domingo, 9 de agosto de 2009

Arte y belleza


¿Quién se cuestiona que arte y belleza van unidos? Por eso se habla de las bellas artes. Y sin embargo hay obras que no irradiando beldad se consideran tal. Aunque se puede aducir que, en la subjetividad, uno puede contemplar el mundo en estado de gracia mientras otro se escandaliza o permanece indiferente. Un día me sorprendí, a la entrada de un centro educativo, ante una escultura de un pez en vertical, metálica y vanguardista, pero no por el hechizo de su estética, sino por sus salientes (¿olas?) de latón, puntiagudos y cortantes como cuchillos. Heló mi sangre la alegoría de un mar infernal. No era bella a mis ojos, pero no puedo asegurar que no fuese arte. Supongo que otros observadores, entendidos o no, así verían su modernidad.

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