lunes, 26 de enero de 2015

Consultas médicas e inquietante realidad

Arenas movedizas


Lo que ocurre tantas veces en las consultas de atención primaria…


El paciente (P) llega sin saber muy bien lo que quiere.

El médico de familia (MF) no se entera de lo que desea en realidad el P.

El P llega desinformado después de realizar una consulta hospitalaria.

El MF no tiene claro qué le han comunicado al P.

El P viene porque le han dicho que las pruebas que le han hecho se las vea su MF.

El MF no sabe por qué le han solicitado las exploraciones complementarias.

El P se sorprende de que su MF no esté coordinado con el especialista.

El MF tiene demasiadas dudas y temor a que el P se dé cuenta de su inseguridad.

El P solicita un medicamento que le dieron en una consulta privada sin informe. 

El MF deduce la indicación del fármaco que le prescribieron al P pero lo cuestiona. 

El P no mantiene la adherencia terapéutica porque recela del tratamiento. 

El MF sopesa con dificultad el beneficio de la medicación y sus efectos adversos.

El P espera temeroso una respuesta desfavorable de su MF.

El MF acelera su pensamiento en busca de un mensaje tranquilizador para el P.

El P se inquieta porque se demora su cita con el especialista para ver un resultado.

El MF comprueba el resultado y se extraña de que no hayan llamado al P.

El P mira suplicante al MF porque en el hospital no le resuelvan su problema.

EL MF observa que el P es complejo y que no puede cruzarse de brazos.

El P presiona al MF para que su cita hospitalaria no se demore.

El MF se ve forzado a derivar al P a la puerta de urgencias del hospital.


Hagámonos a la idea de que el P viene con varios motivos de consulta (policonsulta), que su caso es complejo (polipatología) o que viene angustiado y sin cita. Hagámonos a la idea de que el MF tiene entre cinco y siete minutos (agenda rígida) para dar respuesta a un paciente, que está sometido a un papeleo absorbente (burocracia médica) y que está supeditado a que lo movilicen fuera de la consulta (disponibilidad para urgencias/emergencias). Hagámonos a la idea de toda la complejidad que entraña una consulta en regla (anamnesis, exploración física, exploraciones complementarias, juicio clínico, decisión terapéutica), a la dependencia informática actual (ordenador como elemento decisivo) y a las trabas existentes para derivar al nivel secundario o especializado (protocolos de derivación). Pensemos en todo esto y llegaremos a una conclusión múltiple: la necesidad de mejorar la organización asistencial, informar adecuadamente a la población, comunicar eficazmente con los pacientes y simplificar los procedimientos clínicos


Land of Confusion - Genesis

miércoles, 21 de enero de 2015

Seguridad del paciente desde la práctica diaria



Desde la Atención Primaria de Salud...

Atendiendo a la estructura de los centros de salud donde los usuarios/pacientes son atendidos por los médicos de familia y a las condiciones de trabajo de estos profesionales de la APS que les brindan atención –sanitaria o no sanitaria–, se pueden deducir los riesgos derivados para el paciente. He tratado de sintetizar los factores evidentes, con los consecuentes problemas (P) y las posibles soluciones (S) en cada caso. Dejamos a un lado los accesos deficientes a los centros, una cuestión nada baladí, por cuanto pueden inducir caídas y lesiones consecuentes, y los riesgos laborales para los facultativos derivados de sus malas condiciones de trabajo. De modo que nos ceñimos a los factores que atentan contra la seguridad del paciente por el riesgo que tiene el médico de cometer errores y dañarlo.
  1. Medio inadecuado (deficiente insonorización de consultas, etc.). P: interferencias en la entrevista clínica. S: adecuación del medio (aislamiento acústico, etc.).
  2. Trabajo en solitario. P: merma de concentración del médico fácilmente deducible. S: apoyo auxiliar en consulta.
  3. Burocrática inútil (manual e informática). P: robo de tiempo para tareas clínicas. S: desburocratización de lo improcedente.
  4. Polimedicación inducida (desde nivel especializado). P: complejidad de manejo terapéutico. S: prescripción de calidad y deprescripción.
  5. Policonsultas (varios motivos de consulta en mismo paciente). P: esfuerzo de priorización y dificultad para dar respuestas. S: limitar motivos de consulta y educación del paciente.
  6. Intersustitución (asunción de usuarios de profesionales ausentes). P: embotamiento o sobrecarga mental del facultativo. S: sustitución de ausentes o reordenación asistencial.
  7. Sobrecarga asistencial (citas forzadas/salidas urgentes): P: necesidad de toma de decisiones apresuradas. S: triage en atención primaria y reorganización de la atención urgente extrahospitalaria.
Minimizar riesgos de confusión o error, para evitar dañar al paciente y garantizar la mayor medida posible su seguridad, pasa entonces por la adecuación del medio, la dotación de recursos, la responsabilización profesional, la responsabilización del paciente y la reordenación asistencial. Y para mayor claridad de estas ideas, veamos lo anterior en la siguiente tabla.

