miércoles 16 de diciembre de 2009

Dispensación farmacéutica sin prescripción médica

En Hispania continúa efectuándose dispensación sin prescripción (sin receta), siendo preceptiva. Es un mal hábito arraigado en gran parte de farmacéuticos con oficina de farmacia, cuyos privilegios en el sistema sanitario público perduran. Lejos del asesoramiento sanitario, es habitual saltarse la ley e inducir al consumo; un hecho constatado desde el mejor observatorio: la atención primaria de salud. Se impulsa la “medicalización”, favorecida en los últimos tiempos por el continuo bombardeo publicitario: “¡Consulte a su farmacéutico!”... (¿Acaso hay boticario de cabecera?) La crítica viene desde los propios profesionales de farmacia sin opción a oficina: Plataforma para la Libre Apertura de Profesional (PLAFARMA).



Por dispensación sin prescripción no hemos de entender adelantar el medicamento que ya le fue prescrito a un enfermo crónico conocido o dispensar conforme a un informe hospitalario (en estos casos la actuación es totalmente correcta), sino dispensar motu propio, sin valoración clínica previa ni estimación del beneficio-riesgo de un fármaco. Sólo el médico está autorizado a prescribir, del mismo modo que el farmacéutico es el único autorizado a dispensar; si no fuera así, también sería legítima la actuación recíproca. El "círculo" del envase (= necesita receta) prohíbe la dispensación libre y la Ley del medicamento es tajante en este sentido (Art. 101, b) Infracciones graves: 16ª). Cuando no se cumple, ¿dónde queda constancia de la dispensación incorrecta? ¿Y cómo se puede justificar la venta sin receta?

La capacidad de decisión médica está condicionada por objetivos dudosamente racionales, por la indefinición de funciones de otras categorías profesionales y por la “barra libre” irresponsablemente propiciada. Así que cuando el paciente viene a que se le pase –o se cargue al presupuesto público– el fármaco que el farmacéutico le dispensó sin prescripción previa –es decir, actuando irresponsable e ilegalmente–, el médico del sistema público tiene dos opciones: 1) negarse y exponerse con ello a una ruptura de la relación profesional-usuario (lo que puede conllevar un cambio de facultativo e incluso una humillante reclamación); 2) tragar y no complicarse, en actitud de servidumbre.

El servicio de los farmacéuticos es impagable, en cuanto contribuyen como asesores, pero no pueden aceptarse actuaciones temerarias y generadoras de gasto inútil, lo que no pocas veces sucede al dispensar sin la preceptiva prescripción médica. Los buenos farmacéuticos que informan adecuadamente, mantienen su formación, colaboran con los médicos y obran con prudencia, son dignos del mayor respeto.
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Dispensación de antibióticos sin receta.- Gravísimo problema constatado a diario en la consulta, cuando el paciente viene a reclamar la receta a posteriori para recuperar el importe, y reconocido por profesionales de farmacia responsables. En Hispania, la autoridad sanitaria fiscaliza al médico –a quien se le echa la culpa de que vayamos a la cabeza en resistencias antibióticas–, pero me temo que inspecciona poco al farmacéutico. Aquí la ley está para incumplirla cuando el particular poder económico manda; entonces, no se tiene en consideración el gasto sanitario público.

martes 15 de diciembre de 2009

Bagatela



Me gusta el fulgor del sol
el son místico del viento
el profundo olor a mar
el sabor de tu recuerdo.

Me gusta la verde hierba
el pardo de los caminos
el azul de laguna
tus ojos indefinidos.

Me gusta el violín trinar
y del piano su timbre
la ternura del oboe
y la voz que me revive.

¡Ay, cuántas cosas me gustan!
¡Me gustan, me gustan tanto
que por poderlas sentir
de alegría estoy llorando!

domingo 13 de diciembre de 2009

David Russell, guitarrista clásico

El guitarrista David Russell, uno de los mejores intérpretes de guitarra clásica en la actualidad, ha dado conciertos en multitud de países, ha sido reconocido por la crítica internacional, ha realizado grabaciones de manera continuada (las últimas para el sello Telarc) y ha recibido importantes premios, incluido el GRAMMY en 2005. En mayo de ese mismo año recibió un homenaje del Conservatorio de Vigo –ciudad donde pasa parte de su tiempo libre–, cuyo auditorio lleva ahora el nombre de "Auditorio David Russell".Y desde entonces se convocan anualmente los Premios Honoríficos David Russell para jóvenes talentos.


