viernes, 22 de abril de 2016

Soñando propuestas de mejora sanitaria


Partiendo de todo aquello que en el ámbito sociosanitario no puedo entender, basándome en los principios para una buena Atención Primaria de Salud (APS), reparando en una problemática bien conocida que conduce a la reinvindicación de mejoras en el nivel primario, insistiendo en las malas consecuencias de un modelo de gestión interpretadas como atascos por el gerencialismo sanitario y, además de considerar otras ideas previas, evidenciando los obstáculos perpetuos de un sistema nacional de salud invertebrado, como voluntario consejero he soñado con propuestas de mejora sanitaria.




1. Lograr un Sistema Nacional de Salud único, con tarjeta sanitaria e historia clínica únicas, sin perjuicio de las particularidades de cada comunidad autónoma.

2. Reconocer la APS como esencial para el buen funcionamiento del sistema sanitario, igual que se hace con el nivel hospitalario, e impulsarla como se merece.

3. Considerar la necesidad de autonomía de los profesionales sanitarios en la toma de decisiones, sustentada en su capacidad y su honestidad.

4. Permitir esa misma autonomía para la gestión de las agendas médicas, en aras de una mejor capacidad resolutiva y sin incrementar los tiempos de espera.

5. Eliminar de una vez por todas la burocracia inútil que lastra el funcionamiento del sistema sanitario (especialmente la APS) y que, por encima, genera gasto.

6. Financiar únicamente lo necesario, incluyendo la atención bucodental y podológica, y desfinanciar lo innecesario o superfluo, en pro de la racionalidad.

7. Dotar de todos los medios necesarios para la atención sanitaria, incluyendo el medio de transporte para la atención domiciliaria.

8. Establecer un Servicio de Urgencias Extrahospitalarias continuado, como órgano con capacidad resolutoria que sirva de verdadero filtro para el ámbito hospitalario.

9. Reconocer la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, para dignificar y mejorar la atención urgente hospitalaria y extrahospitalaria.

10. Ordenar las consultas ambulatorias especializadas en consultorios externos, para acercar la atención al ciudadano y descongestionar los hospitales.

11. Promover una atención integrada real, con comunicación efectiva entre niveles asistenciales y entre profesionales del mismo nivel.

12. Favorecer la participación de los ciudadanos y al mismo tiempo hacer que los usuarios de los servicios sanitarios asuman su responsabilidad.

13. Regular claramente lo que pertenece a la sanidad pública y lo que cae fuera de ella, sin impedir acuerdos o convenios transparentes con la medicina privada.

En definitiva, trece puntos que pueden ser desarrollados, dirigidos a la consecución de otros tantos objetivos (organizativos, profesionales, comunicacionales, racionales, humanitarios), pero que me parecen suficientes para conseguir una ansiada mejora, que de siempre se espera y nunca llega. Es mi personal y modesta aportación al deseo general de revitalizar nuestro sistema sanitario.
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Tal vez esté soñando con estrellas, a la espera de un cambio milagroso; tal vez solo sueñe para no llorar. Pero permitidme soñar, que ya dijo Rosalía "que es venturoso el que soñando muere, infeliz el que vive sin soñar". Dejadme pues seguir la melodía de la canción esperando una estrella fugaz, esperando por el primer tren: Wishin' on a fallin' star, Watchin' for the early train... 

Ventura highway - America

Y la misma Ventura muchos años después:

miércoles, 20 de abril de 2016

Juvenil "no" a la telemedicina


Los estudiantes de Medicina apuestan por una medicina cercana y humanizada: tecnología sí, pero telemedicina no. “Reivindicamos una medicina cercana y defendemos la formación en habilidades comunicativas con los usuarios, porque esta es la base de una buena relación médico-paciente”, dicen por la voz de su representante, quien señala que “los alumnos miran de forma reacia” como los médicos atienden “más al ordenador que al paciente que tienen enfrente”. Y añade que “en muchos casos lo único que quieren los pacientes es ser comprendidos y escuchados”. 
Sabias palabras que nos recuerdan la esencia de la actividad médica y el principio inquebrantable de la relación médico-paciente. El veterano "no" a la telemedicina por sistema, generalizada sin control ni límite, no ha sido escuchada. Pero la negativa juvenil a este despropósito, y al de las funciones administrativas que también advierten (exceso de documentación y burocracia), debe imponerse con mayor vigor, con la fuerza de su razón. Por el bien de la Medicina. 
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Enlace relacionados en blog:

