miércoles, 23 de abril de 2014

Actividad cerebral de los músicos de jazz

Jazz


Volvemos a hablar de jazz, que lo teníamos un tanto abandonado, para recoger una noticia que recoge los resultados que han obtenido los investigadores de la Universidad Jonhs Hopkins respecto a las cualidades de los músicos de este peculiar estilo, como la improvisación y la creatividad, forjadas en la ya larga tradición jazzística. En resumen, los científicos que han estudiado la actividad cerebral de los jazzmen, han llegado a las  siguientes conclusiones:

  • Mientras tocan desactivan las regiones cerebrales asociadas con la inhibición y la autocensura.
  • Durante la improvisación se activan las áreas cerebrales tradicionalmente relacionadas con el lenguaje y la sintaxis oral (utilizadas para interpretar la estructura de las frases).
  • Durante la creatividad artística se cierran las zonas del cerebro vinculadas con la semántica (utilizadas para procesar el significado del lenguaje hablado).

Es una simplificación de un estudio que parece demostrar la compleja relación entre la música y el lenguaje. Así como el cerebro procesa la comunicación en el lenguaje hablado, también lo hace de modo parecido en el musical. En definitiva, es un proceso sintáctico, no semántico: “durante la improvisación y la creatividad del jazz, los músicos utilizan las áreas sintácticas de su cerebro para procesar lo que están escuchando y responder así (cuando sea su turno) con una serie de nuevas notas que ni han compuesto ni han interpretado nunca antes”.


Recorda-me
Freddie Hubbard, Joe henderson, Herbie Hancock, Ron Carter, 
Tony Williams, Bobby Hutcherson, James Newton

lunes, 21 de abril de 2014

Camille Claudel: arte, amor y locura

La Valse (detalle), Camille Claudel


La escultora francesa Camille Claudel (1864-1943), hermana del poeta y dramaturgo Paul Claudel, fue colaboradora y amante de otro genio de la escultura: Auguste Rodin (1840- 1917), famoso autor, entre otras obras escultóricas, de Las puertas del infierno, El pensador y El beso. Se dice que la relación amorosa entre ambos escultores fue muy tormentosa, con múltiples rupturas y reencuentros. Cabe decir que ella era una mujer poco convencional, libre e independiente. Tras una aparente ruptura con Rodin, se relacionó sentimentalmente con otro genio, pero de la música: Claude Debussy (1862-1918), el gran compositor del impresionismo musical, que al igual que el escultor ya estaba unido a otra mujer. El caso es que continuó manteniendo con el primero su complicada relación de amor-odio. Finalmente, decidió alejarse del mundo encerrándose en su taller, sufriendo continuas crisis nerviosas y llegando incluso a destruir algunas de sus obras. Acabó siendo recluida en un manicomio, donde pasó nada menos que sus últimos treinta años. Enloqueció de (des)amor. Su innegable talento, evidenciado en una importante obra escultórica, fue reconocido tardíamente. Y su azarosa vida fue llevada al cine: Camille Claudel (1988); recientemente se hizo un retrato cinematográfico de su locura: Camille Claudel 1915 (2013).

Se dice que Debussy tuvo siempre encima de su piano una reproducción de El Vals (La Valse) de Claudel. Por ello traigo un vídeo en el que podemos recrearnos visual y sonoramente, con imágenes de la escultora y sus obra y sonoridades del compositor. Y al final dejo interesantes enlaces sobre la apasionada artista.

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Enlaces

miércoles, 16 de abril de 2014

Médicos, ni dioses ni demonios


El médico, en la guerra, es el único que no quiere matar, el único para quien no existe el enemigo, porque no hay enemigo capaz de esconderse dentro de un hermano.
Gregorio Marañón

Reproduzco un comentario propio al texto “La rebelión de los pacientes”, una réplica a la propuesta de sanciones por el abuso de los servicios de urgencia.



Pienso que las relaciones médico-paciente no tendrían que salirse de madre en ningún sentido. Médico y Paciente no debieran verse nunca como enemigos, a pesar de la animadversión que pueda llegar a suscitarse en ocasiones de uno hacia otro, fruto de tensiones, malentendidos, insatisfacciones o inmadureces personales.

