miércoles, 10 de febrero de 2016

No siempre hay que prescribir fármacos

Los mejores médicos del mundo son los doctores Dieta, Reposo y Alegría Jonathan Swift

Cuando en otra entrada hablamos de las decisiones en atención primaria, afectadas por  determinados condicionantes (del terapeuta, del paciente y del medio) y muchas veces lastradas por la incertidumbre, la ilustramos con un esquema que resumía la toma de decisiones clínicas en tres pasos.


La decisión de tomar una actitud terapéutica (3.a) ha de entenderse como un prescripción médica. Y ésta puede ser farmacológica o no farmacológica.

Si bien el concepto de prescripción suele ceñirse a la indicación de medicamentos (farmacológica), también se habla de prescripción de dieta y ejercicio.  

Pues bien, entre las decisiones terapéuticas no farmacológicas estaría la prescripción de dieta y ejercicio, como parte de lo que se conoce como hábitos saludables, que incluyen la atoxicidad (evitación de hábitos tóxicos: tabaco, drogas), pero también el reposo (absoluto o relativo, a veces como “evitación de esfuerzos”), cuando conviene, la terapia física (fisioterapia) y la terapia psíquica (psicoterapia).

Con la psicoterapia combatimos el estrés y procuramos la relajación, un estado anímico adecuado que nos conduzca hacia la tranquilidad y, si es posible, a un bienestar espiritual en el que se imponga la alegría. La risoterapia y la musicoterapia forman parte de las técnicas psicoterapéuticas que contribuyen al bienestar personal proporcionando alegría. 

La alegría, según parece deducirse de algunos estudios, refuerza el sistema inmunitario y estimula la liberación de neurotransmisores (endorfinas, oxitocina) que alivian el dolor y proporcionan placer.

El contundente aforismo de Jonathan Swift, el autor de Los viajes de Gulliver, sin ser una norma definitiva, nos sirve de guía. Hemos de reconocer las bondades de una alimentación sana, del reposo cuando una enfermedad determinada lo requiere y de la alegría en cualquier circunstancia, por ser un sentimiento relajante y benefactor como hemos dicho. Y a partir de esta sentencia breve, podemos concluir con una cadena saludable de recomendaciones:

DIETA + EJERCICIO (ACTIVIDAD)/REPOSO + ATOXICIDAD + RELAX

En definitiva, no siempre hay que prescribir fármacos, pero ha de imponerse la prudencia en cualquier caso. Si cuando se indican medicamentos hemos de valorar pros y contras, pautarlos correctamente (dosis, posología, duración del tratamiento) y advertir de sus posibles efectos adversos (algo que a menudo se olvida), la prescripción de medidas no farmacológicas tampoco ha de hacerse a la ligera, sino con el conocimiento preciso. No obstante, la recomendación de estilos de vida saludables siempre estará indicada genéricamente como prevención.



Pero, ¡ay!, tampoco hay que olvidarse del amor, la mejor medicina...


Love Is All You Need - Beatles

lunes, 8 de febrero de 2016

Pinceladas medicamentosas

Drugs

Primeramente hemos de considerar el concepto de "droga": sustancia química que introducida en el organismo, por cualquier vía de administración, produce alguna alteración en su funcionamiento. Entrarían en esta definición los fármacos o medicamentos, sustancias comercializadas con la finalidad de mejorar la salud, previniendo, aliviando o curando enfermedades. Sin embargo, el término suele restringirse a las drogas ilegales o “de abuso”.

Los fármacos o medicamentos son sustancias de uso humano con fines médicos, si bien en ocasiones su mal uso y abuso desvirtúa su verdadero valor. Tienen unas indicaciones que, en general, deben ser valoradas por un médico, además de efectos secundarios y contraindicaciones que también deben ser sopesadas antes de su administración.

Algunos fármacos psicótropos –que actúan sobre el sistema nervioso central–, como los tranquilizantes o ansiolíticos, pueden producir dependencia como las drogas ilegales. Su consumo entraña riesgo para determinadas actividades, laborales, en el manejo de maquinaria o en la conducción, por provocar somnolencia o disminución de los reflejos; de ahí que precisen indicación médica.

