domingo, 26 de julio de 2015

En los momentos confusos: Fuga

Paraidolia


FUGA

Vertiginoso espacio coloreado de contento.
Bajo el mandato de Dioniso, 
aniquilando boleros–tangos–coplas...
Monotonía ausente en farra incontenible.
Atrapado en enólicas visiones,
aullando en duermevela incontenible y volátil.
Transido por bioquímicas reacciones,
flotando entre vaivenes sobre nubes encantadas.
Enredadas neuronas en tinieblas,
al borde de una rugiente catarata...
Rojo y blanco. Abotargado y guiñapo.

Libre de la oficialidad del tiempo,
batiendo la mandíbula con ojos distantes.
Chascarrillos y cuentos (estolideces al viento),
violines guturales y trombones gastroesofágicos.
La lengua, que desenfrenada brinca,
arremete azuzada rebuznando.
Empodrecida atmósfera por metabólicos fluidos, 
vértigo–cefalea–ofuscación... Caos en la encefálica corteza.
Inenarrable sensación —acaso fugitiva—
que embota y desorienta. Debilitada carne está vencida.

Furtiva reflexión en un momento lúcido...
¡Inicua libertad que voluntades devora!
¡Odioso anegamiento de vicio perdonable!
Siento el peso de la abulia extrema e invencible,
torturadora carga que aplasta el alma.
Al fin desfallecido. Y, de bruces, reposo.

Duermo. Duermo. Duermo...

[mar. 1995]
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El estado de ebriedad descontrola los movimientos corporales y nubla el pensamiento. La voluntad está maniatada, el juicio aprisionado, el ser totalmente vulnerable. Cuando se produce en una fiesta bulliciosa o farra (juerga, jarana, jolgorio, parranda), el estado indeseable de embriaguez puede despertar hilaridad.

Un ejemplo de la forma musical "Fuga"
 Fuga en Do Mayor de Johann Pachelbel
Fuga: forma musical contrapuntística más compleja.
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Refiriéndonos a Dioniso, dios olímpico del vino (Baco para los romanos), bien podría valer como ilustración de nuestro poema el famoso cuadro de Velázquez: Los borrachos o El triunfo de Baco (1628-162).

martes, 21 de julio de 2015

Pantomima plus



PANTOMIMA

Ríes locamente,
lloras todo blanco,
bailas sin razones,
quedas golosamente estático,
saludas sin palabras —cantarín—,
crispas el gesto repudiándome,
festejas que te alegra mi presencia,
ordenas mi salida con el iris,
con luz angelical me aceptas,
maldices mascullando y yo comprendo.
Amas generoso,
odias imprudente,
abrazas despreciando el fingimiento,
desprecias abrazando las quimeras...

Eres una e infinitas voluntades cambiantes;
tu mueca —como la mía— es expresiva.
A un Arlequín, sin su alada Colombina, (*)
hablas tajante y deliciosa,
sin cotidiana lengua,
con las manos,
con la frente,
con las cejas,
con los dientes...,
¡con las sutiles cuerdas del alma!

[oct. 1996]

Versión previa: Pantomima.
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(*) Un guiño a la Comedia del arte, teatro popular con ingredientes carnavalescos, en especial las máscaras; junto a Arlequín y Colombina, desfilan otros personajes: Pierrot, Brighella, Pantaleón, Polichinela, Scaramouche...
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A veces uno no sabe si reír, llorar o mostrar indiferencia. El desconcierto puede suceder en cualquier ámbito, incluido el de la medicina. Las decisiones políticas sanitarias siempre acarrean consecuencias, y no siempre positivas. Una de las últimas afecta al control de las bajas laborales no derivadas de accidente laboral ni enfermedad profesional o, dicho de manera más técnica, a la gestión de la Incapacidad Temporal (IT), previamente llamada Incapacidad Laboral Transitoria. Si antes era competencia exclusiva de organismos públicos, desde hace un tiempo las mutuas encargadas de contingencias laborales y profesionales (privadas) han cobrado protagonismo en la enfermedad común por decisión política. Es decir, las mutuas ya participan en el control de la IT por contingencias comunes (no laborales). Y se avecina la aplicación del decreto sobre la nueva regulación de la IT que todavía les concede más poder en este control, habiendo suscitado fundadas discrepancias. Llamemos a esto privatización o “externalización” de la IT (con o sin el prefijo semi-), hacia una supuesta mejora, no deja de parecer una pantomima sin cariz artístico. Un experimento gestor que favorece a terceros y probablemente complica la actuación de los legítimos actores. 

