléfono es imposible hacer una exploración; ni siquiera inspeccionar la cara del paciente. Decidir sin verlo tiene demasiado riesgo. La consulta telefónica no puede suplantar a la ordinaria, con médico y paciente frente a frente. 
–Tiene usted razón, no había caído. Para otras cosas tendrían que tener los médicos facultades adivinatorias. Cuando pida una consulta telefónica será para recetas o para que me aclare alguna duda. ¿A cualquier hora, no?
–Sí, puede pedir para cualquier momento; dentro del horario, claro. Pero en mi opinión los usuarios de este tipo de consulta deberían estar agrupados en una franja horaria determinada, para evitar suspicacias e interferencias.
–Usted conoce mejor su trabajo y ahí no me meto.
–Si yo le contara las anécdotas con estas consultas donde ya han empezado. Si yo le contara, señora Felicia.
–Cuénteme, cuénteme, doctor Telesforo –dijo la paciente con humana curiosidad.

Y el galeno le fue refiriendo a la paciente anécdotas e informándole de llamadas improcedentes y peregrinas que superaban lo anecdótico. Algunos no cogían el teléfono, aun reiterando la llamada. Otros abrían la puerta de la consulta porque se habían equivocado al pedir cita y estaban presentes en la sala de espera. A veces entraba el contestador automático, invitando a dejar un mensaje o informando de que tal número telefónico no existía. En ocasiones salía un familiar y decía no saber nada del paciente en cuestión. Otras preguntaban por decisiones o por "errores" de especialistas (con los que no había posibilidad de consulta telefónica). También solicitaban información sobre trámites administrativos, como renovar la tarjeta sanitaria. Incluso habían preguntado por el horario de autobuses en la zona del centro de salud. En fin, mil y un asuntos generados por la teleconsulta para esclerosar las arterias más flexibles.


Comunicando
Arturo Millán

domingo, 9 de noviembre de 2014

Arquitectura sanitaria: Hospital de Jornaleros de Antonio Palacios



El antiguo Hospital de Jornaleros u Hospital de Maudes, es uno de los testimonios de Antonio Palacios (Porriño 1876 - Madrid 1945), probablemente el mayor arquitecto gallego, en la ciudad de Madrid, habiendo tenido como colaborador en esta obra -al igual que en otras- al arquitecto vasco Joaquín Otamendi. En cierto modo, la colaboración Palacios-Otamendi me recuerda otra unión inspiradora de índole músical, concretamente zarzuelística y galaico-valenciana: Soutullo-Vert (Reveriano Soutullo y Juan Vert).

Entre obras de Antonio Palacios en Madrid debemos recordar: el Palacio de Comunicaciones (también junto a Otamendi), el Círculo de Bellas Artes, el primer Edificio en Paseo de la Castellana, la Casa Matesanz en la Gran Vía y el Banco Español del Río de la Plata, además de su contribución al Metro de Madrid (diseño de interiores de primeras estaciones, organización de los accesos, estética de primeras líneas y logotipo en forma de rombo).

Y fuera de Madrid, cabe citar algunas construcciones del arquitecto galaico: la Casa Consistorial de Porriño (su localidad natal), el Teatro García Barbón en Vigo, el Templo Votivo del Mar en Panxón-Nigrán, la Iglesia de la Vera Cruz en O Carballiño, El Edificio de Viviendas del Paseo de Sagasta en Zaragoza, diversos edificios en Málaga… (ver enlace abajo)
Pero centrémonos en el Hospital de Jornaleros o de Maudes.

Se trata de un conjunto de edificios ubicado en el distrito de Chamberí y construido en la antiguoa aldea de Maudes. La idea de su construcción partió de Dolores Romero y Arano, viuda del empresario ferretero Curiel y Blasi, que creó en 1906 una sociedad benéfica en honor a San Francisco de Paula. Comenzó su construcción en 1909 y finalizó en 1916, estando destinado desde entonces a dispensar asistencia sanitaria gratuita a jornaleros. El conjunto arquitectónico presenta fachadas de piedra caliza y recubrimientos decorativos de cerámica, siendo evidente la hermosura de su aspecto.

Un hospital de beneficencia edificado con la dignidad arquitectónica de un palacio. No podía ser menos con el formidable arquitecto de apellido palaciego. Compárese la obra de Palacios con los bodrios modernos de hormigón financiados por todos los contribuyentes. No hay palabras. No. Pues no en todo hemos mejorado, ni mucho menos.

Después de cumplir su cometido, de ser utilizado como hospital de guerra durante la contienda civil, y de servir de hospital militar tras ella, cayó en el abandono a finales de la década de 1960, llegando incluso a amenazar de derribo. Perdidas totalmente sus funciones, afortunadamente fue salvado y declarado Monumento Nacional en 1976. Una de tantas paradojas decisorias. Rehabilitado y restaurado, el edificio que había sido hospital alberga hoy la sede de la Consejería de la Comunidad de Madrid de Transportes e Infraestructuras. 

Es una suerte haber salvado el Hospital de Jornaleros, aunque recuperado para una función completamente diferente parezca una burla a la historia.
***
Obras de Antonio Palacios


Vídeo con fotografías de algunas obras de Antonio Palacios
Al final aparece el Hospital de Jornaleros
(Lástima de tan poco apropiada "banda sonora": mejor en silencio)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Compromiso ético del médico



Supuestamente acogidos al juramento hipocrático, e incluso a la oración de Maimónides, la necesidad de expresar el propio compromiso hace que algunos profesionales de la medicina expongan además su propio ideario ético.