  (Foto del Sitio oficial de David Russell)
He tenido el placer de escucharlo y de conocerlo, pudiendo asegurar que es tan buena persona como músico. Podría traer aquí datos sobre el artista o extenderme en sus cualidades musicales y humanas, pero prefiero reproducir la entrevista que en 1987 le realizó el crítico musical Xoán Manuel Estévez para el diario gallego A Nosa Terra, y que he transcrito al castellano. Es un documento de gran interés, pese a los años transcurridos, por lo bien estructurada y las respuestas clarividentes del guitarrista.

David Russell, entrevista de Xoán Manuel Estévez (ANT, Nº 325, 22 de octubre de 1987)

“La guitarra es un instrumento de diversas orígenes, no se puede decir que proceda de un sitio concreto; en tiempos se decía que provenía del laúd, pero es más probable que venga de la vihuela. Desde el punto de vista de la construcción es originalmente española; esta afirmación parte de finales del siglo XIX, cuando comenzó a asentarse el modelo de guitarra que conocemos hoy en día”. Quien esto afirma es David Russell, concertista en salas de gran renombre a nivel mundial: alrededor de veinte países son testigos del buen hacer de este guitarrista, nacido en Escocia, crecido en Menorca, formado musicalmente en Londres, y que por razones familiares tiene en Galicia actualmente su residencia estable. 


A pesar de su condición de intérprete de autores previamente consagrados, David Russell no renuncia a la función artística de creador que creer corresponderle.
D.R.-Conversando con mi padre, que es pintor, a menudo hablamos de este asunto de la ejecución material de una obra de arte. Yo, como intérprete, soy tan necesario como el compositor en la creación de la obra; los dos somos imprescindibles, y aunque se toque dos veces la misma obra el resultado no es el mismo en las dos ocasiones: las notas no suenan al mismo tiempo. En literatura, por ejemplo, ocurre el mismo fenómeno: Shakespeare no existe mientras no es representado; una poesía mismamente, si tú no la lees no existe.
Normalmente se respeta más al compositor, porque fue el creador inicial, pero el intérprete también es decisivo. Recuerdo un concierto que di con un jazzista en el que, al hilo de una introducción muy bonita que él hiciera, me contaba: "Nosotros, los músicos de jazz, cogemos una melodía y la vamos variando todo lo que podemos". Los clásicos, lo que hacemos es estudiar la obra para que, cuando se haga una nueva interpretación, parezca que se toca primera vez.
X.M.E.- ¿Es fácil que un buen guitarrista de jazz o de flamenco sea un buen guitarrista clásico?
D.R.- No es fácil, como tampoco a mí, guitarrista clásico, me resulta fácil tocar otros estilos; si no vives en este mundo resulta difícil. Yo puedo imitar al flamenco pero al no vivir ese mundo, al no escuchar flamenco a diario, no puedo dar con el estilo apropiado.

