domingo, 21 de octubre de 2012

El arte de vivir


Esta entrada es continuación de la publicada como "Dr. W.C. Álvarez: Viva en paz con sus nervios". En ella reproduzco otras frases interesantes de este médico norteamericano de ascendencia hispana, correspondientes a la segunda parte del libro que trata sobre "el arte de vivir" y agrupadas bajo diferentes epígrafes. Aunque algunas puedan sonar hoy un tanto rancias, espero que la mayoría sean deleitosas y sirvan de provecho. 



Existe un arte de vivir
  • Existe un arte de vivir que todos debemos aprender si queremos estar en paz con nosotros mismos.
  • El coraje es el arma más segura para conseguir el éxito. Coraje o valor de hacer lo que se cree justo (a pesar de lo que puedan decir los vecinos), de seguir adelante cuando la gente nos contradice, de perseverar, de adherirse a una causa aunque sea impopular, de encajar fracasos…
  • Se pueden defender las propias convicciones, pero no es bueno ser testarudo. Si la mejor medida es ceder, ceda.
  • Muchos jóvenes cometen el error de ser “burladores de convenciones”. Burlarse de las indicaciones de los mayores no es una prueba de coraje; se puede ser valeroso y respetar las normas sociales.
  • La paz de espíritu puede hallarse súbitamente al leer un corto poema, o hasta en una sola frase en un libro o un artículo.
  • Mejor obrar, aun a riesgo de cometer errores.
  • Preocuparse más de “vivir” la vida y menos de entenderla.
  • No “fugarse” de la vida. El ausentismo inteligente es bueno; el aislamiento completo no es sensato.
  • Hacer balance de tarde en tarde. ¿Hay algo bueno en el comportamiento de uno? ¿Qué hay de estúpido y necio en mi vida?

Sobre el matrimonio

  • De muchas parejas puede decirse no que están casados, sino que no están separados.
  • ¿Por qué se separan los matrimonios? La causa más común encontrada es la inmadurez emocional y el infantilismo de uno de los cónyuges. Otras causas: facilidad de independencia, falta de ingresos, infidelidad, alcoholismo...
  • ¿Por qué se llega al matrimonio? Causas halladas por orden prioritario: para tener compañía, para tener un hogar propio, para liberarse del dominio de una madre imperiosa, para disfrutar de la relación sexual, por segutidad, para huir de la soledad. Una cosa resulta significativa: pocas personas piden amor.
  • Importancia de cuidar que el amor siga creciendo. Para ello son útiles: palabras de encomio, enterarse de lo que quiere el otro, tener pequeños detalles…
  • Las personas mejores para el matrimonio, como para cualquier relación humana, son las que en su compañía vive uno a gusto, “tan cómodas como un zapato viejo”.
  • Minimizar los conflictos matrimoniales: no abusar de la crítica, hablar sosegados, no mentir…
  • Nadie puede superar por completo la sensación de soledad.
  • Factores que arruinan un matrimonio: sensación de subestima, regañar en exceso, utilizar a la mujer como niñera, intentar cambiar la personalidad del otro, celos, “sacerdotisas de la casa” –inclinadas a adorar la casa y su pulcritud-…
  • Para arruinar un matrimonio se necesitan dos.
  • Una compenetración sexual satisfactoria precisa tiempo.

Sobre los hijos
  • Se debe manifestar el amor y el cariño por los hijos, no privándose del placer de besarlos y abrazarlos.
  • No permitir que la casa la gobiernen los hijos.
  • Tener un horario fijo en la familia facilita la vida de los hijos y los padres.
  • Limitar la libertad de conducta de un hijo por su propio bien.
  • No esperar demasiado de los pequeños; todavía no son adultos. Es bueno animarles a que inviten a sus amigos a su casa.
  • No traicionar la confianza de un niño, demostrándole gran indignación o reprendiéndole.
  • Para establecer contacto íntimo con los hijos, hay varias maneras de “romper el hielo”.  Primero, dando la sensación de que nos interesamos por sus actividades; debemos tener tiempo para ellos.
  • Es absolutamente imprescindible perdonar las faltas de los hijos, y pronto.
  • A los niños no se les debería pegar nunca. Sólo se pueden excusar unos cachetes cuando son pequeños y no se puede razonar con ellos.
  • Darle al hijo lo que necesita y cuando lo necesita.

