miércoles, 24 de junio de 2015

La incierta medicina: una reflexión gradual

El médico (1653), Gerrit Dou
Analizado AQUÍ

Solo sé que no sé nada. 
Frase atribuida a Sócrates

Un médico veterano hace una mini-crónica sobre la carrera de medicina: la elección, el aprendizaje, la licenciatura, el ejercicio y el balance final. Veamos.
  1. LA ELECCIÓN. La medicina es una ciencia incierta y sin final. Ya cuando se elige esta opción profesional o de vida, se plantean interrogantes. ¿Por qué quiere uno hacerse médico? ¿Por inexplicable vocación, por espíritu humanístico, por afán de servicio…? Muchas veces no se encuentra una clara respuesta a ese porqué.
  2. EL APRENDIZAJE. Ya metidos en el estudio, iniciada la carrera universitaria, uno puede disfrutar más o menos, según las circunstancias y los docentes que le han tocado en suerte. La teoría se impone a la práctica y las fuentes de conocimiento son inagotables, hasta el punto de que pueden surgir temores y dudas.
  3. LA LICENCIATURA. Con el título bajo el brazo, uno está en disposición de entregarse a su arte, a la práctica clínica o quirúrgica, a la docencia sanitaria o incluso a la gestión. No siempre se puede elegir lo que se quiere. Y en ocasiones, después de tantos años de esfuerzo (quizás diez) puede llegar la tardía renuncia.
  4. EL EJERCICIO. Al final, con mayor o menor satisfacción, comienza la vida profesional, probablemente en el sistema público de salud, como médico de familia, pediatra, cardiólogo, dermatólogo, neurocirujano, psiquiatra, ginecólogo… Con muchos años por delante de alegrías y decepciones e iniciales limitaciones.
  5. EL BALANCE GLOBAL. Ya con una experiencia sobrada, o al borde mismo del retiro, uno se da cuenta de una verdad filosófica: que nada sabe. Habrá de reconocerlo con humildad, sabiendo de la gran incertidumbre: lo que ayer se daba como cierto, hoy se acaba derrumbando ante tantas inestables evidencias.
  6. EL RETIRO. Dar por rematada una vida profesional es hallarse en una frontera de liberación y pena. Respecto a la edad de jubilación, recordemos una frase de William Osler: «Estudie hasta los 25, investigue hasta los 40, ejerza hasta los 60, edad a la que yo lo retiraría con doble paga». Pero un médico nunca dejará de serlo.
Y aunque uno elija con acierto, estudie con aprovechamiento, se licencie con júbilo, ejerza con entusiasmo y, como buen médico, nunca deje de aprender, todo puede volverse demasiado brumoso si las circunstancias son adversas...

Misty
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REFLEXIÓN ANEXA: ¿MERECE LA PENA ELEGIR MEDICINA?
Uno puede preguntarse si compensa estudiar medicina y entregarse a una profesión sacrificada. La carrera es larga y, además de tiempo, exige dinero y esfuerzo. Y el ejercicio supone gran responsabilidad, entraña riesgo y requiere entrega, acaso incluyendo noches, fines de semana y días festivos. Y trabajar como médico en esas horas, que para la mayoría de la población son tiempo libre o descanso, no es lo mismo que hacerlo en una determinada actividad artística. No obstante, la medicina también tiene su parte buena: es una profesión apasionante que reporta grandes satisfacciones. La vocación puede ser determinante, por encima de intereses prácticos. Pero, hoy más que nunca, cabe la pregunta: ¿Estudiar medicina es rentable? Que cada cual responda, atendiendo a la realidad y a su conciencia.

