lunes, 27 de diciembre de 2010

Reflexión médica de fin de año


Durante este 2010 que va tocando a su fin, hemos tratado aquí diferentes aspectos de la Medicina, siempre desde una óptica humanística. Y es nuestro deseo seguir en esta misma línea, mientras el ánimo no nos abandone, en tanto no se queme lo que queda del inicial entusiasmo y haya algún lector interesado.

Podría pensarse que el ejercicio médico se limita a dar un servicio al paciente, tratándolo o aconsejándolo, sin más. Pero la singularidad del acto médico debe ir más allá, considerando los beneficios de la comunicación efectiva y teniendo en cuenta los aspectos psicológicos de cada individuo. Máxime en el caso de la atención primaria, en la que el médico general/de familia/de cabecera ha de enfrentarse a todo tipo de patologías médicas y problemas sociales. Pero además la complejidad de la estructura sanitaria actual condiciona las actuaciones de los profesionales y se opone muchas veces a la satisfacción de los usuarios del sistema público de salud.

Un compañero médico reflexionaba hace poco sobre las dificultades del día a día, quejándose de la actividad presurosa y demandando "una medicina menos loca". Si un cocinero ha de tomarse sus cosas con calma para conseguir platos ricos y con fundamento, que diría Karlos Arguiñano, qué menos que un médico pueda tomarse las suyas para poder satisfacer debidamente las necesidades de sus pacientes. Imaginemos a un gran chef que espera que le lleguen veinte comensales y de repente le aparecen cincuenta; por muy bueno que sea, por muy diligente y capaz, seguro que los platos no le saldrán en su punto, o se le quemarán, o incluso podrá intoxicar –involuntariamente, claro– a sus clientes, por el pernicioso efecto del agobio. Pues llevando este ejemplo al campo de la Medicina no cuesta imaginar las posibles consecuencias indeseables.

Aunque desde fuera no se aprecie, son demasiadas las presiones a las que se ve sometido un médico de familia, entendidas como excesivo requerimiento asistencial (ordinario y urgente al mismo tiempo) y aplastante burocracia, en su sentido de papeleo, rigidez y formalidades superfluas. Ciertamente los obstáculos o los impedimentos para una asistencia de calidad han de ser resueltas por los responsables de la organización sanitaria, dependientes -dicho sea de paso- del poder político. No será por falta de propuestas emanadas desde el primer nivel asistencial, plasmadas por escrito en un sinnúmero de documentos suscritos por una mayoría de facultativos bienintencionados y amantes de su profesión, aunque disconformes con un deficiente diseño organizativo.

Es mi deseo que el futuro traiga la sensatez a esta tierra, demasiado sobrada de improvisaciones y chapuzas. Quisiera poder seguir entonando las virtudes que dignifican a la profesión médica y que otro compañero resume en un compromiso ético: dedicación, respeto, proximidad, lealtad, prudencia, equidad, honradez. Solo añadiría las otras “h” de Osler: humildad, humanidad, humor. ¿Qué mayor aspiración que la de un médico íntegro?

(Imagen: Vincent Van Gogh. Retrato del doctor Gachet, 2ª vers, 1890)

6 comentarios:

  1. Con mis deseos de que el nuevo año llegue colmado de los imprescindibles salud y amor, para ti, amigo José Manuel, y para todos los que lean este magnífico blog... Y, en lo posible, que no falte todo eso que mencionas en el último párrafo, el que comienza hablando de la sensatez y acaba aspirando a la integridad profesional. No parece lógico, en los tiempos que corren, esperar tanto. Pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde...
    Un esperanzado abrazo, José Manuel y... ¿por qué no?: ¡Feliz 2011!

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  2. El deseo es recíproco, querido Francisco. Ya ves que el texto es agridulce, una mezcla de desesperanza y confianza en un futuro mejor, como corresponde a la frontera entre un año que agoniza y otro incierto que va a nacer. Así que, siguiendo el rito: ¡FELIZ 2011!

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  3. Es para mí una gran alegría poder, de vez en cuando, leer en tu blog lineas que me alientan a seguir con mi carrera. Créeme amigo mío no es poca cosa, para alguien como yo que a veces se ve en el autobús de los que están saliendo de ese maravilloso país llamado médicolandia. Un cariñoso brazo y un venturoso año 2011.

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  4. Amigo Tony, no sabes cuánto me alegra que al menos una linea de las que escribo te sirva de estímulo. Es más de lo que podría esperar. Esperemos seguir en médicolandia y no encerrarnos en melancolandia.
    Un cariñoso abrazo y ¡FELIZ 2011!

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  5. "Es mi deseo que el futuro traiga la sensatez a esta tierra"
    También es mi deseo.
    ¡Feliz 2011!

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  6. Ojalá llegue algún día la sensatez, amiga Juana.
    ¡Venturoso 2011!

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