Una persona, afligida por un problema o una duda de salud, recurre a otra, obligada por el deber profesional y ético, para que la ayude o le dé una respuesta sanitaria. Nada que objetar, es lo normal. El problema surge cuando la demanda, a veces convertida en irracional exigencia, no se produce en el momento o el lugar adecuado.

Son muchos los ejemplos de mal uso y abuso de los servicios sanitarios, ya referidos por otros. Algunos pueden no ser reconocidos por un lego; otros son evidentes para cualquiera con sentido común. Otra cosa es la calidad técnica y humana de los profesionales de la medicina, lo que nos llevaría a una pertinente diferenciación entre buenos y malos.

Y por supuesto siempre se hacen valoraciones diferenciadas entre los ámbito sanitarios público y privado, pues las relaciones contractuales difieren. No es difícil constatar la variación de proceder, desde luego criticable, de un mismo galeno en uno u otro. De ahí el debate obligatoriedad/no obligatoriedad del aseguramiento sanitario público.

La figura del médico tiene una carga simbólica demasiado grande, cambiante en el tiempo como la propia sociedad y evolucionada por especializaciones y ultra-especializaciones. No se pude reducir todo a una crítica (la de Molière, en su contexto histórico, bien podría dirigirse a educadores, jueces y políticos) o una loa global. Si bien el médico no es un superhombre, es impensable una sociedad sin sanadores.

No, los médicos no son ni dioses ni demonios.



Haya paz entre médicos y pacientes, entre todas las gentes...

Construyendo un camino de paz: Oda a la Alegría
por Pete Seeger (1919-2014), el músico sincero
recientemente fallecido, a quien queremos recordar siempre

lunes, 14 de abril de 2014

Aclaración urgente


Extraigo un comentario aclaratorio, no exento de indignación, entre una intensa lluvia de opiniones diversas, sobre el mal uso de los servicios de urgencia que define conceptos y resume demandas y actuaciones.
Urgencia: situación que puede suponer un riesgo vital para el paciente. Emergencia: situación de riesgo vital inminente para el paciente…Todo lo demás: consultas. Y las consultas en Atención Primaria.
Un dolor abdominal de tres meses de evolución no es urgente ni emergente… Las urgencias hospitalarias no son para sacar tapones de cera, “ah no??” Te preguntan muchas veces. Una gonalgia (dolor en la rodilla) de 1 año de evolución, NO es una urgencia, y muchísimo menos una emergencia, pero si vamos al hospital, salimos con la radiografía, que por procedimiento habitual tardaran 4 meses en hacerme.
La educación sanitaria, el sentido común y sobretodo, dejar de trabajar con una medicina defensiva “por si nos denuncian”. Pruebas complementarias de más, “por si acaso” para evitar el “fui a urgencias y no me hicieron un triste análisis”. No señora! Para un tapón de cera no hace falta una analítica. No señores/as, esto no se llaman recortes, esto se llama poner en práctica el sentido común.
Son comprensibles algunas razones del malestar de los usarios (demoras para especialista, consultas poco resolutivas, burocracia irritante), pero no otras muchas en las que se abusa de la accesibilidad al nivel primario, se busca egoístamente la propia comodidad o se desprecia el coste de los servicios sanitarios que todos -o casi- pagan. No todo es blanco... ni negro.
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Nota. Pinchando en la foto de cabecera se accede a una muy interesante información para padres respecto a urgencias/emergencias médicas. 

Enlace relacionado:

Y a continuación un vídeo ilustrativo sobre el Triaje (selección, clasificación) de pacientes en urgencias.

¿Qué es el Triage?

viernes, 11 de abril de 2014

Médicos malheridos



A diario asistimos a manifestaciones de profesionales de la medicina que expresan su entusiasmo por escrito. Dejan oír su optimista voz silenciosa que se transmite mediante la magia de la electrónica, para llegar a otras almas y acaso reavivarlas. Lo hacen en foros, en blogs, en las redes sociales, en los nuevos medios de comunicación que alcanzan una gran difusión -no hace tanto inimaginable- y, por ello, llegan a muchísima gente. Difunden sus experiencias, sus conocimientos, sus aspiraciones, su confianza en venideras mejoras.

