martes, 10 de mayo de 2011

Ella Fitzgerald, la primera dama del jazz


En nuestro ir y venir por las figuras del Jazz, no nos podíamos olvidar de Ella Fitzgerald (1917-1996), una de las grandes reinas de la gran música afroamericana. Por sus extraordinarias condiciones vocales, de rango (tres octavas), de timbre, de control, de fraseo, de capacidad improvisadora, de exquisito gusto, se alzó al firmamento musical y se la consideró “la primera dama de la canción” (The First Lady of Song). Para ser más precisos, habríamos de considerarla como “la primera dama del Jazz”, sin olvidar a las otras dos excelsas: Billie Holiday y Sarah Vaughan). Aunque, como muchos cantantes jazzísticos, se aproximó a diferentes estilos, próximos o distantes, como el góspel, la bossa nova, el pop y otros de la música ligera.

El virtuosismo de Ella

Además de las características vocales referidas, Ella era muy precisa y clara en la vocalización, y su capacidad de improvisación se manifestaba especialmente en la técnica del scat. Se trata del empleo de la voz remedando instrumento artificial, emitiendo palabras y sílabas sin sentido (p.ej.: “skoobie-doobie, bee-bop-a-lula, boop-boop-a-doop”), sobre melodías y ritmos improvisados. Como defecto, sólo se le ha achacado su carencia de expresión dramática. En las décadas de 1950 y 1960 realizó versiones sublimes de los principales compositores de la canción popular estadounidense (Cole Porter, Richard Rodgers & Lorenz Hart, Duke Ellington, Irving Berlin, George & Ira Gershwin, Harold Arlen, Jerome Kern, Johnny Mercer), en registro a modo de libros de canciones o cancioneros (“songbooks”).

Pero antes de hacerse un hueco en el mundo del Jazz, de alcanzar la madurez interpretativa y el reconocimiento, hubo de superar dificultades e ir en busca de oportunidades. Sus orígenes humildes y los problemas en el seno familiar (abandono del hogar del padre, muerte de la madre en accidente de tráfico y otros dramas), que condicionaron su comportamiento (absentismo escolar, internamiento en un reformatorio, escapadas de casa), no le impidieron progresar en el arte musical. Desde pequeña bailaba y cantaba en un club escolar y en un coro de iglesia, la Bethany African Methodist Episcopal Church. Escuchaba con mucha atención las canciones que emitían por la radio e incluso aprendió a tocar el piano.

La gran carrera jazzística


En 1934, con sólo 16 años, debutó como cantante en el Harlem Apollo Theater de Nueva York y ganó un concurso de aficionados. Colaboró brevemente con la banda de Tiny Bradshaw y en 1935 entró en la orquesta de Chick Webb, por mediación del saxofonista alto Benny Carter. A los 17 años cantó con esta orquesta en el Harlem' Savoy Ballroom y grabó varios temas, hasta alcanzar en 1938 un clamoroso éxito con A Tisket A Tasket. En 1939, al morir Chick Webb, la orquesta adquirió el nombre de "Ella Fitzgerald and Her Famous Orchestra", aunque en 1941 acabaría por abandonar la formación para emprender su carrera en solitario.

Convertida en una auténtica estrella, cantó con regularidad en los conciertos de Norman Granz Jazz at the Philharmonic (JAP), realizó muchas giras de conciertos (en algunas con Granz como manager), dentro y fuera de su país, incluyendo una con la banda de Dizzy Gillespie; con el estilo bebop de éste, comenzó a emplear la técnica del scat. En el trienio de 1945-1947 alcanzó gran popularidad con las grabaciones de Lady Be Good, How High the Moon y Flying Home, al tiempo que alcanzó mayor reconocimiento por la crítica. En 1947 se casó con el bajista Ray Brown y su matrimonio duró hasta 1953.

En 1955 firmó un contrato con el sello “Verve” de Norman Granz y realizó los famosos “Song Books”. En 1960 se grabó un concierto en Berlín, Ella in Berlin, que se convierte en su disco más importante para Verve. Entre 1967 y 1970 grabó para los sellos “Capitol” y “Reprise”. Pero en sus últimos años, volvería con Granz para formar parte de su nueva compañía discográfica, “Pablo”, iniciando su nueva andadura en 1972 con un gran concierto, el Santa Monica Civic Concert. La década de 1970 le depararía nuevos discos plenamente jazzísticos. Entre sus numerosas grabaciones, se incluyen actuaciones junto a otros gigantes del Jazz, como Louis Armstrong, Count Basie, Duke Ellington, Oscar Peterson y Joe Pass. Y como muestra de reconocimiento a su arte, fue galardonada con premios y medallas.



Final y enfermedad

A finales de la década de 1970, la obesidad que Ella Fitzgerald padecía favoreció el desarrollo de una diabetes muy agresiva, que la limitó físicamente y la obligó a restringir su actividad musical. A finales de la década de 1980 estaba irreconocible por su delgadez, a consecuencia de una intensa dieta que no consiguió frenar su enfermedad metabólica, y prácticamente ciega. Aunque, según dijeron sus allegados, no cambió su carácter afable y alegre, mostrándose siempre optimista y dicharachera. En 1993 le tuvieron que amputar las dos piernas y tres años después falleció, el 15 de junio de 1996, tras entrar en coma diabético, en Beverly Hills, Los Ángeles, California.