I Robot - The Alan Parsons Project br />

lunes, 18 de abril de 2016

Sobre la despersonalización de la medicina


He descubierto por azar el video de un interesante debate médico en el que, entre otras cosas (incluida la necesaria incentivación de la medicina rural), se concluye que el aumento de la litigiosidad en la medicina se debe a la despersonalización de la atención, obedeciendo a diferentes causas. Podemos comprobar que en todas partes se cuecen habas. Escuchen y saquen sus conclusiones.

miércoles, 13 de abril de 2016

Comunicación médica, clara y breve



En medicina, hablamos de las bondades de la comunicación médico-paciente. Pero su eficacia dependerá de las habilidades comunicacionales del emisor, el médico, y de la capacidad receptiva o de asimilación del paciente. Por eso no solo basta con el mensaje bien emitido, sino que es preciso que sea comprendido por el destinatario. Se me ocurre la comparación con el proceso de enseñar y aprender en el ámbito educativo: el maestro puede enseñar sin que el alumno llegue a aprender, o hacerlo de tal modo que su habilidad educativa cale en el discípulo consiguiendo su propósito, que no es otro que la formación del mismo. 

Por eso la importancia de la claridad y, probablemente también, de la mayor brevedad posible. Si enviamos un mensaje farragoso y excesivo no lograremos hacernos entender. No siempre le es fácil al médico conseguir un lenguaje transparente y lo suficiente conciso para comunicar con precisión lo que le quiere decir a su paciente. La concreción requiere esfuerzo; puede ser más complicado escribir un relato corto o un breve poema que una extensa novela; y puede ser más difícil resumir en dos lineas lo que queremos darle a entender a un usuario o a un enfermo que soltar un rollo inacabable e incomprensible. 

Con la música, y salvando las distancias formales, he reparado en el La, la, la, la canción pop con la que Massiel ganó el Festival de Eurovisión. Examinándola es mejor de lo que en principio puede parecer; en su sencillez, en su economía de medios, es resultona y hasta lleva mensaje: "Todo en la vida es como una canción: te cantan cuando naces y también en el adiós". Las sonoridades están en todo, a lo largo de la vida, desde el principio hasta el final de nuestros días. Y volviendo al ámbito médico, la conclusión es clara: de nada vale un discurso técnico y extenso, la buena comunicación médica requiere precisión y brevedad.

Ya sabemos aquello de "breve y bueno...". Al final bastan tres cosas claras: La, la, la.

lunes, 11 de abril de 2016

Carrera profesional



Se habla de la carrera de un artista, de un cantaor, de una modelo o de un torero, de cualquier profesional que no necesariamente ha pasado por las aulas universitarias, entendiéndola, cuando es exitosa, como superación constante hasta alcanzar el supremo reconocimiento del público. Y en cambio no se comprende bien la carrera profesional de los universitarios, en los que ya se sobreentiende que han realizado una al haber alcanzado la licenciatura.

