jueves, 21 de febrero de 2019

Reflexiones sobre el "fracaso" de la Atención Primaria



Recientes reflexiones suscitadas en un foro médico sobre un artículo de opinión titulado El "fracaso" de Atención Primaria (AP):
  1. Se creó la especialidad de medicina de familia antes de que hubiese centros de salud (había ambulatorios), y, ¡ojo!, con una formación puramente hospitalaria. 
  2. Convivió durante muchos años (y todavía convive) el modelo tradicional con el nuevo modelo (ya obsoleto). Así que el proceso de cambio todavía continúa después de 40 años (1978-2018). 
  3. En la Universidad no se hablaba de la medicina de familia, y menos de las humanidades médicas, tan importantes en la medicina de base, porque había médicos de cabecera que trabajaban en ambulatorios y solían compaginar actividad pública y privada, y médicos rurales "titulares" (o de APD: Asistencia Pública Domiciliaria). 
  4. La Conferencia sobre Atención Primaria de Salud de Alma-Ata (1978) se quedó aquí en pura teoría, pues las inversiones en el primer nivel asistencial han ido disminuyendo continuamente. 
  5. El excesivo altruismo, generosamente acatado, ha proletarizado a los médicos de familia en el peor sentido. En cambio, los médicos hospitalarios han mantenido el prestigio y la atención de los dirigentes sanitarios. 
  6. Nos hemos muerto de éxito, con una AP degradada en todos los aspectos. El modelo no sólo está agotado, está herido de muerte, frente a un hospitalocentrismo cada vez más acrecentando. 
  7. Queda confiar, si aún persiste el entusiasmo y nos envuelve el optimismo, pero enmendar esto llevará lustros, y muchos ya no estaremos para disfrutar de las esperadas mejoras.

¿Dónde hemos de ver las claves de este "fracaso"? Tal vez en un mezcla de improvisación, desinterés e ingenuidad. El futuro dirá si se enmiendan los errores y se recupera el entusiasmo. Porque, de momento, el entusiasmo de los médicos de familia lo cercenan día a día quienes mandan o mal gobiernan, acrecentando la buRRocracia, no poniendo límites a una actividad humanística y ninguneándolos absolutamente. Como alguien dijo, los han convertido en palmeros del hospital (público y concertado). Pero también han de entonar el mea culpa, al aceptar cada año objetivos infumables (incluyendo DEMORA CERO), mal llamados "acuerdos de gestión", por temor a perder unas migajas. Por fortuna han comenzado a despertar de su letargo y ya han iniciado una pacífica rebelión sanitaria

Peace Piece, by Bill Evans

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