lunes, 22 de junio de 2015

Chelista por la polio


Acababa de escuchar una vez más el maravilloso Concierto para violonchelo y orquesta de Dvorak, en interpretación de Pierre Fournier (1906-1986), con la Orquesta Filarmónica de Berlín y George Szell a la batuta. Me había ido después, no sé si por azar, al magnífico poema sinfónico Don Quixote de Richard Strauss, por la misma orquesta bajo la dirección de Herbert Von Karajan, en la que Fournier da vida en las «Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco» a la voz del violonchelo, que no es otra que la del protagonista de la inmensa novela de Cervantes. Y curioseando la biografía de este gran intérprete francés, llamado el «aristócrata de los violonchelistas», compruebo que comenzó tocando el piano, teniendo a su madre como maestra, pero sufrió una poliomielitis* (parálisis infantil o polio) de moderadas consecuencias, perdiendo la destreza en los miembros inferiores, lo cual le dificultaba el uso de los pedales del piano. Fue entonces cuando comenzó a tocar el violonchelo, llegando a alcanzar con este instrumento de cuerda una inmensa maestría. No sabremos a lo que habría llegado Pierre Fournier como pianista, pero podemos decir que la cruel polio hizo que surgiese un portentoso chelista.

Final de Don Quixote, de Richard Strauss
Pierre Fournier (cellist), Berliner Philharmoniker and Herbert von Karajan (cond.)
El poema sinfónico Don Quijote o Don Quixote, para violonchelo, viola y orquesta (subtitulado «Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco»), se lo dedicó Richard Strauss a María de la Paz de Borbón, infanta de España y princesa de Baviera, divulgadora de El Quijote en Baviera. ​

*Poliomielitis
La poliomielitis, parálisis infantil o polio, es una enfermedad viral que puede afectar la médula espinal causando debilidad muscular y parálisis. No tiene tratamiento especifico, pero puede ser prevenida mediante vacunación. Información sucinta y fiable puede ser consultada AQUÍ.

martes, 16 de junio de 2015

Botiquín para navegantes



A través de un paciente he sabido de la obligatoriedad de llevar a bordo un botiquín en las embarcaciones de recreo. Y buscando en la Red he hallado información sobre la exigencia del botiquín y del material sanitario en el barco, con una mayor o menor composición dependiendo de las zonas de navegación, según se realice en aguas costeras o en alta mar, con diferentes gradaciones hasta la navegación oceánica (de 500 o más millas en alta mar). 

En esta página de Seguridad Marítima se puede consultar la composición del botiquín en embarcaciones de recreo:


Y en esta otra de la Seg. Social información genérica sobre el botiquín a bordo:


Lo que no he podido determinar es qué organismo proporciona los medicamentos y el material sanitario exigido. Algo falla en la comunicación intersanitaria... Y por eso he lanzado a la Red esta cuestión.

Habanera de Marina, de Arrieta
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Nota.- Nuestra amiga Ana, administradora del blog "Postura Sana en el Conser de Gijón", me ha enviado una jugosa información que un amigo suyo le ha proporcionado y que nos saca de toda duda. A continuación la reproduzco, con mi agradecimiento a ella y a su amigo David. 
El botiquín de a bordo hay que comprarlo, no lo proporciona ningún estamento de manera gratuita (pasa igual con el resto de las medidas de seguridad obligatorias -bengalas, cohetes, botes de humo, extintores, cubos, radio VHF, balsas salvavidas, chalecos, aros...-. Todas estas medidas de seguridad (que caducan y hay que renovar cada cierto tiempo) son las que encarecen la "afición". El botiquín tiene que tener una homologación (no vale la lata de galletas danesas con unas tiritas, mercromina y aspirinas...). Tiene que tener unas medidas, resistencia, color... Además, debe tener unos compartimentos internos y los medicamentos colocados de forma específica dentro de ellos. Eso es para que, cuando pase algo, tú llames al servicio radio-médico (hay un procedimiento radiofónico estándar que hay que conocer), ellos no te hablen en términos médicos/químicos/oscuros que seguro desconoces y, en el fragor de la batalla/nervios por el accidente, no sepas por dónde andas... Ellos te dicen "coge la pastilla del compartimento X, aplica la pomada que encontrarás en el cajón Y, saca lo que hay en la cajita Z...". El botiquín trae algunos elementos, pero hay que completarlo comprando los medicamentos que no pueden estar en él mientras esté en un escaparate esperando a ser vendido porque caducarían. Además, hay que estar atento para colocarlos en el sitio correspondiente. Se pueden comprar en tiendas de efectos navales. También hay tiendas online que los venden. Si tiene dudas sobre cómo completarlo (o de cualquier tipo), puede acercarse a Capitanía o algún club náutico

jueves, 11 de junio de 2015

¿Quién le pone el cascabel al ga(s)to farmacéutico?