(Pinchar para ampliar imagen)


Y en general... 

Hay que tener presentes las 6 Metas Internacionales de Seguridad del Paciente (OMS): 
  1. Identificación correcta de los pacientes.
  2. Mejorar la comunicación efectiva en el área de la salud.
  3. Mejorar la seguridad de los medicamentos de alto riesgo.
  4. Realizar cirugías en el lugar correcto con el paciente correcto y con el procedimiento correcto.
  5. Reducir el riesgo de infecciones asociadas con la atención medica.
  6. Reducir el riesgo de daño al paciente a causa de caídas.

domingo, 18 de enero de 2015

Plagio melódico en la Red



Hace un tiempo descubrí, con gran sorpresa, que un artículo musical editado en la revista electrónica de música clásica Sinfonía Virtual, firmado por un profesor superior de un instrumento musical con fecha de octubre de 2011 y con el título GRANDEZAS Y DESEQUILIBRIOS DE ALGUNOS GRANDES COMPOSITORES, era un descarado plagio de otro artículo de mi autoría, editado en 2007 en la revista electrónica Filomúsica con el título PERTURBACIONESY FANTASMAS DE LOS GRANDES COMPOSITORES (Número 83º - Abril, mayo y junio 2.007). Sin haberse cedido ningún derecho, no hacía referencia alguna a la auténtica autoría y hasta la bibliografía era una selección de la que yo había revisado. El mismo artículo también había sido editado en este blog en capítulos, en una serie de entradas con el título GRANDES COMPOSITORES Y DESEQUILIBRIO EMOCIONAL. Me puse en contacto con el director de Sinfonía Virtual, haciéndole saber mi extrañeza y malestar, suponiendo que desconocía este hecho que atenta contra la ética y la legalidad, a fin de que obrase en consecuencia, y hechas las comprobaciones oportunas acabó retirándolo.

[composer+at+work.jpg]


Recientemente me ha pasado algo parecido. Navegando por la Red me he encontrado otro artículo musical, sobre la naturaleza en la música, editado en formato pdf, firmado por un profesor de música y con fecha de febrero de 2010, que contiene partes pertenecientes a mi artículo MÚSICA Y NATURALEZA, que había sido publicado igualmente en 2007 en la revista Filomúsica (Nº 85, Octubre 2007), y a su vez en capítulos y con el mismo título en este blog, sin hacerse ninguna referencia a la fuente. Le escribí un email al firmante del artículo y se disculpó, manifestando su desconocimiento de la difusión por la Red y comprometiéndose a comunicárselo al responsable de la publicación para que hiciese constar la referencia. Estoy a la espera de que así se haga.


Cataratas guaraníes - Iguazú

Y buscando información referente al plagio, he hallado el interesante artículo “Ética y legalidad en el uso de contenidos en la red”, de José al respecto Rafael Fariñas, que al respecto dice lo siguiente:
“Mención final merece la conducta del plagio, o sea  atribuirse en la red la paternidad sobre obras u otros contenidos ajenos. Es usual que ello ocurra en entradas de blogs, artículos en páginas web, frases o citas en el muro de Facebook, contenidos de tuits, etc. Estos casos, además de ser un delito, constituyen actos  reprochables éticamente hablando que  perjudican al verdadero autor o titular de tales contenidos, y defraudan al público. A estos últimos al hacerles ver que una determinada obra está asociada a una persona y no a otra, con lo cual  se produce una sustitución dolosa de paternidad de la cual se saca provecho.”


