miércoles, 6 de mayo de 2009

Necesidad de escribir



La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma.
"La Biblioteca de Babel", J. L. Borges

Encarnados impulsos me arrebatan, como a otros, a dejar en el papel o en la memoria cibernética las ideas que la mente moldea con mayor o menor dificultad. Son muchas veces vaguedades o resuellos de impotencia por el desconocimiento; es sabido que lo que no se sabe expresar es que no se conoce. En contadas ocasiones alcanzan el acierto, acaso de chiripa. La rabia inicial puede endulzarse y la suavidad encabritarse, según el decurso neuronal. Escribir es necesario para atrapar la inquebrantable fugacidad. Aunque sea empresa vana, porque ya todo está escrito.

¿Por qué escribir? En el blog Literature, Arts and Medicine Blog, ligado al NYU School of Medicine Medical Humanities Web Site, se muestran siete razones por las que los médicos escriben: Terapia, Exploración, Compartir, Diversión, Honra, Expiación y Notoriedad. Siete, un número mágico. Siete razones por las que puede escribir cualquiera, sea médico o no.

Repasando mis notas, hallé otra recopilación de motivos de escritura, coincidentes en parte: por un incontrolable impulso interior; para liberarse (catarsis del poeta); para recordarse; para transgredir un mundo absurdo; para crear utopías porque la realidad resulta insoportable; para conseguir el respeto y la dignidad que la vida niega al hombre; para plasmar la pena desde la noche oscura del alma; para vivir muchas vidas; para salvar la insignificancia de lo vivido; para llegar a mucha gente (ser escuchados); para huir de la soledad; para acercarse a la divinidad; por un compromiso social...

Reconocido el impulso interior, mi espíritu ansía la liberación (terapia), la exploración, la comunicación (compartir) y la diversión; es fascinante el juego de las palabras. Supongo que también la elevación y el abrigo de otras almas.
***

 Además de ensayos médicos y melódicos, he escrito alrededor de una veintena de cuentos, más de dos centenares de poemas, una novela de aventuras marinas (Singladuras ardientes), en la que la infancia del héroe se hace protagonista, y una extensa novela-ensayo sobre el tiempo, la vejez y la muerte (El viejo Saladino o Hacia la noche decisiva); el amor empapa ambas narraciones largas, la naturaleza se cuela, la medicina despunta y la música se adentra. En los escritos de ficción, todavía inéditos, he pretendido que estuviese presente el humor cervantino.

1 comentario:

  1. Querido José-Manuel: no hay duda de que todo pasa por aquella necesidad interior que mencionaba Kandinsky. Sin ella, el resto queda pálido,sin vida.
    Abrazos,

    Diego

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