domingo, 26 de julio de 2015

En los momentos confusos: Fuga

Paraidolia


FUGA

Vertiginoso espacio coloreado de contento.
Bajo el mandato de Dioniso, 
aniquilando boleros–tangos–coplas...
Monotonía ausente en farra incontenible.
Atrapado en enólicas visiones,
aullando en duermevela incontenible y volátil.
Transido por bioquímicas reacciones,
flotando entre vaivenes sobre nubes encantadas.
Enredadas neuronas en tinieblas,
al borde de una rugiente catarata...
Rojo y blanco. Abotargado y guiñapo.

Libre de la oficialidad del tiempo,
batiendo la mandíbula con ojos distantes.
Chascarrillos y cuentos (estolideces al viento),
violines guturales y trombones gastroesofágicos.
La lengua, que desenfrenada brinca,
arremete azuzada rebuznando.
Empodrecida atmósfera por metabólicos fluidos, 
vértigo–cefalea–ofuscación... Caos en la encefálica corteza.
Inenarrable sensación —acaso fugitiva—
que embota y desorienta. Debilitada carne está vencida.

Furtiva reflexión en un momento lúcido...
¡Inicua libertad que voluntades devora!
¡Odioso anegamiento de vicio perdonable!
Siento el peso de la abulia extrema e invencible,
torturadora carga que aplasta el alma.
Al fin desfallecido. Y, de bruces, reposo.

Duermo. Duermo. Duermo...

[mar. 1995]
____
El estado de ebriedad descontrola los movimientos corporales y nubla el pensamiento. La voluntad está maniatada, el juicio aprisionado, el ser totalmente vulnerable. Cuando se produce en una fiesta bulliciosa o farra (juerga, jarana, jolgorio, parranda), el estado indeseable de embriaguez puede despertar hilaridad.

Un ejemplo de la forma musical "Fuga"
 Fuga en Do Mayor de Johann Pachelbel
Fuga: forma musical contrapuntística más compleja.
***
Refiriéndonos a Dioniso, dios olímpico del vino (Baco para los romanos), bien podría valer como ilustración de nuestro poema el famoso cuadro de Velázquez: Los borrachos o El triunfo de Baco (1628-162).

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