martes, 1 de abril de 2025

Observación poética


El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente.
FERNANDO PESSOA, Autopsicografía


OBSERVACIÓN POÉTICA

Sus días pasan alegres
pastores sin enredarse,
en campos apetecibles
con sencillez saludable,
dichosos con los rebaños,
cuidando los animales.
Pacientes bajo los astros,
superando los pesares
–el miedo bien controlado,
distanciados de cobardes–,
ellos soplan caramillos
que hacen melódico el aire.
Gozan libres los placeres
en nemorosos lugares
y reposan en las noches
sin agobios despreciables.

Arrastrando sus cadenas
sufren los cantores vates,
complejos en una búsqueda
que lleva a ninguna parte,
atados al soniquete
que les daña y que les place.
Inquietos bajo la luna,
con el alma vulnerable
–espíritus angustiados,
aun con mil goces carnales–
elevan su vanidad,
quietos o en andar errante.
Su talento en decadencia
se apaga con los cantares
de dolorida belleza
que acotan sus libertades.

Flojedad y fortaleza
equilibran los mortales
de justa sabiduría,
que de la paz es garante,
pensando lo suficiente,
sin excesos neuronales.
Entre el ocio y el trabajo,
que alivia o que satisface
–en plena naturaleza
o espacios artificiales–,
se enfrentan a los temores
obviando lo miserable.
Humildes y generosos,
con grandeza de diamante,
viendo el valor, nunca el precio,
haciendo el alma más grande

Pensando sin egoísmo,
no sé a qué carta quedarme
cuando leo los escritos
de mentirosos juglares,
que ensalzan lo pastoril
desde asientos confortables.
Porque cantando lo mismo
y, de continuo, quejándose
–aunque vivan como reyes
o gocen como sultanes–,
me aburren sus letanías
y sus odas rimbombantes.
Cierto que algunos liróforos
llevan verdad en su sangre,
y en ellos veo la luz
de mi sed interminable.  

[2020, 29 nov.]
____
El poeta sufriente que trae la sencilla vida pastoril a su mente, para liberarla de complicaciones y pesares, es una figura lejana, distante de este tiempo asimilado de ruido y de tumulto. El poeta inconforme de todo tiempo se debate entre las olas de un mar placentero y doloroso, intemporal, confundiendo el límite de la sinceridad y la mentira. El poeta modesto, de ayer y de hoy, busca sereno la luz de la verdad...

Claro de Luna, Claude Debussy

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