Para garantizar el buen uso de los medicamentos, su comercialización está regulada y, por ello, su venta sometida a una legislación, internacional y nacional.



¿Cuáles son las agencias y las normas que regulan el uso de medicamentos?

La Agencia Europea de Medicamentos o EMA (acrónimo en inglés: European Medicines Agency) es la encargada de evaluar las solicitudes de autorización de comercialización de medicamentos en la Unión Europea y de su posterior supervisión. Por lo tanto, es el organismo que en primera instancia contribuye a la protección de la salud pública en cuestión de medicamentos.

La Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios o AEMPS hace otro tanto a nivel nacional, a través de la siguiente normativa:
  • Real Decreto 686/2013, de 16 de septiembre, por el que se modifica el Real Decreto 1345/2007, de 11 de octubre, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y condiciones de dispensación de los medicamentos de uso humano fabricados industrialmente. 
  • Real Decreto 577/2013, de 26 de julio, por el que se regula la farmacovigilancia de medicamentos de uso humano.
La Ley del Medicamento (Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios) pretende asegurar en España la calidad de la prestación en materia de medicamentos en todo el Sistema Nacional de Salud, así como impulsar el uso racional de los medicamentos, en condiciones de efectividad y seguridad.

Otras normas de menor rango inciden en cuestiones concretas tratando de garantizar igualmente el buen uso de los medicamentos, a fin de evitar fraudes y riesgos para la salud pública.

Y además, el código penal español recoge en su articulado los delitos y las sanciones correspondientes sobre este particular, incluyendo el empleo de sustancias prohibidas o dopantes en la práctica deportiva.




¿Qué medicamentos precisan prescripción médica y cuáles no?

La mayoría de medicamentos han de ser prescritos por un médico antes de ser dispensados en las oficinas de farmacia; otros pueden ser dispensados libremente (fármacos de venta libre). Los fármacos que precisan receta vienen indicados en los envases con un círculo (ver "símbolos en envases de medicamentos").

Unos pocos medicamentos precisan incluso validación, homologación o “visado” por parte de la inspección de farmacia tras ser prescritos por el médico, un procedimiento más burocrático que científico cuestionado por los facultativos.

Otro punto también polémico, en debate desde 2009, es la llamada “prescripción enfermera”, la indicación oficial de medicamentos por el personal de enfermería. finalmente aprobada:
  • Real Decreto 954/2015, de 23 de octubre, por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros.



Sustancias prohibidas o dopantes

Al hablarse de dopaje o “doping” se hace referencia al consumo por parte de los deportistas de cualquier sustancia prohibida o “dopante”, con el fin de mejorar su rendimiento físico y conseguir mejores marcas o mayor número de victorias.

Supone una práctica ilícita y punible; el hacer trampa es antideportivo y merece castigo. Pero además implica un riesgo para la salud del deportista que consume la sustancia dopante; un riesgo que muchas veces el propio deportista ignora. Por eso, la educación es fundamental para combatir el dopaje.

De manera que el problema del dopaje tiene implicaciones éticas, deportivas y de salud, con amplia repercusión social –a través de los medios– y políticas, a través de ministerios y secretarías para el deporte.

La Agencia Mundial Antidopaje es una fundación independiente, apoyada por el Comité Olímpico Internacional (COI), que ha elaborado un Código Mundial Antidopaje (documento armonizador de las regulaciones antidopaje en todos los deportes y países) y que anualmente emite una lista de sustancias prohibidas o dopantes. En esa extensa lista figuran: anabolizantes, hormonas y afines (incluida la eritropoyetina o EPO), agonistas beta-2, antiestrogénicos, diuréticos y otros agentes enmascarantes, estimulantes, narcóticos, cannabis y derivados, corticoides.

