Por una
de cuatro cosas llega un hombre a saber mucho: por haber vivido muchos años, o
por haber caminado muchas tierras, o por haber leído muchos y buenos libros, o
por haber conversado con amigos sabios y discretos.Baltasar Gracián.
Evidentemente
no es necesaria la universidad para aprender, ni las estructuras docentes. La
vida, la lectura y sobre todo los amigos provechosos son las mejores fuentes de
conocimiento.
La paciente entró por la puerta, tras pedir cita urgente,
con un estado de abatimiento y somnolencia extrema. Era el efecto evidente del
tratamiento establecido por el psiquiatra de cupo para un estado depresivo, que
yo podía atribuir a su adversa situación socio-laboral. Se le había pautado Ketazolam, ansiolítico hipnótico, cada
8h (es de suponer que por error y , acertadamente, la paciente sólo estaba tomando
una cápsula de noche), y Asenapina, antipsicótico atípico de segunda generación, de precio elevado (más de 150 euros),
indicado en trastorno bipolar del que se sospechaba sin demasiada base clínica.
Era un añadido a lo que ya tomaba: Venlafaxina, antidepresivo inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina y noradrenalina
(ISRSN); y Alprazolam, ansiolítico
del grupo de las benzodiacepinas (no recuerdo si le habían prescrito otros psicofármacos).
El interés de la paciente era retirar el nuevo hipnótico y volver al que tomaba, Zolpidem, un análogo de las
benzodiazepinas que no le provocaba somnolencia diurna. Como llegara al final de
la consulta y yo tenía tiempo suficiente (el deseable en todo momento, pero
imposible en consultas aceleradas), tuvimos oportunidad de departir largamente y
hacer psicoterapia de primera mano. Al final, se fue sonriente y más despierta,
lamentando estar sin su trabajo de traductora y echando de menos su estancia de
un lustro en Gran Bretaña.
Es evidente que la palabra es la mejor terapia, con
coste cero, que los gestores debieran tener en cuenta para racionalizar de una
vez la asistencia en este país en el que se valora la cantidad y se desprecia
la calidad. Mucho mejor que prescribir a discreción antipsicóticos atípicos sin
justificación, a más de veinticinco mil pesetas de antes por envase y mes de
tratamiento (y los hay de precio más desorbitado en uso extrahospitalario).
Es ésta una
reflexión y un deseo, que estoy seguro que caerá en saco roto. Y seguiremos
corriendo en las consultas y despilfarrando, hasta que ya no haya remedio, sin un céntimo en la caja central.
Todos los mortales andan en busca de la felicidad, sentenció un pensador, señal de que ninguno la tiene; de que los hombres no están contentos con su suerte, ni la que le dio el Cielo ni la que uno se busca. Bueno, exceptuando a los conformistas extremados, acatadores del día a día, y a los pesimistas que renuncian. Podemos sentenciar que (casi) nadie está satisfecho con lo que tiene ni con lo que es; ya sabemos aquello de que la suerte de la fea la bella la desea. Y sin embargo basta con atisbar en derredor para advertir lo mucho que tenemos para disfrutar, lo que la naturaleza desnuda nos regala, en forma de fragancias, de frescura, de colores, de alimentos espirituales, de armonía. Entonces, ¿por qué no sabemos contemplar con regocijo? ¿Por qué no logramos su conquista?La felicidad, anguila esquiva y mudable…
Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino
querer lo que uno hace. (J.P. Sartre)
El éxito consiste en alcanzar lo que se
desea, la felicidad en desear lo que se alcanza. (Anónimo)
La vida feliz y dichosa es el objeto único de
toda la filosofía. (Cicerón)
Andan el pesar y el placer tan apareados, que
es simple el que desespera y el alegre que se confía. (Cervantes)
Para disfrutar hay que empezar por olvidar.
(Prov. Árabe)
El entusiasmo es el signo más distintivo de los hombres felices. (B. Russell) *
El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.
(O. Wilde)
El optimista cree en los demás, el pesimista sólo en sí mismo. (G.K. Chesterton)
Es locura manifiesta vivir precario para poder morir rico. (Horacio)
Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. (R. Tagore)
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas. (Prov. Hindú)
No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita. (Anónimo) *
La única forma de ser feliz es negar la realidad. (W. Allen)
No deben preocuparnos las arrugas del rostro, sino las del cerebro.