 
 (David Russell y Xoán M. Estévez, por Xosé María Salgado)
Antes de casarse con una gallega y dar con sus bártulos en Vigo, David Russell ya aterrizara en nuestro país con motivo de los cursos “Música en Compostela”. De ahí le viene su relación con músicos de la talla de Andrés Segovia y Federic Mompou; también conserva su admiración por la capital gallega, en la que afirma encontrarse muy a gusto.
D.R.- Música en Compostela fue para mí la Meca, era el destino de los buenos músicos. Cuando me concedieron la beca para poder venir a Santiago, el entusiasmo propio de la ocasión se vio descompensado al comprobar que Segovia no estaba; sin embargo, fueron de gran interés para mí las clases de José Tomás.
X.M.E.- ¿Y de la música gallega, al margen del vacío de composiciones para guitarra, qué le interesa?
D.R.- Debo confesar que no estoy muy informado del ambiente musical gallego. Hasta ahora me preocupaba más de pasar el tiempo jugando al tenis, yendo a la playa o a la aldea que de otra cosa. Me planteaba descansar de la actividad musical y ahora, que ya soy de aquí, me intereso más al respecto.
X.M.E.- ¿Puede hablarnos de su aspecto pedagógico, como profesor que es esporádicamente? ¿Cuesta compatibilizar ese trabajo con el de concertista?
D.R.- Yo tengo mucha suerte al no necesitar de la docencia como medio de vida; no preciso de eso económicamente. Normalmente las lecciones que doy son cursos, como los que organiza el Conservatorio de Vigo; se trata de una especie de clases magistrales, que vienen siendo como una actuación.


  (Foto del Sitio oficial de David Russell)
X.M.E.- ¿La variedad de países en los que ha tocado condiciona el repertorio escogido en cada ocasión? ¿Le preocupa el contexto social donde actúa?
D.R.- Cuando viajas y llegas a un país o continente con otros modos de vida distintos a los que te son habituales, si te estabilizas durante un tiempo, los valores que llevas ya no cuentan, y echas por tierra el tópico ése de países superiores e inferiores. Eso lo comprobé cuando estuve en África; me di cuenta de que los europeos, tan dados que somos a observarlos con cierto desprecio, en muchos aspectos no hay tal inferioridad. Eso sí, soy consciente de que yo tengo en el bolsillo tanto dinero como el que puedan ganar muchos africanos en dos años.
El repertorio sí varía según el lugar del concierto. En África, donde quedé impresionado del sentido vital que tienen de la música, tuve que ir desechando las composiciones de J.S. Bach. Sí toqué música española, y fue curioso un caso. En Sudán nunca llueve, en Malawi llueve medio año; entonces yo tenía pensado tocar Recuerdos de la Alhambra de Tárrega, que evoca los jardines de Granada y el agua. Todo esto produjo mucho impacto en Sudán, ávidos como están del líquido elemento; en Malawi, al serles familiar la evocación, les resultaba una música aburrida.
X.M.E.- ¿Como músico le interesan otras disciplinas paralelas: literatura, pintura, etc.?
D.R.- Es una cuestión difícil ésta de la estilística. Hace diez años la forma de tocar música barroca, por ejemplo, era poco barroca, teniendo en cuenta que en las otras artes el Barroco responde a un concepto de exageración, mientras que en la música se hacía con una frialdad que no se correspondía con la esencia de la estética. Pero nosotros como intérpretes tenemos que preocuparnos de hacer el Barroco de hoy, no el de hace dos siglos. Debemos satisfacer a un público que demanda unas sensaciones, y si no lo consigues fracasas en el intento.
X.M.E.- ¿Qué nos puede contar de su relación con Andrés Segovia?
D.R.- Yo le debo a Segovia el estar hablando aquí ahora. Lo que sucede es que su época como guitarrista-maestro ya pasó hace mucho tiempo; su línea ya dejaba de ser guía para los jóvenes guitarristas. Eso sí, ahora, recién muerto, es aprovechado por las casas de discos que reeditan grabaciones de hace cincuenta años.
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Enlace:

Como ilustración sonoro-visual, traigo dos interpretaciones de David Russell: Choro Nº 1 de Heitor Villa-Lobos y La última canción de Agustín Barrios. ¡Disfruten del arte de este maestro de la guitarra!




viernes 11 de diciembre de 2009

Dos sinfonistas cubanos

Dos compositores contemporáneos del escritor y musicólogo Alejo Carpentier (1904-1980) fueron los iniciadores del moderno sinfonismo cubano: Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla. El autor de El siglo de las luces trató en vida a ambos músicos y los sobrevivió largamente, ya que murieron jóvenes. Teniendo como referencia La música en Cuba (1945), historia de la música cubana del propio Carpentier, realicé las siguientes anotaciones biográficas.