Sobre trabajo divulgativo de 2010:
"Medicamentos: garantías y riesgos"


Riesgos de medicamentos

viernes, 5 de febrero de 2016

Monada preventiva


Como anexo a la prevención de caídas en las niños, añadimos una "monada" complementaria de la anterior, en las que el doctor repite su sabio consejo preventivo, sin mimos ni zalamerías, que una monísima madre receptiva acepta de buen grado. 

Sí señor, una verdadera monada...

miércoles, 3 de febrero de 2016

Prestaciones sanitarias complementarias



Recupero un tema reiterado: la falta de financiación sanitaria para algunas cuestiones básicas: odontológicas (tratamientos reparadores: empastes, prótesis...), oftalmológicas (lentes graduadas) y otológicas (audífonos). Aunque hemos de ser más concretos: no tienen cubiertos estos servicios sanitarios los afiliados al Régimen General de la Seguridad Social (la mayoría) pero los pertenecientes al Régimen Especial de la Seguridad Social, siendo considerados como prestaciones sanitarias complementarias. De modo que son privativos de las mutualidades de funcionarios: MUFACEISFAS y MUGEJU, cuyos afiliados también pueden optar a una sanidad privada (privilegio que se temió a perder). El resto de ciudadanos hispanos tendrá que pagar por tales servicios y ni siquiera podrá desgravar por ellos, lo cual podría entenderse como un agravio comparativo en un Sistema Nacional de Salud teóricamente igualitario.

Hablando de copago por prestación farmacéutica, en un debate televisivo, decía una economista del gobierno que su anciana madre pagaba el 30% de los medicamentos por pertenecer al régimen de MUFACE (en el régimen general se paga el 40%), contrariamente a los pensionistas del régimen general que no pagan nada. Y en la femenina mesa de debate nadie le recordó, ni la miembro de la referida Comisión –supongo que por ignorancia–, que los afiliados a MUFACE tienen otras prebendas, en forma de prestaciones sanitarias complementarias (ayuda por gafas, tratamientos dentales, audífonos, etc. ), como ISFAS y MUGEJU. 

Así se explica uno por qué no se incide en este tema: los beneficiados callan y los grupos políticos no parecen interesados en alimentar el debate sobre este desequilibrio en las prestaciones sanitarias complementarias.

martes, 2 de febrero de 2016

Clica aquí y clica allá...


Lo más aterrador del absurdo, a fin de cuentas, es que posea su propia lógica. Ricardo Menéndez Salmón

Cambio mi puesto de médico 
por otro de senador: 
obligaciones absurdas 
por prebendas de señor.


CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... hasta treinta veces, o cuarenta quizás, para emitir un parte de baja, o de incapacidad [laboral] transitoria, que es lo mismo. ¡Tiene tela! CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que tanto cliqueo lo tiene que hacer el médico de familia, no un administrativo, que al parecer lo ideó un sabio gestor para combatir el absentismo laboral fiscalizando al infeliz galeno de atención primariaCLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que en ese tiempo perdido podría hacer de médico (lo que supone que es), entregarse a una labor clínica o realizar una intervención quirúrgica... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que ha de indicar si la contingencia es común o un accidente (laboral o no), si es un problema nuevo o repetido, si la fecha es la del día o anterior... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que debe verificar el puesto de trabajo, la empresa (o las empresas), la mutua aseguradora de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que le toca comprobar la dirección del interesado, su número de teléfono, otros datos de afiliación... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que tiene que codificar el proceso (en ocasiones un imposible), calcular la duración de la incapacidad, señalar la fecha del próximo reconocimiento... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que se ve obligado a "añadir" a cada paso, y a "aceptar" una y otra vez, y a pulsar para emitir los papeles correspondientes... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que a menudo tendrá que llamar a la Inspección Médica para que alguien lo saque del atolladero, porque le han bloqueado la emisión de partes, por faltar un informe o estar incompleto, por cualquier requerimiento... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que aunque vaya bien todo el mecánico procedimiento de la IT, y sobre todo en la fase final, le conviene rezar para que después de todo no haya un "fallo del servidor" o del "aplicativo", pues nada queda grabado y tendría que volver a la misma cantinela: CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ...


