viernes, 22 de julio de 2011

Seguridad en la prescripción médica


La lectura de tres artículos sobre la prescripción médica, y los problemas de seguridad derivados, analizados en el celebrado blog “Primum non nocere”, me lleva a formular los siguientes puntos clave:

  • La prescripción inducida (*) altera los ánimos de los médicos de familia y es uno de los temas recurrentes en los análisis de gasto en farmacia.
  • No parece razonable que desde las administraciones sanitarias no se actúe sobre la descoordinación de la prescripción en todos los niveles asistenciales, públicos y privados-concertados.
  • Se plantea periódicamente la gravedad de la escasez de tiempo en consulta para asegurar la calidad de la asistencia sanitaria y la prescripción adecuada.
  • Contrariamente a lo deseable, con poco tiempo por paciente es más probable que surjan complicaciones por mala prescripción que redunden en más visitas, lo cual generará mayor coste.
  • La seguridad disminuye además con la deficiente información, cuando el médico no informa al paciente con suficiente detalle sobre el tratamiento que debe de seguir.
  • Se acrecienta el problema con el cambio frecuente de médico de cabecera (o pediatra) y con el uso indiscriminado de servicios, acarreando confusión y polimedicación (**).

Se hace necesaria una propuesta de seguridad prescriptora: la cuestión de la prescripción inducida –que obliga a una intensa labor de escribanía– debiera ser abordada por la administración mediante un procedimiento de gestión que coordine la prescripción y evite duplicidades, como medida global de seguridad y de ahorro en el uso de medicamentos, procurando aumentar el tiempo de consulta en Atención Primaria para, entre otras cosas, favorecer la adecuada información al paciente sobre su tratamiento farmacológico.
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(*) Lo prescrito en el ámbito especializado y pasado al primario se considera  prescripción inducida.
(**) Cuestión particularmente importante es el problema de la polimedicación.

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