jueves, 7 de enero de 2010

Las melodías gallegas (2ª parte)


En la primera parte de este estudio, hemos visto la singularidad de la melodía gallega a través de las personalidades musicales de Marcial del Adalid y Juan Montes. El primero, reconocido pianista y primer compositor gallego de música profana culta –y acaso el primer compositor español genuinamente romántico–, que haciendo honor a su apellido fue iniciador con sus Cantares viejos y nuevos. El segundo, de aspiración menos universal, que iba para sacerdote y acabó siendo el legítimo representante de un nacionalismo musical gallego que transcendió a través de unas baladas profanas. En esta segunda parte centramos la atención en José Castro “Chané” y José Baldomir, continuadores y perfeccionistas de la melodía gallega, responsables de su consolidación.

El músico de Curros: José Castro “Chané”


José Castro González “Chané” (Santiago de Compostela, 1856-La Habana, 1917), maestro cuyo sobrenombre procede del que adoptara artísticamente la rondalla integrada por miembros de su familia, de procedencia ferrolana, comenzó una exitosa carrera dirigiendo orfeones en A Coruña. Es uno de los promotores de las corales de Galicia, junto a Canuto Berea, Juan Montes, José Baldomir y Pascual Veiga. Al suprimirse la cátedra que ocupaba en la ciudad herculina, decidió emigrar a Cuba. En 1893 llegó a La Habana, donde continuó su labor de director de coro y trabó una fructuosa amistad con el poeta Manuel Curros Enríquez, que también había emigrado por cuestiones políticas. De su escasa obra, cuatro melodías inspiradas en poemas de su libro Aires da miña terra (Aires de mi tierra) han sido consideradas un tesoro suficiente para designar a Chané como el músico de Curros: Os teus ollos (Tus ojos), Cántiga, Tangaraños y Un adiós a Mariquiña.


Consolidación de la melodía gallega: José Baldomir


José Baldomir Fernández (A Coruña, 1867-1947) recibió formación musical de Marcial Torres del Adalid, primo del compositor, ejerció como director de orfeones –siguiendo la tradición de la época– y colaboró con Felipe Pedrel y José Inzenga en la recogida de temas folklóricos. Y sobre todo fue reconocido por sus composiciones para canto y piano, inspiradas en textos de poetas gallegos, principalmente de Rosalía de Castro (se le ha llamado “el músico de Follas novas”), y que él mismo denominó melodías gallegas. Se estima su producción de canciones estilo lied en alrededor de medio centenar, pero desgraciadamente sólo llegó a nosotros un puñado, algunas frecuentemente interpretadas en su versión coral. Las más recordadas: ¿Cómo foi? (¿Cómo fue?), con texto de Curros Enríquez; Maio longo (Mayo largo), con texto rosaliano; y Meus amores (Mis amores), sobre un poema de Salvador Golpe. Estas obras vocales, y otras que merecen ser redescubiertas, le dieron fama a Baldomir en su tiempo.


Epílogo

Además de Adalid, Montes, Chané y Baldomir, otros músicos gallegos se entregaron a la composición de obras para canto y piano: Canuto Berea (1836-1891), Enrique Lens Vieira (1854-1945), Ricardo Courtier (1865-1922), Jesús Bal y Gay (1905-1993)... Digamos de paso que músicos ajenos a Galicia (Maurice Ravel, Claudio Carneyro, Eduard Toldrá, Antón García Abril...) fueron seducidos por poetas del noroeste peninsular y arroparon melódicamente sus textos, allegándose con mayor o menor acierto al sentir gallego.

Un ánimo esperanzado confía en la inquietud por conocer las maravillosas melodías gallegas, una música delicada e injustamente postergada. Como dijo el humanista Xoán Vicente Viqueira, no debiera olvidarse que desde Martín Códax la música gallega es por esencia de canto. Y músicos de nuestro tiempo, como el prolífico Rogelio Groba (Ponteareas, 1930), que ha dejado su propia impronta en la canción gallega y continúa su labor creativa, no lo han olvidado y han seguido la senda de los melodistas decimonónicos. Por consiguiente, aguardamos que el aire lleve a los melómanos las ansias de descubrir para escoger y que los músicos contemporáneos sigan envolviendo las hermosas palabras de melódica hermosura.
***
Hasta aquí una reducción de la segunda parte del escrito publicado OpusMusica (revista electrónica de música clásica):

Como ilustración sonora traigo la balada de Baldomir ¿Cómo foi? (¿Cómo fue?). En el poema original de Curros, con el título de ¡Ai! (¡Ay!), un padre se lamenta de la muerte de un hijo, víctima de la viruela (“negras vixigas”); es un texto trágico con evidente dificultad para la musicalización al que Baldomir le da un soporte melódico apropiado. Aunque la grabación no es buena, la interpretación de Teresa Novoa –soprano– y Alejo Amoedo –piano– es excelente.

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