viernes, 28 de abril de 2017

Obras literarias para todo médico

 

Es mucho más simple comprar libros que leerlos y más fácil leerlos que absorber sus contenidos. W. Osler

Como complemento a los libros técnicos, William Osler, el padre de la medicina moderna (de quien hablamos a propósito de su obra Aequanimitas), proponía a los estudiantes de la ciencia hipocrática una lista de diez recomendaciones literarias que consideraba indispensables. Como médico humanista, no podía conformarse sin el complemento literario. De modo que instaba a sus estudiantes a que leyesen obras literarias, con el fin de que adquiriesen una educación humanística que, sin duda, habría de ayudarles en su actividad diaria con los pacientes. Y su lista de diez recomendaciones esenciales, que suman mucho más de diez libros, y cuyo inicio nos revela a un cristiano, era la siguiente: 
  1. Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento)
  2. Obras de Shakespeare
  3. Ensayos de Montaigne 
  4. Vidas paralelas de Plutarco 
  5. Meditaciones de Marco Aurelio 
  6. Disertaciones de Epicteto 
  7. Religio Medici (La religión de un médico) de Thomas Browne 
  8. Don Quijote de Cervantes 
  9. Obras de Emerson
  10. Obras de Oliver Wendell Holmes 
Verdaderos clásicos para la formación de todo médico, incluyendo obras de dos autores poco conocidos en nuestro medio (Browne y Wendell Holmes), a los que en la actualidad cabría añadir otras creaciones posteriores, como parte de los libros de cabecera ideales para un profesional de la medicina. De modo que en nuestro tiempo quizás hubiese que ampliar la lista, haciéndola extensiva a algunas otras creaciones. Y como orientación, nos puede ayudar nuestro particular listado cronológico de literatura y medicina, que se puede consultar AQUÍ

Para saber más del padre de la medicina moderna:

Books Café

miércoles, 26 de abril de 2017

Necesidad de Triaje en Atención Primaria


 La accesibilidad no es lo mismo que la inmediatez. Aquélla es provechosa, ésta desastrosa.
 Una cosa son las necesidades y otra los caprichos. Aquéllas son legítimas, éstos intolerables.

Ya hemos hablado aquí del Triage en Atención Primaria (TAP). Y cada día nos reafirmamos más en la necesidad de implantar este sistema de clasificación de las urgencias en el primer nivel asistencial. ¿Cuál es la justificación? Pues tratar de diferenciar las urgencias reales de las simples "demandas sin cita". O dicho de otra manera más franca: separar necesidades de pacientes de caprichos de usuarios. Es una forma de priorización de la atención urgente según gravedad.

Del mismo modo que en el triaje hospitalario, sistema de clasificación de las urgencias en 5 niveles, con el TAP se pretende ordenar la asistencia y evitar el agobio del personal sanitario, sobre todo cuando la demanda excede de los límites de la agenda médica o de lo racional. Un informe de enfermería apunta sobre sus bondades en este sentido. No parece haber duda de ello.

Con el TAP mejora la calidad de la atención, se minimiza el estrés profesional y, lo más importante, aumenta la seguridad del paciente. De este modo, disminuye el margen de error y, por lo tanto, los costes consecuentes, una cuestión económica que les interesa mucho a los gestores sanitarios, siempre preocupados por la eficiencia y el gasto. En definitiva, aumenta la eficacia, la eficiencia, la seguridad e incluso la satisfacción de pacientes y profesionales

Pero el mayor problema es su implantación, atendiendo por supuesto a las particularidades de cada centro de salud. Sabemos de proyectos y de experiencias aisladas en algunos servicios de salud, con su propia aplicación informática, que no sabemos en qué han acabado. También estamos informados de triajes extrahospitalarios sin herramienta informática, de TAP que podríamos calificar de light, y que aun así nos parecen mejor que nada.

Esquema de autor del blog

Si pensamos en un flujograma de atención atención a pacientes sin cita, con el fin de determinar sus niveles de urgencia, bien podría valernos éste. Por supuesto, si hay evidencia de una emergencia (nivel 1), se salta el protocolo establecido, válido en realidad para los niveles 2 a 5 (ver imagen de la cabecera).