Pili y Mili: Como dos gotas de agua

lunes, 12 de enero de 2015

Ideas para evitar colapsos en el sistema sanitario




Toda estrategia aplicada al buen funcionamiento de los servicios sanitarios precisa, como es lógico, un estudio profundo para evaluar los problemas de fondo y aplicar después las medidas correctoras oportunas. Sin embargo, hay factores causales de mal funcionamiento tan evidentes que a lo mejor pasan desapercibidos (a veces los árboles no dejan ver el bosque), por lo que se hace preciso refrescar las ideas y hacer algunas pertinentes aportaciones. 

Veamos…

En el actual periodo invernal, las infecciones respiratorias son parte importante del problema de los colapsos en las urgencias hospitalarias y en la sobrecarga de la atención primaria, que no olvidemos asume toda la demanda urgente junto a la ordinaria programada. Se envía continuamente el mismo mensaje: “Acuda primeramente a su centro de salud”. La teoría está muy bien. Pero ¿qué pasa cuando el centro de salud se ve desbordado por demandas urgentes (reales y ficticias), incluyendo las que obligan a salir del propio centro? No, la solución no pasa por contemplar los dos niveles asistenciales de modo independiente; es necesario el buen engranaje de ambos para lograr mejoras sustanciales. Los dos niveles acusan las carencias de recursos en los momentos críticos (su carga de trabajo se redobla en las ausencias de personal no cubierto). De nada valen entonces los parches puntuales, sin hacer previsión ni establecer medidas organizativas eficaces. Me parece necesario incidir en los problemas organizativos y en las carencias, materiales y humanas. 

Por mi parte, propongo ahora tres actuaciones básicas.

Primera medida: Información sanitaria a través de los medios de largo alcance sobre las patologías más frecuentes que sobrecargan el sistema de modo dramático, en este momento las infecciones respiratorias. Información breve, clara y continuada (ej.: consejos en catarros). Ha de dejarse claro lo que es mínimamente urgente y lo el sentido común rechaza como tal (“Su moco no es una urgencia…”). Los médicos de urgencias (hospitalarias) piden que se haga un uso juicioso de los servicios de urgencia, pero el mensaje hospitalocentrista por sí solo no basta. Pueden ser útiles también los folletos informativos como método de educación sanitaria, y aunque no tengan el mismo impacto que la información de los medios traigo aquí el que ya hemos editado sobre infecciones de vías respiratorias altas.

(pinchar imagen para ampliarla)

Nota.- Hay quien desaconseja la vacuna antigripal.

Segunda medida: Dotación adecuada de los servicios de urgencia hospitalaria y establecimiento de puntos de urgencia extrahospitalaria permanente. Al plantearse "por qué se colapsan las urgencias" en los hospitales, se han señalado deficiencias en los circuitos asistenciales y falta de formación específica del personal de urgencias, y se ha aconsejado la activación de recursos extraordinarios en periodos de sobredemanda, como sucede en las epidemias respiratorias invernales. Respecto a los puntos de urgencia extrahospitalaria, pueden ser los mismos puntos de atención continuada (PAC), pero con la denominación expresa de “atención urgente”. Esto me parece crucial para evitar equívocos. No digo que los centros de salud no asuman procesos agudos, pero si la atención programada es entorpecida por la que no admite demora se verá perjudicada. Es lo que está pasando, un deterioro de la atención ordinaria, condicionada por la urgente. Hay que reprobar las actuales condiciones de apresuramiento, porque obligan a tomas de decisiones precipitadas e inducen a errores, que pueden requerir posterior asistencia hospitalaria y, con ello, incrementar el gasto sanitario que se pretende frenar. Las decisiones clínicas precisan tiempo y deben estar desprovistas de una excesiva presión asistencial.