Amadeo Roldán (1900-1939). Músico nacido en París pero de ascendencia criolla. Fue primer violín de la Orquesta Filarmónica de la Habana y, según Carpentier, en su faceta creadora aparecen notados por primera vez con exactitud los ritmos cubanos; estableció un verdadero método de efectos sonoros de instrumentos típicos de Cuba que otros músicos habrían de seguir. Roldán nos dejó la Obertura sobre temas cubanos, obra capital que marca una nueva era en la historia de la música cubana, y otras composiciones sobresalientes: Tres pequeños poemas (Oriental, Pregón, Fiesta negra), La rebambaramba y El milagro de Anaquillé como música de ballet, Danza negra para voz y grupo instrumental, Motivos de son sobre poemas de Nicolás Guillén, etc. Su producción es una de las más sólidas de un autor cubano. Por otra parte, gracias a su mediación se interpretó por primera vez en La Habana la 9ª sinfonía de Beethoven. Murió joven, y su pérdida fue muy sentida por Carpentier.


Alejandro García Caturla (1906-1940). Músico y juez nacido en Remedios, Villa Clara, fue el temperamento musical más rico y generoso que haya aparecido en Cuba, a juicio del autor de La música en Cuba. Carpentier lo retrata como un hombre con una asombrosa capacidad de aprendizaje, independiente y fuertemente atraído por la negritud, hasta el puso de llegar a casarse con una mujer negra, pese a los prejuicios de su acomodada familia. Inspirado por el folklore cubano e influido por la música de vanguardia, dejó una extensa producción, entre la que deben ser citadas las Tres danzas cubanas para orquesta, Berceuse Campesina para piano, y en especial La rumba para orquesta, estrenada por Erich Kleiber al frente de la Orquesta Filarmónica de la Habana, una de las páginas más extraordinarias creadas por un músico cubano. Murió prematuramente, asesinado por un delincuente común al que había juzgado y pensaba condenar, y su pérdida fue tan dolorosa para Carpentier como la de Roldán, si nos atenemos al derroche literario que ambos desencadenaron al dejar el mundo de los vivos.
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Bibliografía:
Carpentier A. La música en Cuba. Varias ediciones.
Carpentier A. Breve historia de la música cubana. En: Temas de la lira y del bongó (libro recopilatorio). Ed. Letras cubanas. La Habana, 1994.

Como ilustración sonoro-visual traigo aquí tres videos: un pequeño apunte biográfico de Roldán, su pieza “Rítmica Nº 6” y el “Preludio nº 3” de García Caturla. No son gran cosa, pero es lo que pude encontrar.






miércoles 9 de diciembre de 2009

Huelga de hambre, política, justicia y medicina

Con la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar, quien tras 23 días de ayuno voluntario se halla en situación delicada, vuelven a suscitarse cuestiones éticas y legales. Mientras multitud de ciudadanos le piden a Haidar que ponga a su arriesgada forma de protesta, de reivindicación de sus derechos y de la causa del pueblo saharaui, se suscita un debate político y jurídico.



El Gobierno español manifiesta que no puede dejar morir a una persona por falta de alimento, en tanto la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara) lo acusa de actuación inoperante y vergonzosa. Y las organizaciones de jueces no adoptan una postura común sobre la decisión de proceder a una alimentación forzosa, prueba del vacío jurídico existente; unas piensan que es posible obligar a Haidar a ingerir alimentos y otras apelan al ejercicio de su libre derecho a decidir mientras esté lúcida en plenitud de facultades.

Lo ideal sería que Aminetu Haidar –que se muestra firme en sus convicciones e incluso advierte con acudir a la vía penal si se actúa contra su voluntad– oyese las voces ciudadanas y las de la propia CEAS-Sáhara. Si no fuese posible, la ética a la que apelan algunas voces políticas y jurídicas debiera prevalecer; de manera que la autoridad sanitaria y judicial ha de poner todos los medios para evitar un desenlace fatal, lo que implica necesariamente una alimentación forzosa.

