lunes, 23 de agosto de 2010

Cultura de la prevención


Dice el Dr. Rogelio Altisent, profesor de bioética de la Facultad de Medicina de Zaragoza, que cualquier intervención preventiva tiene que tener la evidencia científica de que el paciente obtendrá un beneficio, porque podemos correr el riesgo de instaurar una “cultura de la prevención”, con efectos secundarios como la industrialización de la salud, que supone un mercado de sanos mayor que el de enfermos, o la politización de la medicina, que acarrea una medicina defensiva en la que el beneficio político se pone por delante del bien común. Respecto a la vacuna de la gripe A, en la que hay muchas dudas –como con otras vacunas–, y los expertos no se ponen de acuerdo, comprende que los profesionales sanitarios tengan dudas. (Leído en Noticias OMC)

Por otra parte, el Dr. Juan Gérvas afirma en una entrevista, al respecto de la prevención (en concreto de la vacunación antigripal, y particularmente de la gripe A, que desaconseja) y del principio bioético de autonomía (desde minuto 16), que la intervención médica es hoy la cuarta causa de muerte, después las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los accidentes de tráfico (al parecer ahora superados por el suicidio). Deja también en entredicho el aforismo de que “es mejor prevenir que curar”, pues pierde su sentido cuando se ofrece prevención para casi todo. La prevención extrema se vuelve peligrosa e indigna, por lo que es recomendable aplicarla con tino, teniendo siempre en cuenta las palabras del Dr. Muir Gray, experto mundial en prevención: Toda actividad preventiva produce daño; sólo alguna produce más beneficio que daño.

Siguiendo las recomendaciones de estos sesudos estudiosos, convendría seguir la senda de la prudencia –considerando que los extremos son malos–, aplicando las medidas preventivas (inmunizaciones, quimioprofilaxis, cribados) que se han demostrado de mayor provecho que riesgo, evitando aquello de lo que no hay seguridad y manteniéndonos expectantes por si las investigaciones aconsejan que, en un determinado momento y para un determinado proceso, prevenir es mejor que curar.

Ver también: Esclavos de los chequeos.
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MEDICINA PREVENTIVA Y SALUD PÚBLICA. Al hablar de prevención y de medidas preventivas se hace referencia a la medicina preventiva, entendida como el conjunto de actuaciones y consejos médicos dirigidos a la prevención de la enfermedad (definición tradicional), o como actividades sanitarias organizadas de la colectividad para la promoción –fomento– de la salud y prevención de la enfermedad (definición actual). Es uno de los cometidos de la salud pública, que más ampliamente dirige sus acciones sobre el medio ambiente (saneamiento), sobre el individuo (promoción o fomento de la salud, prevención de la enfermedad y restauración de la salud) y sobre la colectividad (salud comunitaria), en especial mediante la educación sanitaria.

4 comentarios:

  1. Esta entrada me da mucho que pensar, amigo José Manuel.

    Me "crié" como médico convencido de que "es mejor prevenir que curar". Pero, algunos de los últimos acontecimientos, a los que haces referencia (gripe A) y otros (VPH) incluso, la prevención del tabaquismo (cuando se promulgó la Ley al respecto) me han hecho dudar y preguntarme cuáles eran los auténticos intereses que motivaban esas campañas: que no tienen por qué ser "malos", ciertamente.

    Creo que la palabra clave la apuntas tú, en tu entrada: PRUDENCIA.

    Saludos.

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  2. Estimado Francisco, yo también había enarbolado la bandera de la prevención. Ahora comprendo que debe hacerse en la justa medida. Sin que por ello reste valor a ciertas medidas preventivas, como las de riesgos laborales o de accidentes de tráfico.
    Un saludo.

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  3. Me parece que esto tiene que ver con la llamada 'prevención cuaternaria', amigo José Manuel, y seguramente con la transformación de los riesgos en enfermedades per se, sin que sean idénticos o inevitablemente consecutivos. Vale mucho la reflexión. Gracias como siempre.

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  4. En efecto, querido Lizardo, la sana tendencia de evitar actuaciones injustificadas que incluso pueden ser perniciosas. U oponerse con bienintencionado afán a la medicalización de la vida.
    Gracias a ti por tu aportación.

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