En el interesante estudio "POR QUÉ ACUDEN LOS PACIENTES A URGENCIAS HOSPITALARIAS", publicado en la revista científica de la sociedad española de medicina de urgencias y emergencias, se concluye principalmente que una parte significativa de los pacientes que acude al servicio de urgencias no presenta patología urgente, que lo hace por razones socioculturales (es de suponer que se incluyen la educativas). Yo añadiría que también por problemas organizativos del sistema. En este mismo estudio se dice que el uso de la atención urgente en España por parte de los usuarios es homogéneamente creciente, siendo habitual la sobrecarga y la saturación de los servicios de urgencias de los centros hospitalarios, lo que provoca una disminución de la calidad asistencial y es fuente de estrés para el personal sanitario. Y yo digo: aplicado esto a los servicios de atención primaria, más de lo mismo.

Tercera medida: Simplificación de las actuaciones burocráticas urgentes. Sólo pensar en el actual parte de lesiones electrónico es para echarse a temblar. Un tríptico farragoso e infumable, que incluso obliga al facultativo a hacer un atestado policial, recogiendo datos que salen del mero informe médico; puede llevar tranquilamente media hora cubrirlo, lo que me parece intolerable. Llevado a otras cuestiones burocráticas, incluyendo procedimientos de facturación a terceros, puede deducirse la pérdida tiempo que todo el papeleo supone, sin apoyo auxiliar.


Podríamos añadir la medida dolorosa del copago por atención urgente, pero eso ya entrañaría un profundo debate.

De momento, el problema de los colapsos en urgencias está ahí, mientras los políticos se acusan unos a otros, alternativamente, según gobiernen o sean oposición. Y seguirá igual, si no va a peor, en tanto no se realice la adecuada información/educación sanitaria, sea insuficiente la dotación de los servicios de urgencia (desatendiendo la mejora de los circuitos asistenciales, la formación especifica en medicina de urgencia, la activación de recursos extraordinarios en momentos clave y el establecimiento de puntos permanentes de urgencia extrahospitalaria) y no se simplifiquen las actuaciones urgentes. ¿Hasta cuándo?

*** 
Los colapsos son generalizados, en todo el territorio, a tenor de los que se difunde por los medios. Veamos algunas noticias de prensa:

«...escasez de personal... consecuencia de la política de recortes.»
«Cada vez se demoran más las citas, y al no tener una solución rápida a sus problemas, la gente tiene que ir a urgencias.»
«incremento "histórico" de la demanda asistencial urgente que se viene produciendo en estos días debido fundamentalmente a procesos infecciosos de las vías respiratorias, que no es gripe, a causa del descenso de las temperaturas.»
«Los trabajadores de los centros sanitarios públicos llevan días denunciando que las urgencias están colapsadas.»
Caos en Urgencias, con pasillos colapsados y largas esperas (León) 
«Según los pacientes el problema llega a ser incluso de "espacio físico" porque "en la sala de espera ya no se entra y la paciencia dura lo que dura.»

martes, 6 de enero de 2015

Lo mejor que un médico puede desear

Mona Lisa Médica
por Mónica Lalanda


En momento de baja inspiración uno busca temas de un mínimo interés que lo impulsen a decir algo que valga la pena. Es así que, viendo aquí y allá, he llegado a la conclusión de que son tres los motivos principales para que un médico que no trabaja solo, sino dentro de un sistema, se sienta realizado:

Primero, tener una estabilidad profesional. Es la forma de poder ejercer sin la ansiedad de un futuro demasiado incierto. No es lo mismo tener un destino fijo, con posible opción de movilidad voluntaria, que estar al arbitrio de los responsables de personal o recursos humanos, que según necesidades o caprichos te envían de un lugar a otro, haciéndote sentir como un barco a la deriva.

Segundo, estar a gusto en el lugar donde trabaja. Dichoso el que encuentra la horma de su zapato profesional, porque uno puede amar la medicina y aborrecer las circunstancias en las que tiene que desarrollar su actividad. Lástima que no siempre se consiga o que a veces no dure esta dicha. “He encontrado un lugar donde me siento cómoda y valorada por mis compañeros”, decía una compañera que después de diez años a satisfacción hubo de dejar su puesto de trabajo por enfermedad (los médicos también enferman).

Tercero, ser reconocido por la labor que desempeña. Y no me refiero expresamente a gratificaciones materiales, sino a la valoración de la capacidad y de la actitud. Por un lado, al reconocimiento de los gestores/políticos; o al menos a la ausencia de su desprecio. Por otro, y más importante, a la estimación de los pacientes a los que el galeno se entrega; fruto ésta del buen entendimiento (comunicación), generado en la confianza y la comprensión mutua.