S. Ramón y Cajal
Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) fue un extraordinario histólogo y anatomopatólogo, laureado con el
Premio Nobel de Medicina en 1906 por su descubrimiento de los mecanismos neuronales.
Demostró que la neurona es la estructura básica y funcional del sistema
nervioso, su célula principal. Su revolucionaria teoría, posteriormente
confirmada, postulaba que el tejido cerebral estaba compuesto por células
individuales y su teoría fue denominada “doctrina de la neurona”. Pero detrás
de su científico logro hay una historia vital de dificultades y esfuerzos.
Realizó sus estudios primarios en una época de agitación social y política,
marcada por el destierro de Isabel II y el advenimiento de la Primera
República. Cursó la carrera de medicina en Zaragoza (1869-1973), licenciándose
a los 21 años. Obtuvo una plaza por oposición para el Cuerpo de Sanidad Militar
y los avatares lo llevaron a ejercer como médico en la guerra de Cuba (1873-1876),
donde conoció la dureza de los maniguales y los estragos de la malaria
(paludismo) y la disentería, en los cuerpos de otros soldados y en su propio
cuerpo. A su regresó a España, después de trabajar como ayudante y profesor de
Anatomía, su interés por la Histología le llevó a comprar a plazos un
microscopio y un microtomo, con la intención de crear un laboratorio en
Zaragoza.
Desde
entonces, su vocación científica lo llevó por un camino imparable, además de
conseguir la Cátedra de Anatomía Descriptiva de la Facultad de Medicina de
Valencia (1884-1887), donde estudió la epidemia de cólera que sufrió esta
ciudad en 1885, y la Cátedra de Histología de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Barcelona (1887-1892). Su paso por la ciudad condal fue muy fructífero,
siendo 1888 su "año cumbre" –en sus propias palabras–, al descubrir
los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las
células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal,
aplicando el método de Golgi (o cromoargéntico), técnica de impregnación argéntica para la visualización del tejido
nervioso mediante microscopía óptica. En 1889 inició la publicación de la Revista Trimestral de Histología
Normal y Patológica, intensificó sus contactos con revistas centroeuropeas
especializadas y asistió en Berlín al Congreso de la Sociedad Anatómico
Alemana, donde presentó su descubrimiento y trabó amistad con el anatomista y fisiólogo Albert von Kölliker (1817-1905). En 1891 expuso la ley de la polarización dinámica de las
neuronas (“doctrina de la neurona”), en la que explica la transmisión
unidireccional del impulso nervioso.
En
1892 ocupó la cátedra de Histología e Histoquímica Normal y Anatomía Patológica
de la Universidad Central de Madrid. Después vendrían otros nombramientos y
reconocimientos: doctor honoris causa por las universidades de Clark, Boston,
la Sorbona y Cambridge; miembro de la Real Academia de Ciencias de Madrid;
Premio Fauvelle de la Societé de Biologie; Premio Internacional de Moscú; Gran
Cruz de Isabel la Católica y Gran Cruz de Alfonso XII; primer director del
Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII; miembro electo de la Real Academia
Española; Medalla de Oro de Helmholz por la Academia Imperial de Ciencias de
Berlín. Y en 1906, año en el que rechazó el cargo de Ministro de Instrucción
Pública, le fue entregado en Estocolmo el Premio Nobel de Fisiología y
Medicina, compartido con el patólogo italiano Camillo Golgi (1843-1926). Reconocido y mundialmente conocido, visitó como pensionado Paris,
Londres y Berlín. En 1920 logró que el gobierno creara el Centro de
Investigaciones Biológicas o Instituto Cajal, en el que trabajó hasta 1922, año
de su jubilación académica. Falleció en Madrid.
En
la obra científica de Ramón y Cajal hay que señalar los siguientes libros y
revistas: Manual de Histología
(1885), Revista Trimestral de Histología Normal y Patológica (iniciada en
1889), Manual de Anatomía Patológica
(1890, Revista Micrográfica (creada en 1896), Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, su
obra magna (publicada en fascículos entre 1897 y 1904), Trabajos del
Laboratorio de Investigaciones Biológicas (anuario iniciado en 1900), Degeneración y Regeneración del sistema
nervioso (1914).