No pocas veces los más optimistas, aquellos que nunca ceden al desaliento, han elevado mis comisuras y alzado mi espíritu. Pues lo mismo que unas palabras energizantes, una mirada estimulante o una palmadita en la espalda, una misiva calurosa, un artículo euforizante o un ensayo alentador pueden surtir el mismo efecto benefactor. Los individuos sumidos en un estado pusilánime necesitan muchas veces de positivos estímulos externos que lo hagan salir de su marasmo. Y lo mejor es escapar cuanto antes de las situaciones de abatimiento.

Sin embargo, también podemos comprobar declaraciones de otros médicos que, desgraciadamente, han caído en una profunda postración. Se expresan a través de los mismo medios que los entusiastas, pero con una voz amarga: se sienten maltratados y emocionalmente agotados. Apuesto que son galenos entregados, vocacionales, de espíritu humanista, en otro tiempo fervorosos, que profesionalmente ya han tocado fondo por adversas circunstancias, víctimas de una mala gestión sanitaria y una errónea aplicación de la economía de la salud. O de otro modo, profesionales quemados, largamente estresados, cuya frustración los priva de toda expectativa.

Bien sabemos que las circunstancias por sí solas, no siendo extremas, no bastan para doblegar las voluntades. Son las personalidades incapaces de adaptarse las que ceden a los influjos negativos. Es más, se llega a decir que el espíritu no sufre discapacidad. Con todo, el desgaste profesional está propiciado a menudo por la opresiva carga laboral, especialmente en el primer nivel del sistema sanitario, desprovisto de incentivos, de acicates, de alicientes, que impide toda posibilidad de mejora y donde campea la mayor desconfianza.

Desde aquí toda mi comprensión para quienes sufren los avatares de un medio sanitario desnortado, que frustra las legítimas aspiraciones y conduce al más insulso adocenamiento. No olvidemos que los médicos también enferman, que también son pacientes; y un médico enfermo lo está doblemente. Y por supuesto mi ánimo a los compañeros profesionalmente malheridos, cuyo vuelo ha sido detenido, con el deseo de que no echen todo al abandono, que logren blindarse de malos mandatos y salgan a flote por su propia voluntad, felizmente renovados.


Burnout médico
Canción interpretada por Johnny Cash: Hurt (Herido) -subt. aquí

miércoles, 9 de abril de 2014

El color del saturnismo

Autorretrato de Goya titulado "Goya atendido por el doctor Arrieta"

Se denomina saturnismo, plumbosis o plumbismo, al envenenamiento por plomo (saturno para los alquimistas), que se manifiesta con una sintomatología multisistémica: astenia, dolor abdominal, irritabilidad, náuseas, vómitos, pérdida de peso, cefalea, anemia –el plomo en sangre bloquea la síntesis de hemoglobina– y neuropatía periférica, por la neurotoxidad de este metal pesado. Es una enfermedad que se asocia a los pintores (“cólico de los pintores”), por el uso de colores de pinturas al óleo con compuestos de plomo, tales como el albayalde o blanco de plomo (carbonato de plomo),  el amarillo de Nápoles (antimoniato de plomo) y el minio o rojo Saturno (tetróxido de plomo); por cierto, “minio” por el río Miño, en cuyas márgenes se obtenía de modo natural, que se usó ampliamente como antioxidante para proteger superficies expuestas a la intemperie, hasta su prohibición a finales de la década de 1970.

Síntomas referidos por trabajadores de una fundición afectados de plumbismo

Es un tema que ha comenzado a tratar ampliamente el doctor Francisco Doña: “Saturnismo: la enfermedad de los pintores”, quien además nos señala el hecho de haber sido reconocida en nuestro tiempo como enfermedad profesional. No es para menos, puesto que el saturnismo tiene su importancia por ser la intoxicación más común de las exposiciones a metales, pudiendo afectar a diferentes profesionales: trabajadores de la industria metalúrgica (soldadores, laminadores, chapistas, mecánicos, etc.) y de otros sectores, como obreros de fábricas de pinturas y de plomo, linotipistas y obreros gráficos, etc. 