Y para resumir de un modo sonoro-visual el TAP, traigo el único vídeo que he encontrado en la Red. Nos proporciona un aporte genérico sobre el triaje y señala sus ventajas en el nivel asistencial primario, aunque el color naranja del nivel 2 aparezca en amarillo (igual que el nivel 3). Valga pues de ilustrativo cierre.

lunes, 24 de abril de 2017

Morir con los guantes puestos



Los curas pecan y los médicos enferman, es indudable. Y unos y otros, cuidadores de almas y de cuerpos, no pueden evitar su final existencial, como todos los mortales. Lo que no sucede siempre, o sucede raras veces, es que fallezcan durante el desempeño de su oficio. Que a un sacerdote se le pare el corazón oficiando misa no es habitual. Tampoco que un director de orquesta expire en un concierto mientras dirige, aunque aquí ya hemos traído el caso de Giuseppe Sinopoli. Ni que un cirujano emita su último aliento en el quirófano, durante una operación, tratando de mejorar la salud de un paciente o de salvar su vida. ¡Qué ironía! Pero hay casos que se han recogido en los medios, y uno no demasiado lejano en el tiempo -y cercano por la rama familiar paterna- es el del doctor Francisco Bouzón, que además tenía inclinaciones musicales. La vida es así de imprevisible. Si morir haciendo lo que a uno más le gusta es un legítimo deseo, como dicen a menudo los actores que sueñan con acabar sus días sobre un escenario a avanzada edad, el desenlace de este cirujano que murió joven y con los guantes puestos fue un hecho infortunado. Y aun así, podemos considerarla una muerte gloriosa.

Nos sumamos al reconocimiento póstumo de este cirujano, que había formado su propio grupo musical, y valga también en su honor una canción de los Beatles, por quién el doctor Bouzón sentía verdadera debilidad.

While My Guitar Gently Weeps (Mientras mi guitarra llora suavemente)
The Beatles

domingo, 23 de abril de 2017

La flor de mis pensamientos

Pensamiento tricolor


El pensamiento (viola tricolor) es una flor que siempre me ha fascinado. Desde que era niño. Creo que ya lo he escrito, aunque no sé dónde. Pues ahora he encontrado un sitio ("Pensamientos: flores de colores para el invierno") donde se refieren algunas curiosidades sobre esta vistosa y variada flor de mis amores.

Ahí se recuerda un detalle en el que había reparado por acabar de releer la comedia del mayor dramaturgo que haya vivido:
El pensamiento está presente en la literatura clásica y Shakespeare, en su obra El Sueño de una noche de verano, nos cuenta: “Oberón encarga a Puck que vaya en busca de la flor llamada Pensamiento, cuyo jugo exprimido sobre los párpados de un durmiente provoca que éste se enamore del primer ser vivo que vea al despertar.”
¡Vaya! Una mágica y amorosa flor... La flor de ese Sueño y, desde hace un tiempo en este espacio, la flor de mis pensamientos.

"Scherzo" de El sueño de una noche de verano de Mendelssohn
***
Enlace:
Pensamientos, flores de invierno

viernes, 21 de abril de 2017

Problemas conocidos, soluciones no aplicadas



En un foro médico se han recibido en un mismo día tres noticias relacionadas con el desencanto generalizado de los trabajadores del sistema público de Salud, entendido como el ofrecido independientemente por diecisiete servicios de salud, correspondientes al mismo número de comunidades autónomas hispanas.

Estas son las tres noticias a las que nos referimos: 

Vía crucis de médicos de familia cuando han de asumir plenamente el trabajo de los compañeros que se ausentan... No solo en Semana Santa, también en verano y en Navidades. Y con reconocimiento cero a su agobiante sufrimiento. 

Enfermeros gallegos en Reino Unido se sienten reconocidos y no se plantean volver a España, donde la situación es cada vez peor. Esa placentera sensación de “reconocimiento”, ausente aquí, dice mucho de un país y de otro. 