Además de decisivo
investigador, Ramón y Cajal ha de considerarse como médico humanista, pues fue
un médico escritor que dejó ensayos e incluso relatos: Cuentos de vacaciones (1905), Recuerdos
de mi vida (1917, tomo I: "Mi infancia y juventud"; tomo II:
"Historia de mi labor científica"), Charlas de café (1921), Los
tónicos de la voluntad y El mundo visto a los 80 años (1934), su obra no científica más conocida, publicada
el mismo año de su fallecimiento. Subtitulado “Impresiones de un
arteriosclerótico”, es éste un delicioso libro en cuatro partes (1ª Las
tribulaciones del anciano, 2ª Los cambios del ambiente físico y moral, 3ª Las
teorías de la senectud y de la muerte, 4ª Los paliativos y consuelos de la
senectud), en el que Cajal habla de la decadencia física y psíquica del
anciano, las traiciones de la memoria senil, los cambios del ambiente y del
lenguaje, las costumbres, las reivindicaciones femeninas, las modas y
costumbres masculinas, los rápidos medios de transporte, el anciano juzgado por
los jóvenes, la juventud de su tiempo senil, el maquinismo devorador de los
países civilizados, la atonía del patriotismo, las teorías de la senectud y de
la muerte, la política y la literatura. Este gran científico no era
ajeno al mundo que lo rodeaba y su labor investigadora no estaba reñida con el
ejercicio de las letras.
“En estos últimos cuarenta años, pese a
guerras monstruosas y a nacionalismos exasperados, la Humanidad civilizada ha
progresado más, sobre todo en el terreno de la ciencia y de sus aplicaciones a
la vida, que durante todos los siglos precedentes.”
RELACIÓN
GENERALISTA-ESPECIALISTA. Una forma de comunicación complicada, condicionada
por el “hospitalocentrismo”. No es raro encontrar especialistas hospitalarios
que consideran a los médicos generales poco cualificados y “derivadores” de
pacientes, que valoran su trabajo como ingrato, burocrático, empobrecedor y de
mínima eficacia. ¡Vaya por Dios! Convendría que el médico de Atención Primaria
pudiese elegir sus consultores, sus especialistas, a fin de establecer con
ellos una buena relación que redundase en la eficacia y el buen servicio al
paciente.
Esta es una de las entradas de mi “Léxico médico de la atención primaria”, definidora de la relación entre el médico
general o de familia y el especialista hospitalario o del segundo nivel (impropiamente, entre el “todólogo” y el “cachitólogo”). En
nuestro sistema sanitario público se ha establecido una relación distante entre
profesionales, inconveniente y poco grata, por ese singular predominio hispano
de lo hospitalario sobre lo extrahospitalario. Es una lamentable realidad. No
puedo olvidar lo que un cardiólogo dijo en una charla dirigida a médicos de
familia: “A nosotros nos hacen más caso (los pacientes), probablemente porque
tenemos otro caché.” Lo dijo con un tono de insolente superioridad que en su
momento me dejó aturdido, noqueado; supongo que también al resto de los
presentes, porque nadie se movió de su asiento. En un medio que se ha
ido despersonalizando más y más, el médico de atención primaria ha devenido de
algún modo en "ordenanza" del segundo nivel, sometido a imposiciones consideradas
eufemísticamente como “acuerdos”, sin posibilidad de opinar (está pasando con
la Telemedicina). Y algunos, que no valoran el esfuerzo ajeno, lo
consideran un logro gestor. ¡Inadmisible! La buena relación
generalista-especialista ha de pasar por una comunicación en un plano de
igualdad profesional, médico-médico, fluida, seria, ética. Es la única forma de
avanzar técnica y humanamente en el medio sanitario público, o por lo menos de
no retroceder. No olvidemos que hay amores que matan...
Final de Francesca da Rimini, poema sinfónico de Tchaikovsky
«Si alguien habla del mejor sinfonista de todos los tiempos, solo la
existencia de Beethoven o Mahler puede hacernos pensar que no se refiere a
Anton Bruckner.Su música es tan colosal como lo era su mansedumbre. Proveniente del ámbito
campestre, al llegar a Viena para desarrollar su carrera tuvo que enfrentarse a
una sociedad que tendía a subestimarlo por sus maneras más bien alejadas de la
artificiosidad mundana tan característica de las grandes urbes. Allí conoció a
grandes popes del mundo académico; entre ellos varios músicos que, después de
examinar sus enormes partituras, solo se avenían a promoverlas o ejecutarlas a
condición de que el compositor les introdujese drásticos cortes y
modificaciones, con el fin de “hacerlas más accesibles para el público”.