Maquillaje - Mecano
Clica aquí y clica allá..., digo, maquíllate, maquíllate...

domingo, 31 de enero de 2016

Tríada fotográfica de salud


Disponer de la cámara fotográfica en todo momento nos proporciona una oportunidad de aprovechar ocasiones que pueden ser únicas, bien porque no hayamos de volver al mismo lugar o porque no sea posible en el futuro captar la misma imagen. Traigo tres imágenes vinculadas con la salud que fueron oportunamente capturadas. En la primera podemos ver la importancia de la salud, pues aparece como una de las principales prioridades (según la canción, la primera de las tres cosas que hay en la vida: "salud, dinero y amor").




En la segunda observamos como la salud es merecedora de una plaza: al menos así lo han creído en Plasencia, Cáceres. Y no es para menos.



En la tercera vemos una señal informactiva que parece anunciar la proximidad de un centro hospitalario. Nada más lejos: anuncia un lugar de Tomiño, Pontevedra.


Por supuesto, pudimos haber traído también la imagen de un centro de salud, pero edificaciones de atención primaria ya hay de sobra en este blog.

Si será importante la salud que al hacer un brindis también se dice "¡salud!".

Brindis de Marina, de Emilio Arrieta

viernes, 29 de enero de 2016

Los riesgos de la consulta médica telefónica


La modalidad de consulta médica establecida (o improvisada) como consulta médica telefónica, sin ordenamiento adecuado sobre su correcto uso, puede dar para un tele-anecdotario inacabable. Hemos hecho una reflexión dramatizada exponiendo las incidencias suscitadas con las llamadas telefónicas que realiza el médico a los pacientes que han solicitado consulta por este medio, desde la ausencia de respuesta a las consultas más peregrinas, pasando por otras a las que no se puede dar respuesta sin ver al paciente. Incluso hemos referido un caso de desconfianza. Y ahora, tras haber recibido una brusca contestación por marcar (correctamente) un número que el interesado había proporcionado y corresponder con el de otro sensible interlocutor, me hace considerar nuevamente los riesgos de este desatino gestor, que parece más hecho para el contento del ciudadano que para dar respuestas sanitarias en las mejores condiciones. Por eso no viene mal ejemplarizar este tema con un suceso televisivo (reiterado) que deja noqueado al osado presentador ante la respuesta del ciudadano mosqueado.

lunes, 25 de enero de 2016

Capacidad de resistencia del médico de familia


Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez. Principio de Hanlon.

La bella profesión del médico de familia, del médico general, del médico de cabecera, del “todólogo” de la salud, del ensalzado como pilar fundamental del sistema sanitario, se ve lastrada desde hace muchos años por obstáculos difíciles de salvar, que obstruyen su labor clínica y desgastan su ánimo. Leemos otras reflexiones y corroboramos nuestra legítima preocupación. No es sólo la innegable realidad de las policonsultas. No es sólo la peculiar sanidad estival y el suplicio postvacacional en cualquier momento del año, porque sus pacientes no hayan podido ser atendidos plenamente durante su legítima ausencia. No es sólo que no pueda resentirse su salud, porque salvo accidente laboral o ingreso hospitalario se le aplica una penalización por enfermar (los descuentos son de órdago, sobreañadidos a los recortes salariales ya decretados). No es sólo que esté sometido a la imposición de objetivos economicistas (mal llamados “acuerdos de gestión”, pues se aplican sin acuerdo alguno), que luego tienen un efecto boomerang, y a objetivos que no alcanza a comprender ni quien los diseñó. No es sólo el cambio continuo de la gestión de la incapacidad laboral, para tener que clicar cada vez más veces con el fin de emitir un parte de baja o de confirmación. No es sólo que se encuentre bloqueado profesionalmente, impedido para alcanzar mejoras en su carrera. 