Introduciendo el concepto de carrera profesional en Google, aparece en primer lugar la entrada de Wikipedia, redirigiéndonos al término "profesión", donde de manera bastante escueta se hace una definición de lo profesional y, a su vez, se enlazan otros conceptos relacionados. Y continuación se prioriza el portal de salud de Castilla y León, donde se nos aclara su significado y se puntualiza su delimitación, en el ámbito sanitario de la susodicha comunidad autónoma:
"(...) se basa en el reconocimiento individual del grado de progreso alcanzado en las competencias definidas para cada categoría profesional a través de la evaluación individual de las mismas y de su desempeño. Supone el derecho del personal estatutario a progresar de forma individualizada en desarrollo profesional en cuanto a conocimientos, experiencia y cumplimiento de los objetivos establecidos por el Servicio de salud. / Se ha optado por un modelo basado en competencias, adaptado a las especificidades de categorías profesionales y puestos de trabajo. (...)" 
Y en nuestro particular léxico sanitario, también hemos dado nuestra definición:
CARRERA PROFESIONAL. En sentido administrativo, proceso por el que pretendemos cobrar más cuando valemos menos. En sentido pragmático, sabiduría progresiva por la que aprendemos a perdonarnos a nosotros mismos y a nuestros colegas. Hablando seriamente, la forma principal de motivar a los profesionales, mediante el estímulo que supone subir escalones en función de su capacidad, dedicación y méritos –asistenciales, investigadores y docentes.
Pues sí, los profesionales no mediáticos, no pertenecientes al mundo del deporte y al margen de la farándula, incluyendo los licenciados universitarios, también tienen derecho a un estimulo posterior que los motive a superarse. Es justo que uno pueda ser reconocido como profesional, muy profesional..., ¿no es cierto?

"Career Day" by The Bazillions

jueves, 7 de abril de 2016

Un ejemplo de inverosímil estupidez sanitaria


Antes la misión principal de los médicos era luchar contra las enfermedades; ahora, combatir la estupidez sanitaria.

–Mire doctor, es la primera vez que vengo, antes vivía en Canarias –le comunica el nuevo paciente al médico de cabecera que le han asignado–. Necesito estos medicamentos, que sin receta de aquí no me dan en la farmacia, y varios volantes para revisiones con especialistas.
El galeno observa la hoja de medicación que aporta el usuario, con al menos una docena de fármacos, y tras deglutir saliva le pregunta: 
–¿Y a qué especialistas tiene que acudir para revisión?
–Pues –le responde–, al cardiólogo, al urólogo, al dermatólogo…
–¿A ocho especialistas? –inquiere el abrumado médico de familia, a ver sin con suerte ha contado mal y es alguno menos. 
El paciente le ratifica esta cantidad y lo consuela comunicándole que solo le urgen dos revisiones, que el resto puede esperar. El médico respira aliviado, porque ahora le bastará con abrir la historia clínica (sin disponer de datos previos), pasar la medicación (incompatible entre los servicios de salud canario y galaico, como entre el resto de servicios de salud hispanos) y gestionar dos interconsultas con especialistas; en otra cita futura gestionará las otras seis. ¡Uf! Vaya incordio para el paciente y vaya pérdida de tiempo para el médico de familia. 

Después de escribir este diálogo, basado en un hecho real, leo sobre un acuerdo entre dos comunidades autónomas: “Al fin dos comunidades autónomas, Canarias y Extremadura, han logrado la plena interoperabilidad entre sus sistemas de receta electrónica”. Esto no es más que un “parchecito. Si esperamos por convenios entre comunidades nos llevará un siglo ponerlas a todas de acuerdo. Solo cabe una solución racional: tarjeta única e historia clínica electrónica única (conlleva sistema único de receta electrónica). No será porque no se haya debatido desde hace años, ni pedido repetidamente a través de los medios. Pero la decisión es ministerial.

Las contradicciones del sistema sanitario son patentes al comprobar la incompatibilidad de los 17 servicios sanitarios hispanos. Lo volvemos a repetir, sacando a colación una queja por la incompatibilidad de la receta electrónica entre comunidades autónomas, que ha suscitado multitud de comentarios. La hace un profesor de Sistemas de Información, que pide sentido común ante algo absurdo y puramente tecnológico. Supuestamente, desconocía el problema hasta sufrirlo en carne propia, al comprobar que la prescripción de un médico en su comunidad de residencia (Madrid, en este caso) no se refleja en la que se haya desplazado (Galicia), dentro del mismo sistema sanitario. Como en la farmacia de turno no le pueden dispensar el fármaco que precisa, le sugieren acudir de urgencia a un médico de familia para que le extienda una receta. Alucinante, ¿verdad? Pues esto es parte de un despropósito sanitario que afianza la “marca EspaÑa”. 