Beethoven o Brahms seguramente hubieran respondido a estas sugerencias con un
puñetazo, pero Bruckner no tenía esa personalidad y decidió que lo mejor era
halagar la vanidad de esos caballeros, haciendo y dejando hacer lo que
quisiesen. Pero guardó celosamente los originales confiando en que, aunque
tuviesen que pasar algunas generaciones, su música finalmente se abriría paso
por entre las adulteraciones que gente fatua o amigos bienintencionados le
infligieron. Esta es la razón de que exista hoy más de una versión de varias de sus sinfonías. Muchos lamentan esa
situación porque no siempre quedan claro las preferencias definitivas del
autor, pero hay que comprender que de no haber seguido esa estrategia
concesiva, probablemente sus obras seguirían siendo tan desconocidas hoy como
lo fueron durante casi toda la vida del maestro. Desconoceríamos el mundo
íntimo de las primeras sinfonías, que expresan una combinación de amabilidad, melancolía y fiereza. No habrían
llegado hasta nosotros la soberbia concepción de la Quinta, el reposo de la
Sexta, la luminosidad de la Séptima, la tristeza de la Octava y la sensación de
proximidad de lo ultraterreno que produce la Novena. Son todas obras poderosas
y originales, de un estilo inconfundible, que no transmiten nada de la
indecisión, timidez u obsecuencia que algunos distraídos contemporáneos del
compositor le achacaron.»
Esta
es una opinión sobre el Bruckner sinfonista, su principal contribución a
la historia de la música. Tras el desarrollo clásico de la sinfonía como forma musical, realizado por Haydn y Mozart, y la posterior revolución beetoveniana, y antes de la llegada de Mahler y Sibelius, dos grandes compositores de sinfonías Bruckner se erige como figura destacada en el campo sinfónico. La enormidad de las partituras sinfónicasde este
compositor manso y confiado, que en principio abruman, es hoy en día más
abordable que antes: proliferan las grabaciones y el acceso en la red nos
brinda una oportunidad como nunca había existido para deleitarse con ellas. Sus
dimensiones precisan un oído entrenado, pero en cuanto se asimilan y se
saborean, uno asiste a un enorme despliegue de belleza sonora que parece
inacabable. Si la Cuarta y la Séptima son las sinfoníasmás populares de Bruckner, y la Novena es considerada redonda, pese a la ausencia del movimiento final, la Octava llegó a ser calificada como "sinfonía de las sinfonías o cumbre de la sinfonía romántica". De ésta, propongo ahora la escucha del arrebatador final de su tercer movimiento (Adagio. Feierlich langsam, doch nicht schleppend). Disfruten de una gran música.
Sobre Fisioterapia y Rehabilitación, y por ende
sobre los profesionales que desempeñan estas disciplinas, médicos
rehabilitadores y fisioterapeutas, suele haber bastante confusión. Por ello es
interesante aclarar en lo posible algunos conceptos.
La Fisioterapia o
terapia física es una de las ciencias de la salud dedicada al estudio de la
vida, la salud, las enfermedades, y la muerte del ser humano, desde el punto de
vista del movimiento corporal. Los medios utilizados por la fisioterapia son:
Masoterapia:
uso de distintas técnicas de masaje.
Cinesiterapia:
consiste en el tratamiento de las enfermedades a través del movimiento.
Técnicas
propias de la Fisioterapia: Masaje Reflejo del Tejido Conjuntivo (BGM), Drenaje
linfático Manual (DLM), Concepto Bobath, etc.
Termoterapia:
aplicación de calor sobre el organismo a través de cuerpos materiales que
presentan una temperatura elevada.
Crioterapia:
aplicación del frío sobre el organismo con un fin terapéutico.
Hidroterapia:
empleo del agua con fin terapéutico.
Hidrocinesiterapia:
realización de ejercicios en el medio acuático.
Talasoterapia:
uso del medio marino y del clima marino.
Electroterapia:
Aplicación de energía electromagnética al organismo con el fin de producir
sobre él reacciones fisiológicas y biológicas.
Helioterapia:
uso terapéutico de los rayos solares.
Fototerapia:
tratamiento de lesiones mediante la aplicación de luz: ultravioleta o
infrarrojos.
La Rehabilitación es la
disciplina encargada de restituir en lo posible la capacidad y la independencia
del paciente con una minusvalía, y además de desarrollar las capacidades
funcionales y psicológicas del individuo para llevar a cabo una vida autónoma y
dinámica.
