viernes, 30 de abril de 2010

La suerte

La suerte puede ser atraída, se puede propiciar la buena estrella, leo en un escrito de prensa. ¿De qué modo? Asumiendo principios o adoptando actitudes ante la vida que diferencian a los afortunados de los cenizos (los que traen y tienen mala suerte). En particular, se aconseja una disposición vital relajada, ser receptivo y abierto a nuevas experiencias. Con confianza y viendo el lado positivo de las cosas. Olvidándonos del pasado, porque los recuerdos afectan al humor y éste condiciona los recuerdos, y concentrándonos en el presente para afrontar el futuro. Tal vez no baste la actitud abierta y relajada para propiciar un futuro venturoso, pero seguro que nos sirve para superar con menor dificultad las contrariedades. (*)


Valgan algunos dichos sobre la fortuna…
  • Unos nacen con estrella, y otros nacen estrellados. (Refrán)
  • La suerte de la fea, la bella la desea. (Refrán)
  • Para no perder el jugador no cesa de perder. (Ovidio)
  • En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, en la prosperidad se oculta. (Horacio)
  • Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan. (W. Shakespeare)
  • Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan. (Voltaire)
  • La suerte favorece sólo a la mente preparada. (I. Asimov)
  • La suerte no es más que la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables. (O. Swett Marden)
  • Los triunfadores tienen mucha suerte. Si no lo crees, pregúntale a un fracasado. (M. Levine)
  • La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte. (C. Zuckmayer)
***
(*) Sobre un libro que enseña a atraer y aprovechar la buena fortuna:
Nadie nace con suerte, por Richard Wiseman

2 comentarios:

  1. Mi estimado amigo, el cálculo de probabilidades acabó por desterrar en mí la noción de suerte. La suerte es una quimera análoga al alma, solo existe si queremos que exista. Vale la pena decir, tanto la suerte como el alma existen si algún ser humano lo desea.

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  2. Alguien dijo que si la gente conociese el cálculo de probabilidades no jugaría a la lotería. Y sin embargo creo, querido Tony, que hasta los conocedores se dejan llevar por la ilusión; aunque encajen con aparente indiferencia el (esperado) desencanto.

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