No sé si el profesor de Sistemas de Información sabrá que cuando se cita a un paciente de otra comunidad, el sistema de historia clínica electrónica galaico lo recoge como: “PACIENTE NO FINANCIADO”. Esto obliga a hacer recetas manuales, a la antigua usanza, al impedir la emisión de recetas electrónicas, y a proceder a la facturación del servicio prestado a la comunidad de procedencia del paciente… ¡dentro del mismo Estado! (“¡Desopilante!”, habría de exclamar el Dr. Lizardo Cruzado desde su manicomio) En un teórico Sistema Nacional de Salud invertebrado, que precisa de un Consejo Interterritorial, con el coste que ello supone, para llegar no se sabe a qué acuerdos entre CCAA. Y tal vez no sepa tampoco que si se trata de medicamentos que precisan visado la cosa se complica todavía más. En todo caso, sus interrogantes son significativos:
“¿Qué país desarrollado genera un sistema sanitario tan profundamente disfuncional que obliga a semejantes cuestiones? ¿Qué estúpida razón llevó a transferir a las comunidades autónomas las competencias de Sanidad, para que dieran lugar a un demencial sistema que multiplica los gastos, los priva de posibles economías de escala, y encima convierte a cada comunidad autónoma en un compartimento estanco, que imposibilita o dificulta profundamente que los ciudadanos accedan a los beneficios de un sistema de ámbito estatal como la Seguridad Social?”
Esta entrada se merece una estúpida canción....

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Y añado una conclusión que lo resume todo:

martes, 5 de abril de 2016

Atascos por el gerencialismo sanitario



Entre las consecuencias del modelo vigente de gerencialismo sanitario, que son cuestionables o con razón criticables, hay tres que considero nefastas. 

La primera es la inexistencia de un Servicio de Urgencias Extrahospitalarias ininterrumpido, durante las veinticuatro horas del día. Este vacío obliga a que la asistencia urgente sea cubierta, de aquella manera, por los profesionales sanitarios de los centros de salud que están desarrollando una atención ordinaria. Es decir, a dejar dicha atención ya atender urgencias dentro o fuera de dichos centros. Y resulta ridículo, cuando menos, que las ambulancias destinadas al servicio urgente tengan que ir a esos mismos centros a recoger efectivos sanitarios, al no contar con sus propios recursos humanos. Más que ridículo, esperpéntico. 

La segunda es la función de urgenciólogos de médicos de familia en las Urgencias Hospitalarias, desarrollando una actividad de especialistas en medicina de urgencia, sin que lo sean. Es más, la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias continúa sin ser reconocida en Hispania. Siempre me ha llamado la atención que la formación comunitaria de algunos médicos acabe en la puerta de un hospital, sin que se le reconozca esa específica función, para la cual no ha sido expresamente formados, por más que hayan rotado por el servicio de entrada al segundo nivel sanitario. Es curioso, llamativo, sorprendente, chocante. 

La tercera, y no menos grave, es la realización de las consultas externas especializadas en el hospital, pues nos parece más operativo que sean afuera. Así resulta la aglomeración o el hacinamiento de individuos que buscan una respuesta ambulatoria, que en principio no aspiran a ocupar una cama hospitalaria. Es espantoso ver atascos de automóviles y grandes explanadas repletas de vehículos, como en la concurrencia multitudinaria a una feria de muestras. No sé si la decisión de eliminar las consultas ambulatorias especializadas arranca de los gestores o parte de los facultativos hospitalarios. En cualquier caso, entiendo que es un error.