Volviendo a los creadores artísticos, está claro que los pintores son los más afectados, habiendo ejemplos tan insignes como los de Goya o Caravaggio. Pero se cree que también el gran Beethoven sufrió de saturnismo, enfermedad que habría de ser entonces la causa de su sordera. Sin embargo el caso del ilustre compositor no deja de ser anecdótico en comparación con los artistas del pincel. De modo que no hemos de asociar el plomo con la música –por más que haya composiciones realmente plúmbeas– y sí quedarnos con el binomio saturnismo-pintura, de ahí el alegórico "color" del saturnismo. 
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Nota.- Entrando en el enlace del cuadro de Goya que ilustra esta entrada podremos leer acerca del saturnismo padecido por este maestro de la pintura.


Intoxicación por plomo

martes, 8 de abril de 2014

Definiendo al médico de familia

Cabás o maletín médico

Cuatro visiones para un mismo profesional de la medicina, teórico epicentro del sistema, integrador de la atención médica y consejero personal y familiar, cuyo conocimiento no es aprovechado en Hispania por quienes ordenan la asistencia, pues además de imponerle su distribución cronometrada, se le endosan funciones administrativas que no competen a su cualificación. 

El médico de cabecera no es especialista en un pedazo del saber médico, sino en la persona íntegramente.

El médico general es de algún modo como el decatleta, conocedor de todas las especialidades.

El médico de familia es el especialista en la pluripatología, pues se enfrenta a muchos problemas a la vez en una misma persona.

El médico de atención primaria es -tristemente- burócrata y escribano, portero y aliviadero del sistema sanitario.

Ser o no ser...


Tu médico de cabecera

sábado, 5 de abril de 2014

Literatura y Medicina


Partiendo de una propuesta de recomendaciones de libros dirigidos a alumnos de Medicina o médicos en formación –y por supuesto abiertas a todo lector curioso, relacionado o no con el campo sanitario–, comencé a darle vueltas a este asunto y a repasar escritos anteriores. Hemos hablado recientemente sobre la necesidad de leer y con mucha anterioridad dimos una relación de obras literarias, de ficción y no ficción, en una introducción a la Estética Médica. Con estos precedentes y ampliando las miras haremos ahora una enumeración, necesariamente parcial, de aquellas que relacionan Literatura y Medicina, indicando autor y título, diferenciando por tipo de escrito y por orden cronológico.



OBRAS DE FICCIÓN (novelas, relatos, teatro, poemas)

Novelas
Relatos
Teatro
Poemas

OBRAS DE NO FICCIÓN (memorias, diarios, biografías, ensayos)

Memorias y diarios
Biografías/Autobiografías
Ensayos

Nota.- Esta entrada no está cerrada, pues podrá ir ampliándose en cuanto se vaya teniendo conocimiento de más obras merecedoras de formar parte de este acopio de Literatura y Medicina.
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Enlaces:
Medicina y Literatura (Programa académico)
Medicina y Literatura, por Luis Montiel

miércoles, 2 de abril de 2014

Nueva oración de Maimónides


En estos tiempos de crisis –no sólo económica– se hace más necesario que nunca creer en algo para no caer en el abatimiento. En el caso de un profesional de la medicina, obligado éticamente a cumplir el juramento hipocrático, uno puede aferrarse además a la plegaria del buen médico de Hutchinson (final del texto) o, sobre todo, a la oración de Maimónides. Pero en la compleja sociedad actual, que disfrutando del logro de la universalización asistencial ve peligrar su sistema sanitario –o servicio de salud–, por el envejecimiento poblacional y el mayor número de pacientes crónicos, entrando incluso en acalorados debates cuando se propone algún pago por la atención al bien más preciado, es preciso una renovación de la famosa oración. Por eso me he planteado un nuevo texto basado en ella y que bien podríamos denominar nueva oración de Maimónides. Obviando el preámbulo (sobre la creación del cuerpo humano, los desórdenes causantes de enfermedad y la sabiduría del curador) y toda connotación divina, propongo lo que sigue.