“Parece que para salvaguardar la sanidad pública hay que sacrificar la salud del trabajador sanitario”, se comenta. Surge una vez más la pregunta: ¿Quién cuida al cuidador? Y retornamos al drama que parece irresoluble: el médico enfermo

¿Y cuáles son las soluciones no aplicadas?

Las soluciones pasan por mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales de la salud. Lo cual precisa de una buena política sanitaria, con todas las herramientas de planificación, organización y gestión necesaria que sean pertinentes. Los problemas están detectados y solo cabe implementar medidas de mejora. No es aceptable que los responsables de llevarlas a cabo se inhiban y miren hacia otro lado. Por otra parte, no hemos de olvidar el papel de los colegios médicos (y también de enfermería), que recogen en sus estatutos “la defensa de los intereses profesionales de los colegiados y la representación exclusiva de la profesión”. 

Hay cosas que a menudo se olvidan…

Unforgettable - Natalie-Nat Cole

miércoles, 19 de abril de 2017

Enfoque en las urgencias



Echando una ojeada al libro Na urgência, de la interesante serie portuguesa "Retratos da Fundaçao", compruebo que los problemas y vivencias de un servicio de urgencias hospitalario portugués son similares a los nuestros. No se podía esperar otra cosa, salvando las particularidades de cada sistema sanitario. Así que en el país vecino se repiten las mismas cuestiones tan debatidas en el nuestro: 
  • El mal uso de los servicios de urgencia. 
  • La cuestión de las tasas moderadoras y su influencia en la demanda de atención urgente. 
  • Los tiempos de espera y la desesperación del que espera. 
  • La ansiedad de los profesionales sanitarios ante la incertidumbre y la presión asistencial. 
  • La prescripción excesiva de fármacos, por diferentes motivos. 
  • La medicina defensiva, con su variabilidad entre médicos veteranos y novatos. 
  • La visión de gestores y economistas, tan diferente de la de los clínicos. 
Son los temas principales extraídos de un relato de lo cotidiano en el servicio de urgencias de un hospital lisboeta. Además, como se explica en la sinopsis del libro, se habla de las motivaciones que llevan a la gente a acudir al sistema de salud por esa vía rápida y cuáles son los profesionales de la salud que escogen trabajar en la incerteza de las urgencias. Todo se podría resumir en palabras enfrentadas: tensión y satisfacción, esfuerzo y recompensa, cansancio y entusiasmo.

Emergencia vs. Urgencia

lunes, 17 de abril de 2017

Reflexiones del Padre Feijoo sobre la Medicina


El Padre Feijoo, al que ya nos hemos referido con motivo del 250ª aniversario de su fallecimiento, escribió mucho sobre cuestiones de medicina, y esos escritos médicos (discursos y cartas que de sus obras Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas) han sido recogidos en el libro Benito Jerónimo Feijoo. Textos sobre cuestiones de Medicina. En el preámbulo a dicho libro se dice:
Esta colección de escritos del padre Feijoo puede constituir, para los médicos que se acerquen a ella, un motivo abundante para sus reflexiones, y no sólo en la dirección histórico arqueológica a fondo perdido, sino también en la dirección de la ampliación de los planteamientos y soluciones de los problemas de nuestro presente. Todo el mundo podrá comprobar que las reflexiones médico filosóficas que el padre Feijoo escribió desde su convento benedictino hace doscientos cincuenta años conservan, cambiando lo que haya que cambiar, su plena actualidad.
Traemos aquí una selección de los títulos de algunos discursos de Feijoo, con alguna frase introductoria o significativa y enlaces a sus textos íntegros. Desde la distancia en que fueron escritos, hallaremos reflexiones de mucho valor, aunque sean inevitables los errores y, tal vez, se echen de menos consideraciones contempladas desde una concepción moderna de la medicina.