Las respuestas son claras en cada caso (sin negar la capacitación individual ni rechazar los intereses particulares de cada cual): 1) establecer un Servicio de Urgencias Extrahospitalarias continuado, 2) reconocer la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, y 3) realizar las consultas ambulatorias especializadas en un consultorio externo, llámese centro de especialidades o como se quiera. Es mi opinión y, si me convencen de lo contrario, desde luego la cambiaría.


La parte contratante... Hermanos Marx

domingo, 3 de abril de 2016

Todo se acaba... y la vida sigue

Flor de otoño


Somos perecederos, nadie persiste indefinidamente, todo se acaba. Lo vemos cuando las estaciones mudan, aunque sea para retornar. Lo comprobamos al asistir al paciente terminal, aun esperanzados en otra vida. Las fuerzas se acaban, la belleza se marchita. La vida productiva toca a su fin para entrar en otro periodo vital, que cada cual interpreta a su manera. Las hojas amarillas caen para que otras reverdezcan el aire. Los hongos del bosque se descomponen anunciando un nuevo ciclo. Somos mortales en un mundo en el que cada muerte anuncia un nuevo principio. Nacer es, al fin y al cabo, comenzar a morir. Pero la vida se renueva y la negrura da paso a los colores sonrientes. Lloramos por la pena de un final y por la alegría de un principio. Todo se acaba, todo tiene su fin... y la vida sigue.


Todo tiene su fin - Módulos

jueves, 31 de marzo de 2016

Aforismos médicos contra la incertidumbre

Fuente: enlace a recopilación de aforismos médicos

Traigo un puñado de pensamientos propios en torno al médico general (de cabecera o de familia) y a la atención primaria de salud, como parte del sistema de salud, y desde una medicina evolucionada o cambiante. A ningún analista se le escapa que hemos ido pasando en buena medida, con las transformaciones sociales, de una medicina necesaria (racional) a otra cosmética (complaciente). Pues bien, son una docena de sentencias aforísticas que no dejan de ser reiterativas (de alguna forma todo ha sido dicho), pero después de haberme detenido a reflexionar sobre las decisiones médicas en este ámbito, entorpecidas por sus condicionantes y en continua afrontamiento con la incertidumbre, me parece oportuno agruparlas. 

(Profesional) 
  • Sin médicos de cabecera desaparecería el sistema de salud, como sin abejas el hombre.
(Incertidumbre)
  • El que esté libre de sanitarias dudas que firme la primera receta. 
(Competencias) 
  • Cuestión trascendente en atención primaria: la necesidad de dejar de hacer (lo inútil) para poder hacer (lo importante). 
(Bioética) 
  • La grandeza de un médico se mide por su honesta labor y el humilde reconocimiento de su limitación. 
(Tiempo) 
  • La consulta médica de 5-7 minutos es un inductor de gasto sanitario. 
(Calidad)
  • En atención primaria se confunde la “accesibilidad” con la “barra libre asistencial”: Voy al médico que quiero, cómo y cuando quiero. 
(Seguridad)
  • El mayor problema de seguridad del paciente está en tener que prestar atención médica sin límite y a destajo.
(Comunicación)
  • Hablamos tanto y tanto de innovar en medicina, que dejaremos de comunicar médicamente. 
(Sociología)
  • Hay quien hace horas de cola por una entrada de fútbol, pagando un dineral, y se desespera porque su médico se retrasa 10 minutos.
(Objetivos)
  • Antes la misión principal de los médicos era luchar contra las enfermedades; ahora, combatir la estupidez sanitaria. 
(Productividad)
  • La productividad en salud es difícil de medir y fácil de falsear. 
(Sistema)
  • Sanidad no debe equipararse a consumo: servicios sanitarios no significan gasto incontrolado.