Monumento a Maimónides en Córdoba
(foto del autor del blog)

Con las innegables y crecientes dificultades en el desempeño de la labor médica, y con la más firme voluntad de mejora profesional y humana, es mi deseo para combatir el dolor y el sufrimiento que causan las dolencias del cuerpo y del alma:

Que pueda tener el temple necesario para el ejercicio de mis funciones en cualquier ocasión y lugar, y que pueda ejercer con espíritu generoso y no movido por el interés, tratando a todos los pacientes por igual y sin distinción alguna.

Que pueda conservar la propia salud para poder atender la de los demás en las mejores condiciones, y que mi capacidad de comunicación no se vea mermada por las circunstancias o el ambiente donde desempeñe mi labor.

Que mi mente esté siempre lúcida, dispuesta para el buen juicio clínico, y no se vea perturbada por ningún obstáculo burocrático, ni por agresiones externas, ni por la indeseable sobrecarga asistencial que propicia el sistema sanitario.

Que aprenda a escuchar lo que los sufrientes me transmiten, sin desestimar aquello que subyace tras sus palabras y comprendiendo sus miedos, que pueda reconocer los errores y que la experiencia me sirva para evitarlos en el futuro.

Que los dolientes me vean como benefactor y nunca como enemigo, que sepa responder sus dudas, así como reconocer mi ignorancia cuando proceda, y que en todo momento impere un propicio clima de respeto.

Que pueda centrarme en mi trabajo, sin interferencias que lo impidan, y que la buena gestión sanitaria promueva una organización asistencial que favorezca las consultas sin prisas, no viéndome obligado a resolver varios problemas a un tiempo.

Que no se me penalice por prescribir lo que considero mejor para mis pacientes y que, en esto como en otras cuestiones que perturban la asistencia médica, la cordura se imponga entre los dirigentes del sistema sanitario.

Que la relación médico-paciente sea de mutua confianza, observando los principios de la comunicación, desde el respeto a la escucha activa, evitando incomprensiones y egoísmos, y teniendo como primera máxima la hipocrática de no dañar.

Que reciba ayuda y consejo de quienes tienen más conocimientos, que trate de mejorar en el día a día mediante una formación continuada y que, pletórico de saber, me sienta agradecido por recibir las oportunas enseñanzas.

Que no me sienta herido por críticas o rechazos y que afiance las virtudes de humildad, honestidad, humanidad y humor, las mismas que en otro tiempo y con sabio criterio propugnó Osler para el buen ejercicio de la medicina.

Que la relación con los compañeros de profesión, hospitalarios y de atención primaria, sea cordial, reconociéndonos colaboradores y no rivales, con el objetivo común de procurar beneficio de los pacientes a quienes nos debemos.

Que, en definitiva, la ciencia médica, que también es arte, me sirva a veces para curar, a menudo para aliviar y siempre para consolar a quienes padecen enfermedades, y todo ello sin desfallecer, con la alegría y la modestia de un pobre mortal.

Y, ¿por qué no?, que se reconozca mi labor cuando mi esfuerzo y mis aciertos la hacen meritoria (del mismo modo que se me censura por lo contrario), sin que ello suponga engreimiento, sino saludable estímulo para continuar con mi hermosa tarea.


Sobre el sabio Maimónides

lunes, 31 de marzo de 2014

Preocupados por la atención al paciente crónico



En una sociedad cada vez envejecida y, en consecuencia, con más individuos frágiles, se despierta la preocupación por un mayor número de enfermos crónicos o etiquetados con enfermedades crónicas. Por tal motivo se realizan propuestas, como forma de estrategia o de reorientación, para la atención a estos enfermos. Y surgen ideas centradas en la comunicación (entre profesionales y con los usuarios), en la transparencia, en la educación sanitaria, en la flexibilidad asistencial, en la adecuada financiación e incluso en la incentivación.