No, no es sólo esto.  Son múltiples facetas de su actividad diaria las que le impiden al médico de familia aplicar plenamente sus conocimientos y que, de tan absurdas y repetitivas, acaban frenando su intelecto. Son cuestiones repetidamente debatidas, planteadas hasta la saciedad como problemas que hay que eliminar pero que seguirán ahí, si nadie lo remedia, in saecula saeculorum, para la eternidad sanitaria hispana. Son obstáculos que ponen a prueba la capacidad de resistencia del médico de atención primaria en la sin par Hispania, la misma que ha alardeado tantas veces, y sin pudor, de poseer uno-de-los-mejores-sistemas-sanitarios-del-mundo. Son rémoras engendradas por la pésima organización asistencial y por una imprecisa delimitación de funciones. Son “necesidades” que no debieran ser tales, y entre ellas las que siguen, de modo que han de entenderse como “necesidad de”:

Justificantes y bajas por enfermedades de corta duración. Un problema enquistado que la Administración debe solucionar negociándolo con las empresas.

Visados de medicamentos por inspección de farmacia. Tener que dar el "visto bueno" a ciertas decisiones de los prescriptores (médicos) es indicativo del nivel de confianza en que nos movemos. Cesar con esta absurda actividad supone casi un cambio drástico de conciencias.

Rehacer medicamentos que se decodifican (cambio de código). Repetir el proceso de emisión de recetas de fármacos ya prescritos, inactivando previamente los decodificados, lleva más tiempo del que desde afuera se puede pensar. Solución: cambio automático del código de los fármacos en cuestión.

Hacer recetas en papel para adquirir “medicamentos extranjeros”. Necesidades como ésta van más allá de la estupidez: suponen un insulto a la inteligencia. Sólo es cuestión de intercomunicar departamentos sanitarios.

Rehacer peticiones analíticas de otras áreas sanitarias (y lo mismo para otras exploraciones complementarias). En el mismo servicio de salud, en la misma comunidad autónoma, hay que cubrir otro formulario cuando el hospital que las ha indicado está ubicado en un área diferente. ¡Increíble pero cierto! Solución: integrar red hospitalaria autonómica, y yendo más allá la red nacional; por supuesto, con la implantación de una historia clínica electrónica única para todo el sistema nacional de salud (¿una quimera?).

Pasar recetas de hospitales privados concertados (una necesidad generadora a menudo de “citas urgentes”). Significa oficializar en recetas del sistema público medicamentos (y también accesorios) que han considerado en otro ámbito. Obliga al médico de familia a asumir una responsabilidad que no le corresponde y, además, parece un contrasentido, pues el tratamiento del paciente (generalmente una intervención quirúrgica) en un hospital privado concertado tiene financiación pública. Solución: posibilitar intercambio de información con hospitales concertados y a éstos la ejecución oficial de sus decisiones terapéuticas.



Ante tanto despropósito, los médicos de familia demuestran su capacidad de resistencia. Pero la queja general se deja oír con mayor o menor fuerza: “A veces se me quitan las ganas… Estoy desmoralizado por tanto tiempo consumido en estupideces… Acabo agotado mentalmente con tanta repetición de los procedimientos… Estoy harto de esta asquerosa buRRocracia… Me dan ganas de cargarme a algún gestor... ¿Quién diseñó este sistema informático?… ¡Cómo es posible que haya tanto inútil dirigiéndonos!...”. Las comparaciones con otros países podrán ser odiosas, pero nos dejan en muy mal lugar. Y a pesar de que los gritos se dejan en el cielo día a día, mes a mes, año a año, lustro a lustro… la misma falta de respuesta por los dirigentes sanitarios, por una Administración Sanitaria sorda, ciega y muda. ¿Habrá que esperar un milagro redentor?

La carga mental puede hacer tanto daño, o más, que la carga física...


Sixteen Tons - José Guardiola

miércoles, 20 de enero de 2016

Chequeo médico desde el miedo


"Da la impresión de que primero se nos regala miedo para luego vendernos salud." 
Así comienza un artículo de la revista cuartaedad.com que desaconseja los chequeos médicos (sobre los que ya hemos tratado AQUÍ) de modo indiscriminado, más allá de los grupos de riesgo, basándose en opiniones de varios expertos: Chequeo médico, ¿último producto de consumo?