Cuando uno lee la última noticia sobre el Foro Iberoamericano de Entidades Médicas (FIEM) referida a la política de medicamentos, con recomendaciones que supuestamente se les envían a los responsables de la política sanitaria (que incluye la de farmacia), no deja de quedarse perplejo por lo que tanto se repite, una y otra vez, sin que se resuelva el problema de fondo ni se ataje lo que se ha convertido en una espiral de consumo que parece imparable. 

Consecuencias de la medicalización
(Pinchar imagen para ampliarla)

Si la medicalización de la vida conlleva la masificación de las consultas y ésta a la frustración de los profesionales, que comprueban la merma progresiva de la calidad asistencial, no es menos cierto -y tanto o más importante- que la secuencia de inconvenientes redunda en perjuicio de los pacientes y, por encima, es generadora de gasto sanitario creciente e inútil. Pero ¿quién frena esta cadena de despropósitos? ¿Quién le pone el cascabel al ga(s)to farmacéutico?

Y como esta entrada es la 1001, y pienso en una lámpara maravillosa que cumpla nuestros deseos, me remonto a las otras tantas noches de la mano de la cuentacuentos Scheherezade y el mago orquestal Rimsky...

Scheherzade, suite de Rimsky-Korsakov - IV movimiento
Fiesta en Bagdad. El barco de Simbad naufraga al precipitarse contra un acantilado

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Prescripción según variables subrogadas: más terapia farmacológica
A menudo se aconseja a los médicos que fundamenten su prescripción en datos de variables subrogadas. Esto es muy habitual en la terapéutica basada en Guías para enfermedades crónicas como la diabetes mellitus tipo 2 y la enfermedad cardiovascular. La FDA define una variable subrogada como “una medida de laboratorio o signo físico que se usa en ensayos terapéuticos como sustituto de una variable clínicamente significativa que es una medida directa sobre lo que siente un paciente, sus funciones o su supervivencia y que se espera que prediga el efecto de la terapia. Algunas variables subrogadas comunes: la glucohemoglobina (HbA1c) para la diabetes mellitus, el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (c-LDL) y la presión arterial para la enfermedad cardiovascular, y la densidad mineral ósea (DMO) para la osteoporosis.

Los objetivos subrogados pueden conducir a un mal uso de los escasos recursos sanitarios si la decisión de iniciar un tratamiento se fundamenta en un valor “umbral” sin evidencia clínica.

GASTO FARMACÉUTICO: REFLEXIÓN FINAL
El gasto farmacéutico crece en una espiral imparable. Da igual “medicamentazo”, genéricos o copago. Va con nuestra forma de vida, con el estilo consumista que nos han impuesto. Y con los intereses creados...

jueves, 21 de mayo de 2015

Tejiendo la entrada número 1000


Que alguien teje nuestro destino habrá quien lo crea y quien lo niegue. Quizás la creencia no sea firme, en uno u otro sentido, y cambie en función de las circunstancias vitales. De cualquier manera, el hilo vital es un buen elemento de inspiración literaria y poética. Así sucedió con el poeta mallorquín Joan Alcover (1854-1926), que escribió La Balanguera después de la tragedia vital que supuso la muerte de su mujer y de su hijo. Alcover tomó el título de un personaje femenino del folklore mallorquín –o de la mitología mallorquina– y los dos primeros versos de una conçoneta popular:

La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà.