1. La nimia confianza que el vulgo hace de la Medicina, es molesta para los médicos, y perniciosa para los enfermos. Para los médicos es molesta, porque con la esperanza que tienen los dolientes de hallar en su Arte pronto auxilio para todo, los obligan a multiplicar visitas, que por la mayor parte pudieran excusarse: de que se sigue también el gravísimo inconveniente de dejarles para estudiar muy poco tiempo, y para observar con reflexión (que es el estudio principal) ninguno. Para los enfermos es perniciosa, porque de esta confianza nace el repetir remedios sobre remedios, cuya multitud siempre es nociva, y muchas veces funesta. [...] 
2. Y para precaver desde luego toda equivocación, debemos distinguir en la Medicina tres estados, estado de perfección, estado de imperfección, y estado de corrupción. El estado de perfección en la Medicina, es el de la posibilidad; y posibilidad, a lo que yo entiendo, muy remota. Poca, o ninguna esperanza hay de que los hombres lleguen a comprehender, como se necesita, todas las enfermedades, ni averiguar sus remedios específicos, salvo que sea por vía de revelación. Pero por lo menos hasta ahora estamos bien distantes de esa dicha. El estado de imperfección es el que tiene la Medicina en el conocimiento, y práctica de los Médicos sabios. Y el de corrupción, el que tiene en el error, y abuso de los idiotas.
1. Está recibido como axioma, que los médicos no aciertan a curarse a sí mismos, y por tanto, en el caso de estar enfermos, deben llamar y rendir su dictamen a otro, ó a otros médicos.
17. El estudio de la Medicina debiera, según mi dictamen, empezar por una descripción particularizada, clara, y sensible de todas las partes, tanto sólidas, como líquidas, de que se compone el cuerpo humano, juntamente con la explicación de la acción, y uso de cada una. [...] 
18. A esto se seguirá la explicación de todos los desórdenes, que pueden arribar, tanto en los sólidos, como en los líquidos, que es lo mismo que manifestar las diferentes dolencias, a que están expuestos nuestros cuerpos, proponiendo sus señales, sus pronósticos, y sus remedios. 
19. En fin, se propondrá un régimen de vida oportuno, para precaver las enfermedades, y desembarazado de preceptos inútiles [...] 
20. Esto es todo lo que en orden a la Medicina se debe enseñar en las Aulas; y todo lo que sale de aquí, no es Medicina.

Paradoja IV
Es error insigne procurar la curación de toda fiebre 
21. Los Médicos vulgares (se ha de entender, que regularmente sólo con éstos hablo) miran siempre a la fiebre como un enemigo, con quien no sólo jamás es lícito hacer paces, mas ni aún pactar treguas. 
Paradoja XII
Las piedras preciosas totalmente inútiles en la Medicina 

Paradoja XVI
El mejor remedio, que tiene la Medicina es el que menos se usa 
108. Todo lo que alegra el ánimo, y refocila el corazón, es cordial; y alegra el ánimo todo lo que es gustoso, y grato al sujeto. Siendo esto así, ¿para qué gastar dinero en bezoares, unicornios, perlas, esmeraldas, confecciones, electuarios [...] 
Conclusión
212. Adviertan los Médicos, y advierta todo el mundo, que los que en la Facultad Médica gozan los mayores créditos, son los más desconfiados de las doctrinas, que oyeron en las Aulas, o leyeron en los Libros, por consiguiente los más tímidos en la ejecución. Casi por esta seña sola se pueden discernir los buenos de los malos Médicos. Algunos de aquellos han llegado a confesar, que es necesario, reformar en muchas partes suyas la Medicina. [...] 
***
Y como ilustración sonora, la música de un contemporáneo del Padre Feijoo...

"Air", de la Suite nº 3 de Juan Sebastián Bach

domingo, 16 de abril de 2017

Vídeos médicos

Fuente: http://digitalsplashmedia.com/health-medical-animated-videos/

Hemos añadido una nueva pestaña con el título de "Vídeos médicos". Como señalamos en su preámbulo, en este apartado audivisual enlazamos vídeos médicos que nos han llamado la atención por algún motivo y, suponemos, que también serán del gusto de los lectores del blog. Por supuesto, no es un apartado cerrado. Se irán incluyendo grabaciones que consideremos interesantes, algunas quizá en sustitución de otras que consideremos de algún modo superadas. Y como ilustración sonoro-visual, valga un vídeo sobre la Medicina Familiar. 

jueves, 13 de abril de 2017

La empatía del profesional sanitario



Mira con los ojos de otro, escucha con los ojos de otro 
y siente con el corazón de otro. Alfred Adler.

