De los cuatro sonetos que, por impulso incontenible, escribí en memoria de mi padre, traigo uno en su recuerdo…
Aunque me duele el alma al recordarte,
tu imagen no se aparta de mi mente.
Te alejaste de mí tan de repente
que en tu precoz final no pude hablarte.
¿Cómo mis sentimientos expresarte?
¿Cómo decir “te quiero”, felizmente,
sin que mi pecho llore y se lamente?
Pues valga una oración para abrazarte...
A tu Dios: que te acoja y te libere,
que te otorgue la paz que no has tenido
en esta vida que lastima y hiere;
que la serenidad que has pretendido
sea ad eternum, quiere quien te quiere;
que alcances el descanso merecido.
tu imagen no se aparta de mi mente.
Te alejaste de mí tan de repente
que en tu precoz final no pude hablarte.
¿Cómo mis sentimientos expresarte?
¿Cómo decir “te quiero”, felizmente,
sin que mi pecho llore y se lamente?
Pues valga una oración para abrazarte...
A tu Dios: que te acoja y te libere,
que te otorgue la paz que no has tenido
en esta vida que lastima y hiere;
que la serenidad que has pretendido
sea ad eternum, quiere quien te quiere;
que alcances el descanso merecido.
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6 comentarios:
Un gran abrazo, José Manuel,
Diego
Me sumo a tu dolor.
Hizo siete años en Abril que experimenté tan amarga pérdida,asumida porque no hay nada más terco que la realidad,pero no superada porque no es fácil aceptar que falta el pilar más importante de tu vida: mi madre.
Un fuerte abrazo.
Tanto tiempo trascurrido y se siente en tus palabras y en tus versos, la devoción por tu padre. Un abrazo desde este rincón manchego donde también somos sobrios en expresiones pero sentimos de verdad lo que decimos.
Gracias por vuestras palabras de aliento.
Creo que una infinidad de hijos desearían poderse expresar hacía su padre, como tú lo haces en tú soneto.Un saludo y un abrazo muy fuerte.
Graciñas, querido Alejo. Unha aperta.
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