Pues sí, creo que son estos los motivos de satisfacción esenciales para un médico que ejerce en un grupo y en un sistema que son a menudo hostiles y estresantes, que están demasiado plagados de conflictos y desasosiego. Se junta aquí el derecho sanitario, la salud laboral y la comunicación humana. Puede que alcanzar estos tres objetivos sea un sueño, tal vez una quimera. Pero ¿no son deseos legítimos?



Satisfaction

jueves, 1 de enero de 2015

No perder la ilusión

Tulipán de Fuego


Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás.
Confucio

Repasando las entradas de este blog médico-melódico he reparado en las veces que he tratado de infundirme ánimos, de no decaer, de no perder la ilusión.

En una me declaraba desilusionado y esperanzado, refiriéndome a mi actividad profesional, en circunstancias cada vez más desilusionantes.

En otra decía que sin ilusión no hay producción. Me liberaba declarando que un profesional de la medicina desilusionado no habrá de ser eficaz ni eficiente.

Después acudí a mi particular “compendio de paremias para vivir”, en busca de ayuda para fortalecer mi desilusionado espíritu.

Y hallo al fin que la respuesta está en uno: fortaleza de espíritu, equilibrio, autoexigencia, serenidad vital… 

Pero, ¡ay!, cuánto cuesta mantener el alegre entusiasmo. 


Canción rusa / Oda a la Alegría - Pete Seeger

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mis candorosos deseos para el Año Nuevo



Dice la copla que tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. Por mi parte, quiero amplificar estos objetivos vitales con mis deseos para 2015, a tenor de problemas generales y valoraciones particulares. Utópicos o no, ahí van sin necesario orden de prioridad:
  1. Trabajo de calidad para todos y pensiones garantizadas.
  2. Justicia universal sin distinguir condición.
  3. Vivienda digna y stop a los desahucios.
  4. Eliminación de la corrupción y freno al despilfarro.
  5. Fin de la violencia de cualquier tipo.
  6. Funcionamiento óptimo de los servicios sociales.
  7. Mejora educativa real y del civismo.
  8. Freno a la contaminación ambiental.
  9. Despegue económico significativo y del bienestar social.
  10. Sanidad justa, responsable y satisfactoria.
Estos diez deseos se podrían concretar en el anhelo de una sociedad pacífica y feliz. Casi nada. 

Y como el concierto de año nuevo ya viene dado, tan sólo añadir un melódico deseo: ¡Que no falte la música!



miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un villancico y algo más


Este bello villancico gallego, Falade baixiño, cuya traducción es “Hablad bajito”, lleva un mensaje bienintencionado para no despertar al Niño. Es un ruego divino.

Otro mensaje no celestial, proveniente de quienes mandan en una parcelita del planeta, también nos invita a cerrar el pico, pero de otro modo. Ya es una exigencia: “¡Callaos!, no habléis, no digáis (no nos contradigáis)”. O lo que es lo mismo: “¡No penséis!, seguid mis instrucciones, obedeced lo que os mando”.

Leyendo un breve artículo de prensa pensé en los neologismos corruptolandia y corruptocracia, y casi deseé la llegada de un nuevo Mesías. Puede que haya remedio terreno para el abuso de poder y la desigualdad de trato, en la antidemocracia que padecemos. Pero creo que necesitamos un milagro divino.


Y mientras no llega, quiero olvidarme de mentiras, falsas promesas y latrocinios institucionalizados, para abrazar la sinceridad, la paz y el amor fraterno.



Bo Nadal
Feliz Navidad
Merry Christmas
Joyeux Noël
Froehliche Weihnachten
Buon Natale
Boas Festas

sábado, 20 de diciembre de 2014

Eduardo Inestal, guitarrista



Hoy traigo a este blog la figura del joven guitarrista salmantino Eduardo Inestal, un músico que aúna méritos académicos, técnica instrumental y sensibilidad interpretativa. Sobre su formación y su carrera concertística, desarrollada en diversos países, así como sobre su actividad docente, pueden saber accediendo a su sitio web. Ahora solamente apuntar aquí que recibió clases magistrales de David Russel (a quien ya nos hemos referido en este espacio), que ha estrenado varias composiciones para guitarra que le han sido dedicadas, que le han sido otorgados importantes premios y galardones (entre ellos el Premio Francisco Tárrega), y que tiene varios trabajos discográficos.