No es la primera vez que estamos ante una situación semejante, aunque tal vez no tan peliaguda, y seguimos sin una regulación jurídica al respecto. No obstante, en esta encrucijada político-jurídico-sanitaria, no es fácil la resolución. Y los médicos, que deben apelar a la ética profesional, se encuentran a merced de las decisiones judiciales.

martes 8 de diciembre de 2009

Greguerías de Gómez de la Serna



El escritor Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), fue el inventor de las greguerías, textos breves –generalmente una sola frase– a modo de aforismos, pero supeditados a una fórmula del autor: Humorismo + Metáfora = Greguería.

Para elegir entre las greguerías selectas de Gómez de la Serna, me apropio nuevamente de la sabiduría de mi admirado Lizardo, quien escribió en su bitácora sobre el autor de El doctor inverosímil: “Denostado alguna vez como mero embeleco de ingenio y acrobacia verbal, fue famoso por sus greguerías –escribió más de 10.000–, frases conceptuosas y escuetas, condensaciones de metáfora y humor…”



El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.

Entre los carriles de la vía del tren crecen las flores suicidas.

La O es la I después de comer.

El niño grita "¡No vale...!" "¡Dos contra uno!" y no sabe que toda la vida es eso: dos contra uno.

Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueños.

No hay que tirarse desde demasiado alto para no arrepentirse por el camino.

Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.

Nos aliviaríamos si comprendiésemos que morir es la última diversión de la vida.

Todos quisieran tener dos hígados para quejarse de los dos.

El cerebro es un paquete de ideas arrugadas que tenemos en la cabeza.

Cuando por los altavoces anuncian que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.
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Sobre el libro de relatos El doctor inverosímil, dice el amigo Lizardo:

“El azar reunió a este antiguo libro con un nuevo lector. En sus páginas, pese a los años transcurridos -apareció en 1921 la primera edición-, un aire fresco y jovial fluye. Hay cosas que no cambiarán jamás en la relación médico-paciente, sin duda. El párrafo final de "El doctor inverosímil" así lo reitera: "Yo, por lo menos, puedo decir lo que aquel doctor que decía: 'Entre mis manos los enfermos pueden perder la vida, ¡pero jamás el espíritu!'" Ah, y valga la aclaración. Ramón no era médico.”

sábado 5 de diciembre de 2009

Profesionales quemados


Seguramente los médicos de cabecera, generales, de familia o de atención primaria (¡cuatro en uno!), sufrimos más los envites emocionales de pacientes y usuarios difíciles, por estar en primera línea y ser muy accesibles. Y su número aumenta progresivamente en una población cada vez más “psiquiatrizada”; paradójica epidemia de malestar en la sociedad del bienestar. Por condicionantes de índole sociológica, se ha ido haciendo más difícil la relación con el paciente (difícil o no), y el queme profesional se acrecienta. Dijo Fernando Pessoa que “el alma humana es un manicomio de caricaturas”, y yo me pregunto si acabarán las almas viviendo –o muriendo– en un inmenso manicomio. Aunque también me protejo diciéndome: si quieres pasar ratos felices, no analices…



Este párrafo es parte de un comentario al artículo “Quemados” en el estupendo blog del doctor Lizardo Cruzado, de significativo título: Desde el manicomio. Este psiquiatra peruano hablaba del concepto síndrome de “burnout” (del “quemado” o desgaste profesional), de su origen y de su sintomatología, considerando que esta etapa avanzada del estrés profesional afecta a diversos profesionales y especialmente a los psiquiatras. Cuando lo leí estaba preparando una sesión clínica sobre hiperfrecuentadores, somatizadores y otros pacientes difíciles: “abusuarios”, exigentes-agresivos, incumplidores-negadores, manipuladores, querulantes. Una tipología que va en aumento para regocijo de los estudiosos y desesperación de los clínicos.

La entrada “Quemado, síndrome del” forma parte de mi particular “Léxico médico de la atención primaria”. Tristemente el número de médicos quemados ha ido en aumento en los últimos años, y hasta un blog sanitario se hace eco del problema con su sugerente título: “Blog de un médico quemado”. Por el contrario, convendría tomarla como un reto y tratar de cambiar el estado de cosas, particularmente de la empresa sanitaria pública; y al mismo tiempo, emplear estrategias anti-queme.

