El doctor Koroliov hace una vista a la fábrica de los Liálikov. La hija de la señora Liálikov, la dueña de la fábrica, se encuentra enferma.
(…)—Tengo palpitaciones —dijo—, he estado tan asustada toda la noche… ¡Casi me muero del susto!* Deme algo.—Lo haré, lo haré, cálmese.Koroliov terminó de examinarla y se encogió de hombros.
—Su corazón está en perfecto estado —dijo—. Todo está bien, todo está en orden. Sus nervios deben de haberse alterado, pero eso también es normal. El ataque ya ha pasado, y debería dormirse.(…)—Quiero decirle lo que pienso. Creo que no estoy enferma**, pero estoy preocupada y me acongoja que las cosas sean como son, y que no puedan ser de ningún otro modo. Incluso la persona con la mejor salud no puede evitar acongojarse si por ejemplo un bandido se pasea debajo de su ventana. A menudo me dan medicinas —continuó, mirándose las rodillas y sonriendo con timidez—, y por supuesto que estoy muy agradecida, y no rechazo usarlas; pero me gustaría hablar no con un médico, sino con alguien que me fuera cercano, con un amigo, que me entendiera, y que me dijera si tengo o no tengo razón.(…)
ANTON CHEJOV, Una visita médica
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*En verdad un susto puede matar. [Miocardiopatía de Takotsubo: Miocardiopatía por estrés, Síndrome del corazón roto]
**Por esta revelación, uno podría pensar que se ha descubierto a un paciente simulador o con Síndrome de Münchausen (Trastorno facticio autoinfligido). En el primer caso sería para obtener alguna ganancia, en el segundo no: sería un trastorno mental en el que la persona se inventa síntomas o dolencias por una necesidad de ser asistido. [Dif. Sd. de Münchausen por poder, hoy llamado Trastorno facticio infligido a otro.]
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Muchas veces el doliente no tiene una enfermedad del cuerpo, sino del alma. Y Antón Chéjov (1860-1904), escritor y médico, calificado como «cirujano del alma», maestro del cuento y diseccionador del espíritu humano, lo sabía bien.
Antón Chéjov, de médico a escritor
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La literatura es mi esposa legítima y la medicina mi amante. Cuando me canso de una, paso la noche con la otra. A. Chéjov
Sobre Antón Chéjov (1860-1904). Biografía breve
Escritor ruso autor de novelas, relatos cortos, ensayos, obras de teatro y, sobre todo, multitud de cuentos, género literario en el que hizo historia y en el que se le considera un maestro. Médico de profesión, simultaneó la gran pasión que sentía por la literatura con la medicina. Sus obras de teatro La gaviota [amor –Temas], Tío Vania [aburrimiento], Las tres hermanas [sentido de la vida –Temas] y El jardín de los cerezos [cambio social –Temas] pasaron en principio desapercibidas, pero cosecharon un gran éxito más tarde, al ser representadas por la Compañía de Teatro de Arte de Moscú. Tanto en sus relatos como en sus obras dramáticas, Chéjov hace crítica de la sociedad –zarista– que le tocó vivir, la Rusia anterior a la revolución de 1905, donde refleja la inquietud de sus personajes por crear un mundo mejor… y su frustración. Le movía un ansia de justicia sin motivaciones ideológicas. Como médico, podemos imaginar su impotencia ante la tuberculosis que padecía y que lo habría de llevar a su temprana muerte, en el balneario alemán Banderweilier, a donde había acudido en un último intento para controlar esa infección crónica y progresiva. Como escritor, no se hizo popular fuera de Rusia hasta el final de la Primera Guerra Mundial, con la traducción de sus obras al inglés de la mano de Constance Garnett. Su influencia se hace evidente en autores como James Joyce, Tennessee Williams, Arthur Miller o Raymond Carver.
Chéjov camina por la tierra como un médico por un hospital; hay muchos pacientes, pero no hay medicinas, y, además, el médico no está seguro de que las medicinas sirvan para nada.
Nadie ha comprendido tan clara y sutilmente como Anton Chéjov la tragedia de las pequeñeces de la vida, nadie hasta él ha sabido dibujar a los hombres con tan implacable veracidad: el cuadro vergonzoso y desalentador de su vida en el opaco caos de su mezquindad de cada día.
Maxim Gorki, escritor y amigo de Chéjov
Chéjov no ofrece soluciones ni apunta a posibles vías de salvación, se limita a presentarnos una descripción sincera y descarnada de una sociedad en descomposición, de un edificio podrido desde los cimientos que se resquebraja y amenaza con derrumbarse con gran estrépito.
Clara Usón, «Chéjov y la revolución»
Chéjov retrata campesinos miserables, burgueses insatisfechos, intelectuales y profesionales frustrados... Y él se nos presenta como un escéptico.
Relatos médicos de Chéjov
Una novela de médico (Cuentos completos, 1880-5). Leer AQUÍ
El pabellón número 6* (1892). Comentado AQUÍ/AQUÍ. En pdf AQUÍ/AQUÍ
Incidente ocurrido a un médico (Una visita médica, 1898). Leer AQUÍ/AQUÍ
Incidente ocurrido a un médico (Una visita médica, 1898). Leer AQUÍ/AQUÍ
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*«Chéjov nos relata la historia de Andrei Efímich, director de un establecimiento para enfermos mentales, y de la insospechada amistad que traba con uno de los internos, Iván Dmítrich, en quien reconoce una inteligencia fuera de lo común. La amistad con el enfermo demente actúa como el desencadenante de un final en el que el médico se verá absorbido por el mismo sistema carente de piedad en el que él ha actuado durante tanto tiempo como uno de sus necesarios engranajes».
–El tono humorístico de Chejov distiende de momentos serios o dramáticos.
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Entre sus otros numerosos cuentos: «El beso», «El estudiante», «Muerte de un funcionario», «La tristeza» y «La dama del perrito».
–Uno de los relatos más famosos de Chéjov:
La dama del perrito [Wiki]. Leer AQUÍ

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