Cuando edité una entrada sobre un capítulo de Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez (Volvoreta d'aliñas douradas...), tuvo la delicadeza de hacerme saber de la existencia de la suite homónima para guitarra de Eduardo Sáinz de la Maza, y de paso pude conocer su propia y hermosa interpretación. Además de esta ejecución musical, ya enlazada en la entrada junramoniana, a la que se accede directamente entrando en su discografía, pueden disfrutar de otras interpretaciones de Eduardo Inestal en YouTube.

Y para ilustrar esta entrada dedicada a este maestro de la guitarra con tanto futuro por delante, elijo tres interpretaciones: Danza española nº 5 “Andaluza” de Enrique Granados, Tango en Skaï de Roland Dyens y Canción de Laura de Carlos Fariñas. Disfruten del buen hacer del guitarrista Eduardo Inestal.

Danza española nº 5 “Andaluza” - Enrique Granados

Tango en Skaï - Roland Dyens

Canción de Laura - Carlos Fariñas

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ordenamiento asistencial: calidad frente a cantidad



Faltan médicos de familia….

Los discursos de mejora suelen señalar la necesidad de más recursos humanos.

Pero, sin desatender la necesidad de personal, deberían plantear otra exigencia:

Es necesario mejorar la organización asistencial.

Partamos del médico de familia integrado en un centro de salud de nuestro sistema público. Nadie ignora la cantidad de actos absurdos que tiene que realizar, o que se ve obligado a realizar. La pérdida de tiempo que ello supone se ha expresado multitud de veces y de mil y una forma diferentes. Si nos atenemos a la función médica esencial, incluso integral (biopsicosocial), tal vez un médico de cabecera pudiese hacer lo que ahora cuatro, y de mejor manera. Porque la cantidad no va pareja a la calidad. En el ámbito de la salud, para aspirar a la calidad se necesita capacitación y medios, responsabilidad y voluntad de los profesionales, pero también ordenar la asistencia.

Y el ordenamiento asistencial en la Atención Primaria pasa por:

1º. Informar a la población con claridad de los que se le ofrece y de sus derechos. Nada más pernicioso que la desinformación y la propaganda engañosa. 

2º. Establecer obligaciones o deberes de uso de los servicios. El acceso sin límite de usuarios (no siempre pacientes) atenta contra la calidad en salud.

3º. Eliminar toda la burocracia inútil que provoca demanda innecesaria. El papeleo absurdo y repetitivo impide la adecuada atención clínica.

4º. Conectar el ámbito de la salud con los agentes sociales (empresas, servicios de empleo, centros educativos, medios de comunicación, etc), para generar confianza y evitar conflictos.

Podríamos extendernos más sobre el ordenamiento asistencial en pos de la calidad, que en el ámbito de la salud -como en otros- se ve imposibilitada por la cantidad, dando por hecho que cualquiera comprende que no es lo mismo atender a diez pacientes que a cuarenta. Pero creo que bastan estas cuatro ideas (información, responsabilización, desburocratización, interrelación) para no enredar, entendiendo que la mayoría asume que es preferible la calidad a la cantidad. El ejercicio de la medicina se ve perjudicado por la prisa y la opacidad, el medio hostil y la desconexión social. O de otro modo: precisa calma y transparencia, ambiente propicio y comunicación adecuada. Son premisas esenciales para conseguir ser eficaces (no digo ya eficientes en el ámbito público) y lograr el objetivo de la calidad en salud. Quienes no lo tengan claro tal vez deban subirse a una mesa para verlo mejor.

¿O quizás necesitemos de la música y la física?...