El poema La Balanguera fue musicado en parte (tres de sus cinco estrofas) por el famoso zarzuelista Amadeo Vives (1871-1932), autor de la música de Bohemios y de Doña Francisquita, como contribución al repertorio original del Orfeó Catalá que él mismo fundó en 1891 (interpretación coral AQUÍ). El resultado es una hermosa canción que, habiendo caído en el olvido, casi un siglo después de su composición fue popularizada por María del Mar Bonet. Y con el tiempo, a saber si por el capricho de la hiladora, se ha convertido en el himno oficial de Mallorca.

No sé lo que deparará el futuro, lo que en mi caso hilará la Balanguera, pero el hilo existencial me parece un buen motivo para esta entrada, que hace la número 1000, y de paso aprovecho para homenajear al guitarrista y cantaor flamenco Manuel Molina, recientemente fallecido, que, con ánimo sonriente, no quería lágrimas el día de su muerte («Que nadie vaya a llorar / el día que yo me muera. / Es mas hermoso cantar, / aunque se cante con pena»).

Escuchemos, sin más, La Balanguera en la interpretación de la referida cantora mallorquina...

jueves, 14 de mayo de 2015

Barra libre asistencial


—Dígame, ¿cuál es su urgencia? —pregunta el Dr. Ojiplático a la paciente de otro médico que le han asignado como "urgente".

—Es que tengo unas manchas en el cuerpo desde hace un mes, creo que son hongos –responde la Sra. Noloveoclaro.

—¡Pero usted tiene su médico por la tarde! —se extraña el galeno, que consulta por la mañana.

—¡Es que por la tarde trabajo! —responde ufana la usuaria.

—Bien, pues sí parecen hongos... Pero no se trata de una urgencia. De modo que debe solicitar cita con su médico… –le indica con amable serenidad el Dr. Ojiplático. Aunque por más explicaciones y razonamientos que le da a la Sra. Noloveoclaro, ésta no parece quedarse convencida, dando a entender su derecho acudir al médico que quiera y cuando quiera.


Esta situación se repite tan a menudo que podría hablarse –no sé sin con exageración– de «barra libre asistencial», acaso por una deformidad de las expectativas que se deben esperar de un sistema sanitario que, generoso en el primer nivel asistencial, no acaba de definir la (correcta) accesibilidad. Esto no es bueno; es incluso preocupante, porque permite el abuso de unos en perjuicio de otros. No sé tampoco si se trata de una peculiaridad exclusiva del sistema hispano (en sus diecisiete variantes), de acceso ilimitado en atención primaria, pero es una cuestión de la sociología médica que habría que analizar en profundidad.

I do what I want

miércoles, 29 de abril de 2015

Consulte con el médico si es estrictamente necesario


La medicina justa: sin exceso ni defecto.

En una era de excesos, no vienen mal los consejos que invitan a la moderación o a la búsqueda del “justo medio” que propugnaba Aristóteles. Ni exageración ni abandono, sino la justa medida. Y ciñéndonos a lo médico, traigo tres pensamientos médicos que, en su aparente exageración, me parecen muy ilustrativos.

Un médico cura, dos dudan, tres muerte segura
Partimos de este refrán que recomienda no ir mucho al médico (o hacerlo en la justa medida) y consultar sólo con un galeno, en el que se deposita la confianza.

Sólo si hay problemas relevantes, merece la pena ir al médico
Es una frase del Dr. Francisco Kovacs (38:08), refiriéndose al dolor de espalda, su especialidad, pero que puede ser aplicada a la atención médica en general.

Los médicos somos peligrosos. Utilícenos sólo cuando sea necesario. 
Lo dice el Dr. Juan Gérvas con clarividente contundencia, aunque la frase debe ser interpretada en su justo sentido: la evitación de los excesos, no la negación de los profesionales de la medicina.

Podríamos resumir estos tres pensamientos definitivos en uno solo:
Confíe en un médico y consúltele sólo problemas de importancia.
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Añadimos con posterioridad este vídeo clarificador sobre la medicina justa (ni por exceso ni por defecto), con la intervención del doctor Fernando Fabiani.