La primera dama del Jazz nos dejó su arte grabado en multitud de discos, entre los cuales son importantes los siguientes. Lullabies of Birdland (1945), Sings the Cole Porter Song Book (1956), Ella and Louis (1956), Sings the Duke Ellington Song Book (1957), Sings the Irving Berlin Song Book (1958), Ella in Rome: The Birthday Concert (1958), Sings the George and Ira Gershwin Song Book (1959), Ella in Berlin (1960), Sings the Jerome Kern Song Book (1963), Ella & Duke at the Cote D'azur (1966), Newport Jazz Festival: Live at Carnegie Hall (1973), Ella in London (1974).

Disfrutemos con algunas de las grabaciones de esta leyenda del jazz…

Mack The Knife

Misty 

Ella sings "Stormy Weather" with Joe Pass, Hannover 1975




Enlaces de interés

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Diabetes Mellitus. Unas pinceladas a propósito de la enfermedad de Ella Fitzgerald

La Diabetes Mellitus (de diabétes, “correr a través”, y mel, "miel") es una enfermedad endocrina y metabólica de curso crónico –persiste toda la vida–, causada por una insuficiente producción o secreción de insulina (hormona secretada por las células β del páncreas) y por defectos en la acción periférica de la misma (resistencia a la insulina), caracterizada por un conjunto de trastornos metabólicos que afectan a diferentes órganos y tejidos (arterias, nervios periféricos, riñones, retina, etc.), y por un aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre (hiperglucemia).

Los síntomas principales de la DM son: emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), incremento de la sed (polidipsia), y pérdida de peso sin razón aparente.

En el tratamiento de la DM son fundamentales la dieta y el ejercicio físico. Como tratamiento farmacológico se emplean, según los casos, fármacos antidiabéticos orales e insulina.

Entre las complicaciones de la DM están la retinopatía diabética, que conduce a la ceguera, y la arteriopatía diabética, afectación de las arterias que provoca isquemia o disminución del riego sanguíneo, en el caso de Ella Fitzgerald en las extremidades inferiores. El coma diabético es una complicación aguda y potencialmente mortal.

Existen fundamentalmente dos variantes de DM. La DM tipo 1, clásicamente conocida como “insulinodependiente”, de comienzo juvenil y caracterizada por la nula producción de insulina (debida a la destrucción autoinmune de las células β de los Islotes de Langerhans del páncreas), que se suele diagnosticar antes de los 30 años de edad y que precisa inyecciones diarias de insulina. Y DM tipo 2, antes llamada “no insulinodependiente”, del adulto o relacionada con la obesidad, caracterizada por un complejo mecanismo fisiopatológico, cuyo rasgo principal es el déficit relativo de producción de insulina y una deficiente utilización periférica por los tejidos de glucosa (resistencia a la insulina); se desarrolla a menudo en etapas adultas de la vida y es muy frecuente su asociación con la obesidad. Este segundo tipo es con mucho el más frecuente (80%-90%) y es el que padecía la primera dama del jazz. Un enlace a algoritmo de tratamiento AQUÍ.

5 comentarios:

  1. Maravillosas ambas: la voz de Ella y tu entrada, artículo o como quiera llamarse a esto, querido José Manuel. Me encanta, me encanta y me encanta. Y los vídeos tan bien elegidos...Además has incluído una de mis canciones favoritas; es una versión maravillosa ésta de "Stormy weather". Voy a escuchar los enlaces.
    Mucho bicos y muchas gracias.

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  2. Olvidaba decirte que también me ha gustado mucho el recordatorio de Sábato que has puesto en la columna.
    Mas bicos.

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  3. Tú sí que eres un encanto, Lola. Para ilustrar la entrada (o el artículo melódico-médico) he buscado vídeos musicales con imágenes en movimiento y con canciones significativas (ese "Viento tormentoso" es definitivo). Los demás enlaces (con intencionado orden abc), como puedes comprobar, dirigen a vídeos "estáticos", pero con jugoso contenido sonoro.
    Jazzísticos bicos.

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  4. Recién encuentro tu blog y realmente me encanta!
    Soy una admiradora de Ella , del jazz en general y de los intérpretes negros en particular , porqué será?Hace poquito me animé a intentar un blog sobre Frank Sinatra , mi otro gran amor jazzistico , swingístico , croonístico o cómo clasificar la fantástica interpretación de Ol´Blue Eyes ? Creo que es inclasificable !Te invito a pasar por mi sitio, si te interesa : /olblueyesisback.blogspot.com/ Chau .

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  5. Encantado por tu visita, Dafne. De tu admirado Sinatra -amor musical compartido-, también he realizado la correspondiente entrada:

    http://medymel.blogspot.com/2009/11/frank-sinatra-una-voz-americana.html

    Gracias por tu comentario, visitaré tu sitio.

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