martes, 24 de agosto de 2010

Actividades sanitarias inútiles


He aquí algunas actividades inútiles de la sanidad hispana que, teniendo nulo valor, generan gasto y soliviantan las neuronas del personal médico más sesudo y responsable.

Visado de recetas. Una actividad, finamente denominada “homologación de recetas”, que de nada sirve. Una cruz para los médicos de atención primaria, que se ven obligados (salvo que quieran complicarse la vida) a emitir continuamente informes sobre fármacos y artículos sanitarios que prescriben otros (especialistas). Y una bendición para los farmacéuticos con ese absurdo cometido. Si su teórica justificación es frenar el gasto en farmacia, la tozuda realidad se empeña en aumentarlo de modo imparable; eso sí, lo que frena es el curso de las consultas.

Justificante médico. Documento emitido en consulta para justificar la asistencia y, en definitiva, que la empresa no sancione al trabajador por su ausencia. Una parte más del cargante papeleo de la Atención Primaria (certificados, formularios, informes, partes, recetas), asumible hasta cierto punto si se consiguiera eliminar nuestra idiosincrásica picaresca. No siendo así, la excesiva demanda de justificantes –incluso por motivos no laborales y hasta para acompañantes de los interesados– llega a ser realmente irritante y degradante.

Factura sombra. El último “invento” de los teóricos de la sanidad es la “factura en la sombra”. Un recibo fantasma cuyo teórico objetivo es concienciar a la población del gasto sanitario y que sólo sirve para generar un nuevo problema y aumentar dicho gasto; y de paso que más de uno se carcajee. Otro absurdo en un sistema de contradicciones, que financia asuntos superfluos y desatiende otros básicos. Lo que nada cuesta –directamente– en nada se valora. Pero la surrealista factura sombra, que por encima le cuesta al contribuyente, sobra.

¿Visados, justificantes y recibos inútiles? No cabe ninguna duda de que este es el país de la racionalidad.

2 comentarios:

  1. ¿Hablas de Kafka o de Marx (Groucho Marx)?

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  2. En verdad, amigo Francisco, esto parece kafkiano y marxiano (grouchiano), pero es la triste realidad.

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