Por nuestra parte, ya hemos realizado algunas consideraciones al respecto cuando nos referimos a las nuevas corrientes en atención sanitariaDe modo que aprovechándolas oportunamente, y sin desestimar lo anterior, con un sentido práctico podemos extraer ahora los puntos que nos parecen claves.
  1. Practicar una medicina prudente, mínimamente impertinente, no disruptiva o poco perturbadora.
  2. Priorizar la prevención cuaternaria, es decir, las actividades sanitarias que atenúan o evitan las consecuencias de las intervenciones innecesarias o excesivas.
  3. Combatir la promoción de enfermedades (“disease mongering”), o sea, la interesada invención de dolencias.
  4. Deprescribir en pacientes polimedicados, entendiendo por “deprescripción” la retirada de fármacos previamente prescritos y por “polimedicación” el consumo de más de 6 medicamentos.
  5. Favorecer la atención a enfermos polipatológicos, mediante una reorganización que implique a los dos niveles asistenciales. 
El razonable cambio de método sería bueno para el paciente y favorable para la economía de la salud. Haría menos daño al practicar una medicina menos agresiva. Sería más seguro al obviar actuaciones poco o nada beneficiosas. Evitaría etiquetar de enfermo crónico a quien no lo es (sin excluir al verdadero crónico). Y reduciría el uso inadecuado de medicamentos que en demasiados casos acaba en nefasta polimedicación. Como ésta suele ser consecuencia de varios prescriptores (en un medio de “atención fragmentada”), se hace más necesaria que nunca la “coordinación o integración asistencial” para consensuar la deprescripción. Coordinación no sólo entre los dos niveles asistenciales, extrahospitalario (atención primaria) y hospitalario, sino también entre los profesionales del mismo nivel (considerando tal vez el servicio de urgencias como punto crítico del sistema, que actúa como bisagra entre niveles). ¡Ah!, y sin olvidar que en nuestro sistema (público) de salud existen convenios y conciertos que implican al ámbito privado, con el cual la coordinación es totalmente nula. 

En realidad, todo se reduce a una cuestión de sentido común y confianza. Pero ya sabemos -y más en este complicado país- que del dicho al hecho...
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Enlace
"El contacto entre el enfermo crónico y el medio hospitalario es inevitable; la cuestión no estriba en establecer qué nivel asistencial gestiona la cronicidad y su correlato, la dependencia, sino en conocer cómo se debe gestionar la cronicidad y la dependencia en cada uno de los niveles asistenciales."
Y no olvidemos que también la música puede ayudar al enfermo crónico.

Handel: Water Music (Música acuática), Suite II
Una interpretación "auténtica": con instrumentos originales

domingo, 30 de marzo de 2014

Vigo y la Música

Teatro García Barbón - Vigo
Teatro García Barbón, Vigo

La asistencia a un debate sobre periodismo y crítica musical celebrado en 2005 en Vigo, me hizo sentir más provinciano de lo que quisiera. Esta ciudad marítima, considerada el primer puerto pesquero del mundo y situada en el mismo paralelo que Nueva York, con grandes posibilidades de crecimiento y de apertura al mundo, carecía de críticos musicales en sentido estricto. Ese día los ponentes manifestaron su unanimidad: la inexistencia en la ciudad de Vigo de una crítica musical local; de verdaderos especialistas en crítica musical. La información de prensa se limitaba a someros reseñas de conciertos, echándose de menos los dilatados comentarios críticos suscitados en otras localidades. Desde entonces, no creo que la situación haya cambiado a mejor. Bien sé que las opiniones al respecto de esta cuestión son discrepantes, desde la demonización al endiosamiento de los críticos, pero una crítica musical respetable, contemplada en su justa medida, existe en todas las grandes ciudades con una actividad musical importante. Podría argüirse que la vida musical viguesa no tiene demasiado interés y que, por ello, carece de analistas especializados. No teniendo argumentos para aceptar o refutar esta valoración, prefiero referir lo más sustancial sobre la actividad musical, los lugares dónde ésta se desarrolla, las sociedades musicales y los músicos insignes que han glorificado a Vigo con sus composiciones o con su paso por esta industriosa ciudad. (...)

Teatro Circo Tamberlick
Teatro Tamberlick, Vigo (simulación de edificio derribado), 
edificio emblemático que forma parte de "El Vigo que se perdió"
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Este párrafo corresponde al inicio del artículo "Vigo y la Música"
Brea Feijoo JM. Vigo y la música. Sons Diciembre 2013, ano IV, Nº 12, p.17-20

Nota.- El enlace dirige al número referenciado de la revista Sons, pudiendo localizar el artículo en cuestión en las páginas señaladas. Espero que sea por lo menos de interés divulgativo.