Interpretaciones del mimo Marcel Marceau
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Gesto. Movimiento del rostro, de las manos o de otras partes del cuerpo, con que se expresan afectos o se transmiten mensajes.

ANEXO: AFORISMO SOBRE EL GESTO 
[ademán, mueca, aspaviento, visaje, seña, guiño, tic]
  • El lenguaje gestual* es más importante que el verbal.
  • En el país de los mudos florecería la poesía de los gestos, y la crítica poética sería crítica de pantomima. (Nora Anagnostakis)
  • La gestualidad del político es un lenguaje que se convierte en mensaje, lo que hace que conecte con el público. Pero no puede vivirse sólo de gestos: hay que reavivar la relación a base de contenido. (Manuel Vázquez Montalbán)
  • La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás. (Gregorio Marañón)
  • El regaño** es la forma gestual de transmitir el enfado.
  • Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación. (Proverbio árabe)
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*Lenguaje no verbal (comunicación no verbal).
**Regaño: gesto o descomposición del rostro que muestra enfado o disgusto, por lo común acompañado de palabras ásperas.

martes, 14 de julio de 2015

Medicina de calidad al menor coste posible


De un artículo periodístico titulado Recursos sanitarios y responsabilidad política”, del ginecólogo Javier Martínez Pérez-Mendaña, extraigo tres frases categóricas que a continuación trataré de analizar sucintamente.

Tres determinantes caracterizan la medicina actual: eficacia, elevadísimo coste y demanda incesante

Incide el articulista en tres parámetros decisivos que hablan del éxito de la medicina (eficacia), del importante gasto que supone (coste) y de la respuesta de la población (demanda), consecuencia de aquél y causa de éste. Entiende la demanda creciente como algo paradójico, pues "si tenemos más salud y vivimos más deberíamos demandar menos". Y sin embargo, podríamos interpretar esta realidad como algo natural: cuanto más se ofrece, más se demanda. Un hecho preocupante si pensamos que el progresivo gasto sanitario de los servicios de salud que integran el sistema sanitario, nuestro peculiar –por múltiple– sistema nacional de salud, no deja de producir un progresivo endeudamiento, que exige medidas correctivas (sensatas, no cicateras) que suponen decisiones políticas de alto nivel. De modo esquemático, la secuencia sería: eficacia → demanda → coste. ¿Y cómo actuar sobre el resultado final sin merma de calidad? ¿Reduciendo los recursos? ¿Abaratando los procesos? ¿Actuando sobre la demanda? He ahí la cuestión.


Ni existe ningún modelo de salud que garantice una asistencia sanitaria ilimitada, ni todo deseo o comodidad asistencial es una necesidad médica o un derecho de los usuarios

Aquí nos enfrentamos a una dualidad: las necesidades reales y los requerimientos superfluos; serían éstas las demandas innecesarias que llegando a un extremo podríamos calificar de "caprichos". Porque una cosa es la exigencia legítima (atención sanitaria adecuada o de calidad) y otra la petición abusiva (solicitud reiterada de consultas o de pruebas innecesarias). Más no es mejor; puede incluso ser inconveniente: la cantidad puede oponerse a la calidad. Se hace por lo tanto necesario establecer límites razonables que eviten la desmesura asistencial. Por ello el doctor Pérez-Mendaña considera que "es responsabilidad de cualquier administración sanitaria establecer y aplicar criterios de distribución para garantizar un sistema de salud justo que asegure la atención universal de todos los usuarios con calidad, seguridad y eficacia". Visto desde el lado contrario: sería una irresponsabilidad no actuar en favor del bien general, impidiendo la degradación, la inseguridad y la ineficacia asistenciales.

Nunca es exigible en justicia lo que no tenga probada eficacia y seguridad por lo que la medicina de complacencia debe ser denostada

Sobre esta cuestión se ha incidido hasta la saciedad, sobre todo en la financiación de nuevos medicamentos, especialmente de aquellos que siendo mucho más caros no aportan ninguna mejora sobre los precedentes. Pero también en el exceso de pruebas diagnósticas (analíticas, radiológicas, anatomopatológicas) que no mejoran los resultados y, en ocasiones, producen daño o provocan más inquietud en los pacientes. No podemos obviar tampoco la realidad de una medicina defensiva, que ha ido in crescendo, como causa de actuaciones desproporcionadas. El temor de los profesionales no se ve remediado por las administraciones sanitarias (¡ojo a la multiplicidad de competencias autonómicas!, en un sistema sanitario para nada cohesionado), poco dadas a darles amparo, de modo que han de ser ellas las que actúen, y como dice el articulista y ginecólogo son ellas las que "están obligadas a establecer criterios racionales para eliminar lo que es injusto gastar". 