Si la empresa no confía en sus trabajadores, éstos nunca creerán en ella (¡vaya aforismo que me ha salido!). Les dará todo igual, caerán en la indiferencia o se quemarán. Por eso es preferible distenderse que enfermar y, en este sentido, el humor puede ayudarnos. Creo que es bueno seguir las tres recomendaciones de un compañero. “Primero, piensa en tus coronarias y no te impliques en demasía. Segundo, si no puedes solucionar el problema de alguien, comenta con empatía: lo comprendo, tiene usted razón… pero no está en mi mano. Tercero, busca de continuo alguna vía de liberación”. Sabios consejos para no quemarse.

jueves 3 de diciembre de 2009

Reforma del sistema sanitario (3): sostenibilidad



La preocupación por la sostenibilidad del sistema sanitario hispano ha llegado al XXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), celebrado en Barcelona del 25 al 27 de noviembre, decidiéndose en el mismo presentar a las autoridades el documento “Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS): propuestas desde la Medicina de Familia”.

Considerando urgente afrontar este grave problema, en un momento de crisis económica en el que existe un importante desequilibrio entre el aumento del gasto sanitario y la disponibilidad de recursos, la SemFYC le propone a las autoridades sanitarias un esfuerzo por conseguir una Atención Primaria más resolutiva, eficiente y desburocratizada, y medidas de participación ciudadana, llamando a una mayor compromiso de los ciudadanos en el cuidado de su salud.

Se apela además al Proyecto AP21 (Estrategias para la Atención Primaria del Siglo XXI), presentada por el Ministerio de Sanidad (y Política social) en noviembre de 2005, con la venia del Consejo Interterritorial, porque en este bendito país hay que pelear a diecisiete bandas. Dicha estrategia partía de la base de que para lograr la sostenibilidad del sistema sanitario hay que disponer de una Atención Primaria de calidad, orientada al ciudadano, con gran capacidad de resolución y que potencie la continuidad asistencial.

Respecto a la cartera de servicios, dice el documento que “si no hay suficientes recursos habrá que aumentarlos o tener la valentía política de limitarla y explicarlo a los ciudadanos”. Considera insostenible la imagen actual: «vaya al médico cuando quiera, las veces que quiera, para lo que quiera y a la hora que quiera que se le dará un servicio a la carta». Y muestra la necesidad de definir la cartera de servicios “para que el ciudadano sepa a lo que tiene derecho y a lo que no.” Pero ejemplariza con dos exclusiones, la odontología integral y las lentes correctoras, que da por válidas. Yo prefiero reivindicar estas prestaciones como expuse aquí al referirme a la racionalización del gasto farmacéutico (punto 4: modificación del sistema de prestaciones), es decir recortar lo superfluo e introducir lo necesario.

En cuanto al mal uso y abuso de los servicios sanitarios, se advierte un incremento de la frecuentación y de la demanda de los servicios sanitarios en Hispania muy superior a la de otros países europeos, quizá por la priorización de la accesibilidad como valor principal, sin medidas de control que limiten el acceso por problemas banales. Por ello insta a la información sobre derechos y deberes en la utilización de los servicios sanitarios, además de plantear mecanismos de penalización a los ciudadanos que hagan un mal uso, ya que con su actitud están perjudicando al resto de los usuarios de la sanidad pública. Aunque me parece más sencillo el sistema de copago o tasas moderadoras de esos países europeos.