La Música y la Física, el Orden del Universo

viernes, 12 de diciembre de 2014

Ganivet y Finlandia: la poesía finlandesa y el Kalevala



El escritor Ángel Ganivet (1865-1898), precursor de la Generación del 98 y conocido sobre todo por su Idearium español, fue cónsul en Helsingfors (la actual Helsinki), donde escribió Cartas finlandesas, una colección de ensayos en los que reflexiona sobre la política, las costumbres, las tradiciones, la gastronomía, las mujeres, los paisajes, las diversiones, la literatura y la vida en general del pueblo finlandés. En la carta XX. La poesía épica popular finlandesa: el «Kalevala», Ganivet nos presenta la literatura finlandesa y su gran epopeya.
La literatura primitiva de Finlandia comprende géneros muy diversos; las composiciones de carácter lírico forman una gran colección titulada Kanteletar: son canciones cortas sobre toda clase de asuntos, propias para ser cantadas con acompañamiento del kantele, instrumento de cuerda, de forma original, inventado por el sabio héroe Waeinaemoeinen; los Loitsurunot son canciones relativas a la magia, que para los finlandeses primitivos era un saber muy elevado, una especie de filosofía natural, cuyo objeto era el conocimiento de las «palabras de origen» o términos mágicos, con los que se creía poder dominar las fuerzas naturales. Pero en ninguna de estas creaciones poéticas, ni en las leyendas o cuentos fantásticos que asimismo abundan, pudo tomar gran vuelo el espíritu finlandés, rudo y enérgico, obligado a vivir en lucha constante contra un clima inhumano; su obra capital, por no decir única, fue el relato poético de estos combates: el Kalevala
El asunto principal de estos primitivos cantos épicos era la lucha entre dos regiones del país; una, al sur, Kalevala, era como la representación de Suomi o Finlandia; otra, al norte, en Laponia, era el reino de las tinieblas, el territorio de Pohja o Pohjola; y todos los combates tenían un motivo céntrico, giraban alrededor del molino de Sampo, que era un símbolo de la dicha humana, y que, aun después de desvanecerse en el mar, continúa dando días de felicidad a Finlandia. Ligados a este argumento había numerosos cantos episódicos, como el de la creación del mundo, el de Joukahainen, el de Aino, el de Kullervo, etc.
Tan interesante epopeya quedó en su forma fragmentaria primitiva hasta hace cosa de medio siglo; y la gloria de haberla resucitado y dado a luz corresponde a un modestísimo mancebo de botica, después médico de pueblo, Elías Loennrot, quien después de varios ensayos parciales publicó en 1835 su primera edición del Kalevala, y en 1849 una segunda más completa, que fue traducida al sueco por Castren y después por Collan. Aunque es probable que este último texto sufra aún modificaciones y sea completado en unos puntos y purgado en otros de ciertas interpolaciones que no tienen carácter épico, tal como hoy existe da perfecta idea del mérito de una epopeya que, sin esfuerzo, puede ser colocada entre las mejores. Ya que mi falta de paciencia para los trabajos de traducción no me permite dar a conocer íntegra esta obra admirable (cuya versión exigiría un año o dos de trabajo asiduo), daré al menos un breve extracto de ella para contribuir por mi parte a que España sea de las primeras naciones que tengan idea de tan notable monumento literario.
Ángel Ganivet
por José Ruiz de Almodóvar

He aquí, pues, un acercamiento de Ganivet a las composiciones líricas finlandesas en forma de canciones, que se acompañaban del kantele, un instrumento tradicional finlandés de cuerda pulsada, y sobre todo al monumento literario que supone el Kalevala, compilado por Elías Loennrot, un médico de pueblo. Un profesional de la medicina que por esta labor cultural y sus actividades como filólogo y lexicólogo hemos de considerarlo como médico humanista.


Elías Loennrot (o Lönnrot)