En resumidas cuentas, el objetivo principal sería conseguir una medicina eficaz y eficiente, una medicina de calidad al menor coste posible

Dreamer - Roger Hodgson

jueves, 9 de julio de 2015

Decidir sanitariamente todo lo contrario



He leído recientemente un artículo de Sergio Minué que concluye:

¿Qué sentido tiene pedir a los clínicos que basen sus decisiones en la mejor evidencia disponible si en la política y gestión sanitaria no se hace?

Y de repente se me ocurrió una idea más pragmática que perversa:

¿Por qué no permitir que políticos y gestores sanitarios (hispanos) aconsejen las medidas a aplicar y que, por otro lado, un comité de sabios tenga el poder para decidir todo lo contrario? 

Quizás de este modo (blanco si negro, o viceversa) nos fuese mejor...

Black Or White - Michael Jackson

lunes, 6 de julio de 2015

Primero la terminología médica


Si el lenguaje, en general, es básico para comunicarse -y a veces entenderse-, en toda ciencia o rama del saber hay un lenguaje específico, un conjunto de términos o vocablos que constituyen una determinada terminología. En el caso de la terminología médica, son las palabras que conforman el vocabulario propio de las ciencias de la salud. Dice el doctor Saldaña Ambulódegui en el Manual de terminología médica abajo señalado:
La terminología médica tiene el propósito de expresar en términos precisos los complejos conceptos e ideas del mundo de la medicina. También tiene como propósito la unificación de criterios. Cada término debe poseer un significado único aceptado por la comunidad científica, facilitando, así, el intercambio de información a nivel internacional. Los términos médicos generalmente están formados de radicales (raíz) que es la parte principal del término, complementado con prefijos y sufijos derivados de los idiomas griego y latín
Queda entonces clara la importancia de la terminología médica, que debiera ser el punto de partida de todo estudiante de medicina y la referencia obligada para todo médico teórico y práctico durante toda su vida profesional.

En la Red he hallado dos interesantes manuales en pdf, el ya señalado y otro anónimo eminentemente práctico. A continuación los enlazo, así como un diccionario de siglas médicas, que me parece muy útil.
Fuente

Terminología Médica

Medical Terminology

miércoles, 1 de julio de 2015

Según un gallego en California

A mí me da igual que me curen en gallego o en castellano,
lo importante es que me curen.
Dicho por un profesor de gallego a sus alumnos médicos.

Según he podido saber, a través de un ajeno descubrimiento, el lingüista galaico Carlos Peregrín Otero, profesor emérito en la Universidad de California (admirador de Chomsky y con una importante bibliografía), ha establecido la hipótesis de que el idioma gallego es el origen del castellano o español. En vista de lo cual, abajo se muestra la genealogía de las lenguas romances –o neolatinas– hispanas, evolucionadas del Latín vulgar que los romanos trajeron a la Península Ibérica. A quien tenga interés sobre el tema, decir que desde el primer enlace se accede a otros mapas lingüísticos que completan el que se muestra en la cabecera. 
Y aunque decíamos hace tiempo que en cuestión de salud a la gente le importa el resultado, la discusión lingüística está servida.


Fol é a desmesura, cantiga nº 149 de las Cantigas de Santa María, 
atribuidas a Alfonso X «el Sabio» y con texto en gallego