No podemos negar que el miedo sea la razón que nos inhiba de realizar determinadas exploraciones médicas, a no querer saber de resultados indeseables, pero es el fenómeno contrario el que nos lleva a esta reflexión.

Se concluye que los controles médicos periódicos (anuales o bianuales), con todas las pruebas que conllevan no disminuyen la morbimortalidad y, en consecuencia, no son recomendables para la población general, sino solo para aquellas personas que presentan determinados factores de riesgo, cuyo control supone adelantarse a las malas consecuencias que pueden acarrear.

Esta afirmación se sustenta en studios publicado en las revistas de referencia, como JAMA y British Medical Journal, que concluyen que el chequeo generalizado no disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, que suponen la primera causa de muerte en los países desarrollados.

Por otro lado, la obsesión con el chequeo produce un sufrimiento añadido en los individuos y contribuye a la medicalización de la vida. La medicina preventiva es muy útil usada con cabeza, pero la prevención excesiva no produce beneficio alguno y puede ser incluso perniciosa, pues toda intervención médica tiene su riesgo. Dicho de otro modo: las pruebas médicas innecesarias pueden ser contraproducentes.

Además, nuestra variabilidad como seres vivos no garantiza la conclusión definitiva o la certeza tras un chequeo médico, por exhaustivo o costoso que sea; de manera que ni la negatividad de las pruebas preventivas determina el perfecto estado de salud ni su positividad es suficiente para el encasillamiento como enfermo.

En particular, se cuestiona el extremado control del colesterol y el exceso de mamografías y citologías, entre otras actuaciones médicas que implican sobrediagnóstico y sobretratamiento. Actuaciones desmedidas conducentes a que el paciente acabe siendo víctima de salud. Además, se censura la interesada consideración como enfermedades de lo que son simples factores de riesgo.

En definitiva, no dejarse llevar por temores irracionales ni por el tremendismo y limitarse a las pruebas médicas que sean realmente necesarias.


domingo, 17 de enero de 2016

Canciones infantiles en las zarzuelas


Tres son los modos en que el folklore infantil puede verse incluido en la zarzuela. En un ambiente infantil, donde los niños son el centro de la escena, como es el caso de Agua, azucarillos y aguardiente (1897), de Federico Chueca, en cuyo número "Niñeras, Niños y Amas" se introducen varias canciones infantiles: Las ovejuelas y La viudita del Conde de Cabra. O porque se trate de una feria o ambiente festivo, como es el caso de Gigantes y Cabezudos (1898) de Manuel Fernández Caballero: Antón Pirulero y El berrugón. O, con menos frecuencia, como refuerzo descriptivo o de evocación en alguna escena cantada por un grupo de adultos. Un ejemplo representativo de esta variante es El año pasado por agua (1889) de Federico Chueca: Que llueva, que lluevaLa canción de Mambrú y Los toros del pueblo. La primera pieza infantil (Que llueva, que llueva) será utilizada por José Serrano en El amigo Melquiades (1914), que incluye también Ramón del alma mía
Fiestas y ferias son un recurso para que los adultos canten este repertorio. Así sucede en Las Golondrinas (1914) de José María Usandizaga: Quisiera ser tan alta... También en una feria incluye José Serrano Es un muchacho excelente (aunque no como canción, sino en la parte instrumental), en la zarzuela Moros y cristianos (1905). Otro ejemplo de este tipo de inclusión es Don Manolito (1942) de Pablo Sorozabal: Morito PititónEn Madrid hay una niña y En los palacios del rey. Muchas son las zarzuelas que incluyen piezas de folklore infantil en su música: Cu-cú cantaba la rana aparece en Aquella canción antigua (1952) de Joan Dotrás Vila; Antón Pirulero en La zapaterita (1941) de Francisco Alonso; Bateo pelao en El bateo (1901) de Federico Chueca; El vito en El baile de Luis Alonso (1896) de Gerónimo Giménez... 
El folklore infantil conforma uno de los procesos más fuertes del proceso de enculturación del individuo, proceso mediante el que toda comunidad transmite a sus nuevos miembros su propia cultura, haciéndoles partícipes de la identidad étnica grupal. Este proceso conforma la primera parte de uno más amplio, como es la socialización (que conlleva asimilación de la cultura, interiorización e identificación). Las canciones llevan en si mismas unas mentalidades, situaciones y vivencias que, analizadas y comparadas nos permiten sumergirnos en la sociedad cotidiana; y esta cotidianidad, este carácter familiar es lo que da valor a la zarzuela: la mayor parte de las melodías zarzueleras suenan a algo ya conocido, que no siempre se sabe bien qué pueda ser. El compositor busca la cercanía con el espectador y, ¿qué mejor modo de hacer sentir próxima la música al público que con las canciones que más tempranamente aprendieron? 
Del artículo "La zarzuela y el folklore infantil", por Enrique Encabo Fernández