El documento de la SemFYC reconoce los “vicios” de nuestro sistema sanitario, ya denunciados desde el Informe Abril, e incluso antes sin tanta trascendencia mediática. Se vuelve a lo mismo, desde diferente ángulo: la necesidad de un cambio para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario. Con los referidos “peros”, y tal vez otros, me apunto al necesario cambio, a las nuevas propuestas de reforma.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Ciclo eterno



El mismo ciclo confirma que todo cambia para que todo siga igual… Dice la abuela: “En mis tiempos…”. Dice el padre: “Esta juventud…”. Dice el joven: “Nadie me comprende…”. Y dice el niño –mirándolos a todos, boquiabierto–: “No sé qué decir…”. El niño será joven, será padre, será abuelo, será viejo. Habrá amado, habrá sufrido, habrá soñado. Tras victorias, tropiezos, alegrías, desengaños e ideas trastocadas, volverá sus ojos a la edad de la inocencia. Vemos que todo se repite. Juego, lucha, admiración, desencanto, placer, aflicción, amistad, enfrentamiento, comprensión, intransigencia, lucidez, ofuscación, paz, discordia, decisión, temor, creencia, duda… Vaivén eterno, para concluir que no podemos entender este mundo incomprensible.

martes 1 de diciembre de 2009

Carlos Gardel, la mayor voz del tango


Le escuché decir a mi madre muchas veces que cuando la suya, mi abuela, tuvo noticia de la trágica muerte de Carlos Gardel (1890-1935) lo sintió tanto que lloró desconsoladamente. En la década de 1930, las canciones del mito argentino llegaban a ser oídas por mi abuela materna a través de las ondas radiofónicas; al parecer, ella se sabía de memoria todos sus tangos divulgados mediante el invento de Tesla/Marconi. Un trágico accidente de aviación, acaecido el 24 de junio de 1935 en Medellín, Colombia, truncó la exitosa carrera gardeliana, ya en la cima, y anudó la garganta de su galaica admiradora.

Marcado por un origen incierto y la adoración de su madre, Carlos Gardel creció en un ambiente popular porteño y en la escuela educó su voz, gracias a unos sacerdotes de su entorno. Empezó a trabajar a temprana edad, de mozo o aprendiz, al tiempo que era atraído por los espectáculos y observaba a los payadores, quedando hechizado por sus improvisaciones vocales. Aprendió chanzonetas, zambras, chacareras, valses… y comenzó a definirse como intérprete. Después llegaría su colaboración con José Razzano, el dúo Gardel-Razzano, y, finalmente, su espectacular ascenso como cantor de Buenos Aires y de Argentina toda. También actuó como actor de cine en varias películas.

Carlos Gardel fue el inventor del tango-canción con Mi noche triste (1917). Además de intérprete fue autor de canciones, especialmente de la música. Para las letras contó con la colaboración de su compañero Razzano y de otros letristas-poetas, entre los que sobresalen Alfredo Le Pera y Enrique Santos Discépolo. Con Gardel nació y se forjó ese lamento urbano nacido en los arrabales, expresado en cuidados textos arropados por guitarra y bandoneón, al que el peculiar argot conocido como lunfardo le proporciona una encantadora envoltura

Recordemos algunas de las mejores canciones que interpretó y que han quedado grabadas para la posteridad: A media luz (1926), Leguisamo solo (1927), La cumparsita (1927), Caminito (1927), Mano a mano (1928), Alma en pena (1928), Adiós muchachos (1928), Malevaje (1929), Aquel tapado de armiño (1929), Yira Yira (1930), Madresalva (1931), Tomo y obligo (1931), Milonga sentimental (1933), Melodía de Arrabal (1933), Silencio (1933), Ausencia (1933), Amores de estudiante (1934), Cuesta abajo (1934), El día que me quieras (1935), Mi Buenos Aires querido (1934), Soledad (1934), Volvió una noche (1935), Por una cabeza (1935), Lejana tierra mía (1935), Sus ojos se cerraron (1935), Guitarra mía (1935), Volver (1935).

Tantos años han pasado desde la desaparición de la mayor voz del tango y aún se dice que “Gardel cada día canta mejor”. Porque sigue interpretando con su voz única, como nadie, una ringlera de piezas inmortales que compendian humanas historias.


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Otros enlaces de interés:

Como ilustración sonora y visual, traigo aquí “Silencio” y “Volver”, dos intensos tangos que revelan el profundo dolor de una madre y la amorosa nostalgia.





Enlaces a otras a canciones interpretadas por Gardel:
Yira yira
Silencio" (versión cinematográfica)