jueves, 19 de febrero de 2009

Aforismos médicos 2


En esta segunda parte presento otras sentencias concisas y frases extraídas de escritos diversos que he convertido mediante el juego del lenguaje en aforismos, considerando lo expuesto en la primera parte. Me permito dejar una frase en toda su extensión, por lo significativa, e incluyo una plegaria médica. De la mayoría dejo constancia de la autoría; de los que no tengo certeza prefiero dejarlos como anónimos. Comulgando o no con ellos, aquí va otra docena sobre medicina y médicos:
  • La medicina es la ciencia de la incertidumbre y el arte de la probabilidad. (W. Osler)
  • El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la naturaleza le va curando. (Voltaire)
  • La medicina es el apoyo para los pacientes pero la destrucción para los médicos. (Anónimo)
  • La medicina es el arte de acompañar al sepulcro con palabras griegas. (E.J. Poncela)
  • La Medicina como profesión es excelsa y como ciencia humildísima. El vacío que queda, entre la verdad que poseemos y la que deseamos, hay que rellenarlo con entusiasmo, buena fe y, sobre todo, modestia. (G. Marañón)
  • Ser buen médico significa poseer conocimientos y “4 h”: humildad, honestidad, humanidad y humor. (W. Osler)
  • Para ser un buen médico son imprescindibles dos requisitos: capacidad de observación y no tener asco de nada. (J. Letamendi)
  • Es mucho más peligroso el médico orgulloso de su ciencia que el médico ignorante, porque éste puede tener, al menos, la tentación de ser prudente. (F. Escardó)
  • La gente quiere a los médicos que quieren a la gente; antes de ser un buen médico, sé una buena persona. (Anónimo)
  • Incluso en el mundo cada vez más inclinado al uso de ordenadores y de máquinas para una batería de “screening-tests”, el papel del hombre-médico seguirá siendo insustituible. (A. Balcells)
  • El médico general sabe poco sobre muchas cosas; a medida que progresa en su arte sabe cada vez menos sobre cada vez más cosas; al final de su carrera termina por no saber nada sobre todo. El médico especialista, por lo contrario, sabe mucho sobre pocas cosas; a medida que progresa en su arte, sabe cada vez más sobre cada vez menos cosas; al final de su carrera, termina por saberlo todo sobre nada. (R. Tzanck).
  • Plegaria del buen médico: permítasenos estar bien lejos de la incapacidad, del excesivo celo por lo nuevo y del desprecio por lo que es antiguo, de anteponer el conocimiento a la experiencia, la ciencia antes del arte y el ingenio antes del sentido común; de tratar a los pacientes como simples casos y de transformar la cura de la enfermedad en algo más penoso que la persistencia de la misma. De todo ello, líbranos, Señor. (R. Hutchinson)
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                          Las “4 h” de Osler me parecen definitivas y los requisitos de Letamendi muy atinados. La evolución contemplada por Tzanck para médico general y especialista da que pensar: evidentemente quien mucho abarca poco aprieta; y quien, ultraespecializado, muy poco abarca, acaba apretando la nada. La plegaria de Hutchinson me hace recordar aquella otra clásica: La oración de Maimónides.

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