Y para ilustrar visualmente esta entrada, traigo un vídeo sobre el Teatro Cine Fraga, con imágenes verdaderamente curiosas. Deleitarán a propios y extraños, y a más de un vigués le traerán hermosos reuerdos.

viernes, 28 de marzo de 2014

Hablando de paludismo o malaria


Al recordar el bicentenario del nacimiento de Fray Rosendo Salvado, señalamos que había sido el introductor del eucalipto -árbol originario de Australia- en España(1846), a través de Galicia, aunque ya había llegado a Europa mucho antes, tras la exploración de la gran isla por el capitán James Cook (1774). Aparte de la consideración del drama de la expansión del eucalipto, se halló utilidad en este árbol “para desecar terrenos pantanosos donde se generaban grandes plagas de paludismo, aprovechando la gran cantidad de agua que necesita el eucalipto para crecer (un árbol adulto puede consumir entre 20-30 litros de agua por día)”. De modo que con la desecación de los terrenos se evitaba la proliferación de los mosquitos transmisores de esta enfermedad infecciosa, también llamada malaria.

La malaria está íntimamente ligada al las aguas estancadas,
charcas y zonas pantanosas

El paludismo (latín patos, “patera”) o la malaria (italiano medieval “mal aire”), es una enfermedad parasitoria potencialmente mortal, causada por parásitos del género Plasmodium (P. falciparum, P. vivax, P. malariae y P. ovale), que se transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos infectados del género Anopheles, y en particular las hembras, los vectores epidemiológicos del paludismo.

Hay unas veinte especies de este género de mosquito, que se crían en aguas dulces de poca profundidad o pantanosas (las larvas de los mosquitos son acuáticas), que pican por la noche y que transmiten la enfermedad sobre todo en territorios donde tienen una vida más larga, favorecida por las condiciones climáticas (alta temperatura y humedad), como es caso del África subsahariana, que registra el mayor número de muertes por esta enfermedad, seguida de zonas de Asia e Iberoamérica.

Mosquito Anopheles

Los individuos residentes en las zonas endémicas, como las africanas, desarrollan inmunidad parcial con los años, por lo que la mayoría de muertes registradas en ellas corresponden a niños pequeños; en estas zonas también corren más riesgos las embarazadas no inmunes, pacientes con VIH, viajeros internacionales y emigrantes retornados (por pérdida de inmunidad). En zonas no endémicas presentan parecido riesgo todos los grupos de edad.

Los síntomas de la enfermedad aparecen entre los 7 y 15 días después de la picadura del mosquito, y son similares a los de otras infecciones: fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y vómitos. Si la infección avanza, se produce anemia grave, afectación respiratoria, afectación hepática o multiorgánica e incluso la muerte.


El diagnóstico temprano y el consiguiente tratamiento atenúan la enfermedad. Se emplean fármacos antipalúdicos o antimaláricos, como la cloroquina, la pirimetamina o la artemisinina, si bien el Plasmodium falciparum ha ido desarrollando resistencias. Como también suele ocurrir con otras enfermedades, los pobres que no pueden pagarse el tratamiento o con acceso reducido a la atención sanitaria sufren las peores consecuencias.

Como prevención, lo principal es la lucha antivectorial (antimosquitos) y después la protección individual contra las picaduras de los mosquitos, mediante mosquiteros y fumigación de interiores con insecticidas. Como quimioprofilaxis (prevención con medicamentos) en viajeros se recomienda el uso de antipalúdicos. Aunque todavía no hay ninguna vacuna antipalúdica autorizada, está muy avanzada la investigación sobre la vacuna RTS,S/AS01 contra el Plasmodium falciparum. La erradicación de la enfermedad es un objetivo planteado a largo plazo.

(Fuente principal: OMS)
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Traigo dos vídeos sobre paludismo o malaria, uno sintético y otro que trata la enfermedad parasitaria con más amplitud. (Nota: al entrar en el primero pinchar en "Ver en YouTube")
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