Medicina la justa: Más no siempre es mejor

viernes, 24 de abril de 2015

El doble filo de la comunicación médica


Los seres humanos esperamos recibir lo que creemos que nos merecemos. Y esperamos escuchar lo que queremos escuchar. El niño aguarda que lo feliciten o le regalen el juguete que desea. El adulto, que lo premien o lo recompensen de algún modo, por su actitud o por la labor que realiza. El individuo sano anhela que le digan que sigue estando sano. Y el enfermo, que lo suyo no es grave o que al menos tiene solución. Al fin y al cabo, todos deseamos ser felices.

Y no sólo importa el mensaje que se envía, sino también –y sobre todo– el modo de transmitirlo. Si las buenas palabras no están plenas de contenido, se suscitará la duda o el recelo en quien las recibe. Si se emiten con frialdad o van cargadas de reticencia, el receptor no quedará satisfecho o experimentará el sinsabor de la desconfianza. Si la comunicación médica no es fluida y cálida, no conseguirá el objetivo de serenar o eliminar temores.

Pero queda una cuestión definitiva en la comunicación médica: la de la justa medida. Ése es el quid... Porque la escasez desconcierta y el exceso confunde. ¿Cuántos pacientes no son atiborrados de fármacos sin que se les aclare el cómo ni el porqué de cada uno? Aunque me temo que en esta era de la comunicación es el exceso, y sobre todo la toxicidad informativa, concretada en el término infoxicación, lo que inquieta, lo que solivianta, lo que atemoriza.

El creciente número de mensajes inquietantes están en el ánimo de todos«¡Cuidado con…! ¡Ojo a…! ¡No olvide que…! ¡Preocúpese de…!». El exceso comunicador es tremendista, angustioso, apocalíptico… y claramente interesado. Algunos comunicadores en salud, supuestamente conocedores de la ciencia médica, se los creen; e involuntariamente se convierten en mediadores de intereses ajenos y en dañadores de la salud (física y/o mental) de muchos inocentes.

En definitiva, la comunicación médica puede ser positiva o negativa, buena o mala, en función de su efecto lenitivo o de su perturbadora carga emocional (a veces por el desencanto sobrevenido tras la creación de falsas expectativas). Y ya sea directa o indirecta, de viva voz o por e-mail, a través de los medios o de las redes sociales. Así que, ¡mucho cuidado con los mensajes inadecuados, engañosos y tóxicos!

La comunicación en general y la médica en particular, para ser buena, precisa exactitud, sinceridad y prudencia. Bueno, esto es lo que creo.

Gila - Análisis médico
(Humorística consulta médica telefónica)

viernes, 17 de abril de 2015

Investigación de los todólogos

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INVESTIGACIÓN EN ATENCIÓN PRIMARIA. Francamente, una quimera. En nuestro medio, con excesiva carga asistencial y burocracia desmedida, no parece viable una investigación de calidad. Aunque cabe el heroico tesón investigador, la paciente revisión bibliográfica o el individual placer de indagación del médico de cabecera fuera de la jornada laboral, en tanto en cuanto no se eliminen las conocidas rémoras, seguirá siendo un proyecto quimérico. Y continuaremos ateniéndonos a estudios de otros países –especialmente anglosajones–, en los cuales sí es posible el adecuado seguimiento de los pacientes y la preceptiva recogida de datos.
El médico de familia, como "todólogo" (frente al especialista hospitalario o "cachitólogo"), interviene sobre la persona en su integridad. Ha de combatir continuamente con la incertidumbre, por sus limitaciones y por la multitud de problemas a los que tiene que dar respuesta. Pero además ha de realizar investigación, desde la simple búsqueda de información para dar respuesta a preguntas hasta la realización de estudios epidemiológicos (sobre todo epidemiología descriptiva, pero también analítica). En una realidad cambiante, se hace necesaria la investigación continua. De modo que en atención primaria se precisa un espacio para la investigación, sin la necesidad de ser un especialista en estadística, simplemente teniendo la inquietud de dar respuesta a una pregunta. 