Como vemos, todo un muestrario de canciones infantiles que nuestros compositores de zarzuela han querido inmortalizar incluyéndolas en sus obras, ya por propia iniciativa o por sugerencia de sus libretistas. Canciones que se han ido olvidando y que los niños de ahora apenas conocen, del mismo modo que las composiciones de nuestra particular opereta han quedado relegadas por diferentes motivos, siendo muy poco interpretadas y difundidas, lo que nos impide apreciar en su justa medida los valores culturales de un género en el que, aparte de estas canciones de la niñez, de la comicidad, de las costumbres de los diversos pueblos ibéricos y de las sempiternas tramas amorosas, no faltan los problemas sociales, las reivindicaciones políticas y el canto a la libertad. Por no faltar, ni faltan escenas referentes a la medicina (baste recordar el "Coro de doctores" de El rey que rabió, de Ruperto Chapí y los libretistas Miguel Sánchez Carrión y Vita Aza). 


«Coro de niñeras» de Agua, azucarillos y aguardiente,
de Federico Chueca
***
NOTA:
ESTA ENTRADA COINCIDE CON EL 7º ANIVERSARIO DEL BLOG
¡7 años ya! Y todavía sigue siendo un niño
Médico-melódicas gracias a todos los seguidores

viernes, 15 de enero de 2016

Sobre el parte de lesiones

Duelo a garrotazos, Francisco de Goya

La atención médica a una persona detenida provoca controversias y es fuente de conflictos entre profesionales de la Salud, Justicia e Interior, sobre todo en referencia a la responsabilidad en la exploración y asistencia de estas personas. La amplia normativa al respecto hace que el médico de familia se encuentre a veces en la tesitura del desconocimiento de la norma y de dudar sobre el correcto proceder. A lo largo de texto se ha intentado reflejar los aspectos fundamentales sobre la atención sanitaria al detenido y que se encuentran en la legislación internacional, la nacional y la específica al respecto. Se establecen protocolos y algoritmos que ayudarán al lector a comprender más y mejor las claves en la atención a personas detenidas, como la obligación o no en la atención por parte del médico de familia, responsabilidad, procedimientos que se deben seguir, y derivación a otros estamentos.
Leyendo este párrafo sobre la atención a un detenido por lesiones, en el blog "Las Sesiones de San Blas", nos hace reparar en las dudas que hay en torno al parte de lesiones en general. Dudas derivadas de la falta de concreción normativa, de la supuesta competencia del forense (reconocimiento médico) y del farragoso parte de lesiones. O de los diferentes partes de lesiones, porque parecen ser diferentes en cada comunidad autónoma, y buscando en la Red solo encuentro el que publicita la Junta de Andalucía, que se concreta AQUÍ (Parte al Juzgado de Guardia para la comunicación de asistencia sanitaria por lesiones). En el de Galicia se añade un dibujo para marcar las lesiones concretas. No deja de sorprender que el médico tenga que recoger en un apartado (10) datos que corresponden a un atestado policial. También la necesidad de consentimiento informado para fotografiar lesiones (en consecuencia, deduzco que también tendrá que ser un requisito para fotografiar lesiones dérmicas en la práctica de teledermatología). Por otra parte, compruebo que el Defensor del Pueblo ha hecho un estudio sobre el parte de lesiones de las personas privadas de libertad, ilustrado con ejemplos de partes de lesiones mal cubiertos, incompletos o incorrectos. Es fácil criticar, sobre todo por quienes observan desde afuera. Pero parece que supone un gran esfuerzo tratar de concretar, simplificar e informar adecuadamente.