Stormy Weather - Louis Armstrong

lunes, 28 de marzo de 2016

Amor y medicina (y música)

El banquete (El simposio), por Anselm Feuerbach

Discurso de Erixímaco (tercer discurso de El Banquete, diálogo de Platón), médico que tiene un elevado concepto de su profesión y de la eficacia de su arte.
(...) Y comenzaré a hablar partiendo de la medicina, para honrar así a mi arte. La naturaleza de los cuerpos posee, en efecto, este doble Eros. 
Pues el estado sano del cuerpo y el estado enfermo son cada uno, según opinión unánime, diferente y desigual, y lo que es desigual desea y ama cosas desiguales. En consecuencia, uno es el amor que reside en lo que está sano y otro el que reside en lo que está enfermo.
Ahora bien, al igual que hace poco decía Pausanias que era hermoso complacer a los hombres buenos, y vergonzoso a los inmorales, así también es hermoso y necesario favorecer en los cuerpos mismos a los elementos buenos y sanos de cada cuerpo, y éste es el objeto de lo que llamamos medicina, mientras que, por el contrario, es vergonzoso secundar los elementos malos y enfermos, y no hay que ser indulgente en esto, si se pretende ser un verdadero profesional.  
Pues la medicina es... el conocimiento de las operaciones amorosas que hay en el cuerpo en cuanto a repleción y vacuidad y el que distinga en ellas el amor bello y el vergonzoso será el médico más experto. 
Y el que logre que se opere un cambio, de suerte que el paciente adquiera en lugar de un amor el otro y, en aquellos en los que no hay amor, pero es preciso que lo haya, sepa infundirlo y eliminar el otro cuando está dentro, será también un buen profesional. Debe, pues, ser capaz de hacer amigos entre sí a los elementos más enemigos existentes en el cuerpo y de que se amen unos a otros. 
Y son los elementos más enemigos los más contrarios: lo frío de lo caliente, lo amargo de lo dulce, lo seco de lo húmedo y todas las cosas análogas. 
Sabiendo infundir amor y concordia en ellas, nuestro antepasado Asclepio, como dicen los poetas, aquí presente, y yo lo creo, fundó nuestro arte. La medicina, pues, como digo, está gobernada toda ella por este Dios y, asimismo, también la gimnástica y la agricultura. 
Y que la música se encuentra en la misma situación que éstas, resulta evidente para todo el que ponga sólo un poco de atención, como posiblemente también quiere decir Heráclito, pues en sus palabras, al menos, no lo expresa bien. 
Dice, en efecto, que lo uno siendo discordante en sí concuerda consigo mismo, como la armonía del arco y de la lira. Mas es un gran absurdo decir que la armonía es discordante o que resulta de lo que todavía es discordante. Pero, quizás, lo que quería decir era que resulta de lo que anteriormente ha sido discordante, de lo agudo y de lo grave, que luego han concordado gracias al arte musical, puesto que, naturalmente, no podría haber armonía de lo agudo y de lo grave cuando todavía son discordantes. 
La armonía, ciertamente, es una consonancia, y la consonancia es un acuerdo; pero un acuerdo a partir de cosas discordantes es imposible que exista mientras sean discordantes y, a su vez, lo que es discordante y no concuerda es imposible que armonice. Justamente como resulta también el ritmo de lo rápido y de lo lento, de cosas que en un principio han sido discordantes y después han concordado. 
 
Y el acuerdo de todos estos elementos lo pone aquí la música, de la misma manera que antes lo ponía la medicina. 
Y la música es, a su vez, un conocimiento de las operaciones amorosas en relación con la armonía y el ritmo. Y si bien es cierto que en la constitución misma de la armonía y el ritmo no es nada difícil distinguir estas operaciones amorosas, ni el doble amor existe aquí por ninguna parte, sin embargo, cuando sea preciso, en relación con los hombres, usar el ritmo y la armonía, ya sea componiéndolos, lo que llaman precisamente composición melódica, ya sea utilizando correctamente melodías y metros ya compuestos, lo que se llama justamente educación, entonces sí que es difícil y se precisa de un buen profesional. Una vez más, aparece, pues, la misma argumentación: que a los hombres ordenados y a los que aún no lo son, para que lleguen a serlo, hay que complacerles y preservar su amor.  (…)  
Así, pues, no sólo en la música, sino también en la medicina y en todas las demás materias, tanto humanas como divinas, hay que vigilar, en la medida en que sea factible, a uno y otro Eros, ya que los dos se encuentran en ellas. (…)
Discurso de Erixímaco, de El Banquete, diálogo de Platón.