Y sobre esta cuestión del médico de familia y la investigación, veamos la argumentación que, a modo de introducción nos presenta el Dr. Enrique Fluiters. Conceptos estadísticos como sensibilidad y especificidad, tamaño muestral, etc., nos los presenta este médico de familia de manera sencilla, dándonos como colofón un consejo decisivo: dudar y aprender Inglés. 

El médico de familia y la investigación
***
Investigación esporádica vs. Investigación sistemática.

Enlaces relacionados
Motivos para que un médico de familia investigue: el avance técnico, científico o de otro tipo que puede suponer la investigación; la posibilidad de mejorar la calidad asistencial que se presta a la población; poner de manifiesto una situación no deseable; mejorar nuestras competencias, el prestigio profesional; mejorar nuestro curriculum, hacer méritos de cara a una carrera profesional, entre otros.
En el siglo XXI no se concibe una disciplina académica sin un desarrollo sólido de la investigación. La creación de nuevos conocimientos no sólo es un reto de enormes proporciones para el académico y el investigador, sino que implica un estricto ejercicio del método científico que, sin lugar a dudas, trasciende la calidad de la docencia.
Aunque la mayoría de los médicos de familia no desarrollarán exclusivamente una carrera investigadora, cada día son más los profesionales que ponen en marcha líneas de investigación ligadas a su práctica clínica y son muchos más los que demandan adquirir habilidades en aquellas herramientas que, enmarcadas en la metodología de la investigación, capacitan al médico para mejorar la toma de decisiones en consulta, así como para discernir en la creciente información que llega cada día al profesional.
—Investigación en Medicina de Familia y red de investigación 
La investigación en Medicina de Familia y la red Cochrane están estrechamente vinculadas. La Medicina de Familia genera datos desde la práctica clínica diaria y la red Cochrane sintetiza esa información para ofrecer respuestas fiables a profesionales y pacientes.
Trabajos de investigación en medicina
¿Cómo realizar un trabajo de investigación? (Estructura y recomendaciones)
Tesis doctorales y otros trabajos de investigación (tesis de licenciatura –tesinas–...) 
La tesis doctoral en medicina –Avelino Senra Varela

1
Trabajo de investigación: Diseño
Trabajo científico: Estructura
Fuente
I: Introducción M: Metodología R: Resultados C: Conclusiones

martes, 14 de abril de 2015

Vejez y enfermedad no son sinónimos


La vejez ha de ser mirada como proceso fisiológico, no como una patología crónica o incurable que precisa tratamiento.

La usual consideración de la vejez como sinónimo de enfermedad, como fuente generadora de enfermos crónicos y, consecuentemente, de gasto sanitario, es una cerrada visión que impide contemplar un periodo de la vida como normal.

Sin duda, el viejo tiene mayor probabilidad que el joven de enfermar y, sobre todo, de presentar comorbilidad o pluripatología, es decir, de padecer varias enfermedades que determinan su fragilidad y precisan de atención a su cronicidad

Los cambios fisiológicos de la vejez producen limitaciones en el individuo. Nadie lo puede cuestionar. Pero de ahí a considerar que todo viejo es necesariamente un enfermo, que precisa medicamentos y especiales cuidados, va un mundo.

Entramos aquí en el debate entre las necesidades reales y la inducción al consumo. Considerando a todo anciano como persona frágil, ya tenemos a un creciente número de potenciales consumidores de los que se puede obtener ganancia.

Y podemos ver claramente una cadena económica: envejecimiento-enfermos crónicos-consumidores de servicios de salud (fármacos, alimentos saludables, tecnología para la dependencia, empresas de cuidados…).

El mercado de la vejez crece y en él se ven grandes oportunidades de negocio. Aquí lo podemos comprobar: “¿Por qué todos querrán hacer negocio con tu vejez?”. Es como si cada vez más buitres volasen sobre las víctimas del envejecimiento. 

Por su parte, los gestores públicos ven gasto, llegando algún político radical a instar a los ancianos a que se den prisa en morir. Advertimos el egoísmo de una sociedad que arrincona y desprecia a la gente de edad, en otro tiempo valorada y respetada.

