lunes, 27 de abril de 2009

Seguridad sanitaria internacional


Dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la salud es una responsabilidad compartida, que exige el acceso equitativo a la atención sanitaria y la defensa colectiva frente a amenazas transnacionales. La OMS, constituida en 1948, se erige como autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas, de modo que lidera los asuntos sanitarios mundiales, establece normas y presta apoyo técnico a los países.

La OMS, que tiene su sede en Ginebra-Suiza, cuenta con la Asamblea Mundial de la Salud como órgano supremo, dispone de comités de expertos (organismos técnicos especializados) y entre sus fines está el de evitar la difusión internacional de enfermedades transmisibles cuarentenables, contempladas en el Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Con el apoyo de la OMS, los 194 Estados Partes en el RSI aplican esas normas mundiales con el fin de reforzar la seguridad sanitaria nacional, regional y mundial.

El RSI original, que se acordó en 1969, tuvo por objeto contribuir a la vigilancia y el control de cuatro enfermedades infecciosas graves: el cólera, la peste, la fiebre amarilla y la viruela. Las nuevas normas abarcan una gama más amplia de emergencias de salud pública de importancia internacional, incluidas las enfermedades emergentes. En 2005, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó el nuevo RSI.

El RSI revisado impone a los países obligaciones mucho más amplias de creación de capacidad nacional, tanto para adoptar medidas preventivas sistemáticas como para detectar y afrontar emergencias de salud pública de interés internacional. Entre las medidas sistemáticas, cabe citar las relacionadas con la salud pública en fronteras, puertos y aeropuertos, y en los medios de transporte internacional que pasan por ellos.

El objetivo del RSI es ofrecer la máxima protección a las personas frente a la propagación de enfermedades a escala internacional interfiriendo lo menos posible en los viajes y el comercio mundiales. Las normas también prevén un código de conducta sobre la manera de notificar los eventos de salud pública de interés internacional y responder a ellos, y subrayan las esferas que deben fortalecerse, incluso en la OMS.
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La OMS dio la alerta del riesgo de pandemias por la globalización, y dedicó el Día mundial de la salud 2007 a la Seguridad sanitaria internacional. Entre otras cuestiones, se trató de las enfermedades emergentes como la gripe aviar, comúnmente conocida como “gripe del pollo”. Reparo en esta enfermedad animal que puede ser transmitida al hombre (zoonosis transmisible), ya que está de actualidad la gripe porcina, por los brotes acaecidos en México y EEUU y el riesgo de pandemia.

Debemos interpretar con cautela los datos consultados en las diversas fuentes informativas y huir siempre de sensacionalismos. Del mismo modo que es irresponsable no tomar en serio cualquier riesgo para la salud pública es poco inteligente alarmarse inútilmente. Hemos de adoptar las medidas que la OMS establezca y confiar en la cooperación internacional. No es la primera vez que la humanidad se enfrenta a problemas globales y, con el necesario optimismo, hemos de confiar en salvar los nuevos obstáculos.

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