Veamos como ejemplo el de un médico de familia bloguero, que manifiesta:
Trataré a mis pacientes haciendo de su atención el centro de las cosas que me importan profesionalmente y respetando, de manera escrupulosa, su dignidad, su autonomía y su intimidad. Los atenderé con calidez, estima y cortesía, esforzándome por comprender sus emociones y mantener la serenidad en los momentos difíciles. Les daré información clara y sincera sobre sus problemas de salud, las opciones de tratamiento, los riesgos y beneficios previsibles y mi consejo, teniendo en cuenta sus necesidades, preferencias y creencias. No actuaré precipitadamente, sin disponer de la información adecuada y no recomendaré intervenciones o tratamientos poco probados, de dudosa utilidad o seguridad o que originen más riesgo que beneficio. Trataré a todas las personas con el mismo interés y procuraré hacer un buen uso de los recursos de que dispongo en beneficio del conjunto de los ciudadanos. Procuraré mantener actualizados mis conocimientos, consultando las mejores evidencias disponibles o a otros profesionales de confianza cuando sea necesario, evitando siempre que otros intereses personales alteren este compromiso. Los valores que guían mi práctica profesional son pues: DEDICACIÓN, RESPETO, PROXIMIDAD, LEALTAD, PRUDENCIA, EQUIDAD y HONRADEZ.
Como vemos, un preámbulo y siete valores éticos que el autor dice haber tomado del Grupo de Bioética de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria. Una declaración de intenciones a la que sin duda habrá de sumarse cualquier médico que ejerce su oficio, para no quebrantar los principios deontológicos y, sobre todo, para no defraudarse a sí mismo. Aunque aceptar un compromiso es una cosa (no requiere esfuerzo) y cumplirlo es otra, pues ya entraña voluntad.


Doctor Groucho: ética médica y reconocimiento surrealista
Hermanos Marx - Un día en las carreras

lunes, 3 de noviembre de 2014

Alcibíades: general, estadista, orador… ¿músico?




Según parece, el estratega, político y orador ateniense Alcibíades Clinias Escambónidas (c. 450–404 a. C.) era nieto, sobrino o primo de Pericles -según versiones- y discípulo de Sócrates, junto al que aparece como enamorado en El Banquete de Platón. Por lo que se cuenta en algunas crónicas de la época era una persona muy coqueta y narcisista. Su narcisismo llegaba al extremo de tocar sólo la lira; se negaba a tocar instrumentos de viento porque entendía que deformaban el rostro y sobre todo la boca de los músicos. A tenor de este juicio, podríamos deducir que Alcibíades era un buen observador. 

Aparte de estos detalles amorosos, narcisistas y musicales, a este militar, gobernante y orador se le hace protagonista de una curiosa anécdota perruna. Dicen que Alcibíades compró en cierta ocasión un magnífico perro por la elevada suma de 7.000 dracmas. Después de pasearlo por toda la ciudad para que todos los ciudadanos pudieran admirarlo ordenó que le cortasen su hermosa cola, con el fin de que todos continuasen hablando de su perro y dejasen de hablar de su mal gobierno. Así, con la frase de "el perro de Alcibíades" se hace referencia a los actos de los personajes famosos o públicos, sobre todo políticos, que hacen algo para desviar la atención sobre temas más importantes, alguna estrategia o maniobra de distracción. ¿No les suena?

En razón de lo dicho, no sé si Alcibíades sería músico, pero sí que era un experto engañador. Y de engañadores estamos hoy en día sobrados.
***
Enlaces:
Alcibíades (personaje de ficción) -Wikipedia 
El perro de Alcibíades


The Lyre (La lira)


La lira de la Antigüedad Clásica

martes, 28 de octubre de 2014

Debe dejar de tomar los tranquilizantes



–Debe dejar de tomar los tranquilizantes, señora Ansiosa.
–Pero si me los recetó usted hace diez años, doctor Medicalino.
–Porque usted me los pidió.
–Pues no me los hubiese dado.
–Si no se los diera me montaría una bronca, o se cambiaría de médico.
–Es posible, pero ¿por qué no me dijo nada todos estos años?
–¿No le dije en su momento que era para un mes, o mes y medio como mucho?
–No. Me dijo sin más: "Tómese el Tranquilín de mañana y el Duermidín de noche".
–Bueno, ya sabe..., muchos pacientes, las prisas, la cabeza loca…
–Le veo ansioso, doctor Medicalino, y la intranquila soy yo.
–En fin, señora Ansiosa…, siga con lo mismo…
–Pero, doctor ¿no va a liberarme de mi dependencia al Tranquilín y al Duermidín?
–¡Ay!... A lo mejor me los voy a tener que tomar yo también.
–Le voy a contar un secreto: he leído sobre los riesgos de los psicofármacos…
–¿Y?
–Y ya hace una semana que no los tomo.
–¡Señor!... ¿Cómo no me lo dijo al principio, señora Ansiosa?
–Porque no me dio tiempo a explicarme, doctor Medicalino.
(El galeno sufre una crisis de ansiedad y la paciente intenta tranquilizarlo en vano)
***
Entradas relacionadas:
Psicofármacos e insatisfacción social
Vivir más despacio

Te pone la cabeza mala
Los Van Van