Convivir con uno mismo y con los demás
  • Debemos aprender a vivir bien avenidos con nosotros mismos.
  • Nacen tragedias de la dualidad de pensamiento. Así, muchas personas se atormentan con su “demonio” personal y sufren “accesos de ruindad” por sus conflictos interiores.
  • Otros seres a menudo en guerra consigo mismos, muy necesitados de ayuda, son los violentos y de temperamento colérico.
  • Hay un arte para convivir.
  • Una gran necesidad humana: la confesión o “desahogo”. Muchas personas atormentadas que viven con la sensación de que nadie las aprecia, pueden remediarse grandemente hablando de sus conflictos con un médico o consejero comprensivos, poniendo sus pensamientos en palabras. Cuando los problemas se han planteado y expresado con claridad, ya no parecen tan irresolubles.
  • Todo el mundo necesita compañía.
  • Si quiere ganar amigos interésese sinceramente por sus semejantes; manifieste interés por actividades de su interlocutor, cuide sus modales, respete los derechos de los demás y aprenda a ser un buen contertulio.
  • No tema recibir un desaire.
  • Cuide bien de respetar los derechos de los demás. Hasta para las amistades más íntimas hay un límite que no se puede transponer.
  • A las personas sarcásticas se las tiene en poca estimación, a causa de su gran facilidad para hacer comentarios zahirientes, cáusticos o desagradables. Quizá uno pueda divertirse con la facultad de pronunciar una frase inteligente, brillante o mordaz; pero si ha de ser a costa de alguno de los presentes, acaso infiera una herida irreparable en el alma de esa persona.
  • Aprender a ser agradable en sociedad. Muy prudente es la madre que ayuda a los hijos tímidos, animándoles para que inviten a sus amigos y se relacionen con ellos.
  • Los “tíos listos” no gustan a nadie y los “gruñones” tampoco. No se las dé de tío listo ni de gruñón, no adoptando un aire de estar demasiado enterado de todo y procurando hacer un alto cuando uno se siente enojado.
  • No espere demasiado de los demás. Buena parte de las desdichas nacen de la sensación de que los otros no nos tratan con la consideración que merecemos.
  • Manifieste afecto. Elogie a los demás; no se deje dominar por la envidia.
  • No sea demasiado dogmático ni tozudo. El defecto de la terquedad debe ser combatido.

El trabajo de su vida
  • Representa un factor de primer orden que un hombre sepa entregarse a la vida de trabajo con entusiasmo.
  • Un trabajo que guste contribuye a la felicidad.
  • Convendría negarse a encauzar la vida en un trabajo no escogido y que no proporciona ningún placer. Entregarse a un trabajo inadecuado y no dejarlo puede terminar en una neurosis. Además, ninguna cantidad de dinero justifica un trabajo que repugna.
  • El soñar despierto está bien para los niños; de adultos supone estar resignados a la derrota.
  • No tome decisiones importantes estando cansado o disgustado.
  • Haga lo que le guste y estimule. En mi caso, me ha estimulado el deseo de hallar respuestas a las preguntas que surgen continuamente en mi cerebro.
***
Life's A Long Song (La vida es una larga canción)
Ian Anderson y grupo de cámara

2 comentarios:

  1. Sí hay algún regusto rancio en algunos, Pepe (¡qué genial el ejemplar del libro que pones en la imagen, al menos tiene cuarenta años1), pero son consejos interesantes, y algunos, muy buenos. "No tome decisiones importantes estando disgustado o cansado": indiscutible. "Mejor actuar, aun a riesgo de cometer errores": haber perdido de vista esta máxima de personas y sociedades valientes, claras y comprometidas y convertirnos en un país de timoratos acomodaticios y pasivos es, desde mi punto de vista, una de las grandes causas del estado actual del país. Cuando la sociedad está años viendo atrocidades y traga y calla, es posible cualquier cosa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El libro lo compré durante la carrera, de oferta en un gran almacén. Ya sabes, Pablo, que mejor el peor libro que los mejores apuntes. Es un libro de autoayuda entrañable, desfasado y a la vez intemporal. Veo que te impactó alguno de sus consejos y me alegro. Lamentablemente, aquí prevalece la pasividad sobre la acción aconsejada.

      Eliminar