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domingo, 20 de marzo de 2016

Para la isla desierta: Sinfonía "Pastoral" de Beethoven



Esta es una de las primeras obras sinfónicas que me adentró en el mundo de la música clásica. Y de hecho el primer disco que compré fue una grabación de esta obra, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la dirección de Josef Krips, en una edición muy barata que además estaba de saldo. Es una singular composición evocadora de la naturaleza, que en su sereno discurrir, no exento de momentos de pertinente ímpetu, lleva el inequívoco sello beethoveniano. Beethoven solía dar paseos por el campo y es indudable el influjo de su entorno natural como fuente inspiradora de su Sexta Sinfonía "Pastoral". La música basta por sí sola para hablarnos, sin necesidad de palabras, y no precisa un gran esfuerzo para apreciarla. Pero me parece interesante añadir a este preámbulo un párrafo de un comentario ajeno, donde se desgrana cada movimiento de la sinfonía, que tal vez nos ayude a paladear mejor sus hermosísimas sonoridades. 
Esta Sinfonía es una de las más espléndidas obras de música programática que jamás se hayan escrito. Decimos espléndida porque no sólo provoca en el oyente una impresión visual (los paisajes son evocados de una manera clara ante nuestra imaginación) sino también porque Beethoven hace participar al oyente en su profunda experiencia emotiva. Según nos indica el autor al empezar su partitura, quiere que esta sinfonía sea "más que una descripción, una evocación de sentimientos", dejando que el propio oyente descubra por sí mismo las secretas alegrías contenidas en la música. Pero, al mismo tiempo, pone al principio de cada movimiento un título descriptivo. Considerando la obra en su totalidad y teniendo presente el propósito de Beethoven podemos afirmar que la consistencia, variedad y fuerza de esta música procede de alguien que permaneciendo en constante comunicación con la Naturaleza, ha llegado a conocer los secretos de su movimiento, de su reposo y relajación y que, a pesar de la violencia de sus tempestades, sabe que ella representa la paz y la felicidad.
Deleitemonos, pues, con esta pieza magistral, portentosa y única, nacida del genio de Ludwig van Beethoven (1770-1827), en una interpretación que, a pesar de su antigüedad, suena muy bien y que me parece magnífica: la de Bruno Walter dirigiendo a la Orquesta Sinfónica Columbia.

viernes, 18 de marzo de 2016

¿Medicina o sacerdocio?



La realidad del médico rural, del médico con su maletín, en lugares más o menos alejados y difíciles, pone a prueba la capacidad humana de un licenciado entregado a su ciencia y su arte. Allí donde la medicina es más arte que ciencia, donde la escucha se hace más profunda y la prisa es un sinsentido, el médico debe armarse de sensibilidad y de paciencia. El médico de pueblo se erige entonces como una figura respetable y de indudable grandeza. Conocedor de la sociología de la salud y de la antropología médica, el galeno sin límites definitorios (no circunscrito al ámbito de una especialidad concreta) comprueba en su ejercicio diferenciado el poder incomparable de la comunicación. Un gesto, una palabra, un silencio, pueden tener poder curativo, o al menos lenitivo y consolador. El adecuado lenguaje verbal y no verbal del galeno que apenas dispone de su cabás suponen su mejor instrumento portador de salud. Nada que reprocharle; todo es poco para apoyar su glorioso cometido. La entrega del médico rural involucrado en su tarea es admirable, a veces tanto que se podría hablar de sanitario sacerdocio.

Y ahora, tras la ficción narrativa, veamos en acción a uno de esos héroes de la medicina rural...

"Salud rural", un documental de Darío Doria
http://saludruralfilm.blogspot.com.es/