Dice una enfermera sobre sus prácticas en el Servicio de Oncología de un hospital: 
…lo que me llevo sobre todo es la fuerza de los pacientes oncológicos. Esa luz interior, ese brillo que no se apaga. Los he visto llorar con malas noticias y he llorado con ellos, pero también los he visto reír. Los he visto aferrarse a todo para seguir adelante. Los he visto luchar hasta el final, sin rendirse. Los he visto apagarse sin dejar de brillar. Jamás olvidaré todas sus buenas palabras, sus caricias, sus sonrisas sinceras. Me han dado tanto... les he visto llorar de alegría, también. Los vi disfrutar con las visitas de sus familias. Vi en sus ojos la nostalgia de una vida pasada, la pena, el miedo a quedarse en el intento, la rabia y ese “¿por qué a mí?”. Y, a pesar de ello, seguían. Esa fuerza no desaparecía. Muchos perdieron la batalla, pero no perdieron la guerra. Porque lucharon por una vida digna mientras pudieron y por disfrutar de los suyos hasta que llegase la hora. Y así lo hicieron. 
Es la confesión emotiva de una enfermera empática, colmada de satisfacción y agradecimiento, a la que solo podríamos completar ese “¿por qué a mí?” con el añadido “ni a nadie”. Porque, soñando un mundo ideal, pleno de felicidad, nadie debería ser víctima de una cruel enfermedad.

Sing - The Carpenters

lunes, 10 de abril de 2017

El miedo que infunde la Red



El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo. Aristóteles 

Dichoso aquel que no tiene miedo... 

El temor se ha ido incrementando con el uso expansivo de Internet. Hasta tal punto que, como podemos leer aquí, la búsqueda incontrolada de información sobre la salud a través de este medio puede provocar el efecto denominado cibercondría. Este neologismo lo define la Fundeu (Fundación del Español Urgente) como “una preocupación obsesiva por la salud que lleva a consultar Internet continuamente para confirmar enfermedades que se cree o se teme padecer, por lo general graves, o en busca de síntomas, efectos o posibles tratamientos”. 

Se habla de esta hipocondría cibernética como de una nueva enfermedad del siglo XXI. De un síndrome integrado por miedo disfuncional, emociones negativas y pensamiento obsesivo. El cibercondríaco, un individuo preocupado en exceso por su salud, llega a una búsqueda compulsiva de información de salud que le produce una angustia incontrolable. Y se habla además de generación de conflictos en consultas médicas por este motivo. Por si ya había pocas dificultades para el ejercicio de la medicina, se ha añadido este nuevo elemento perturbador. 

Lo que decimos no es nada exagerado… 


Mientras escribía el borrador de este post, salí a la calle para tomar el aire y hacer un poco de ejercicio, en uno de esos parques que disponen de aparatos de gimnasia. Y de regreso, después de haber quemado unas cuantas calorías, me encontré con una escena reveladora de lo que estamos hablando. Una madre (¿estresada?) sacando una foto, con el móvil, de la espalda de su pequeño hijo, totalmente sumiso en ese momento. Me imagino que por alguna manchita recientísima, a saber para qué investigaciones posteriores. Seguí mi camino pensando: Pobre pediatra… 

Pues bien, la mala información o su exceso pueden acabar en intoxicación del receptor, a modo de “infoxicación”, que no hace más que provocarle un aumento de su carga de ansiedad. Las bondades de la tecnología de la información dejan paso así a las maldades de su mal uso. Cuando la víctima es un individuo aprensivo, las consecuencias pueden ser lamentables. Por eso se recomiendan portales web especializados y de “recomendaciones a pacientes”, elaborados por profesionales de la salud, en lugar de foros o páginas que no tienen el necesario rigor y llevan a la confusión o a la alarma de los lectores profanos. Por otro lado, se ha comprobado que los pacientes bien informados (la Red es un arma muy poderosa) controlan mucho mejor sus dolencias, se cuidan mejor a sí mismos. 
***
Enlaces externos
Cibercondría: la nueva patología del siglo XXI 
El cibercondríaco alimenta su ansiedad buscando información en TODOS los sitios, confiables o no.
La hipocondria digital, el nuevo trastorno de los españoles 
El estrés por creer estar enfermo y no haber sido diagnosticado motiva a muchas personas a consultar de forma compulsiva en Internet.