miércoles, 24 de junio de 2015

La incierta medicina: una reflexión gradual

El médico (1653), Gerrit Dou
Analizado AQUÍ

Solo sé que no sé nada. 
Frase atribuida a Sócrates

Un médico veterano hace una mini-crónica sobre la carrera de medicina: la elección, el aprendizaje, la licenciatura, el ejercicio y el balance final. Veamos.
  1. LA ELECCIÓN. La medicina es una ciencia incierta y sin final. Ya cuando se elige esta opción profesional o de vida, se plantean interrogantes. ¿Por qué quiere uno hacerse médico? ¿Por inexplicable vocación, por espíritu humanístico, por afán de servicio…? Muchas veces no se encuentra una clara respuesta a ese porqué.
  2. EL APRENDIZAJE. Ya metidos en el estudio, iniciada la carrera universitaria, uno puede disfrutar más o menos, según las circunstancias y los docentes que le han tocado en suerte. La teoría se impone a la práctica y las fuentes de conocimiento son inagotables, hasta el punto de que pueden surgir temores y dudas.
  3. LA LICENCIATURA. Con el título bajo el brazo, uno está en disposición de entregarse a su arte, a la práctica clínica o quirúrgica, a la docencia sanitaria o incluso a la gestión. No siempre se puede elegir lo que se quiere. Y en ocasiones, después de tantos años de esfuerzo (quizás diez) puede llegar la tardía renuncia.
  4. EL EJERCICIO. Al final, con mayor o menor satisfacción, comienza la vida profesional, probablemente en el sistema público de salud, como médico de familia, pediatra, cardiólogo, dermatólogo, neurocirujano, psiquiatra, ginecólogo… Con muchos años por delante de alegrías y decepciones e iniciales limitaciones.
  5. EL BALANCE GLOBAL. Ya con una experiencia sobrada, o al borde mismo del retiro, uno se da cuenta de una verdad filosófica: que nada sabe. Habrá de reconocerlo con humildad, sabiendo de la gran incertidumbre: lo que ayer se daba como cierto, hoy se acaba derrumbando ante tantas inestables evidencias.
  6. EL RETIRO. Dar por rematada una vida profesional es hallarse en una frontera de liberación y pena. Respecto a la edad de jubilación, recordemos una frase de William Osler: «Estudie hasta los 25, investigue hasta los 40, ejerza hasta los 60, edad a la que yo lo retiraría con doble paga». Pero un médico nunca dejará de serlo.
Y aunque uno elija con acierto, estudie con aprovechamiento, se licencie con júbilo, ejerza con entusiasmo y, como buen médico, nunca deje de aprender, todo puede volverse demasiado brumoso si las circunstancias son adversas...

Misty
***
REFLEXIÓN ANEXA: ¿MERECE LA PENA ELEGIR MEDICINA?
Uno puede preguntarse si compensa estudiar medicina y entregarse a una profesión sacrificada. La carrera es larga y, además de tiempo, exige dinero y esfuerzo. Y el ejercicio supone gran responsabilidad, entraña riesgo y requiere entrega, acaso incluyendo noches, fines de semana y días festivos. Y trabajar como médico en esas horas, que para la mayoría de la población son tiempo libre o descanso, no es lo mismo que hacerlo en una determinada actividad artística. No obstante, la medicina también tiene su parte buena: es una profesión apasionante que reporta grandes satisfacciones. La vocación puede ser determinante, por encima de intereses prácticos. Pero, hoy más que nunca, cabe la pregunta: ¿Estudiar medicina es rentable? Que cada cual responda, atendiendo a la realidad y a su conciencia.

lunes, 22 de junio de 2015

Chelista por la polio


Acababa de escuchar una vez más el maravilloso Concierto para violonchelo y orquesta de Dvorak, en interpretación de Pierre Fournier (1906-1986), con la Orquesta Filarmónica de Berlín y George Szell a la batuta. Me había ido después, no sé si por azar, al magnífico poema sinfónico Don Quixote de Richard Strauss, por la misma orquesta bajo la dirección de Herbert Von Karajan, en la que Fournier da vida en las «Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco» a la voz del violonchelo, que no es otra que la del protagonista de la inmensa novela de Cervantes. Y curioseando la biografía de este gran intérprete francés, llamado el «aristócrata de los violonchelistas», compruebo que comenzó tocando el piano, teniendo a su madre como maestra, pero sufrió una poliomielitis* (parálisis infantil o polio) de moderadas consecuencias, perdiendo la destreza en los miembros inferiores, lo cual le dificultaba el uso de los pedales del piano. Fue entonces cuando comenzó a tocar el violonchelo, llegando a alcanzar con este instrumento de cuerda una inmensa maestría. No sabremos a lo que habría llegado Pierre Fournier como pianista, pero podemos decir que la cruel polio hizo que surgiese un portentoso chelista.