Para mí ha sido un reciente y grato descubrimiento el epistolario finlandés de Ángel Ganivet, un brillante observador y pensador, con preocupaciones políticas y filosóficas, a quien Santiago Valentí Camp en un ensayo califica de “espíritu inaudito, contradictorio, arbitrario y desconcertante…, observador sagaz y pensador clarividente, sutil y de una alteza incomparable”. Y no deja de ser curioso, que el escritor granadino naciese el mismo mes y año que el gran compositor Jean Sibelius (músico que halló en el Kalevala una fuente de inspiración inagotable): diciembre de 1865, el primero el día 8 y el segundo el día 13. Pero Ganivet murió prematuramente, en 1898, con sólo 32 años (se quitó la vida en Riga), y Sibelius prolongó su vida hasta 1957. Y navegando por la Red, leo en el artículo “Las mujeres finlandesas de Ganivet” que el escritor conoció a Sibelius, y así lo dice el autor del escrito, José Luis Muñoz Mora, en el quinto párrafo. Sin que quede claro hasta qué punto, el gran especialista en Sibelius David Revilla Velasco me comenta en su blog “Jean Sibelius en Español”:
He hecho una pequeña búsqueda y no encuentro referencias a ese posible conocimiento, pero es más que posible que se llegaran a conocer, máxime si tenían amistades en común como la de Edelfelt (autor de uno de los retratos del compositor, justo en esa época). Además, si se movía en el círculo intelectual de Helsinki como parece más de una vez debieron coincidir, porque no era un círculo demasiado grande. Y de todas formas hay que tener en cuenta que en ese momento Sibelius ya empezaba a destacar, pero que hasta 1900 (la Primera Sinfonía, Finlandia y la gira internacional) el nombre de Sibelius era desconocido incluso para muchos finlandeses, por lo que a Ganivet probablemente ni le llamaría la atención.
Jean Sibelius
por Albert Edelfelt

Y como ilustración melódica de esta entrada literario-médico-musical (Ganivet-Lönnrot-Sibelius) finlandesa, traigo una interpretación del poema sinfónico Finlandia, de Jean Sibelius, tocado con el kantele, el instrumento tradicional de este interesante y atrayente país nórdico.

***
Nota.- La Asociación de Países Amigos (promotora de la lengua y cultura española en Finlandia) convoca anualmente desde 2007 el concurso literario Ángel Ganivet.

martes, 9 de diciembre de 2014

Meritocracia y aptitud profesional




Si tienes un título universitario puedes estar seguro de una cosa... que tienes un título universitario. (Anónimo)

La valoración de los méritos de un individuo, entendidos como “meritocracia”, para ser considerado apto para un determinado puesto profesional -o merecedor del mismo- en una teórica igualdad de condiciones o de oportunidades, siempre me ha planteado serias dudas. Porque hemos de tener presente que las variables de tiempo y lugar pueden ser decisivas para que dicha igualdad no se cumpla. Pero sucede que para alcanzar el objetivo laboral deseado, la voluntad precisa del mérito necesario por el que se nos va a medir.

Si confrontamos capacidad (talento) y mérito (aprovechamiento), o facultades y esfuerzo, no tendremos nada que objetar a quien alcanza un objetivo por su entrega –y oportunidad–, aun sin disponer de una facilidad innata para el aprendizaje. Tradicionalmente, siempre se le había dado más valor al voluntarioso esfuerzo que a la ventajosa inteligencia, reconociéndose al alumno entregado al estudio más que al indolente e intelectualmente dotado.

Pero la visión distorsionada de la meritocracia, del acúmulo de méritos en forma de títulos, diplomas y acreditaciones varias, ya es otra cosa: una deformación, un desenfoque de la verdadera valía del individuo. En este caso se pondera la “titulitis” en el mayor grado (no al alcance de todos, por razones económicas o por obstaculos de acceso) y no en cambio las cualidades humanas. Se valoran másteres, doctorados y publicaciones sobre la valía real del aspirante. De otro modo, prima lo técnico sobre lo humano.

Se me ocurre una comparación musical: es como darle más valor al pianista que toca las notas mecánicamente, sin cometer un error, pero sin sentimiento, que a aquel otro que, con algunos fallos de digitación, consigue embelesar al auditorio y elevar el espíritu. El primero es un meritorio robot; el segundo, un maravilloso y beneficioso artista. Y como ejemplo no melódico, el caso del médico con la posesión de un doctorado (para el que muchos encuentran trabas en Hispania), título que no garantiza de ningún modo su capacitación docente pero que, sin embargo, le abre puertas a la docencia frente a otro que, sin poseerlo, acaso tenga más dotes para la enseñanza.

Hemos de pensar, pues, en los riesgos de la meritocracia, sin olvidar que la valía se demuestra con hechos, lo mismo que el movimiento se demuestra andando.


I deserve it (Me lo merezco) - Madonna