martes, 23 de junio de 2009

Relación médico-paciente (4): Otros condicionantes


Factores añadidos de la relación médico-paciente

A parte de los tres principales condicionantes referidos de la relación médico-paciente (profesional, paciente y ambiente), podemos señalar otros cinco factores añadidos, secundarios tal vez pero muchas veces decisivos: presión asistencial, tiempo, burocracia, personal auxiliar y servicios sociales.

La presión asistencial (visitas/médico/día) está muy condicionada por un particular sistema sanitario que habitualmente conlleva masificación. Es un problema de primer orden, porque supone deterioro de la asistencia (merma de la calidad) y efecto negativo en la relación médico-paciente, favoreciendo asimismo el desgaste profesional. Por ello se hace necesario:
  • Limitar el número de pacientes asignados, lo cual precisa incrementar el número de médicos en situación de progresiva carencia (emigración médica).
  • Sustituir al personal ausente, imposible muchas veces por la razón aludida; en su defecto, cabría fijar las agendas y asumir una razonable espera.
  • Aplicar estrategias para controlar la demanda y mejorar las condiciones de trabajo con demanda excesiva, tal vez imitando fórmulas foráneas.
El tiempo disponible viene determinado por la referida presión asistencial. Su extrema limitación para cada paciente condiciona la eficacia e incrementa la probabilidad de cometer errores; impide la realización de tareas preventivas y provoca insatisfacción; obliga a prescripciones apresuradas y genera gasto. Por eso, considero razonable:
  • Apoyar el objetivo de la “Plataforma diez minutos” (10 minutos/paciente, 25 pacientes/día y 1200 personas/médico), como planteamiento genérico.
  • Distribuir pacientes por tramos, en lugar de la rigidez actual (pe., citando 3 cada media hora), lo que permite más flexibilidad.
La burocracia es un factor íntimamente relacionado con los dos anteriores, porque implica aumento de la demanda y disminución de tiempo disponible. De cualquier manera, hay una burocracia útil, imprescindible, y otra inútil, prescindible (rutinaria y fastidiosa), lo que me impulsa a proponer:
  • Mantener sólo documentos ineludibles: hojas de interconsulta, hojas de solicitud de pruebas complementarias, partes de enfermedades de declaración obligatoria.
  • Reconsiderar documentos discutibles (prescindibles o mejorables): partes de incapacidad temporal (IT), informes sociales, formularios de solicitud de material ortopédico.
  • Desestimar documentos inútiles o improcedentes (no pertenecientes a la atención pública de salud): informes para “visados”, “justificantes” para empresa, certificados específicos (deportivos, patroneo de yate y otros).
El personal auxiliar en el nivel primario contribuye a la colaboración del paciente (mejora el clima de trabajo) y “descarga” de las agobiantes tareas burocráticas, permitiendo la asunción de tareas propias del médico; también proporciona seguridad ante eventuales problemas médico-legales (carencia de testigos). Es por ello que propongo:
  • Consultas auxiliadas.
Los servicios sociales son imprescindibles para solucionar problemas de índole no sanitaria (soledad, abandono, marginalidad). Se hace ineludible la colaboración efectiva de ayuntamientos y otras instituciones para afrontar una realidad que, por no abordarse suficientemente, repercute en la presión asistencial. Así que convendría:
  • Potenciar servicios sociales.
  • Potenciar centros sociales y recreativos.

Elementos complementarios en la relación médico-paciente

No por complementarios son marginales, sino dignos de tener muy en cuenta, en especial la educación sanitaria (esencial), sin olvidar el establecimiento, de una vez por todas, de una clara delimitación de las competencias.

La educación sanitaria debe formar parte de la integral del individuo, máxime en una sociedad que soporta peor las dolencias que antaño. Y aunque los médicos portemos el estandarte de la promoción de la salud, hemos de considerar la influencia de los agentes sociales. Escuela, familia y medios son decisivos. Entonces, exhortemos a:
  • Una correcta promoción de la salud en Atención Primaria.
  • Una educación sanitaria en las escuelas.
  • Una educación sanitaria en la comunidad.
  • Unos medios de comunicación responsables.
La delimitación de las competencias es necesaria para impedir el quebranto de la entrevista clínica. A nadie se le escapa la distorsión que provoca el intrusismo de otros profesionales, como algunos farmacéuticos -con oficina de farmacia- a través de acciones interesadas o mensajes equívocos; sobre curanderos y embaucadores huelgan comentarios. En consecuencia, intentemos:
  • Mejorar la organización asistencial.
  • Evitar el intrusismo profesional.
***
Este artículo, final de la serie, es una parte del publicado con el título de Decálogo para una buena relación médico-paciente en la revista médica Cadernos de Atención Primaria, editada por la “Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria” (Agamfec):

Brea Feijoo JM. Decálogo para una buena relación médico-paciente. Cad Aten Primaria 2007; 4 (14): 240-244.

(Disponible en este enlace como segundo artículo del apartado "Espazo para o debate")

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