Final de Don Quixote, de Richard Strauss
Pierre Fournier (cellist), Berliner Philharmoniker and Herbert von Karajan (cond.)
El poema sinfónico Don Quijote o Don Quixote, para violonchelo, viola y orquesta (subtitulado «Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco»), se lo dedicó Richard Strauss a María de la Paz de Borbón, infanta de España y princesa de Baviera, divulgadora de El Quijote en Baviera. ​

*Poliomielitis
La poliomielitis, parálisis infantil o polio, es una enfermedad viral que puede afectar la médula espinal causando debilidad muscular y parálisis. No tiene tratamiento especifico, pero puede ser prevenida mediante vacunación. Información sucinta y fiable puede ser consultada AQUÍ.

martes, 16 de junio de 2015

Botiquín para navegantes



A través de un paciente he sabido de la obligatoriedad de llevar a bordo un botiquín en las embarcaciones de recreo. Y buscando en la Red he hallado información sobre la exigencia del botiquín y del material sanitario en el barco, con una mayor o menor composición dependiendo de las zonas de navegación, según se realice en aguas costeras o en alta mar, con diferentes gradaciones hasta la navegación oceánica (de 500 o más millas en alta mar). 

En esta página de Seguridad Marítima se puede consultar la composición del botiquín en embarcaciones de recreo:


Y en esta otra de la Seg. Social información genérica sobre el botiquín a bordo:


Lo que no he podido determinar es qué organismo proporciona los medicamentos y el material sanitario exigido. Algo falla en la comunicación intersanitaria... Y por eso he lanzado a la Red esta cuestión.

Habanera de Marina, de Arrieta
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Nota.- Nuestra amiga Ana, administradora del blog "Postura Sana en el Conser de Gijón", me ha enviado una jugosa información que un amigo suyo le ha proporcionado y que nos saca de toda duda. A continuación la reproduzco, con mi agradecimiento a ella y a su amigo David. 
El botiquín de a bordo hay que comprarlo, no lo proporciona ningún estamento de manera gratuita (pasa igual con el resto de las medidas de seguridad obligatorias -bengalas, cohetes, botes de humo, extintores, cubos, radio VHF, balsas salvavidas, chalecos, aros...-. Todas estas medidas de seguridad (que caducan y hay que renovar cada cierto tiempo) son las que encarecen la "afición". El botiquín tiene que tener una homologación (no vale la lata de galletas danesas con unas tiritas, mercromina y aspirinas...). Tiene que tener unas medidas, resistencia, color... Además, debe tener unos compartimentos internos y los medicamentos colocados de forma específica dentro de ellos. Eso es para que, cuando pase algo, tú llames al servicio radio-médico (hay un procedimiento radiofónico estándar que hay que conocer), ellos no te hablen en términos médicos/químicos/oscuros que seguro desconoces y, en el fragor de la batalla/nervios por el accidente, no sepas por dónde andas... Ellos te dicen "coge la pastilla del compartimento X, aplica la pomada que encontrarás en el cajón Y, saca lo que hay en la cajita Z...". El botiquín trae algunos elementos, pero hay que completarlo comprando los medicamentos que no pueden estar en él mientras esté en un escaparate esperando a ser vendido porque caducarían. Además, hay que estar atento para colocarlos en el sitio correspondiente. Se pueden comprar en tiendas de efectos navales. También hay tiendas online que los venden. Si tiene dudas sobre cómo completarlo (o de cualquier tipo), puede acercarse a Capitanía o algún club náutico

jueves, 11 de junio de 2015

¿Quién le pone el cascabel al ga(s)to farmacéutico?


Cuando uno lee la última noticia sobre el Foro Iberoamericano de Entidades Médicas (FIEM) referida a la política de medicamentos, con recomendaciones que supuestamente se les envían a los responsables de la política sanitaria (que incluye la de farmacia), no deja de quedarse perplejo por lo que tanto se repite, una y otra vez, sin que se resuelva el problema de fondo ni se ataje lo que se ha convertido en una espiral de consumo que parece imparable. 

Consecuencias de la medicalización
(Pinchar imagen para ampliarla)

Si la medicalización de la vida conlleva la masificación de las consultas y ésta a la frustración de los profesionales, que comprueban la merma progresiva de la calidad asistencial, no es menos cierto -y tanto o más importante- que la secuencia de inconvenientes redunda en perjuicio de los pacientes y, por encima, es generadora de gasto sanitario creciente e inútil. Pero ¿quién frena esta cadena de despropósitos? ¿Quién le pone el cascabel al ga(s)to farmacéutico?

Y como esta entrada es la 1001, y pienso en una lámpara maravillosa que cumpla nuestros deseos, me remonto a las otras tantas noches de la mano de la cuentacuentos Scheherezade y el mago orquestal Rimsky...