Con todo, vejez no es sinónimo de enfermedadAunque se ha dicho que la ancianidad es el santuario de las enfermedades, los viejos no son enfermos; son personas con muchos años.

Vejez no siempre implica fragilidad ni necesidad de cuidados médicos. Ser viejo no significa estar enfermo. De modo que los viejos, por el hecho de serlo, no están obligados a consumir medicamentos ni a sufrir a excesivos rigores diagnósticos. 

La vejez es una etapa vital a la que la mayoría aspira a llegar en las mejores condiciones. La última fase del ciclo de la vida que no tiene por qué implicar sufrimiento ni dependencia. Y puede ser saludable.

Los ancianos pueden mantenerse activos, tanto en el aspecto intelectual como en el físico, y llevar una vida satisfactoria. No es sólo cuestión de genética, sino también de actividad de cerebro y organismo, dentro de los límites de la edad, naturalmente.

Los viejos necesitan vivir con la mayor independencia posible, verse libres de saqueadores de su debilidad y hallarse a salvo de quienes los señalan como un peligro para el bienestar social. Los viejos tienen derecho a vivir en paz.

Vejez no es sinónimo de enfermedad
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El aumento de la esperanza de vida es causa de envejecimiento poblacional, y éste de consiguientes problemas sociales y económicos, con repercusión en el sistema sanitario, hasta tal punto que se considera un problema de salud pública.

Entradas relacionadas
La vejez saludable
Ancianidad y sabiduría
Ancianidad y creación artística
Sobre la despreciada vejez

A la vejez, todo son achaques. Refrán

Enlaces externos

Cuanto más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchasKatharine Hepburn

Katharine Herburn sobre la vejez
Esta gran actriz tenía carácter, pero también una mirada sonriente de la vida y de la vejez. Valga esa frase suya y estas otras:

La vejez llega inesperadamente. De pronto ya no saltas de la silla: te levantas, que es una acción distinta. 
 
Si te dan a escoger entre dinero y atractivo, coge el dinero. Cuando envejezcas, el dinero será tu atractivo.

Reflexión final: Paternalismo sanitario
Cuando se habla de la ‘vulnerabilidad’ de los viejos –lo mismo que de los enfermos crónicos–, uno tiene la sensación de que se hace referencia a idiotas.

martes, 7 de abril de 2015

Estrés laboral en el sector sanitario


Estrés. Reacción del cuerpo a un desafío o una demanda. Sentimiento de tensión física o emocional, por una situación o un pensamiento.

Tipos de estrés: social, financiero, laboral...

Puesta en cuestión la atención a la salud laboral de algunos profesionales, no está de más señalar la poca o nula importancia que le dan los dirigentes del sistema público de salud a los trabajadores sanitarios. Una enfermera competente y entregada se quejaba del estrés a la que estaba siendo sometida al asumir el trabajo del personal ausente añadido al suyo; la sacudida involuntaria de un párpado (mioclonía palpebral) se le revelaba como signo inequívoco de estrés laboral. «Necesitaría una baja larga, muy larga», decía, por el efecto de sobrecarga laboral con presión en el tiempo. Pero desde la jefatura de enfermería hacia arriba, nadie prestaba atención a su legítima queja. Sólo se atiende lo que repercute en los medios de comunicación a partir de un hecho grave o relevante. Triste, muy triste.

