jueves, 9 de noviembre de 2017

Médico de familia, entre el orgullo y el complejo


El deseo del médico de familia de mantener la autoestima profesional... 
Tal vez sea oportuno reivindicar una vez más, el orgullo de ser médico de familia. Y cuando lo hacemos, como siempre, no es desde una óptica excluyente o autocomplaciente sino por el contrario, lo es por sentirnos -sin complejos- orgullosos de servir a la sociedad desde una posición singular, tal vez la más cercana y a veces la más eficaz, para aliviar el sufrimiento humano y por ello de contribuir al bien común. Nos sentimos pues, orgullosos de estar a los pies y a la cabecera del paciente: del "hermano sufriente" que diría G. Marañón. Y es importante recordarlo, porque es precisamente la autoestima profesional lo más atacado por el poder político -gestor de la sanidad-, como en todas las situaciones de acoso y explotación humana. ["El orgullo de ser médico de familia", Juan F. Jiménez]
…pugna a veces con el sentimiento de un inconveniente acomplejamiento.

Esta infravaloración injustificada ya fue señalada por Howard Stoate, político del Partido Laborista británico.

Fuente

Y nosotros hemos hecho nuestro juego de palabras procurando hallar el equilibrio.
¡Ay!, ese punto medio entre la docilidad y la rebeldía...

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