Nota.- Enlazo un debate en foro policial sobre la preferencia o no de la atención al detenido, concluyendo sensatamente que se prioriza según gravedad de la urgencia:

Se puede pelear para conseguir algo, sin necesidad de dañar...

lunes, 11 de enero de 2016

Una visión sanitaria



Los resúmenes semanales de Miguel Ángel Máñez en su blog Salud con Cosas, que sigo desde hace mucho tiempo, son siempre orientadores y estimulantes. Son el reflejo impagable de un inteligente y atento observador. Leyendo el último resumen, en el que se enlaza la entrada sobre despilfarro de medicamentos editada en este blog médico-melódico, son sustanciosos enlaces ajenos los que me sirven para hacer una reflexión general en este desconcertante comienzo de año. Entonces, lo que pueda haber de aprovechable en este texto es mérito de otros.

Veamos...

Los médicos deberían trabajar a gusto y sin agobios, porque en malas condiciones y sobrecargados no pueden atender a sus pacientes como se merecen. Convertida la actividad médica en una carrera de obstáculos, la situación ha empeorado con la moda de la “gestión clínica”: se piensa más en temas de gestión que en medicina. Los médicos luchan contra el sistema, en lugar de recibir su apoyo, no viendo posibilidades de mejora profesional. Los de atención primaria no hacen aquello para lo que han sido formados y la burocracia maquinal (impuesta por un gerencialismo basado en el paradigma empresarial) condiciona su labor, automatizándolos e impidiendo que puedan dar lo mejor de sí mismos.

Los pacientes deberían ser corresponsables en el tratamiento, porque es bueno para ellos y para la comunidad. Valga como ejemplo la indicación a un paciente de un tratamiento antibiótico en una infección respiratoria cuando la expectoración no es purulenta: se le puede prescribir el fármaco e indicarle que lo tome sólo en caso de que el esputo cambie, que de transparente o blanquecino pase a tener un color amarillento o verdoso. Interesa evitar el inadecuado autoconsumo de medicamentos y promover una automedicación responsable, en la que siguiendo unas indicaciones se haga uso de determinados medicamentos minimizando riesgos y, según el ejemplo, disminuyendo resistencias antibióticas.

La Administración Sanitaria debería propiciar un ambiente grato, porque el bienestar de profesionales y usuarios mejora los resultados. Los sanitarios que se sienten a gusto son más eficaces y eficientes; bien valorados y recompensados, como en cualquier profesión, mejora su rendimiento; no olvidemos que el mejor efecto placebo es el del propio médico, mediante su buena interacción con el paciente, y para ello se precisa un medio adecuado; además, el tiempo disponible condiciona la decisión terapéutica y, en consecuencia, la calidad y el gasto. Los usuarios bien informados serán más responsables y, al final, estarán más satisfechos; los recursos no son ilimitados y la mejor forma de preservar el sistema sanitario es promover el buen uso de los servicios.

Los ciudadanos deberían mejorar en lo posible su educación sanitaria, porque dejándose influenciar por mensajes inadecuados sufren en vano. Los medios envían a menudo información nociva que hace sentirse enfermos a quienes están sanos, favoreciendo la medicalización esclavizadora; las redes sociales son herramientas de dos filos, de las que hay que hacer uso con mucha prudencia. Los ciudadanos bien informados y con una mínima capacidad crítica, pueden estar en disposición de autogestionar su salud, eludir los inconvenientes que les reportan los múltiples bombardeos publicitarios que sólo tienen como objetivo la incitación al consumo y, sobre todo, dedicar más tiempo a ser felices, que es lo más importante.

¡Ah!, todo esto parece una quimera; lograrlo sería como ir hacia el cielo...

Stairway to Heaven - Led Zeppelin