Not Afraid - Eminem

viernes, 7 de abril de 2017

Medicina sensata



Podemos definir la "medicina sensata" como aquella sustentada en el sentido común; la que se contempla, en todos los sentidos, sin extremos.

Medicina sensata es aquella que se puede realizar sin prisa.

Medicina sensata es la que se aleja de la variabilidad terapéutica.

Medicina sensata es la que protege al paciente de la medicalización.

Medicina sensata es la que evita convertir al ciudadano en víctima de salud.

Medicina sensata es la que no subyuga a los profesionales, que no encadena.

Medicina sensata es la que implica a las partes y les hace tomar conciencia.

La medicina sensata es la medicina más lógica...

The logical song - Roger Hodgson

miércoles, 5 de abril de 2017

Consultas médicas auxiliadas, ¿una quimera?


En el viejo modelo de atención primaria, cuando ni siquiera se llamaba así el primer nivel asistencial, los médicos de cabecera (“médicos generales”) que desempeñaban su trabajo en ambulatorios–disponían de una auxiliar (“auxiliar de clínica”), que les prestaba ayuda con las tareas administrativas o burocráticas. 

Con la creación del nuevo modelo en sustitución del tradicional, y la denominación explícita del primer nivel asistencial como atención primaria, los nuevos médicos de cabecera, convertidos en médicos de familia comenzaron a trabajar en centros de salud (alguien los llamó “ambulatorios caros”), en solitario. 

La decisión de eliminar de la consulta médica la figura de la auxiliar de clínica (convirtiéndola en “auxiliar de enfermería”) no sé si derivó de una imposición ministerial o de un acuerdo entre las partes involucradas. ¿Chi lo sa? La cuestión es que en este punto no todos los médicos de familia estuvieron de acuerdo. 

Pensemos en que las situaciones son muy variables. 

Me explico. Unos médicos de familia trabajan en el medio rural (“médicos rurales”), otros en el urbano o semiurbano. Unos en enormes centros de salud, en equipos de muchos miembros, otros bajo el techo de medianos o pequeños edificios. Unos cuentan con horarios de mañana, otros de mañana y tarde o deslizantes. 



Volviendo al hilo de la cuestión, diré que he visto en más de un congreso de medicina de familia reclamar el apoyo en consulta con este lema: «CONSULTA MÉDICA AUXILIADA, ¡YA!». Escrito estaba en las batas de algunos afectados, muy sensibilizados con el hecho negativo de verse en la consulta solos ante el peligro. 

(No deja de ser una discriminación más, como sucede con la seguridad.)

Se han elaborado documentos reclamando consultas médicas auxiliadas (sin distinción de género), desde las vocalías provinciales de los colegios médicos y desde la propia OMC. Total para ná, como diría un flamenco. Y eso que ya habían pasado 25 años desde la creación del nuevo modelo. 

Los argumentos esgrimidos parecen legítimos. Nadie sensato puede cuestionar la conveniencia de una circunstancia que permitiría al médico médico de familñia centrarse en las tareas clínicas y favorecer su toma de decisiones. Por el contrario, ahora debe atender a todo: puerta, teléfono, sala de espera… 

Tal vez se haya planteado mal esta justa reivindicación. Quizá ha faltado unión profesional. Acaso se hayan conjugado varios factores adversos. La realidad es que los especialistas hospitalarios cuentan con la inestimable ayuda auxiliar. Entonces, ¿por qué los médicos especialistas en medicina familiar y comunitaria no? 

¿Saben qué?: hay cuestiones en las que los economistas se equivocan; sobre todo en las que conciernen a los recursos humanos.

I may be wrong - Dan Barrett International Jazz Quintet