En una revisión del estrés laboral del médico (El estrés laboral del médico: Burnout y trabajo en equipo), se detecta la variable ansiedad en un 88% de profesionales (en un nivel medio-alto) y depresión importante en un 5%. El paciente es factor determinante con su insatisfacción y su sufrimiento. La Administración favorece el estrés laboral con su falta de apoyo, no facilitando la formación y no proporcionando el tiempo necesario* para la atención. Y el propio desempeño profesional genera ansiedad/estrés al producirse errores en el tratamiento o en el diagnóstico. Lo ideal sería contar con una Administración competente, una respuesta adecuada de los pacientes y un absoluto control emocional del propio terapeuta, lo cual se nos antoja quimérico.
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*O permitiendo la sobrecarga asistencial, antes coyuntural y ahora estructural.
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Lejos de ese ideal, como factores de positividad o que contribuyen a la satisfacción laboral, estarían: 1) la buena organización y el buen funcionamiento del centro sanitario, 2) el trabajo en equipo (habría que entenderlo como grupo armónico) y 3) las cordiales relaciones interpersonales con compañeros y jefes. Serían estos los elementos frente a la ansiedad, la depresión y el estrés laboral crónico (síndrome de burnout o del quemado en sumo grado) que habría que potenciar en lo posible. No restando importancia a la buena organización asistencial, condicionada por los gestores sanitarios, parece decisivo el contar con buenos compañeros. Por ello se nos antoja que antes que trabajar en un mal equipo sería mejor hacerlo en solitario, haciendo caso al dicho: «mejor solo que mal acompañado».

En cualquier caso, reconociendo la realidad del estrés  laboral en el medio sanitario cabe adoptar estrategias adaptativas de afrontamiento (interesante artículo AQUÍ), esfuerzos conductuales y cognitivos. Pero, por otro lado, cabe preguntarse: ¿les importa algo a nuestros gestores la satisfacción profesional, la sobrecarga asistencial, el buen funcionamiento de los servicios o el burnout médico? Si la respuesta es no, tampoco les interesa el bienestar de los pacientes. Entonces sólo cabe una respuesta gestora: es preciso revolucionar la gestión sanitaria para combatir el estrés en el sector sanitario.
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Notas.- 1. En un estudio sobre el estrés laboral en médicos de los servicios de urgencia, he hallado un interesante cuestionario acerca de su trabajo y sus sentimientos hacia él, cuya finalidad es medir su nivel de estrés laboral. A dicho estudio se pude acceder AQUÍ. 2. Se ha reconocido el síndrome de Groves (o "del paciente odioso"), que implica sentimientos negativos en el médico sin llegar al estado de trastorno psiquiátrico. Leer AQUÍ y AQUÍ

Estrés laboral
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[vídeo post. por eliminación del previo]

2
(Una contemplación más amplia del estrés laboral)
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Anexo: Sobre la ‘gestión’ del estrés laboral
Eso de la ‘gestión’ del estrés (horrible denominación) a través del expansivo psicologismo, en lugar de incidir sobre las causas que abocan a la tensión emocional y el agotamiento, siempre me ha parecido un vacile y un insulto a la inteligencia. Se ha venido aplicando en el ámbito de la medicina de familia, con el propósito de que el profesional de la salud se acostumbrase a ‘torear’ con todos los usuarios que le asignasen en la agenda médica, sean 40, 50, 60 o 100 cada día; tiene que aprender a respirar hondo y pausado, relajar permanentemente músculos y neuronas y mantener una amplia sonrisa de oreja a oreja durante toda la jornada laboral. Según los expertos de salón, es todo cuestión de disciplina mental. Hay que j...

miércoles, 1 de abril de 2015

Soneto a Cristo crucificado

Cristo crucificado, de Diego Velázquez

El Soneto a Cristo crucificado es una auténtica joya de la poesía mística. Tenido como pieza anónima de la segunda mitad del siglo XVI, hay quien lo atribuye a Lope de Vega; y, por su estilo, yo lo creo posible. Una declaración poética de amor incondicional a Dios... Dejemos correr los versos de este maravilloso soneto en esta Semana Santa (que de amor a Dios extienda el amor entre los hombres), y escuchémoslo excelentemente recitado.

No me mueve, mi Dios, para quererte 
 el cielo que me tienes prometido, 
 ni me mueve el infierno tan temido 
 para dejar por eso de ofenderte. 

 Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
 clavado en una cruz y escarnecido, 
 muéveme el ver tu cuerpo tan herido, 
 muévenme tus afrentas y tu muerte. 

 Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
 que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
 y aunque no hubiera infierno, te temiera. 

 No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara, 
 lo mismo que te quiero te quisiera.


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Ya habíamos traído aquí este impresionante soneto, pero merece la pena repetirlo.