Scheherzade, suite de Rimsky-Korsakov - IV movimiento
Fiesta en Bagdad. El barco de Simbad naufraga al precipitarse contra un acantilado

***
Prescripción según variables subrogadas: más terapia farmacológica
A menudo se aconseja a los médicos que fundamenten su prescripción en datos de variables subrogadas. Esto es muy habitual en la terapéutica basada en Guías para enfermedades crónicas como la diabetes mellitus tipo 2 y la enfermedad cardiovascular. La FDA define una variable subrogada como “una medida de laboratorio o signo físico que se usa en ensayos terapéuticos como sustituto de una variable clínicamente significativa que es una medida directa sobre lo que siente un paciente, sus funciones o su supervivencia y que se espera que prediga el efecto de la terapia. Algunas variables subrogadas comunes: la glucohemoglobina (HbA1c) para la diabetes mellitus, el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (c-LDL) y la presión arterial para la enfermedad cardiovascular, y la densidad mineral ósea (DMO) para la osteoporosis.

Los objetivos subrogados pueden conducir a un mal uso de los escasos recursos sanitarios si la decisión de iniciar un tratamiento se fundamenta en un valor “umbral” sin evidencia clínica.

GASTO FARMACÉUTICO: REFLEXIÓN FINAL
El gasto farmacéutico crece en una espiral imparable. Da igual “medicamentazo”, genéricos o copago. Va con nuestra forma de vida, con el estilo consumista que nos han impuesto. Y con los intereses creados...

jueves, 21 de mayo de 2015

Tejiendo la entrada número 1000


Que alguien teje nuestro destino habrá quien lo crea y quien lo niegue. Quizás la creencia no sea firme, en uno u otro sentido, y cambie en función de las circunstancias vitales. De cualquier manera, el hilo vital es un buen elemento de inspiración literaria y poética. Así sucedió con el poeta mallorquín Joan Alcover (1854-1926), que escribió La Balanguera después de la tragedia vital que supuso la muerte de su mujer y de su hijo. Alcover tomó el título de un personaje femenino del folklore mallorquín –o de la mitología mallorquina– y los dos primeros versos de una conçoneta popular:

La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà.

El poema La Balanguera fue musicado en parte (tres de sus cinco estrofas) por el famoso zarzuelista Amadeo Vives (1871-1932), autor de la música de Bohemios y de Doña Francisquita, como contribución al repertorio original del Orfeó Catalá que él mismo fundó en 1891 (interpretación coral AQUÍ). El resultado es una hermosa canción que, habiendo caído en el olvido, casi un siglo después de su composición fue popularizada por María del Mar Bonet. Y con el tiempo, a saber si por el capricho de la hiladora, se ha convertido en el himno oficial de Mallorca.

No sé lo que deparará el futuro, lo que en mi caso hilará la Balanguera, pero el hilo existencial me parece un buen motivo para esta entrada, que hace la número 1000, y de paso aprovecho para homenajear al guitarrista y cantaor flamenco Manuel Molina, recientemente fallecido, que, con ánimo sonriente, no quería lágrimas el día de su muerte («Que nadie vaya a llorar / el día que yo me muera. / Es mas hermoso cantar, / aunque se cante con pena»).

Escuchemos, sin más, La Balanguera en la interpretación de la referida cantora mallorquina...

jueves, 14 de mayo de 2015

Barra libre asistencial


—Dígame, ¿cuál es su urgencia? —pregunta el Dr. Ojiplático a la paciente de otro médico que le han asignado como "urgente".

—Es que tengo unas manchas en el cuerpo desde hace un mes, creo que son hongos –responde la Sra. Noloveoclaro.

—¡Pero usted tiene su médico por la tarde! —se extraña el galeno, que consulta por la mañana.

—¡Es que por la tarde trabajo! —responde ufana la usuaria.

—Bien, pues sí parecen hongos... Pero no se trata de una urgencia. De modo que debe solicitar cita con su médico… –le indica con amable serenidad el Dr. Ojiplático. Aunque por más explicaciones y razonamientos que le da a la Sra. Noloveoclaro, ésta no parece quedarse convencida, dando a entender su derecho acudir al médico que quiera y cuando quiera.


Esta situación se repite tan a menudo que podría hablarse –no sé sin con exageración– de «barra libre asistencial», acaso por una deformidad de las expectativas que se deben esperar de un sistema sanitario que, generoso en el primer nivel asistencial, no acaba de definir la (correcta) accesibilidad. Esto no es bueno; es incluso preocupante, porque permite el abuso de unos en perjuicio de otros. No sé tampoco si se trata de una peculiaridad exclusiva del sistema hispano (en sus diecisiete variantes), de acceso ilimitado en atención primaria, pero es una cuestión de la sociología médica que habría que analizar en profundidad.

I do what I want