martes, 9 de marzo de 2010

Desastres naturales


Continuamente la Natura nos avisa de nuestra pequeñez, y seguimos empeñados en demostrar vana grandeza. ¡Miseria de los hombres versus superioridad del Hombre! Ante la fuerza destructora de terremotos, inundaciones, huracanes o erupciones volcánicas, poco pueden hacer los mortales, salvo prevenirse de los desastres naturales. Las consecuencias las sufren los pobres, indefensos por su condición; los ricos raramente llegan a percibir el alcance de las calamidades. Mayormente, tienen las de perder los indigentes de los países opulentos, porque los doblemente afortunados habitan en sólidas casas, están asegurados y tienen recursos para salir adelante. Con todo, frente a ella nada son los hombres, ni pudientes ni menesterosos. Entonces, sólo cabe respetar a la Natura y precaverse de su ira.

1 comentario:

  1. Ira que nosotros también achacamos a los fenómenos naturales, amigo José Manuel, pero los mismos carecen de sentimientos, al carecer de sistemas nerviosos evolucionados. El terremoto devastador es apenas un leve movimiento para las enormes placas tectónicas. De hecho la humildad debe ser alimentada por nuestra pequeñez ante tales fenómenos, sin deificarlos o personalizarlos, pero también sin menospreciarlos. Al final, cuando llueve todos se mojan.

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