La Sección de Medicina Física
y Rehabilitación (MFR) de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), en
su cometido de normalización y homologación internacional versa su doctrina
científica y su hacer humanístico en dos contextos: el de la prevención y
curación a través de la Medicina Física y el del manejo de la discapacidad en
el nivel terciario de atención a la salud, mediante la Rehabilitación.
La Rehabilitación se nutre de
un conjunto de especialidades: Fisioterapia, Psiquiatría, Terapia Ocupacional,
Neurología, Traumatología, Psicología, Logopedia... De modo que la
Fisioterapia es sólo una de las especialidades que la conforman.
No es fácil aceptar un diagnóstico de
enfermedad grave, en especial el de un cáncer –por su especial connotación negativa–, aunque sea tratable y curable. Lo habitual es
venirse abajo y, en general, pasar por diferentes fases: shock, negación, tristeza y aceptación. Por eso es determinante la manera de afrontarlo. Y desde luego muy importante la forma de comunicarlo. En tal sentido, la frase inicial
da testimonio del efecto placebo de la comunicación. Con una buena disposición de ánimo (por supuesto, también con el apoyo afectivo de familiares
y amigos), será menos traumática la dureza del tratamiento: cirugía, quimioterapia, radioterapia... Los diferentes testimonios coinciden en que cambia la perspectiva de la vida, que se valora de otro modo. Cada circunstancia es diferente y cada personalidad única, pero suele haber un fortalecimiento frente al miedo que lleva a ver la luz. En cualquier caso, no hay que perder la esperanza de curación; cáncer no es sinónimo de muerte. Alguien dijo que la
vida es un continuo dolor de cabeza, por ello hemos de acostumbrarnos a vivir con su incómoda presencia.
El esperantoes una lengua artificial (creada con
arte) creada por el oftalmólogo polaco de Lázaro
Zamenhof (1859-1917), a quien podemos considerar por este hecho un médico
humanista. Con la intención de convertirla lengua auxiliar internacional, su
elaboración le llevó una década de trabajo, y vio la luz en 1887. Es un idioma sencillo, lógico, fácil de
aprender; su gramática tiene 16 reglas claras y sin excepciones.
Lorenzo Mediano, médico, escritor y amante de la naturaleza,
explica sus bondades en “Esperanto, lengua de paz”. En este artículo considera sus grandes posibilidades como comunicación y lengua
de paz, que hoy en día es hablada por un millón de personas que creen en la
solidaridad e igualdad universal, con una mayoría de palabras procedentes del
antiguo indoeuropeo y que permite que pensamientos y sentimientos fluyan muy
libremente. El doctor mediano nos los explica con claridad y da ejemplos
clarificadores de la lógica de sus palabras.
El esperanto es un sueño que no se ha materializado, pues su implantación ha sido obstaculizada. Pero como el saber no ocupa lugar, valga esta breve reseña para estimular a su conocimiento y el siguiente vídeo de introducción a esta lengua.
El doctor Mediano no es un escritor neófito. Su copiosa obra narrativa incluye otras novelas, como El secreto de la diosa (2003), sobre la
prehistoria, y relatos cortos. Este galeno relaciona la medicina con el arte
de escribir en el sentido de enriquecimiento recíproco, en cuanto a que el
hecho de escribir hace que uno sea mejor médico y el ser médico mejora al
escritor. En su caso, una realidad que lo hace ejemplo de médico humanista.
Pero aparte de su ejercicio de la medicina y su labor
literaria, tiene también el mérito de haber sido instructor de supervivencia y
autor del primer libro sobre esta materia editado España: Supervivencia en la naturaleza (1983). También ha escrito otros
libros de no ficción, tanto guías sobre la naturaleza (p. ej. Vivir en el campo, 1987) como ensayos médicos (p. ej. El burnout en los médicos:
causas, prevención y tratamiento). En su página web están recogidas sus obras.
Entre sus recomendaciones a futuros escritores está la de “escribir sobre lo que se ha vivido”, porque no es lo mismo que algo te lo cuenten
que haberlo pasado. Y como norma general: leer, estudiar y vivir mucho. Por otro lado, una curiosidad: es hablante de
esperanto, lengua artificial creada por el oftalmólogo polaco Lázaro
Zamenhof. Pero dejemos que sea el propio Lorenzo Mediano quien hable de su
novela referida al principio y en general de su labor creadora. Lo vemos en una
entrevista televisiva…